[R-P] RV: Interesante: el valor estratégico de Nueva Orleans
Víctor Morón
victor_moron en cantv.net
Jue Sep 29 15:02:27 MDT 2005
Después de varios rebotes por torpeza mía (ves, moderador, que no te acuso
de censura), configuré bien el outlook. Reenvío algunas cosas interesantes.
Saludos,
Víctor
-----Mensaje original-----
De: Víctor Morón [mailto:vicmoron en cantv.net]
Enviado el: Miércoles, 28 de Septiembre de 2005 11:54 a.m.
Para: 'reconquista-popular en lists.econ.utah.edu'
Asunto: Interesante: el valor estratégico de Nueva Orleans
[Fuente: El Nuevo Diario, Managua, 24/9/05]
Valor estratégico de Nueva Orleáns
Iván Restrepo
Hace casi un siglo, Georges Clemenceau afirmó que Estados Unidos era la
primera nación en la historia en pasar directamente de la barbarie a la
decadencia sin conocer el periodo habitual de la civilización. Si hoy
presenciara los daños que originó el huracán Katrina, el que fue primer
ministro de Francia durante la Primera Guerra Mundial agregaría seguramente
que la gran potencia militar y económica pagará caro desconocer su propia
geopolítica, su historia. En su lugar ahora lo hace el profesor George
Friedman al destacar el efecto del ciclón en la vida económica y social del
vecino país y mostrar los olvidos y equivocaciones del gobierno en una
región que considera la principal desde el punto de vista estratégico, pues
allí late el corazón de la economía estadounidense. Para Friedman, si bien
fue en Filadelfia donde se fundó el sistema político, la nación
estadounidense en cambio se construyó con la producción agropecuaria
excedente de los dos siglos anteriores y que permitió la industrialización,
además de movilizar, exportar e introducir los insumos necesarios por
conducto de una amplia red de ríos que confluyen en el Mississippi, clave en
el crecimiento de Estados Unidos.
Donde desemboca al mar El Viejo, como lo llamó William Faulkner, se cimentó
Nueva Orleáns. Precisamente la batalla que en 1815 la arrebató
definitivamente de manos inglesas se considera la llave que cerró la
independencia estadounidense. De haber seguido en manos extranjeras, quizá
no habría sido posible el papel estelar de la nueva potencia en el mundo.
Además, al ganar esa batalla, afirma Friedman, se puso un dique al paso de
mexicanos hacia el este del país.
Pero luego de la Independencia, y cimentada la nación, sus gobernantes, los
de ayer y los de hoy, no supieron valorar lo que significa el sistema
fluvial que tiene al Mississippi como columna vertebral y tampoco las
ciudades costeras que se desarrollaron en su desembocadura, habitadas por
mano de obra barata, en su mayoría descendiente de los esclavos. Ello
explica por qué durante la guerra fría los funcionarios y los estrategas
militares estimaban que los sitios a defender de un ataque eran Nueva York,
Washington o Los Ángeles. Para Friedman, de haber atacado alguien a Estados
Unidos lo habría hecho donde más daño se causa: en Nueva Orleáns. Destruirla
significa cerrar la ruta vital por la que fluye el grueso de la producción
agrícola y los minerales y los energéticos que requiere la industria
estadounidense. También, una parte muy importante de la producción destinada
al resto del mundo.
Además de afectar el complejo petroquímico en el Golfo de México y la
capacidad de transporte del río al sur de Nueva Orleáns, Katrina desdibujó
la ciudad como tal y su complejo portuario: el más grande en tonelaje del
país y el quinto del mundo, por el que sale y entra el grueso de la
producción de cereales, carbón y cemento, fertilizantes, acero y petróleo.
En pocas palabras, una parte considerable de la estructura física de la
economía global de alguna forma está vinculada al puerto. Si el río y el
complejo portuario se paralizan, Estados Unidos no tiene otros sistemas de
transporte tan favorables para trasladar una parte muy apreciable de su
inmenso flujo de mercancías. Ni las carreteras ni el ferrocarril son tan
eficientes y económicos como el Mississippi.
El profesor Friedman advierte el error de los medios en centrar en el
petróleo el daño mayor causado por Katrina. Lo más grave le pasó a la
población que perdió su ciudad. Los complejos portuarios y petroleros
requieren de una mano de obra especializada, que ha emigrado. La destrucción
ocasionada imposibilita su regreso y el de sus familias hasta que se
reconstruya el sistema urbano como tal, no una parte. Un puerto no puede
funcionar alimentado por una ciudad fantasma.
Por eso el gobierno y los responsables de regresar la vida a Nueva Orleáns
están fallando: no entienden que la región es hoy, y en el futuro, asunto de
seguridad nacional. Y este concepto tiene que ver con la población y su
hábitat. Sin ellos funcionando como motor, cojea el modelo económico y de
seguridad impulsado por el señor Bush. Se vuelve contra él.
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