[R-P] Las palliris
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Sep 13 14:22:38 MDT 2005
[Un maravilloso poema de un autor salteño se llama "La Palliri". No
sé porqué, pero sospecho que alguno de los suscriptores a esta lista
podría hacernos el regalo de escanearlo y mandárnoslo a todos.
Mientras tanto, va lo que sigue, que no será un poema, pero es
veraz.]
Gentileza de Tribuna Boliviana
DURAS MUJERES de la MINA
Presentamos este documento como homenaje a la mujer luchadora.
Que no se silencie el grito de millones de mujeres explotadas ...
Descubriendo el mundo de las palliris de Potosí.
Sería necesario que ellas mismas tomen su propia voz. Sería necesario
romper con un silencio histórico que se encuentra quizá en la
profundidad de las tierras que ellas mismas "pallan"...-
"En nuestra América no se dio la familia esclavista, ni feudal porque
aquí no hubo un modo de producción esclavista y feudal. Se pasó de un
modo de producción comunal a un período de transición abierto por la
colonización europea que culminó en la mitad del siglo XIX en un
capitalismo primario explotador"....
" He aquí la fuente de todos los caos y verdades: la vida cotidiana.
(...) Pues saber estar nomás, y es curioso porque para eso no se
necesita explicación. Estamos otra vez frente a la polaridad de estar
nomás y ser alguien. Y con estar que no sabemos qué es, pero es
vivido profundamente por nosotros en Sudamérica". Rodolfo Kusch.
"Tengo 67 años de edad y sigo viviendo", afirma Doña Eulalia, palliri
del Cerro Rico de Potosí, Bolivia. Ese "estar" en la vida que plantea
esta mujer está fuertemente arraigado a la cultura de un suelo, lo
que supone que no se puede ser indiferente a lo que allí sucede.
La historia de esta mujer minera -que desde los 15 años "palla"
(escoge) el mineral (estaño, plata, zinc y plomo) del exterior de la
mina con martillos, combillos, cinceles y las manos, es la de una
viuda de un minero, que como otros dejó su corta vida (38 años)
trabajando. Además de ser palliri, Eulalia es guarda, por lo cual
vive aislada de la ciudad en un cuarto a la entrada de la mina con su
nietito y sus dos perros.
Durante la guerra del Chaco, el hambre obligó a muchas de ellas a
romper con la tradición: ingresaron a trabajar dentro de la mina.
"Igual trabajo que el hombre. Hacía correr a los hombres con la
carretilla.
Machucaba piedra. Hacía 20 sacos al día, harto es eso", cuenta con
orgullo la palliri. Esta no es sólo la historia personal de Doña
Eulalia sino la de todo un pueblo, el de Potosí. En este lugar la
principal fuente de trabajo surge de la minería. De cada 5 dólares
que ingresan en Bolivia 3 provienen de la producción minera.
Según una publicación especializada restan 250 años (si se continúa
explotando como hasta ahora) para terminar de extraer el mineral de
Cerro Rico de Potosí. Edgardo Velázquez Ramos del CEPROMIN (Centro de
Promoción Minera) cuenta que existen versiones acerca de que algunos
empresarios privados piensan hacer desaparecer el cerro para
explotarlo a cielo abierto. "En este caso se acabaría con el cerro en
20 años y la mayoría de la población se quedaría sin trabajo",
explica Edgardo.
PÉSIMAS CONDICIONES DE TRABAJO Y UNA PAGA DE PRINCIPIOS DE SIGLO Las
condiciones de trabajo y salud del minero han sido abordadas por
distintos autores iberoamericanos denunciando la explotación que
ellos sufren, pero esta realidad ha sido eclipsada. En el silencio ha
quedado oculto el rol de la mujer dentro de la minería.
Las palliris son mujeres que superan la barrera de los cuarenta años,
si bien existen mujeres como Doña Eulalia que por necesidad
comenzaron a trabajar muy jovencitas. La mayoría de ellas son
analfabetas y viudas de mineros, con un promedio de entre 4 y 6
hijos. Cuando su marido muere o enferma se les da entre 30 y 60 días
para que desalojen el campamento (vivienda prestada por la empresa
durante el tiempo que es trabajador en activo). Por esta razón estas
mujeres deben alquilar habitaciones en barrios marginales de la
ciudad. Como esposas de mineros tienen acceso a la "pulpería", que es
un centro de abastecimiento, a base de un sistema racionado de venta
de alimentos a cuenta del salario mensual del trabajador
(administrado por la empresa), donde se consiguen los elementos de
primera necesidad, pero la mayoría de estas trabajadoras al no tener
contrato con la empresa pierden hasta esta "facilidad" de
subsistencia. Los "No" comienzan a reproducirse unos tras otros: no
gozan de servicio de salud, ni renta de vejez, de más está decir que
no cuentan con una legislación específica que las contemple en su
condición de mujer.
Luis Vitale plantea que dentro del sistema capitalista, "existe una
contribución doble de la mujer en los procesos de acumulación, como
asalariada y como dadora indirecta de valor a través del trabajo no
retribuido en el hogar".
UNA RADIOGRAFÍA DE LA OPRESIÓN DE LAS MUJERES IBEROAMERICANAS Si se
tiene en cuenta que la palliri trabaja un promedio de 10 horas
diarias a bajas temperaturas, según la división del trabajo
establecida dentro de la minería se le permite únicamente rescatar
manualmente "los restos" del mineral, por lo cual puede extraer
aproximadamente una volqueta de mineral cada tres meses, mientras que
los hombres extraen del interior de la mina entre 5 a 6 volquetas por
semana. Sus ingresos miserables oscilan de 10 a 20 dólares mensuales,
de acuerdo a la cantidad de mineral que extraigan. Esto obliga a
muchas de ellas a ser también guardas (cuidadoras) en las minas por
un salario extra de 25 dólares. Y finalmente, como si no fuera
suficiente, deben desempeñar al regreso de su jornada laboral las
tareas domésticas.
Podríamos concluir afirmando que ellas son la expresión más cruda de
la opresión y explotación de este sistema. Frente a los planteos de
"género", feminismo, etc., ¿cabe aquí interrogarnos acerca de los
conflictos entre mujeres y hombres? Por dónde empezaría el proceso de
liberación de estas mujeres, ¿respecto a los hombres o frente al
sistema? El investigador Luis Vitale plantea que "una historia de la
opresión y la lucha de la mujer iberoamericana debe partir del hecho
objetivo de que en nuestras tierras la evolución de las sociedades
siguió un camino diferente al europeo" -y agrega que- "en nuestra
América no se dio la familia esclavista, ni feudal porque aquí no
hubo un modo de producción esclavista y feudal. Se pasó de un modo de
producción comunal a un período de transición abierto por la
colonización europea que culminó en la mitad del siglo XIX en un
capitalismo primario explotador".
Los conflictos y complementariedades entre mujeres y hombres de
culturas occidentales tienen que ver con la realidad de una raza
blanca y una sociedad post-industrial. En Iberoamérica las mujeres no
quedan fuera de la problemática de este siglo: los conflictos de la
modernidad. Marshal Bergman plantea en su libro "Todo lo sólido se
desvanece en el aire", esta problemática afirmando que "la modernidad
une a toda la humanidad. Pero es una unidad paradójica, la unidad de
la desunión: nos arroja a todos a la vorágine de una perpetua
desintegración y renovación , de lucha y contradicción, de ambigüedad
y angustia".
Las especificidades étnicas de la cultura andina, nos debería hacer
partir del interrogante de cómo la mujer idea sobre la realidad para
pro-ducir formas de vida particulares. Buscar indagar en qué forma
ordena la relación entre la naturaleza y la cultura, para poder
esbozar al menos quiénes son estas mujeres y dónde están situadas.
Sería necesario que ellas mismas tomen su propia voz. Sería necesario
romper con un silencio histórico que se encuentra quizá en la
profundidad de las tierras que ellas mismas "pallan"
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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