[R-P] Sobre un artículo de Spilimbergo reenviado hace poco a la lista
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Abr 17 09:53:04 MDT 2006
[Hace unos días me ocupé de reenviar, corregido, el último texto de
Spili que escaneó Fernando L. Me parece importante explicar porqué
me tomé tanto trabajo. Estas líneas las remito a título de
suscriptor de la lista, no como moderador.]
I Banderas democráticas y banderas nacionales
En ese texto se demuestra que solo es posible defender bien las
banderas nacionales cuando se las combina íntimamente -aún en las
condiciones más adversas- con las democráticas: aún cuando no
parecen existir esperanzas, cuando muchos grandes luchadores pierden
toda fe en el buen juicio y las fuerzas de las masas y temen el
veredicto de las urnas.
Al vincular sin fisuras las banderas nacionales y las banderas
democráticas, Spili mantenía la que había sido posición de la
Izquierda Nacional en su conjunto hasta la ruptura de mediados de los
70. Después de 1975/6, sin ceder a la desorientación producida por
la muerte de Perón y al desánimo consecuente a la derrota del
movimiento nacional, se define sin reservas por la recuperación de la
soberanía popular, a la que considera bandera fundamental de todo
revolucionario que se precie de tal.
Ajá, dirán muchos. Puede ser, pero ¿ en este documento, sobre el
Beagle y las Malvinas, en qué se nota? Se nota en la audacia
intransigente con que se planta frente al poder establecido. Como no
reduce la política a su persona y confía en las masas, Spili no teme
el aislamiento ni la soledad frente al poder, circunstancialmente en
manos de una cúpula militar (situación que siempre ha tentado a
muchos con la esperanza de un "nacionalismo militar semicolonial").
Sostiene su certeza en las fuerzas del pueblo argentino, y por eso no
ha caído en la tentación de esperar un militar nacionalista salvador
que surja por generación espontánea y permita retomar la revolución
nacional sin pasar por la "encrucijada aleve de las urnas".
Está dispuesto a quedarse solo, si hace falta, frente a toda oleada
oportunista. Desprecia todo intento de ser "amauta" de un poder
ajeno, confía en las masas y solo en ellas, tal y como ellas son, y
por eso puede tener una previsión afiatada en cuestiones que hacen al
sentido mismo de la lucha patriótica de los argentinos. Porque al no
centrarse en búsquedas cupulares se permite predecir lo impredecible
y llamar a las cosas por su nombre.
Entonces, _no vacila en denunciar el belicismo por el Beagle como una
traición a los más profundos intereses de la patria_. No teme
ofender a eventuales "militares patriotas" que podrían ofrecer un
atajo al poder, no lo alienta la ilusión de eludir con un
cortocircuito la dura tarea de organización de una fuerza política de
masas capaz de retomar y profundizar las banderas que el peronismo no
pudo sostener.
¿Falta de realismo? Curiosa falta de realismo, que se resuelve en el
pronóstico _exacto_ de lo que sucedería (rayo en cielo sereno) un año
después. ¿Democratismo formal? Curioso democratismo, que permitió a
los militantes que lo seguían (y dentro de los grupos de Izquierda
Nacional que provenían del FIP, casi solo a ellos) estar en primera
fila, junto al pueblo argentino, en las calles ardientes de diciembre
del 2001.
Todo esto se hace posible porque bajo las condiciones abiertas en
1976, Spili sigue considerando que la recuperación de la soberanía
popular es la primera bandera de lucha del campo nacional, aún sin
tener certeza alguna de triunfo en una eventual elección: el derecho
del pueblo argentino a hacer su propia historia está por encima de
toda otra consideración. Incluso por encima del temor a que "la
gente se equivoque" y que esa recuperación de soberanía no lleve a la
profundización de la revolución nacional.
Es ésta una diferencia _crucial_ con quienes, subordinando las
banderas democráticas a las nacionales, desprecian a la clase media
"demoliberal"[1], buscan por acuerdos de cúpula aquello que sospechan
que las urnas no le van a dar, son "prudentes" a la hora de hablarle
a los militares, no denuncian a voz en cuello el carácter fratricida
de un eventual conflicto por el Beagle y por lo tanto no perciben el
papel que cumplían las Malvinas en todo el asunto.
Spilimbergo no teme denunciar el falso nacionalismo de los islotes
del Sur, en 1981; y tampoco lo temerá en 1984, donde (con claridad
inigualable en torno a la cuestión de la unidad americana) refinará,
profundizará y desplegará por completo su argumento en favor de la
paz con Chile, sin temor a coincidir con la pequeño burguesía
democrática (incluso, coyunturalmente, con aquellas fracciones a las
cuales les daba lo mismo el Beagle que las Malvinas).
Y _por exactamente los mismos motivos_, en 1981, antes todavía que
otros descubrieran el problema y se atribuyeran influencias
epistolares en la gestación del 2 de abril, señala riguroso "El
enemigo está en Malvinas". Lo hace en público y ante el mundo.
II Goce de memoriosos, refresco de olvidadizos, estupor de
negadores.
He aquí otro motivo por el que me pareció que este artículo merecía
el mejor de los tratamientos.
Spili parece decirle aquí "los náides que ninguneáis gozan de
ubicuidad" a quienes suelen indignarse públicamente por el infame
ninguneo de que es objeto Jorge Abelardo Ramos pero suelen desconocer
el no menos infame de que es objeto Jorge Enea Spilimbergo.
La verdad es que esta nota que manda Fernando pone algo de justicia
en un asunto que a los miembros de Patria y Pueblo no nos es menor y
del que en parte somos responsables. La memoria de Spilimbergo,
hombre ajeno a toda vanidad personalista, está en desventaja frente a
la de Ramos. Porque formó militantes de combate, que creen que a los
compañeros que se van se los honra militando, y dedican pocos
esfuerzos al culto de los héroes.
Es así que en esta misma lista de discusión, surgida desde el fondo
mismo de la concepción que Spili tenía de la política, producto
directo del planteo de "alianza plebeya", sostenida por los
compañeros de Patria y Pueblo, últimamente han menudeado las
reivindicaciones de Ramos mientras que casi nadie se acuerda de
Spili.
Esto no sería nada si estuviéramos hablando solo del Ramos anterior a
su ruptura con Spilimbergo. ¡Pero para esos compañeros, que casi no
hablan de Spilimbergo, resulta que, como el Ramos posterior a 1975 no
tiene suficientes reivindicadores, también tiene que tenerlos aquí!
A ver si me explico: se trata _del Ramos que ya había ingresado en
la espiral descendente que se inaugura con su "campaña sucia" contra
Spilimbergo de mediados de la década del 70_.
Quizás no pueda ser de otra manera: el secreto del personalismo está
en que la sed de reivindicación del jefe es insaciable. Pero salta a
la vista el desbalance que produce ese gesto en un medio de
interconexión militante garantizado por compañeros de la corriente
Spilimbergo, quienes no olvidan[2] el pésimo trato que recibieron por
parte de _ese_ Ramos y las consecuencias que tuvo semejante actitud
sobre el conjunto del movimiento.
Estos compañeros, los que sostienen esta lista, recuerdan que hasta
la defección de Ramos, Spilimbergo se honraba en ser su segundo.
Pero que después, se puso a su par para salvar las banderas
fundamentales de la Izquierda Nacional. Y tras el hundimiento final
de Ramos, terminó siendo quien más consecuentemente levantó esas
banderas históricas centradas en la unidad de la pequeño burguesía y
los trabajadores en la lucha por la revolución nacional.
Para los compañeros que no prestan atención a estos "detalles", la
búsqueda de la unidad de la IN parece a veces implicar una nueva
subordinación de Spilimbergo a Ramos. Como ser generoso no implica
ser, digámoslo gongorinamente, pelotudo, me parece magnífico que
entre tanto "Ramos por aquí y Ramos por allí" hayan aparecido en
nuestras páginas estas líneas de Spilimbergo, cuyo significado va
mucho, pero muchísimo más allá de la exposición de una postura
pretérita sobre la cuestión austral, y pone en su justo lugar los
méritos que le corresponden y tan poco se suelen reivindicar.
N O T A S
[1] Por el mismo motivo, Spilimbergo rechaza el sectarismo en el
trato con lo que el sector Ramos de la Izquierda Nacional solía
denominar la "partidocracia". Permítaseme una digresión para
expresarlo con toda claridad. En abril de 1982, el periódico _La
Patria Grande_ publicaba un artículo de Blas Alberti donde éste -
supongo que exultante ante la remota pero no nula posibilidad de que
la crisis de las Malvinas lleve a un gobierno militar con Ramos en un
cargo preponderante- dice que "... la partidocracia, como correa de
transmisión de los intereses del inmovilismo pampeano, pretende
montar el nuevo fraude de una 'democracia' complaciente con el
imperialismo y bien vista por la 'opinión responsable de la Argentina
conservadora".
Un año después, Spili (en "De la crisis del FIP al Partido de la
Izquierda Nacional", texto que obra en la página web de Patria y
Pueblo) verifica que [...] "en el caso, el término apunta al conjunto
de los partidos argentinos, incluidos, por ejemplo, los cinco
integrantes de la Multipartidaria." Y dice: "Caracterizar a estos
partidos como representantes, sin más, del "inmovilismo pampeano" es,
por lo menos, simplista, unilateral y abusivo." Es por los mismos
motivos que está en condiciones de rehuir dos años antes la trampa
oportunista hacia un hipotético y cupular "patriotismo militar". Al
no hacer ningún tipo de seguidismo, puede decir, simplemente, _la
verdad_. El sentido de la oportunidad suele estar ante todo en la
_oportunidad del sentido_.
[2] Pueden disculpar, pero no olvidar. Aún no están dadas las
condiciones para olvidar el astillamiento de la IN a mediados de los
70, y la responsabilidad que le cabe a Ramos y su concepción política
en todo el asunto. Hasta que no tengamos la certeza de que una
convergencia se ordenará civilizada y racionalmente, conviene tener
memoria del pasado que se actualiza permanentemente cuando desde la
lista que ofrece el grupo Spilimbergo se reivindica al mismo Ramos
que -por no dar sino un ejemplo- permitió que compañeros de su grupo
dejaran a cros. del grupo Spilimbergo a merced de la policía del
Proceso.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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