[R-P] Fw: LA REACCIÓN MILITAR
Prensa Schiavoni
prensaschiavoni en arnet.com.ar
Mie Sep 7 16:09:31 MDT 2005
Reenvío, porque parece no haber llegado a la Lista.
----- Original Message -----
From: "Prensa Schiavoni" <prensaschiavoni en arnet.com.ar>
To: "Lista Reconquista Popular" <reconquista-popular en lists.econ.utah.edu>
Sent: Wednesday, September 07, 2005 6:15 PM
Subject: LA REACCIÓN MILITAR
El despacho que transcribo me remite a antiguas reflexiones de
> Edgar Smith acerca del museo de la Escuela de Mecánica de la Armada, y de
> la -a su juicio- polémica y provocativa orden del presidente K. de ordenar
> al jefe de Estado Mayor el retiro de los cuadros de los comandantes
> genocidas.
>
> Y al leer el pensamiento de los fósiles del Colegio Militar defendiendo la
> memoria del Operativo Independencia, me pregunto y someto a la discusión
del
> colectivo si es correcta -o simplemente progre- la política del actual
> gobierno hacia las Fuerzas Armadas en su conjunto.
>
> Saludos afectuosos. MINGO
>
>
>
> Palabras del Presidente del Círculo Militar, Grl Br (R) DOMÍNGUEZ, en el
> acto realizado en éste en homenaje a los caídos en la Operación
> “INDEPENDENCIA”, el lunes 05 Sep 05.
>
>
> Hace treinta años, un día como el de ayer, 4 de septiembre, dos argentinos
> en la plenitud de su juventud ofrendaron su vida por la Patria en el monte
> tucumano, en cumplimiento de la decisión del gobierno constitucional de
> poner término a la agresión subversiva que, basada en una ideología
> totalitaria y de inspiración foránea, procuraba el establecimiento de una
> “zona liberada” como paso esencial para la toma del poder en la República.
>
> Ellos, ejemplos paradigmáticos del coraje, abnegación y lealtad de la
ética
> militar sanmartiniana, eran el Subt Rodolfo H. Berdina y el Soldado
> Conscripto Ismael Maldonado del Regimiento de Infantería de Monte 28.
>
> No fueron los únicos. El Ejército, durante la preparación y desarrollo de
la
> Operación Independencia, con mucho dolor pero sin mengua en su espíritu y
> moral de combate, sufrió el alto costo de 44 Oficiales Superiores, Jefes,
> Oficiales, Suboficiales y Soldados Conscriptos caídos en fiel cumplimiento
> del juramento, frente a la bandera celeste y blanca legada por el Grl
> Belgrano, que impone “defenderla hasta perder la vida “.
>
> A tres décadas de episodios que no pueden borrarse de la memoria colectiva
> y, menos aún, ser ignorados por las nuevas generaciones, el Círculo
Militar
> y los camaradas de promoción rinden hoy justo y sentido homenaje a quienes
> fueron capaces del supremo sacrificio ante la amenaza que ponía en grave
> riesgo la existencia misma del Estado Nacional.
>
> Rendimos este homenaje y nos hermanamos en el dolor de las madres, esposas
e
> hijos que sufrieron la pérdida irreparable de un ser querido; porque así
lo
> imponen nuestros más íntimos sentimientos de ciudadanos y hombres de armas
y
> porque no dudamos que ese y no otro es el pensamiento mayoritario del
pueblo
> argentino.
>
> Llegue también nuestro sentido reconocimiento y todo el afecto a sus
> familias, para la decena de hombres de la civilidad asesinados por la
> irracionalidad subversiva, a los seis miembros de la Gendarmería Nacional
> fallecidos en el atentado contra un avión Hércules de la Fuerza Aérea y a
> los dieciocho integrantes de la Policía Federal, Policía Provincial y
> Servicio Penitenciario de Tucumán muertos antes y durante la Operación
> Independencia.
>
> A tres décadas de aquel trágico tiempo argentino y a la vista de lo
ocurrido
> en otros países, sabemos que la inmolación no ha sido en vano y que,
cuando
> el transcurrir del tiempo dé paso a una auténtica verdad, ellos tendrán
un
> sitial de honor y gratitud en la memoria de sus compatriotas.
>
> Será así y no dudamos, porque su sacrificio no se agotará en las crónicas
y
> en los relatos sobre lo acontecido en los montes y cañaverales de la
> provincia cuna de la Independencia. Lo será porque sus muertes serán
> valoradas y dignamente reconocidas en el grave contexto general que
> caracterizó la agresión subversiva contra la sociedad argentina .
>
> La posibilidad de que una visión personal sobre el gravísimo riesgo que
> corrió nuestra Patria en aquel año de muerte, destrucción y dolor, pudiera
> ser calificada de sectorial o interesada, me impuso la obligación moral
de
> buscar la definición de la agresión subversiva en fuentes que hoy, a
treinta
> años de los hechos y por el nivel de liderazgo político de sus autores,
> resultan a todas luces irrebatibles.
>
> Los argentinos más viejos no deberíamos olvidar y los más jóvenes deberían
> saber que dos dirigentes que ejercieron la conducción más encumbrada de
sus
> respectivas corrientes partidarias, que tuvieron en un tiempo
> confrontaciones más propias de enemigos que de adversarios políticos y que
> en el ocaso de sus vidas nos dieron el ejemplo de la reconciliación y la
> amistad; definieron con sencillez y sin posibilidad de refutación alguna
el
> marco general de la agresión subversiva que llevó a la Presidente María
> Estela Martínez de Perón a dictar el decreto “S“ N° 261 ordenando al
> Ejército el empleo de sus medios en Tucumán.
>
> El 22 de enero de 1974; con motivo del ataque subversivo a la Guarnición
> Azul , en que fueron asesinados el Cnl Gay, su esposa y el Soldado
> Conscripto González y secuestrado el Tcnl Ibarzábal que resultaría muerto
> después de largo cautiverio, vejámenes y torturas; el Presidente de la
> Nación y Comandante en Jefe de las FF AA dirigió una carta a los cuadros y
> tropa de las unidades atacadas.
>
> Entre otras cosas, decía allí el Tte Grl Juan Domingo Perón :
> “El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo
> argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral”.
> “Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es
todo
> el pueblo que está empeñado en exterminar este mal......”.
> “La estrategia general que conducimos desde el Gobierno, nos lleva a
actuar
> profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando
la
> lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las fuerzas
> policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas”.
>
> A raíz del gravísimo ataque realizado por elementos subversivos contra el
> Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa el 05 Oct 1975, el máximo
> líder del radicalismo ratificó y amplió los conceptos de Perón, en la
ciudad
> de Tinogasta (Catamarca) durante un acto organizado, al día siguiente, por
> la juventud partidaria.
>
> Dijo entonces el Dr Ricardo Balbín :
> “La guerrilla metida en los montes carece de banderas y de sentimientos;
no
> tiene sentimientos porque destruye y no tiene banderas porque es
> antinacional. Hay un seguro de vida contra ellos; cuando atacan no miran a
> quienes matan y cuando los toma la Justicia reclaman la solidaridad del
> pueblo para sacarlos; es decir que la guerrilla con seguro de vida es la
> guerrilla de los cobardes”.
>
> “Cuando los padres entierran a sus hijos, los países se quedan parados – y
> parece que al país lo quieren parar- enterrando agentes de seguridad,
> militares, marinos, a sencillos hombres de la democracia, a los cuales les
> regalamos discursos cuando mueren, y yo quiero cantarles los seguros de la
> victoria cuando viven”.
>
> Las irrefutables definiciones de Perón y de Balbín; sobre los objetivos,
> procedimientos y riesgos de la agresión subversiva; desnudan la falsedad
de
> la desinformación y la deformación de la realidad; cuando todo el horror
de
> aquel año 1975 es fácilmente comprobable en las decenas de víctimas de la
> tristemente célebre Triple A, en los 283 atentados terroristas, los 127
> incendios, los 68 robos de magnitud, los 77 intentos de secuestros y, como
> si ello no bastara, en los 137 asesinatos cometidos por las bandas
> subversivas en un contexto de caos y temor generalizados.
>
> ¿Se puede olvidar acaso la agresión sufrida por el Ejército, durante ese
año
> y mientras los hombres que hoy honramos ofrendaban sus vidas en el monte
> tucumano?.
> ¿No son parte de la verdad de ese trágico tiempo argentino, los ataques
> subversivos al Batallón de Arsenales 121 el 13 de abril, al Regimiento de
> Infantería de Monte 29 el 5 de octubre y al Batallón de Arsenales 601 el
23
> de diciembre de 1975 ?
>
> ¿Se puede hablar de memoria, si olvidamos que en la defensa de esos
> cuarteles murieron heroicamente 19 hombres de la Fuerza y que más de 30
> resultaron heridos de gravedad ?
> ¿Cómo y por qué no habremos de recordar que, en aquella situación de
> violencia terrorista, fueron asesinados alevosamente el Grl Cáceres Monié
y
> su esposa, los Coroneles Rico y Carpani Costa, el Tcnl Colombo, el Cap
> Kéller, el Sarg Ay Ríos, el Cabo 1ro Rojas, el Sold Papini y el Tcnl
> Larrabure, después de sufrir este último las más infames torturas durante
un
> año de cautiverio?
>
> En el marco de esa situación nacional, más propia de una visión del Dante
> que de la ocurrencia real en una sociedad civilizada, la inmolación de los
> caídos durante la Operación Independencia alcanzó la cumbre más alta del
> renunciamiento y del altruismo humano.
>
> El Círculo Militar, con legítimo orgullo, se convertirá en pocos minutos
en
> custodio de las placas que honrarán a los camaradas caídos y servirán de
> testimonio del recuerdo permanente de sus compañeros de promoción y del
Foro
> de Generales Retirados; porque allí, en ese mármol que perpetúa su
memoria,
> en esas letras que conforman un listado de vidas tronchadas al servicio de
> la Patria, las futuras generaciones tomarán conciencia del horror que
> implican el fratricidio y el uso de la violencia como método de la acción
> política.
>
> En nombre de la Comisión Directiva y de los 20.000 socios del Círculo
> Militar, centenario y tradicional hogar de la Gran Familia Militar, e
> interpretando el sentir de todos los asistentes a este acto, reitero
> nuestro reconocimiento y sentido afecto:
> A los padres, esposas, hijos, nietos y demás familiares de los Oficiales,
> Suboficiales y Soldados caídos durante la Operación Independencia; que
> sufrieron el dolor del desgarro del ser querido con dignidad, cristiana
> resignación y la certeza de saber que su muerte no ha sido en vano, porque
> ofrendaron su vida por una causa justa.
>
> A los que fueron heridos en el transcurso de las acciones, a los que hoy
aun
> sufren con abnegación y entereza las secuelas de esas heridas, dando
diario
> ejemplo de una fortaleza moral que hace prevalecer la potencialidad
> espiritual e intelectual sobre las limitaciones físicas.
>
> A los nobles y queridos soldados conscriptos, hoy cincuentones, por haber
> sido inmunes a las prédicas disolventes y por un comportamiento en que
> hicieron derroche de coraje, eficiencia y lealtad sin límites.
>
> Río Pueblo Viejo, Manchalá, Las Maravillas, Los Sosas, Arroyo San Gabriel,
> son nombres de la geografía tucumana ignorados por la mayoría de los
> argentinos, pero esos lugares y otros que no es del caso mencionar, fueron
> escenarios de enfrentamientos armados y de una conducta del soldado
> conscripto que nos enorgullece y nos emociona con el mejor de los
recuerdos.
>
> A los oficiales y suboficiales que integraron los efectivos de la
Operación,
> por haber mantenido en plenitud esa premisa del mando que es el “ejemplo
> personal del Superior”, como lo demuestra la cantidad de cuadros muertos y
> heridos en combate al frente de sus fracciones, y aplicado sin retaceos
las
> prescripciones de las viejas Ordenanzas, cuando señalaban que “ nada
> apreciará más un militar, que la íntima satisfacción del deber cumplido”.
>
> Rechazamos los fines perseguidos y más aun a los ideólogos que los
hicieron
> marchar por el camino paranoico de la violencia; pero como profesionales
> militares respetamos a los jóvenes que optaron por la lucha fusil en mano,
> combatiendo en el monte frente a frente, y no por la bomba que mata
> indiscriminadamente, el secuestro extorsivo o el artero asesinato por la
> espalda del terrorismo urbano.
>
> Han transcurrido 30 años desde aquella página negra de la historia
argentina
> que fue 1975.
>
> Tres décadas constituyen un lapso más que suficiente para que, como
> ciudadanos y como soldados, intentemos algunas reflexiones sobre el horror
> del pasado, la conflictividad del presente y las incertidumbres sobre el
> futuro.
>
> Para ello y ante la necesidad de utilizar parámetros que orienten y
limiten
> la reflexión, hemos optado por la recurrencia a tres términos que son de
uso
> frecuente y de reiterada presencia en los medios de comunicación. Ellos
son
> : memoria, verdad y justicia.
>
> Resulta obvio que cuando se trata de la memoria colectiva de una sociedad
> humana, cualquiera sea, no existe otra validez que aquella que se asienta
en
> una visión integral, sin perversas y arbitrarias delimitaciones
temporales,
> totalizadora de los personajes, los hechos y todas las circunstancias
> políticas externas e internas, sociales, culturales y de cualquier otra
> índole que dieron marco a esos personajes y a esos hechos.
>
> Toda vulneración de esta memoria colectiva, por parcialización,
ocultamiento
> o – lo que es más grave – por deformación intencionada del proceder de los
> personajes y de la realidad de los hechos, le hace perder su condición de
> tal y reemplaza la memoria por la falacia, entendida – tal cual lo define
la
> Real Academia – como “El engaño para perjudicar a alguien”.
>
> Es hora entonces para que la ciudadanía reaccione frente a las falacias y
> con objetividad, racionalidad y marginando el sectarismo, conforme una
> verdadera memoria colectiva que incluya a la totalidad de la dirigencia,
no
> solo política sino de todo el quehacer nacional, sus conductas ante el
drama
> que vivió la Argentina y la integralidad de los hechos sin omitir las
> consiguientes responsabilidades.
>
> Como católicos o como creyentes de cualquier otra religión y porque así
> también resulta de nuestra condición humana, reconocemos que solo Dios, y
> nadie más que él, es infalible.
>
> Si pretendemos reflexionar sobre la verdad del hombre, bueno es que
> comencemos recordando aquella frase célebre de André Maurois, que decía :
> “Solo hay una verdad absoluta: que la verdad humana es relativa”.
>
> Hablar de verdad en nuestros días, para referirse a un pasado de violencia
y
> dolor y no fundamentar esa verdad, que por humana siempre será relativa,
en
> una memoria colectiva completa, integral e imparcial, admitirá solo dos
> causales en la actitud de quien habla.
>
> La primera y justificable, la que puede surgir de las generaciones jóvenes
> que no vivieron aquellos años de insensatez fratricida y que carecen de la
> información adecuada para evaluarlos. La segunda, la repudiable, la
cometida
> por los mayores que fueron testigos del drama que vivió la República y a
> sabiendas optan por la acción de engañar, en la clara acepción académica
que
> define al término como “ Inducir a alguien a tener por cierto lo que en
> realidad es falso”.
>
> Reflexionar sobre la justicia frente a una sociedad que trata de salir de
la
> crisis moral, política, social y económica más grave de su historia, lleva
> implícito entender la justicia como un componente esencial de la
democracia
> y asumir la fractura del tejido social y los estigmas de injusticia que
> significan la exclusión, la pobreza, la desocupación y la impunidad de los
> corruptos y de los delincuentes que azotan a los hogares argentinos.
>
> Es necesario e insoslayable que la dirigencia asuma la responsabilidad de
> reflexionar sobre esos males de nuestro tiempo, sobre la verdad basada en
la
> memoria completa de lo ocurrido en nuestra Patria hace tres décadas y, al
> igual que lo hicieron otros estados que sufrieron el horror de la guerra
> interna o externa, precisar los temas a solucionar a través de la
> racionalidad del diálogo y, con referencia a ellos, establecer los
> acuerdos básicos que permitan encarar definitivamente un futuro en que
estén
> garantizadas la paz, la erradicación de la violencia de todo tipo y la
> vigencia de una auténtica justicia social que ponga fin a la marginación
de
> millones de compatriotas.
>
> La relación de la justicia, entendida como esencia de un sistema
democrático
> y no solamente como uno de los tres poderes establecidos en la
Constitución
> Nacional, con lo ocurrido en aquel pasado trágico y de dolor, no es un
tema
> menor para las reflexiones, diálogos y acuerdos que necesita la sociedad
> argentina.
>
> Existe en nuestra Patria una mayoría silenciosa, conformada por los que
muy
> bien han sido denominados “ las mujeres y los hombres de la calle”. De
> ellos escucho a diario opiniones, al igual que las escuchan todos los aquí
> presentes, que son contradictorias con las que solemos oír en algunos
> medios y de rechazo a la reiterada agresión a las FF AA y detención de
sus
> miembros, a la impunidad de los que enlutaron la República con la
violencia
> subversiva y a la eventual presencia de terroristas internacionales en
> nuestro territorio, cualquiera sea su origen y situación legal. Bueno es
> entonces que se tenga en cuenta a “las mujeres y los hombres de la calle”
> que se evalúen correctamente varias encuestas que reflejan sus
pensamientos
> y que se consulte también la autorizada opinión de reconocidos juristas e
> instituciones prestigiosas como la Academia Nacional de Derecho y
Ciencias
> Sociales.
>
> Un matutino de prestigio internacional y de gran circulación, señaló hace
> muy poco tiempo la que no dudo es la opinión mayoritaria de la ciudadanía,
> de esas argentinas y de esos argentinos que no participan ni viven del
> activismo y que, en forma silenciosa, día a día, todos los días, tratan de
> superar las secuelas y frustraciones de las últimas décadas y forjar un
> destino mejor para las futuras generaciones.
>
> La nota editorial del 19 de junio de este año del diario “La Nación”,
> titulada “Justicia para todos”, en un párrafo que sintetiza esa opinión
> mayoritaria, decía así: “La justicia es para todos o no es justicia. Si
la
> Justicia mira tendenciosamente hacia un solo sector ideológico se
convierte
> en venganza. Si quedara flotando alguna duda sobre el acatamiento de esos
> principios esenciales, el camino hacia la paz social y la reconciliación
> nacional seguiría tropezando, en la Argentina , con insalvables
obstáculos”.
>
> En íntima comunión con el ejemplo y el rumbo que nos brindaron los
Oficiales
> Superiores, Jefes, Oficiales, Suboficiales y Soldados Conscriptos
inmolados
> por la Patria durante la Operación Independencia, con la fortaleza que
emana
> del dolor y dignidad de sus familias; invocamos a Dios Nuestro Señor y a
la
> Virgen de Luján patrona de Argentina para que concedan a nuestro pueblo,
en
> particular a su clase dirigente, la sabiduría y prudencia para dejar atrás
> un pasado que nos agobia, superar un presente que nos preocupa y hacer
> posible el futuro de paz y prosperidad que soñaron, hace casi dos siglos,
> los padres fundadores de nuestra nacionalidad.
>
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