[R-P] Una vacía pesantez

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Abr 23 17:21:33 MDT 2006


Tomás Eloy Martínez:  Un nuevo "figurón" jauretcheano
por Néstor Gorojovsky 
Buenos Aires, 23 de abril de 2006

En su diatriba dominical contra Kirchner, Joaquín Morales Solá le 
reprocha hoy -entre muchas otras cosas- haberse rehusado a participar 
de la recientísima inauguración de la Feria del Libro, y 
especialmente su ausencia en el "discurso inaugural de Tomás Eloy 
Martínez, el más importante escritor argentino vivo y uno de los 
mejores en la historia de la literatura argentina del último medio 
siglo" (http://www.lanacion.com.ar/799815).

¡Cuánta precisión en la maquinaria del falso prestigio colonial!.  
Tomás Eloy Martínez, lejos de ser "el más importante escritor 
argentino vivo" es un hombre de mediocres méritos literarios.  Pero 
tiene trayectoria irreprochable, que es la que le interesa a Morales 
Solá:  inicia su tarea creadora en la revista golpista Primera Plana, 
como coequíper de Mariano Grondona, y de la mano de Jacobo Tímermann 
dirige luego la sección de cultura de La Opinión (ese diario 
lanussista y profundamente gorila que, según el propio Timermann, era 
"de izquierda en cultura, de centro en política y de derecha en 
economía").  Tras un paso cuando menos equívoco por filas peronistas 
(no fue el único que se hizo peronista -pero no, a nuestro juicio, 
nacional- a principios de los 70), se exilia y redacta Santa Evita, 
novela donde le otorga al Capitán Gandhi una cobertura izquierdista.  
Retorna al redil originario.

Estos personajes "progresistas" de la cultura colonial se mantienen 
en silencio hasta el momento necesario.  A Tomás Eloy Martínez acaba 
de llegarle la hora de la acción.  Morales Solá, en su reproche a 
Kirchner, "olvida" que pocos días antes del "discurso" en la Feria 
del Libro el tucumano criticó virulentamente la política de medios 
del mismo Presidente Kirchner (_Clarín_ del jueves 20 de abril, 
cuerpo principal, página 35).  .  Después, es cierto, mechó todo con 
insípidas puntualizaciones críticas al "clima asfixiante" (sic) que 
se vive en los Estados Unidos, donde la Universidad Rutgers le paga 
"por escribir", según él mismo explica (lujo que muchos escritores 
argentinos, menos "grandes" en el sentido oligárquico, pero más 
"grandes" en el sentir de lo propio, no pueden darse).

O sea:  Tomás Eloy Martínez, en 2006, tal como en 1970, sigue dando 
cobertura "izquierdista" a la peor de las "derechas".


* La vacía pesantez de la nada 

En realidad, Tomás Eloy Martínez es un representante más de cierta 
fauna intelectual surgida desde mediados de la década del 70, la de 
los progresistas arrepentidos.  Es un fenómeno planetario, un hecho 
verdaderamente "global".  

Su función consiste en atacar por "izquierda" a todos los regímenes 
que, mal que mal, oponen trabas a la succión de riquezas para el 
ciclo de valorización del capital metropolitano.  

Tomando como leitmotiv una frase de Marx ("todo lo sólido se disuelve 
en el aire") redactan una especie de manifiesto de lo banal.  Allí 
donde Marx veía el dinamismo de la historia y el efecto corrosivo del 
capitalismo sobre los regímenes de producción heredados del pasado, 
los que se llamaron "posmodernos" parece haber visto solamente la 
corrosión del movimiento obrero mundial, el derrumbe de los edificios 
socialdemócratas, stalinistas, y (más modestamente) justicialista, 
arrasados por una reestructuración productiva donde "lo pequeño es 
hermoso".  La idea del futuro corroyendo al pasado se transforma, 
así, en la idea de la futilidad de todo gran esfuerzo, de todo "gran 
discurso".

Pero ese modo particular del ser expresa a su vez -y sin que lo sepan 
sus cultores- una verdad mucho más profunda de nuestros tiempos:  
que, tal como a su modo predijera en su momento Octavio Paz, "el aire 
se ha vuelto sólido".  Si lo sólido se disuelve en el aire, es porque 
ese aire mismo se ha solidificado en un momento de pugna congelada 
entre el pasado y el futuro.  Así, la "Insoportable levedad del ser" 
a que aludía el aburridísimo y vacuo Milan Kundera (otro de la misma 
bandita) se revela como la "Vacía pesantez de la nada".

Tomás Eloy Martínez es uno de nuestros modestos aportes a ese jardín 
taxidérmico de flores muertas.  Confirmo:  hizo bien el Dr. Kirchner 
en no prestigiarlo con su presencia.  Lo felicito por haberse negado 
a asistir a la charla intrascendente de este nuevo figurón colonial y 
mitrista.  No lo felicito por otras cosas, pero sí por ésta.

Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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