[R-P] Nacionalismo.
gustavo battistoni
gusbattistoni en hotmail.com
Dom Ago 6 18:44:12 MDT 2006
Dice Rosendo Fraga:
"En América Latina, el giro hacia el populismo o el centro-izquierda que se
evidencia en la región al promediar la primera década del siglo, puede ser
también un capítulo regional de la revitalización de los nacionalismos a
nivel mundial.
El subcontinente parece muy homogéneo en lo político-ideológico, pero, sin
embargo, los intereses nacionales pesan cada vez más y quizás por ello, los
grupos de integración regional en América del Sur (Unión Sudamericana,
Corporación Andina de Naciones y el Mercosur) se encuentran en dificultades.
Fenómenos como el de Morales en Bolivia o Humala en Perú, muestran detrás
del reclamo indigenista, un fuerte sentimiento nacionalista, como lo puso en
evidencia el reclamo de Bolivia a Chile por haberle regalado un “charango”
al líder de U2. A su vez, el conflicto por las papeleras entre Argentina y
Uruguay mostró un impensado rebrote de nacionalismo, que se percibe también
en los reclamos de dicho país y Paraguay contra los dos socios más grandes
del Mercosur (Argentina y Brasil).
Este último país en el gobierno de Lula ha explicitado su vocación de ser el
único actor global de América Latina, en una visión nacional de largo plazo
que busca un lugar en el nivel de China, India y Rusia."
[ Las palabras de este gusano de Rosendo Fraga, nos deben alertar sobre los
peligros del nacionalismo de campanario.
La derecha, puede utilizar las diferencias nacionales, para abortar el
proyecto de la Patria Grande; ya Néstor Gorojovsky explico los peligros que
conlleva la estrategia Argentina frente al Uruguay.
Fraga, como es habitual, mete en la misma bolsa al nacionalismo de
parroquia, con el nacionalismo revolucionario, que es su contracara.
Hay que desarrollar el nacionalismo de la Patria Grande, sin sumarse a la
predica de los balcanizadores de siempre.]
Se revitaliza el nacionalismo?
Por Rosendo Fraga para LA GACETA - Buenos Aires. Diez años después nos
encontramos ante un fenómeno de posible resurrección.
EVO MORALES. Este fenómeno, como el de Humala, en Perú, muestra detrás del
reclamo indigenista, un fuerte sentimiento de nacionalismo.
ROSENDO FRAGA
Abogado, director del Centro de Estudios Unión para una Nueva Mayoría,
miembro de las Academias Argentina de la Historia y Nacional de Ciencias
Morales y Políticas. Al promediar la década pasada, la globalización era
asumida como el fenómeno central en las relaciones internacionales, que
influía además dentro de los países, limitando e incluso en algunos casos
anulando la soberanía nacional.
Pero diez años más tarde, quizás pueda plantearse que nos encontramos frente
al fenómeno inverso, la posible revitalización de los nacionalismos.
Comenzando por los EE.UU., la primera potencia del mundo, es hoy más
nacionalista que en los años noventa. Ya antes de los atentados del 11 de
setiembre de 2001, la administración Bush mostraba una visión mucho más
nacional de las relaciones con el mundo que sus predecesores. El
unilateralismo en el que entró la política exterior de los EE.UU., con su
resistencia a aceptar acuerdos internacionales, como el protocolo de Kyoto y
la Corte Penal Internacional, y la acción unilateral en Irak, son
expresiones de una suerte de revitalización del nacionalismo norteamericano.
El rechazo a que China compre una petrolera de EE.UU. o que capitales de
Emiratos Arabes Unidos controlen puertos, son manifestaciones de este
fenómeno en el campo económico.
En el caso de China, también se percibe una política más nacionalista. Ha
recuperado Hong Kong, intensifica la presión para reunificar Taiwan y
explicita su propósito de ser la potencia militar del Asia y eventualmente
en el largo plazo disputar el liderazgo mundial a EE.UU. En Rusia también se
evidencia una visión más nacional con Putin que con Yeltsin. Este país hoy
busca reforzar su rol de potencia mundial, aumenta la inversión en
armamentos y explicita su proyecto de “seguridad energética” en función de
sus grandes reservas en este campo y su efecto en las relaciones
internacionales.
El Japón del segundo mandato de Koizumi también se muestra más nacionalista
que una década atrás. Se avanza en la reforma de la constitución para
permitir al país jugar un rol más libre en el campo estratégico militar,
eliminando las restricciones derivadas de la Segunda Guerra Mundial, crecen
las protestas de China y Corea del Sur por la revisión de la historia y
Japón parece decidido a no quedar atrás frente a la intención de China de
ser la potencia asiática.
En el caso de India y Pakistán, una década atrás todavía no habían llegado
al arma nuclear, objetivo que alcanzan a fines de los noventa, a partir de
su firme vocación nacional que pone en crisis los sistemas mundiales para
impedir la no proliferación. La reciente visita de Bush a ambos países puso
en evidencia que ambos tienen firmes objetivos nacionales.
En el caso de Europa, en menos de un año, se ha visto un inesperado auge de
los nacionalismos. El fracaso del proyecto de constitución europea en los
referéndums de Francia y Holanda, la reacción francesa frente a los
disturbios de los jóvenes de origen musulmán en los suburbios de París, el
endurecimiento de las normas sobre inmigración y la reciente política para
impedir la “desnacionalización” de empresas energéticas a manos de
inversiones de la propia UE, son señales muy claras de que la región que más
avanzó en la “supranacionalidad” hoy está, en el mejor de los casos,
estancada. En un país como España, la cuestión nacional ha pasado a ser
central, tanto por la autonomía catalana como por el conflicto vasco.
Los problemas de Medio Oriente también están mostrando un componente
nacional creciente, en el marco de un conflicto más amplio y complejo. La
cuestión palestino-israelí, cada vez más, es un problema de fronteras, que
sin negar los otros factores que inciden, muestra que la variable nacional
es decisiva.
Los problemas de las etnias también terminan teniendo un fuerte contenido
nacional. Tomando por ejemplo los kurdos, su aspiración es ser una nación,
unificando a regiones de Irak y Turquía. A su vez para estos países, el
reclamo kurdo se transforma así en una cuestión que amenaza la nación en sus
actuales fronteras.
Lógicamente, hay problemas, como el creciente enfrentamiento entre los
musulmanes chiítas y sunnitas, que pueden derivar en una suerte de guerra
civil religiosa -que podría parecerse en las guerras de religión entre
católicos y protestantes en la Europa del siglo XVI- en su génesis no es un
problema nacional, pero sus consecuencias sí lo son. Es que, si se acentúa
este conflicto, las frágiles nacionalidades del mundo árabe -vistas en
perspectiva histórica- se verán afectadas, por las minorías, ya sean
sunnitas o chiítas, que existen dentro de las fronteras de países como Irán,
Irak, Arabia Saudita y otros.
En América Latina, el giro hacia el populismo o el centro-izquierda que se
evidencia en la región al promediar la primera década del siglo, puede ser
también un capítulo regional de la revitalización de los nacionalismos a
nivel mundial.
El subcontinente parece muy homogéneo en lo político-ideológico, pero, sin
embargo, los intereses nacionales pesan cada vez más y quizás por ello, los
grupos de integración regional en América del Sur (Unión Sudamericana,
Corporación Andina de Naciones y el Mercosur) se encuentran en dificultades.
Fenómenos como el de Morales en Bolivia o Humala en Perú, muestran detrás
del reclamo indigenista, un fuerte sentimiento nacionalista, como lo puso en
evidencia el reclamo de Bolivia a Chile por haberle regalado un “charango”
al líder de U2. A su vez, el conflicto por las papeleras entre Argentina y
Uruguay mostró un impensado rebrote de nacionalismo, que se percibe también
en los reclamos de dicho país y Paraguay contra los dos socios más grandes
del Mercosur (Argentina y Brasil).
Este último país en el gobierno de Lula ha explicitado su vocación de ser el
único actor global de América Latina, en una visión nacional de largo plazo
que busca un lugar en el nivel de China, India y Rusia.
El mismo fenómeno de Chávez no deja de tener un componente de nacionalismo
venezolano, en el marco de su proyección regional.
A ello se agrega que tanto los organismos internacionales de entidad
política como la UN como los económicos con el FMI, están hoy mucho más en
discusión que una década atrás.
Advertir que el nacionalismo no ha muerto y que, por el contrario, se está
revitalizando, resulta fundamental para comprender los fenómenos mundiales y
regionales y para el desarrollo de la política exterior argentina. (c) LA
GACETA
_________________________________________________________________
Las mejores tiendas, los precios mas bajos, entregas en todo el mundo,
YupiMSN Compras: http://latam.msn.com/compras/
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular