[R-P] Bambú Press: Acabo de salir pra Nueva Orleans
edgar smith
condornacional en yahoo.com.ar
Mie Sep 7 06:03:44 MDT 2005
BAMBÚ PRESS
Publicación puntualmente irregular.
boletinbambu en yahoo.com
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ACABO DE SALIR DE NUEVA
ORLEANS HACE UN PAR DE HORAS
Jordan Flaherty / CounterPunch
Acabo de salir de Nueva Orleans hace un par de
horas. Viajé del apartamento en el que me
encontraba en un bote y me llevaron en un
helicóptero a un campo de refugiados. Si alguien
desea conocer cómo tratan los funcionarios
federales y estatales a las víctimas del huracán
Katrina, le aconsejo que visite uno de los campos
de refugiados.
En el campo de refugiados que acabo de abandonar,
en la autopista I-10 cerca de Causeway, miles de
personas (por lo menos un 90% negras y pobres)
están paradas y en cuclillas en el barro y la
basura detrás de barricadas de metal, bajo un sol
implacable, con soldados fuertemente armados que
montan guardia. Cuando pasa un autobús, se
detiene en cualquier parte, la policía abre una
brecha en una de las barricadas, y la gente corre
hacia el autobús, sin información sobre dónde los
lleva -Baton Rouge, Houston, Arkansas, Dallas, u
otros sitios. Me dijeron que si te subes a un
autobús que va a Arkansas (por ejemplo) ni
siquiera permiten que se bajen en Baton Rouge a
personas con familia y donde alojarse en el
lugar. No queda otra alternativa que ir al
refugio en Arkansas. Si tuvieras gente dispuesta
a ir a buscarte a Nueva Orleans, no podría
acercarse a menos de 27 kilómetros del campo.
Viajé por el campo y hablé con trabajadores de la
Cruz Roja, del Ejército de Salvación, de la
Guardia Nacional y de la policía estatal, y
aunque se mostraron amistosos, nadie pudo darme
detalle alguno sobre cuándo llegarían los
autobuses, cuántos serían, adónde irían, o
cualquier otra información. Hablé con varios
periodistas cercanos, y pregunté si alguno de
ellos había logrado obtener información de algún
funcionario federal o estatal sobre alguno de
estos temas, y todos ellos, de la televisión
australiana hasta afiliados locales de Fox, se
quejaron de un caos desorganizado, no
comunicativo. Un camarógrafo me dijo «he estado
en este campo durante dos días, y la única
información que te puedo dar es la siguiente:
ándate antes de que llegue la noche. No te
conviene estar aquí de noche».
Tampoco existe algún intento visible de ninguno
de los que dirigen el campo por establecer algún
tipo de sistema transparente y consecuente, por
ejemplo una fila para subir a los autobuses, una
manera de registrar información para contactos o
encontrar a familiares, servicios de necesidades
especiales para niños y enfermos, servicios
telefónicos, tratamiento para posible exposición
a enfermedades, ni siquiera un solo tacho de
basura.
Para comprender las dimensiones de esta tragedia,
es importante considerar la propia Nueva Orleans.
Para los que no han vivido en Nueva Orleans, se
han perdido una ciudad increíble, gloriosa,
vital. Un sitio con una cultura y una energía
como no se encuentra en ningún otro sitio del
mundo. Una ciudad en un 70% africano-estadounidense
donde la resistencia a la supremacía blanca ha apoyado
una cultura generosa, subversiva y única de vívida
belleza.
Desde el jazz, el blues y el hiphop, secondlines,
indios de Mardi Gras, desfiles, cuentas,
funerales de jazz, a frijoles rojos y arroz los
lunes por la noche, Nueva Orleans es un sitio de
arte y música y danza y sexualidad y liberación
sin comparación en el mundo.
Es una ciudad de amabilidad y de hospitalidad,
donde caminar por tu calle puede tardar dos horas
porque te detienes y hablas con alguien en cada
porche, y donde una comunidad se junta cuando
alguien lo necesita. Es una ciudad de familias
extensas y de redes sociales que llenan las
brechas dejadas por los gobiernos municipales,
estatales y federales que han abandonado su
responsabilidad por el bien público. Es una
ciudad donde cuando pasas a alguien en la calle
no sólo te pregunta cómo te va sino que espera
una respuesta.
También es una ciudad de explotación y
segregación y miedo. La ciudad de Nueva Orleans
tiene una población de poco más de 500.000 y
esperaba 300 asesinatos para este año, la mayoría
centrados en sólo unos pocos vecindarios,
predominantemente negros. Se ha citado a la
policía diciendo que no necesitan buscar a los
perpetradores, porque usualmente unos pocos días
después de un tiroteo, matan al atacante en
venganza.
Hay una atmósfera de intensa hostilidad y
desconfianza entre gran parte de Nueva Orleans
negra y el Departamento de Policía de N.O. En los
últimos meses, han acusado de todo a policías,
desde tráfico de drogas a corrupción y robos. En
incidentes separados, dos policías de Nueva
Orleans fueron recientemente acusados de
violación (de uniforme) y ha habido varios
prominentes asesinatos policiales de jóvenes
desarmados, incluyendo el asesinato de Jenard
Thomas, que inspiró continuas protestas semanales
durante varios meses.
La ciudad tiene una tasa de analfabetismo de un
40%, y más de un 50% de los niños negros de
noveno año no se graduarán en cuatro años.
Louisiana gasta un promedio de 4.724 dólares por
la educación de un niño y está en el 48 lugar del
país por los peores salarios para los maestros.
El equivalente de más de dos clases de jóvenes
abandonan las escuelas de Louisiana cada día y
unos 50.000 estudiantes están ausentes de la
escuela en cualquier día dado. Demasiados jóvenes
negros de Nueva Orleans terminan esclavizados en
la Prisión Angola, una antigua plantación de
esclavos donde los reclusos siguen haciendo
trabajo agrícola manual, y más de un 90% de los
reclusos terminan por morir en la prisión. Es una
ciudad de la que la industria ha partido y la
mayor parte de los puestos de trabajo restantes
son trabajos de baja paga, temporales, inseguros
en el sector de servicios.
La raza ha sido siempre la corriente subyacente
de la política de Louisiana. Este desastre fue
edificado con racismo, negligencia e
incompetencia. El huracán Katrina fue la chispa
inevitable que inflamó la gasolina de la crueldad
y la corrupción. De los vecindarios abandonados
al mayor riesgo, al trato dado a los refugiados,
a la presentación de las víctimas por los medios
de información, este desastre está configurado
por la raza.
La política de Louisiana es famosa por la
corrupción, pero con las tragedias de esta semana
nuestros dirigentes políticos han definido un
nuevo grado de incompetencia. Al acercarse el
huracán Katrina, nuestro gobierno nos llamó a
«Orar por que el huracán descienda» a un nivel
dos. Atrapados en un edificio dos días después
del huracán, sintonizamos nuestra radio a pilas
en la radio local y las estaciones de televisión,
esperando noticias vitales, y nos dijeron que
nuestro gobernador había llamado a un día de
oración. A medida que comenzaban a dominar los
rumores y el pánico, no hubo una fuente de
información concreta y fiable. El martes por la
noche, políticos y periodistas dijeron que el
nivel del agua subiría otros 4 metros –– pero en
lugar de hacerlo se estabilizó. Los rumores se
diseminaron como un incendio y los políticos y
los medios sólo empeoraron las cosas.
Mientras los ricos escapaban de Nueva Orleans,
los que no tenían adónde ir y ningún modo de
llegar allí, se quedaron atrás. Para echarle sal
a la herida, los medios locales y nacionales
pasaron la semana pasada demonizando a los que se
quedaron atrás. Por ser una persona que ama a
Nueva Orleans, y a su gente, ésta es la parte de
la tragedia que más me duele, y me duele
profundamente.
Ninguna persona de mente sana debería clasificar
a alguien que toma alimentos de negocios cerrados
indefinidamente en una ciudad desesperada,
hambreada, como «saqueador», pero es precisamente
lo que los medios hicieron una y otra vez.
Sheriffs y políticos hablaron de hacer que los
soldados protegieran los negocios en lugar de
realizar operativos de rescate.
Imágenes de la población de Nueva Orleans
devastada por el huracán fueron transformadas en
criminales negros, descontrolados. Como si tomar
un estéreo de un negocio que evidentemente está
asegurado contra pérdidas fuera un crimen mayor
que la negligencia y la incompetencia
gubernamentales que causaron miles de millones de
dólares de daños y destruyeron una ciudad. Este
enfoque de los medios es una táctica, igual como
el enfoque en los años ochenta en las «reinas de
la ayuda social» y de los «súper depredadores»
oscurecían los simultáneos y muchos mayores
crímenes de las estafas de Ahorros y Préstamos y
los despidos en masa, la gente híper-explotada de
Nueva Orleans está siendo utilizada como chivos
expiatorios para encubrir crímenes mucho mayores.
Políticos de la ciudad, del estado y de la nación
son los verdaderos criminales en este caso. Desde
por lo menos mediados de los años ochenta, ha
sido ampliamente conocido el peligro para Nueva
Orleans representado por las inundaciones. La
inundación de 1927, que, como los eventos de esta
semana, tuvo más que ver con política y racismo
que ningún tipo de desastre natural, ilustró
exactamente el peligro que venía. Pero los
funcionarios del gobierno se han negado de modo
consistente a gastar el dinero para proteger a
esta ciudad predominantemente negra. Mientras
FEMA [siglas en inglés de: Agencia Federal para
el Manejo de Emergencias] y otros advirtieron del
urgente peligro inminente para Nueva Orleans y
presentaron proposiciones de financiamiento para
el refuerzo y la protección de la ciudad, la
administración Bush, en cada año desde 2001, ha
reducido o se ha negado a financiar el control de
inundaciones de Nueva Orleans, e ignoró las
advertencias de los científicos de aumento de los
huracanes como resultado del calentamiento
global. Y, a medida que los peligros crecían
junto con el nivel del agua, la falta de una
reacción coordinada dramatizó vívidamente la
insensible indiferencia de nuestros dirigentes
elegidos.
Las secuelas de la inundación de 1927 ayudaron a
conformar las elecciones de un presidente de
EE.UU. y de un gobernador, y marcaron el comienzo
de las políticas populistas sudistas de Huey
Long.
En los próximos meses, miles de millones de
dólares probablemente inundarán Nueva Orleans.
Ese dinero puede ser utilizado para marcar el
comienzo de un «Nuevo Trato» para la ciudad, con
inversión pública, creación de puestos de trabajo
estables, sindicalizados, nuevas escuelas,
programas culturales y restauración de viviendas,
o la ciudad puede ser «reconstruida y
revitalizada» como un esqueleto de lo que solía
ser, con hoteles más nuevos, más casinos, y con
tiendas de cadenas nacionales y parques temáticos
que reemplacen los antiguos vecindarios, centros
culturales y clubes de jazz en los barrios.
Mucho antes de Katrina, Nueva Orleans fue atacada
por un huracán de pobreza, racismo, desinversión,
desindustrialización y corrupción. Simplemente,
costará miles de millones reparar el daño causado
por ese huracán anterior a Katrina.
Ahora, cuando el dinero comience a fluir, y los
ojos del mundo estén enfocados en Katrina, su
pueblo vital y de mente progresista tiene que
aprovechar esta oportunidad para luchar por una
reconstrucción con justicia. Nueva Orleans es un
sitio especial, y tenemos que luchar por su
renacimiento.
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Jordan Flaherty es sindicalista y editor de Left
Turn Magazine (www.leftturn.org). No tiene
intenciones de irse de Nueva Orleans. Para
contactos: anticapitalist en hotmail.com
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