[R-P] [E. Oliva] A 129 años de la muerte de Rosas

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Abr 12 13:19:20 MDT 2006


Juan Manuel de Rosas.

A 128 años de su muerte. 14 de marzo de 2005
Autor: Enrique Oliva (François Lepot). 
Dr. En Ciencias Poíticas y Lic. Consular. 

Autor, entre otras obras, de 

En el Golfo (1991); Malvinas, el colonialismo de las multinacionales 
(1991);
El rey de Araucanía y Patagonia (1995); La identidad de los 
argentinos -sus virtudes y peligros- (2002) y Vida cotidiana (2003).

 Derechos: Reservados.

 JUAN MANUEL DE ROSAS A 129 AÑOS DE SU MUERTE

El olvido, como el obligado ostracismo, es la más cruel injusticia 
contra los próceres de nuestra soberanía nacional.

 Este aniversario de Juan Manuel de Rosas se presta a reflexionar con 
dolor los padecimientos ante los genocidios de pueblos y sus culturas 
por el imperialismo de antes y ahora, hoy en su etapa más violenta e 
impredecible.

 Los unitarios liberales siguen proclamando como forma de democracia 
y progreso la libertad de comercio, cuando los grandes países deben 
su riqueza y poder al proteccionismo que practicaron antes y lo 
siguen practicando hoy en nuestro perjuicio y de pueblos hermanos.

 En los contenedores de los puertos no pueden incluirse como simples 
mercancías la soberanía y cultura nacional, porque la soberanía y la 
cultura noentrarán nunca en la economía de mercado.

 Su expedición al Sur no fue de conquista para eliminar indígenas y 
dejarlos en la miseria del desierto. Don Juan Manuel hizo convenios 
con ellos que respetaron ambas partes, manteniendo la paz y el orden. 
Su misión fue evangelizadora e instructiva, divulgando sus 
conocimientos en agricultura y ganadería, concediendo espacios, como 
a cuanto gaucho quiso radicarse. Con esa civilización cristiana usted 
integró a los indígenas bajo la bandera argentina.

 El propio Charles Darwin, quien vino a nuestras tierras, a estudiar 
sus posibilidades de explotación colonial, lo visitó en su campamento 
junto al Río Colorado y explicó luego los objetivos de su campaña 
militar: consistía en impedir la entrada de blancos e indios venidos 
de Chile a cuatreriar ganado vacuno y caballar en las nacientes 
estancias de la pampa. Y usted cerró tratos con el bravo cacique 
Calfucurá (Piedra Azul), también llamado "Napoleón de las Pampas", 
convirtiéndolo en su amigo y fiel aliado. A cambio de proveerle 
periódicamente ganado y algunos elementos como azúcar, harina, yerba 
mate, y hasta jabón, el araucano, argentino por opción, impidió a 
partir de entonces, con indios y criollos, las penetraciones de 
malones de Chile.

 La paz y seguridad de la frontera Sur se mantuvo hasta Caseros. Los 
"civilizados" desconocieron el "tratado entre salvajes". Y los 
indígenas, "nuestros paisanos los indios" como los llamaba San 
Martín, antes de morirse de hambre atacaron sus tierras ancestrales 
en justa búsqueda de comida y espacio.

 Su Expedición al Desierto dejó pequeños pueblos, transformados con 
el tiempo en muchas ciudades, entre ellas Junín, Bahía Blanca y 25 de 
Mayo.

Esta última con la fecha patria que fue celebrada oficialmente, por 
primera vez.

 Consolidada la frontera Sur, un enemigo peor llegó a las aguas del 
Río de la Plata: el colonialismo europeo.

 Usted Don Juan Manuel, como su amigo el General Don José de San 
Martín, ya conocían bien las intenciones de las grandes potencias 
colonialistas en el siglo XIX, cuando se lanzaron a una desenfrenada 
carrera que parecía inatajable para sojuzgar nuevos pueblos. Más en 
el Río de la Plata usted los frenó, como única excepción. Pero sus 
enemigos locales, siguen reprochándole su victoriosa determinación 
patriótica, llamándole "bárbaro", cuando ellos continúan 
considerándose portaestandartes de la "civilización".

 A usted, Don Juan Manuel de Rosas, los adoradores de la cultura 
colonialista europea, no lo pudieron convencer. Los unitarios de 
ayer, como los de hoy, pensaban y piensan, que rechazando la cultura 
de los cañones nos aislaríamos para "caernos del planeta", como se 
dice hoy. Todo lo contrario, se defendió con uñas y dientes y una 
brillante actividad diplomática que asombró al mundo, ganándose el 
justo título de "Gran Americano". Fue en ese sentido, nuevamente, 
seguidor del pensar siempre vivo sanmartiniano de la unidad 
suramericana. Y su almirante Guillermo Brown, con bergantines 
construidos en Corrientes, desalentó a los poderosos invasores, 
luciendo orgulloso en su uniforme la consigna innegociable de 
"Soberanía o muerte".

 Felizmente, usted aprovechó una experiencia anterior, durante la 
dominación española, cuando sus reyes impusieron el comercio sólo con 
la metrópolis. Como el intercambio era insuficiente para cubrir las 
necesidades de la creciente colonia, ésta debió ingeniárselas para 
crear sus propias industrias para autoabastecerse.

 El ilustre Restaurador conocía asimismo la historia del Ejército 
Libertador de San Martín y porqué su admirado prócer pidió la 
Gobernación de Cuyo, pues allí yaexistía una industria metalúrgica y 
hombres capacitados que explotaban minas de hierro, estaño y cobre y 
elaboraban el bronce. Fray Luis Beltrán no armó un ejército de casi 
6.000 hombre de combate no sólo rezando, sino también con la fragua y 
al yunque dando.

 Fueron armas criollas, incluso cañones, que junto a las bien 
templadas lanzas o facones atados a las tacuaras, abrieron el camino 
de nuestra libertad. Esas armas usted las usó contra los franco 
ingleses, manteniéndolos a raya hasta obligarlos a retirarse de 
nuestras aguas y honrar el pabellón azul y blanco.

 Rosas no recurrió a préstamos ni inversiones extranjeras para que el 
país progresara. No cayó en el complejo de inferioridad que 
inculcaban los colonialistas de adentro y de afuera frente a las 
manufacturas importadas, que las consideraban fruto de una cultura 
superior inalcanzable por los criollos.

 Fracasados por las armas, los nuevos invasores no vienen hoy con sus 
flotas a cañonear nuestras poblaciones (por ahora). Tampoco les 
prestan uniformes y armas a traidores criollos para luchar contra sus 
hermanos. En cambio, a muchos les dan títulos universitarios en 
inglés o francés. Los instruyen para ser obedientes servidores pagos 
de las multinacionales materialistas.

 El imperialismo hoy se sostiene con esos escribas por medio del 
imperiodismo nacional y el imperiodismo internacional. Batallones de 
"economistas" y "politólogos", repiten recetas tramposas para 
consolidar al cipayismo.

 Hoy nos presionan descaradamente los gobiernos de las grandes 
potencias y el FMI para acordarles indebidos aumentos de tarifas a 
las multinacionales del colonialismo. La nueva extorsión, ya está 
saboteando el desarrollo nacional por la insuficiente provisión 
energética, a causa del incumplimiento de las inversiones 
comprometidas y la explotación irracional.

 Ante un federalismo en crisis y un unitarismo financiero soberbio, 
es de recordar Don Juan Manuel que fueron federales quienes lograron 
la conquista del voto universal, creando un partido político entonces 
popular que llevó a Hipólito Yrigóyen a la Presidencia. Asimismo fue 
el criollaje federal de la Argentina profunda quien eligió a otro 
paisano, el general con sangre tehuelche Juan Perón, que encaró un 
nuevo y valiente proceso de desarrollo nacional con el consecuente 
afianzamiento de la soberanía, dejando al país sin deuda externa. Esa 
osadía terca de ser patriota le costó, a su vez, un imperdonable odio 
y el exilio impuesto por los unitarios.

 Ahora el mundo entero está desestabilizado bajo la amenaza de un 
nuevo imperio glotón. Ilumínenos con su talento y firmeza, usted que 
contó con el apoyo del General San Martín, quien con fundadas razones 
lo hizo heredero de su glorioso sable, bien llamado el talismán de la 
Patria.

 Don Juan Manuel, hizo honor al escudo del Libertador, que compartió: 
"Velar se debe la vida, de tal suerte, que viva quede en la muerte". 
Por eso le rogamos hoy, inspiración y valor para ser fieles a su 
machaza divisa de soberanía o muerte.


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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