[R-P] Centenario de Alberto Arvelo Torrealba

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Sep 28 08:56:48 MDT 2005


[Una sorpresa:  resulta que en los Llanos de Venezuela al diablo le 
dicen "mandinga", igual que en las pampas rioplatenses.  Y que allí 
tienen un Florentino que, igual que nuestro Santos Vega, se trenzó en 
payada con el Maligno.

Eso de llamar "mandinga" al diablo, supongo, es cosa de esclavistas, 
porque si no me equivoco los "mandingos" eran los negros más rebeldes 
y combativos.   Sospecho que habrá llegado a nuestros usos durante 
ese período 1580-1640 en que los límites entre la corona española y 
la corona portuguesa eran esencialmente una jurisdicción 
administrativa.

Ahora, que la leyenda del criollo que enfrenta al demonio se repita 
en ambas regiones, eso ya es menos habitual.]

Gentileza de la lista Redial Simón Bolívar

El poeta NATIVISTA del llano

SEMBLANZA. 

Cien años se cumplieron del nacimiento de Alberto Arvelo Torrealba 
El poeta NATIVISTA del llano 
Texto: Mercedes Contreras

Este barinés fue el pionero de la poesía criolla en su sentido más 
culto.

Su obra magistral fue Florentino y El Diablo, del que presentó tres 
versiones. Durante todo este año y el próximo el Museo que lleva su 
nombre, situado en su ciudad natal, realizará eventos para conmemorar 
este aniversario.

Así el diablo o mandinga -como también le llaman en el llano- retó a 
Florentino -el más famoso de los copleros- a iniciar un contrapunteo 
en el que durante toda una noche versos fueron y vinieron.

Testimonio de lo que sucedió en Santa Inés de Barinas -no se sabe 
cúando- Alberto Arvelo Torrealba lo plasmó e inmortalizó en su gran 
obra magistral Florentino y El Diablo; en la que recoge la esencia y 
el sentimiento de la región más recia de Venezuela.

Desde hace 34 años dejó de recorrer la sabana, sus parajes, de 
bañarse en los ríos y de montar recurrentes y largas conversas. Pero 
nunca lo han olvidado. Publicaciones como Música de cuatro (1928), 
Glosas al cancionero (1940) y Lazo Martí: vigencia en lejanía, con la 
que se ganó el Premio Nacional de Literatura en 1964, lo mantienen 
vigente en la palestra literaria.

No hay duda -y así lo confirman los estudiosos y críticos de este 
arte- que ha sido "el mejor artífice de sonetos, décimas, romances y 
octavas en las que la fuerza lírica y épica han cobrado vida con unos 
solos protagonistas: El llano, sus leyendas, historias, tradiciones 
y, por su puesto, su gente", a decir del poeta Luis Alberto Crespo.

Arar en el camino

 Y tal como El Diablo encontró a Florentino, Arvelo descubrió la 
fórmula perfecta para llevar la cultura popular a la literatura. De 
allí su legado más importante: la inauguración "de lo que se conoce 
como la poesía nativista en su sentido más culto" y según el creador 
literario Gustavo Pereira, no hay otra persona a la que puede 
adjudicársele este calificativo, desde el punto de vista formal.

Como unas conversas entre llaneros rodeados del cantar de los 
pájaros, Alberto Arvelo Torrealba, universalizó el sentir recio a 
través de versos que crearon imágenes de variada especie y generaron 
un profundo contenido reflexivo, concluye el escritor venezolano 
Alexis Márquez Rodríguez.

Reflexiones que este hombre popular y a la vez culto extrajo de sus 
andanzas en su ciudad natal: Barinas, en donde cursó sólo sus 
estudios de primaria.

Luego -tal vez por una ambición inconsciente por adentrarse al mundo 
de las letras- partió a Caracas hacia realizar la secundaria.

Tenía bien claro lo que quería en el ámbito universitario: 
convertirse en abogado de la república y en doctor en ciencias 
políticas; títulos que obtuvo en la Universidad Central de Venezuela 
en 1935.

Antes de dedicarse de lleno a las letras, Arvelo se paseó por el 
ámbito político y educativo.

"Se dedicó a la docencia, impartiendo clases de castellano y 
literatura en distintos centros educativos de Caracas. Sus 
obligaciones en la educación estuvieron luego cargadas de un poco más 
de responsabilidad. Asumió el cargo de inspector técnico de 
secundaria en el Distrito Federal (ahora Caracas) e inspector de 
primaria en Barinas y Apure", recordó Alberto Pérez Larrarte, 
cronista y director del Museo Alberto Arvelo Torrealba, situado en 
Barinas.

Soledad

 Soledad profunda que lo llevó a meditar y decidir que la etapa 
educativa debía llegar a su fin y en 1937 aceptó el cargo de 
secretario de gobierno de Portuguesa. En 1941 asumió la presidencia 
(gobernación) de Barinas durante cuatro años y en su gestión -dijo 
Larrarte- limpió los cauces de los ríos y restableció las rutas 
comerciales en el territorio de los llanos de occidente.

Entre sus responsabilidades se sumaron también la de ser consejero en 
la Embajada de Francia, Bolivia e Italia.

Una vez que llegó el fin de la jornada política sus días quedaron 
dispuestos a la vocación literaria.

"Tuvo ya el tiempo necesario para desmontar la visión guariqueña que 
Lazo Martí -quien fue un escritor que intentó iniciar la poesía 
nativista- tenía de lo rural, la zona tórrida, el vigor de la 
primavera, el horizonte amplio de la sabana; temas que a Arvelo 
también le interesaban y tocaba en cada una de sus creaciones", 
puntualizó Manuel Darío Gruber, poeta y periodista Barinés.

El autor del texto Caminos que andan (1952) -su última publicación- 
murió en 1971. La diabetes apagó la inspiración de un "hombre 
tranquilo, de estatura mediana, que hablaba pausado y de tez blanca, 
a quien le tocó vivir en una Venezuela y una Barinas en donde la 
explotación petrolera cambió el rumbo de muchas cosas, entre ellas, 
la manera de concebir y hacer literatura", como describió Gruber, 
quien lo conoció en Caracas en 1969.

Canto que Arvelo Torrealba, de quien se conmemoró el centenario de su 
nacimiento, el 3 de septiembre de 1975, dejó a través de versos 
métricos, sonoros y pegajosos en los que grabó el alma de la cultura 
popular llanera.

Más de su vida 

Nació en una familia de poetas. Su madre Atilia de Arvelo y sus tíos 
Alfredo y Enriqueta Arvelo fueron pilares en su formación.

Estuvo casado con Rosa Ramos, con quien tuvo dos hijos: Mariela, 
quien es escritora y en 1982 se ganó el Premio Nacional de Literatura 
con la obra Orasimí; y Alberto Arvelo, cineasta, reconocido por el 
filme Una casa con vista al mar.

Su obra, Florentino y el diablo, fue llevada al cine por el director 
residenciado en Mérida, Michele New.

En Barinas desde 1983 una casa en donde vivió su madre se convirtió 
en un museo que lleva su nombre.

Todo este mes y hasta el próximo año, el museo expondrá la muestra 
Vida y Obra y realiza los fines de semana recitales de poesía para 
conmemorar los 100 años del nacimiento de su poeta.

Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 
"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 






Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular