[R-P] El trilema del MERCOSUR
Julio Fernández Baraibar
juliofernandezbaraibar en alternativagratis.com.ar
Sab Abr 29 14:06:55 MDT 2006
Buena nota de Modesto Emilio Guerrero, aunque uno no coincida en cada una de
sus consideraciones.
Lo que sí es cierto que Chávez, frente al "argentinismo" de Kirchner -que no
hace lo que hacía Perón en 1950- y al "uruguayismo" de Tabaré, un pacífico
oncólogo puesto a cuidar de un país en estado terminal, ha asumido el papel
que Perón cumplió en aquellos años: aunar al mundo hispanoblante para
establecer una paridad con el gigante lusoparlante. En ese sentido, y sólo
en ese sentido, tienen razón quienes, obscenamente, caracterizan a Venezuela
como "la provincia peronista más rica".
Esta fantochada infame, por los resultados que generará en la política
continental, del 5 de mayo es el mejor camino para que, ya no Uruguay o
Paraguay, sino Argentina termine asociada a los EE.UU. en alguna trapisonda
también de alcances internacionales y marítimos. Este lenguaje digno de la
pitonisa de Delfos, oscuro y tartamudeante, no se debe a la aspiración de
psicodélicos gases provenientes de lo profundo de la tierra, sino a la
prudencia.
La última participación de Pablo Malizzia en esta lista ha sido, a todas
luces, excepcional, brillantemente escrita y de gran luminosidad política
estratégica. Coincido en un todo con ella. Yo tampoco voy y haré lo que esté
a mi alcance para que vaya la menor cantidad de gente posible. La torpeza y
la incomprensión de la política suramericana del presidente Kirchner sólo
puede entenderse a la luz de la lejanía que Santa Cruz tiene con el mundo.
Desde aquel pequeño y tosco campamento minero no se comprende la compleja
vastedad del continente. El lejano y chato horizonte del desierto hace creer
que el resto del mundo es así, un inhóspito y ventoso páramo. En el confín
del mundo, las noticias que provienen de la capital provincial tienen una
sonoridad tan embelesante como la de aquel gitano que llevó por primera vez
el hielo a Macondo.
El 5 de mayo, los argentinos que concurran al inicuo encuentro serán
cómplices de asestar a la tierra de Artigas una nueva puñalada trapera. Y
quien venga a repararla no será ya Lord Ponsomby, sino como dice Methol
Ferré, Mister Ponsomby.
Y aquí va lo de Guerrero.
Julio Fernández Baraibar
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El trilema del MERCOSUR
Por: Modesto Emilio Guerrero (especial para ARGENPRESS.info)
Fecha publicación:28/04/2006
El MERCOSUR ha vivido varias muertes desde la firma del Tratado de Asunción,
en marzo de 1991. Es un extraño organismo que no se rige por las leyes de la
materia: logra sobrevivir a sucesivas muertes sin necesidad de mutar,
transmutarse ni adaptarse como algo distinto.
Entre su primera crisis seria, en 1995, producida por el colapso del
tequila, y la actual, el MERCOSUR fue declarado muerto decenas de veces por
sus gobernantes. Pocas veces se vio algo parecido, excepto en los cuentos de
García Márquez.
Entre marzo de 1999 y marzo de 2002 hicimos una investigación sobre 15
diarios de los cuatro países del bloque y registramos '442 declaraciones de
presidentes, Cancilleres, Ministros de Economía, Secretarios de Estado,
parlamentarios, periodistas, empresarios y académicos contra el MERCOSUR'.
En todas se habla de su 'inutilidad', su 'muerte', su 'desaparición', su
'crisis mortal' y cosas parecidas. Los más benévolos hablaron de la
necesidad de 'redimensionarlo para que no muera'. Esos fueron los mejores
tiempos del MERCOSUR neoliberal.
(1) (MERCOSUR, origen, evolución, perspectiva. Modesto Emilio Guerrero,
Edic. Vadell, pp. 177, Caracas, 2005)
Sin embargo, pocas veces como ahora, el bloque ha estado tan cerca de esas
premoniciones fatales.
¿Qué es lo nuevo?
Lo nuevo es la presencia de Venezuela, miembro pleno desde diciembre, y como
entienden sus críticos de derecha, 'un factor dislocante para el bloque'. Y
lo es, pero en un buen sentido, al contrario de lo que siente y teme la
derecha proyanqui.
Lo viejo es el dilema en el que ha vivido casi desde su nacimiento: repetir
de cumbre en cumbre que se va a redimensionar con 'más y mejor MERCOSUR', y
por otro lado, dejarse estar, así nomás, como si no existiera, como si nada
pasara, para que nadie, especialmente la prensa, diga que existe o que no
existe.
El MERCOSUR es reconocido por la gente en dos ocasiones, cuando se reúnen
los presidentes para decir que está en crisis y algunas veces cuando se
juega el Campeonato MERCOSUR de fútbol.
De todas maneras, los negocios fluirán, aún en medio de controversias, los
funcionaros continuarán visitando el edificio del MERCOSUR en la Ciudad
Vieja de Montevideo y en las oficinas de los cuatro países los días pasarán
como si no pasaran. Y en cada encuentro presidencial proclamarán los valores
de la integración latinoamericana como la soñaron nuestros libertadores,
bla, bla.
Mientras, más de 60 controversias comerciales, las cuatro crisis sufridas,
(1995, 1997, 2001) y el quiebre actual, producido por la presencia de las
pasteras, la masiva movilización de la gente de Gualeguaychú y la defensa
que hace Tabaré de ellas, tienen al bloque en vilo.
Sus cuatro Estados se debilitan y favorecen el avance de EEUU por sus
flancos débiles: Uruguay y Paraguay. Por un lado, porque los gobiernos de
éstos quieren, pero también porque el MERCOSUR no les sirve, ni siquiera
como mercado y refugio. Hoy, el MERCOSUR compra 7 veces menos a Uruguay.
La 'provincia peronista más rica'
Con Venezuela llegó el codiciado petróleo y sus combustibles, el gas
incalculable para el gasoducto, 25 millones de consumidores potenciales con
una sólida clase media de 5 millones de personas, centenares de negocios
anuales en la industria ligera y un intercambio comercial próspero.
Venezuela multiplicó por tres su comercio con Argentina, y por 2 con Brasil
y tres veces con todo el MERCOSUR, apenas en tres años. Esa fue la primera
señal de su actual ruptura con la Comunidad Andina.
Además, invirtió casi 80 millones de dólares en oficinas financieras y de
negocios, participa con PDVSA en operaciones de largo aliento en Brasil,
Argentina y Uruguay. Compró bonos argentinos por casi 3 mil millones de
dólares y auxilia con combustible barato en fideicomiso a Argentina,
Paraguay y Uruguay.
Este fluido económico expansivo llevó a algunos empresarios argentinos de
pensamiento peronista, bien enchufados a varias de esas transacciones, a
definir a Venezuela de una manera muy original (por lo prepotente): 'es la
provincia peronista más rica de Argentina'.
La estrategia del Caracol
El asunto es que la integración de Venezuela al MERCOSUR incluye sus
contenidos políticos actuales, muy a pesar de los enchufados de ambos lados
que aprovechan para amasar fortunas o cobrar comisiones y canonjías.
Estos contenidos son de signo contrario a los que quiso integrar el ex
canciller venezolano Burelli Rivas en 1995 con tanto denuedo, cuando visitó
7 veces el MERCOSUR para solicitar el ingreso inmediato. También son
contrarios a los que orientan Kirchner y Lula desde su consigna de 'más y
mejor MERCOSUR'.
Eso comienza por las convicciones del presidente venezolano, un nacionalista
de izquierda cuya estrategia central es defenderse de la presencia y el
asedio yanqui y ayudar a América latina en esa tarea. Para ello, trata de
constituir una sólida zona de defensa en esta subregión.
Este es el significado del megaproyecto del Gasoducto y el anillo energético
con el proyecto PetroSur, la cadena Telesur aún con sus desatinos, el
ingreso al MERCOSUR en 2005, los pactos diplomáticos y políticos que
incluyen lamentables loas a Perón y Getulio, la ayuda en combustibles y
dinero fresco, el refuerzo de sus embajadas en el sur, la necesidad de que
gane Humala en Perú, el Pacto Amazónico hace dos años, la trilateral entre
provincias orientales de Venezuela con Bolivia, Uruguay y Paraguay en el
Paraná hace dos semanas, el nuevo Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP,
con Cuba y Bolivia), el acuerdo con 147 Alcaldías nicaragüenses, el apoyo
petrolero a El Salvador y las islas caribeñas a través de PetroCaribe.
Más allá o más acá del MERCOSUR, se trata de una estrategia latinoamericana
defensiva de alto contenido progresivo en el actual contexto internacional.
El objetivo expreso de Chávez es cambiarle al MERCOSUR su carácter
neoliberal. Eso, por si solo, abriría una dinámica de imprevisibles
resultados para todos sus componentes. A eso temen en los centros de
decisión y pensamiento de Brasilia, Buenos Aires y sobre todo en Estados
Unidos. Una revista imperialista definió esa estrategia con suspicacia como
'la diplomacia petrolera de Chávez'.
Aquí, en este punto de la integración al MERCOSUR, la membresía venezolana
abre un nueva fase. Lo que era dilema se convierte en trilema. Chávez sumó
una nueva perspectiva.
O el bloque sureño se transforma o muere de cansancio y aburrimiento. Como
la Comunidad Andina, como el Mercado Común Centroamericano, como el CARICOM,
como el SELA.
La última cumbre del MERCOSUR, realizada en San Pablo esta semana, registró
esa nueva realidad.
Tres caminos y un imperio
Allí quedaron abiertas tres perspectivas. Una la representan los gobiernos
de Kirchner y Lula. Es seguir más o menos como antes: hacer 'más y mejor
MERCOSUR' donde los negocios se deciden entre San Pablo y Buenos y se cuidan
las relaciones con EEUU.
En este caso el bloque es útil para presionar en el terreno comercial y
diplomático al mercado norteamericano y obtener dos cosas: mejores cuotas
comerciales y una relación menos carnal, algo más de tu a tu, aunque uno de
los 'tu' sea el opresor del otro.
La otra perspectiva es el 'efecto bigamia' siguiendo la definición de Chávez
en San Pablo esta semana. Es decir, que Asunción y Montevideo pateen el
tablero, terminen de pactar un TLC con Washington y manden el MERCOSUR al
santísimo carajo.
Esta es la tentación. Pero sabemos que las relaciones hemisféricas no
dependen sólo de una tentación, incluso después de 15 años de incómodo
matrimonio comercial. Ni Brasil (o Venezuela) soltarán tan fácil a Uruguay,
ni Tabaré se atreverá a dar tamaño paso como si fuera una 'canita al aire'
sin consecuencias.
La tercera perspectiva es la que mantiene incómodas a las cuatro
chancillerías del bloque, pero especialmente a los factores de derecha del
MERCOSUR.
Ellos ven en Venezuela y Chávez más un riesgo político, que un provecho
comercial. En dos dimensiones: El mal ejemplo de un tipo que anda
promoviendo revoluciones nacionalistas y hablando del 'socialismo del siglo
XXI', y porque lo que hace y dice afecta las relaciones con el imperio, más
allá del irritante Bush.
Varios han manifestado este temor. Citaré a dos muy autorizados por sus
efectos en los comandos de decisión del MERCOSUR. Beatriz Nofal dijo a Radio
Mitre (25/04), 'La entrada de Venezuela se convirtió en un problema que no
permite al bloque salir de su crisis, al contrario, la profundiza, lo
polariza'.
Y Joaquín Morales Solá, de La Nación, uno de los diarios que más despotrica
en nombre de Washington contra la 'revolución bolivariana' advirtió:
'Chávez ahonda las diferencias en un MERCOSUR que no reacciona'. 'Anticipó,
además, que el MERCOSUR camina hacia su propia extinción si no cambia
rápidamente. El diagnóstico es veraz, pero el líder populista quiere un
cambio hacia la dirección que él predica.'
Y para que se entienda lo que más le preocupa a la derecha continental,
diferenció entre lo que quiere Chávez y lo que quieren los otros: '¿Es la
dirección de los otros? Ni Brasil ni la Argentina quieren un enfrentamiento
con Washington y, más aún, se habían comprometido con los Estados Unidos a
'contener' a Chávez. Una cosa fue evidente en los días recientes: a Chávez
no lo contiene nadie. Uruguay y Paraguay tienen el proyecto subyacente (y a
veces ostensible) de firmar un tratado de libre comercio con los Estados
Unidos. Sería el adiós sin gloria del MERCOSUR.' (La Nación, 27 de abril
2006)
A dónde va, de donde viene
En 1995, cuando el ex canciller venezolano Miguel Angel Burelli Rivas, hacía
gestiones para integrar a Venezuela 'lo más rápido posible' al MERCOSUR, los
cálculos se hacían desde los negocios neoliberales. Eran tentadoras la
privatización de las poderosas industrias venezolanas del petróleo, el
acero, el aluminio y la electricidad, además del turismo.
Una tentadora masa de capitales a repartirse entre las consultoras y los
fondos de inversión. La Bolsa de Valores de Caracas rebozaba de
transacciones, al punto que News Week la llamó 'el imán de las inversiones
regionales'. Techint no fue la primera que recaló en sus puertos, pero si el
grupo que más invirtió: 1.325 millones de dólares.
Un proceso político abierto desde 1999, encabezado por Chávez y una ofensiva
revolucionaria de las masas pobres de Venezuela, derrotaron aquella
intención neoliberal de ser parte del MERCOSUR por el lado privatizador.
Esta vez, la sola presencia del gobierno venezolano en el bloque sureño
constituye una nueva realidad, que abre otras perspectivas y devela una
crisis de fondo del MERCOSUR: su carácter capitalista y su vocación
neoliberal, amarrado al dominio yanqui y europeo por innúmeros pactos de
sujeción.
¿Qué será del MERCOSUR en los próximos tiempos? Habrá que esperar la
combinación de hechos y factores políticos que permitan averiguarlo.
Una cosa sí quedó clara después de las dos cumbres separadas del bloque
celebradas en apenas dos semanas, en San Pablo y Asunción: El MERCOSUR ya no
podrá soportarse a sí mismo como lo viene haciendo. O se reforma o... Mejor
esperar para ver.
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