[R-P] Del los latinazgos de grondona...

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Vie Abr 14 15:07:38 MDT 2006


[Disculpen este correo, pero se lo había prometido a un amigo.Aprovecho para 
re-enviarlo a la lista. puede servir para desmitificar al profe  ciruela de 
la tele y La Nacion diario]


El pérfido Malacoda

Señor Director:

“En el octavo círculo del «Infierno» dantesco, llamado Malebolge, el gran 
poeta nos presenta al pérfido jefe de los diablos de esa cima, Malacoda. Lo 
pérfido de este diablo consiste en su invariable propósito de extraviar a 
los que le piden orientación. A menudo he pensado que el demonio Malacoda 
tienta periódicamente al conocido periodista que escribe una de las dos 
columnas políticas de LA NACION de los domingos, y que lo tienta, como suele 
ocurrir, con la promesa de acordarle uno de sus deseos más vehementes: 
forjar etimologías griegas sin conocer esta lengua y pontificar sobre 
filosofía antigua.

“En LA NACION del 22 de julio último, nuestro periodista publica un extenso 
artículo titulado «Un modelo debe morir; el otro no logra nacer». Termina 
diciendo: «El país no puede darse el lujo de declarar el empate entre un 
modelo moribundo y otro por nacer. La vida nueva tiene el derecho de 
prevalecer». Y refuerza esta conclusión citando un aserto, al parecer 
adecuadísimo, del filósofo griego Anaxágoras, que reza así: «Los que hemos 
vivido deberemos dejar nuestro lugar a los que se preparan a vivir». El 
consejo es sabio y muy oportuno para algunos caudillos políticos argentinos, 
pero hay que hacer dos importantes advertencias, pues se ve que otra vez el 
periodista ha sido extraviado por el maléfico demonio Malacoda. En efecto: 
a) el texto citado no es el primero conocido de la filosofía; b) no es de 
Anaxágoras.

“En efecto, los estudiantes de historia de la filosofía antigua saben que 
Anaxágoras (circa 500 - 428 a.C.), prácticamente contemporáneo de Esquilo, 
llegó joven a Atenas procedente de su nativa Clazómenas, en la costa del 
Asia Menor, y vivió allí muchos años hasta que fue expulsado por «impiedad» 
a pesar de la protección de Pericles. Prácticamente todo el pensamiento de 
los filósofos presocráticos nos es conocido por extractos y citas de 
pensadores y comentaristas posteriores que nos conservaron fragmentos de sus 
obras. Todos están reunidos hasta ahora en la monumental colección de H. 
Diels y W. Kranz «Die Fragmente der Vorsokratiker» (DK), con texto griego y 
traducción alemana. Los textos de Anaxágoras que allí constan son 23; 
ninguno de ellos, como digo, contiene la cita que más arriba se le atribuye.

“En cuanto a que ese texto sea «el primero conocido de la filosofía», no 
vale la pena discutir esa afirmación, que no tiene en cuenta la anterior o 
contemporánea filosofía jónica (milesia), ni el hecho de que Anaxágoras, en 
los fragmentos conservados, discute teorías formuladas previamente por 
Parménides o por Zenón.

“Parece que el autor del artículo está empezando a crear un nuevo género 
literario: la ficción científica en filosofía, con citas de griegos 
apócrifos. En vista de todo esto, es importante tener en cuenta el consejo 
de Heráclito (s. V a.C): «La falta de conocimiento no debe ostentarse» (95 
DK).”

Carlos A. Ronchi March
Prof. honorario de Filología
Griega (UBA)
Acad. Argentina de Letras
S. de Bustamante 2663, Capital

Amor no correspondido

Señor Director:

"Como ocurrió hace cuatro meses, varios estudiantes de la Facultad de 
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires -entre ellos, algunos 
de Historia de la Filosofía- me han llamado la atención sobre la falta de 
responsabilidad y de respeto por los lectores que entraña otra supuesta 
etimología publicada el 30/7 en una de las dos columnas políticas habituales 
de La Nación de los domingos. El título del artículo, entre pedante y 
ridículo, o ambas cosas a la vez, es "Comienza la anamnesis del campo", lo 
cual a ciertas personas les habrá hecho temer un desastre ecológico o algo 
semejante.

"Su autor, otra vez un conocido periodista que en forma reiterada manifiesta 
su amor, evidentemente no correspondido, por el pensamiento y la lengua de 
la antigua Grecia, comienza con una alabanza del estudio que el secretario 
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Antonio Berhongaray, ha 
auspiciado sobre el tema "Efectos de la política comercial externa y fiscal 
sobre el sector agropecuario argentino".

"Pero a continuación, y cuando menos lo esperábamos, el articulista se 
remonta unos dos mil quinientos años atrás y emprende un resumen escolar de 
la teoría que formula Platón en sus diálogos sobre las ideas o esencias 
universales. El hombre nace con ellas inscriptas en el alma, pero luego las 
va olvidando, de modo que el verdadero conocimiento se alcanza 
recordándolas. Platón lo dice de modo más breve y claro: "El conocimiento no 
es otra cosa que reminiscencia, anámnesis" (Fedón, 72 e).

"Y aquí salta la fatal "etimología". El artículo de La Nación dice: "No 
puede asombrar así que la palabra que usa Platón como sinónimo del auténtico 
conocimiento sea anamnesis, esto es, Ôno´ (an) ´amnesia´ (amnesis). Con 
otras palabras, el olvido del olvido (sic)". Lo que asombra no es la palabra 
que usa Platón sino el desenfado del articulista, que enredándose en la 
palabra castellana "amnesia", olvido, donde el prefijo a- es privativo, 
negativo (=no), cree que el mismo prefijo es el que inicia la palabra griega 
anámnesis. Y no es así. No se puede establecer una etimología cortando y 
zurciendo a gusto elementos sueltos de una lengua que no se conoce: el 
primer componente del término anámnesis no es a- negativo (a veces en la 
forma an-), sino la preposición aná, que en este caso significa nuevamente, 
tal como aparece en el verbo relacionado anamimnésko, "yo me acuerdo 
nuevamente, yo rememoro". Si la palabra se pudiera dividir tal como lo hace 
el autor del artículo (an-amnesis), en vano buscaríamos en un diccionario 
griego la palabra amnesis, porque no existe.

"Dos de los estudiantes de Historia de la Filosofía que me llamaron la 
atención sobre este artículo me dijeron: "¿A qué viene esa digresión sobre 
Platón y su teoría de las ideas como motivo del estudio que ha auspiciado el 
secretario Berhongaray acerca del sector agropecuario? ¿A quién quieren 
deslumbrar esas etimologías, innecesarias y para colmo equivocadas?". Por mi 
parte, creo que sería tiempo de recordar al autor la milenaria advertencia 
que aparece en la Historia Natural de Plinio (XXXV, 85): "Ne sutor supra 
crepidam iudicaret", que se ha conservado en castellano en forma de un 
conocido proverbio: "Zapatero, a tus zapatos"."

Carlos A. Ronchi March
Prof. honor. Filología Griega
UBA Acad. Arg. de Letras
Bustamante 2663, Capital

Supuestas etimologías

Señor Director:

"Varios estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad 
de Buenos Aires me han llamado la atención sobre la falta de respeto para 
los lectores que entrañan las supuestas "etimologías" con que empieza el 
artículo "Entre la hipocresía y el cinismo", publicado el 5 de marzo último 
en una de las dos columnas políticas habituales de La Nación de los 
domingos.

"Efectivamente, tienen plena razón. Su autor, un conocido periodista que 
suele manifestar fuerte amor por la Grecia antigua y su idioma, comienza 
diciendo: "La palabra hipocresía proviene de las voces griegas hypo, que 
significa por debajo (...), y krinein, que significa juzgar. El hipócrita 
juzga por debajo; en tanto proclama un principio ante los demás, por debajo, 
en el subterráneo de su conciencia, niega aquello que proclama".

"Toda esta fantasía no tiene ningún fundamento. No se puede establecer una 
etimología zurciendo a gusto (o de oídas) elementos sueltos de una lengua. 
Hipócrita no es, ciertamente, el que juzga por debajo: la palabra proviene 
en nuestro idioma, por medio del latín de la Vulgata, del griego hipokrités, 
actor, intérprete de una obra teatral, y ésta, a su vez, del verbo 
hypokrínomai, yo respondo (al otro intérprete), yo dialogo. Mucho más tarde, 
tanto en la versión griega del Antiguo Testamento (Setenta) como en los 
evangelios de San Lucas y de San Mateo, la palabra hypokrités aparece usada 
metafóricamente con el valor despectivo de actor (el que finge), simulador, 
falso, hipócrita.

"El autor del citado artículo dice luego: "La palabra cinismo, si bien está 
ligada etimológicamente al griego kinos, que significa perro (de haí, can)", 
etcétera. Hay que aclarar que en griego antiguo perro se dice kyon, y que 
kynós (no kinos) es sólo el caso genitivo de esa misma palabra. Por otra 
parte, si la expresión entre paréntesis (de ahí, can) sugiere que en nuestra 
lengua can proviene del supuesto griego kinos, tampoco es cierto: proviene 
del latín, canis.

""Aunque entiendo poco griego", dijo socarronamente Góngora en su conocido 
romance burlesco sobre Hero y Leandro... Pero por las dudas lo dejó dicho."

Carlos A. Ronchi March
Prof. honor. Filología Griega,
UBA. Acad. Arg. de Letras











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