[R-P] ¿Qué hay de equivocado en el Producto Interior Bruto?

jota jota jota2002 en gmail.com
Lun Sep 5 05:44:31 MDT 2005


Hoy he leído un artículo de Giovanni Sartori que habla de la
responsabilidad del libre mercado en los sucesos de N.O. Lo he buscado
en la web para mandarlo a la lista y no lo encuentro.  En él viene a
decir que el mercado actúa por su cuenta al talar un bosque porque no
tiene en cuenta más que los costos, en dinero, de la tala, y lo mismo
pasa con el calentamiento global, pues el mercado reacciona
positivamente ante la forzada demanda de aparatos de aire
acondicionado.

El artículo de Sartori que no dejaba de ser meramente divulgativo me
recordó otro que leí hace tiempo sobre una más de las incongruencias
que se dictan desde las cátedras de la economía "libre": el Producto
Interior Bruto

Resumiendo, para el sistema del libre mercado en N.O. todo ha salido
bien, pues no sólo se han librado de 10.000 familias pobres, sino que
el negocio de la reconstrucción, aun generará enormes beneficios.

La batalla, como siempre, se juega en el terreno de las ideas

original en:
http://www.crisisenergetica.org/staticpages/index.php?page=20040213181657769


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Traducido por Pedro Prieto y revisado por Ricardo Jiménez Gómez

¿Qué hay de equivocado en el Producto Interior Bruto?

Desde que se introdujo como una medida de la capacidad de producción
en período de guerra, durante la Segunda Guerra Mundial, el Producto
Nacional Bruto o PNB (Gross National Product o GNP, en inglés), que
ahora se denomi-na, de forma habitual, Producto Interior Bruto o PIB
(Gross Domestic Product o GDP, en inglés), se ha convertido en el
indicador de progreso económico na-cional por excelencia. Lo usan en
la actualidad los políticos, economistas, agencias internacionales y
los medios de comunicación como el principal indi-cador de la salud y
el bienestar económico de una nación.

El PIB, no obstante, no se creó para este fin. Es simplemente una
contabilidad en bruto de productos y servicios que se compran y
venden, sin establecer dis-tinciones entre las transacciones que
contribuyen al bienestar y las que lo de-gradan. En lugar de separar
costes de beneficios y a las actividades producti-vas de las
destructivas, el PIB supone que cada transacción monetaria, por
definición, aumenta el bienestar. Es como si un negocio tratase de
evaluar sus condiciones financieras mediante la simple suma de todas
las actividades de negocio, poniendo así juntos los ingresos y los
gastos, los activos y los pasivos.

Además, el PIB desconoce cualquier cosa que pueda suceder ajena al
campo de los intercambios monetarios, independientemente de su
contribución al bienestar. Las funciones económicas esenciales que se
realizan en los hogares y las actividades de voluntariado, son
completamente ignoradas. Las contribu-ciones al hábitat natural
proveyendo los recursos que lo sostienen, tampoco son reconocidas. En
resumen, el PIB no solo enmascara la ruptura de la es-tructura social
y del hábitat natural, sino, lo que es peor, conlleva o considera
dicha ruptura como una ganancia económica.

El PIB trata el delito, el divorcio y los desastres naturales como una
ganancia económica.

Puesto que el PIB registra cualquier transacción monetaria como
positiva, el coste de la decadencia social y de los desastres
naturales se calculan como progreso económico. El delito incorpora
miles de millones de dólares al PIB debido a la necesidad de
cerraduras y demás medidas de seguridad, como la necesidad de más
protección policial, daños a las propiedades y costes médi-cos. El
divorcio añade miles de millones de dólares más a través de las
minutas de los abogados, la necesidad de establecer segundas viviendas
y así sucesi-vamente. El huracán Andrew fue un desastre para el sur de
Florida. Pero el PIB lo registró como un boom económico de más de 15
mil millones de dólares.

El PIB desprecia la economía informal doméstica y de la comunidad.

El PIB no reconoce en absoluto las esenciales funciones del cuidado de
los niños, de los ancianos, de las demás tareas domésticas o el
trabajo de volunta-riado en una comunidad, porque no hay intercambio
de dinero. A medida que este tipo de economía declina y sus funciones
se trasladan al sector de servi-cios en el que existe un intercambio
de dinero, el PIB registra este proceso co-mo un avance económico. El
PIB añade también el coste de las prisiones, el trabajo social, el uso
de drogas y las ayudas psicológicas que provoca el aban-dono de la
esfera del mercado informal.

El PIB trata el agotamiento del capital natural como un ingreso.

El PIB viola principios básicos de la contabilidad y del sentido común
cuando trata el agotamiento del capital natural como un ingreso, en
vez de hacerlo co-mo depreciación de un activo. La Administración Bush
trató este asunto en el informe de 1992 del Consejo de Calidad
Medioambiental (Council of Environ-mental Quality, en inglés). "Los
sistemas de contabilidad que se usan para es-timar el PIB", decía el
informe, "no reflejan el agotamiento o la degradación de los recursos
naturales que se usan para producir bienes o servicios". Como
consecuencia, cuanto más se agotan los recursos naturales de la
nación, más sube el PIB.

El PIB crece con las actividades contaminantes y también con la
subsecuente limpieza.

Se estima que la limpieza de los lugares contaminados costará miles de
millo-nes de dólares en los próximos treinta años, fondos que serán
añadidos al PIB. Dado que el PIB incorpora antes la actividad que
generó los residuos, esto crea la ilusión de que la contaminación
supone un doble beneficio para la eco-nomía. Así es como la marea
negra del Exxon Valdez contribuyó al incremento del PIB.

El PIB no tiene en cuenta la distribución de los ingresos.

Al no considerar la distribución de los ingresos, el PIB esconde el
hecho de que una marea en ascenso no levanta todos los botes. De 1973
a 1993, mientras que el PIB creció alrededor del 50 por ciento, los
salarios sufrieron una caída de casi el 14 por ciento. Mientras tanto,
solo en los años ochenta, el 5 por cien-to de los hogares de mayor
ingreso incrementaron en un 20% sus ingresos re-ales. De esta forma,
el PIB presenta al final su enorme incremento como un regalo para
todos.

El PIB ignora los inconvenientes de vivir de la deuda externa.

En los últimos años, tanto los consumidores como el Gobierno han
incrementa-do su gasto, adquiriendo deuda del exterior. Este hecho
eleva el PIB temporal-mente, pero al tener que devolver la deuda se
convierte en un lastre de la eco-nomía nacional. En tanto que los
estadounidenses se endeudan más consu-miendo que invirtiendo capital,
viven más allá de sus posibilidades e incurren en una deuda que debe
ser pagada. El lado oscuro de pedir préstamos en el exterior, no es
tomado en consideración en el PIB.

¿Qué es el Indicador de Progreso Real o IPR (Genuine Progress
Indicator o GPI, en inglés)?

El Indicador de Progreso Real, o IPR, es una nueva forma de medir el
bienestar económico de la nación, desde 1950 hasta nuestros días.
Amplía el marco de la contabilidad tradicional para incluir las
contribuciones económicas de los ámbitos familiar y comunitario y el
del hábitat natural, junto con la producción económica medida de forma
convencional.

El IPR tiene en consideración más de veinte aspectos de nuestra vida
econó-mica que son ignorados por el PIB. Incluye estimaciones de la
contribución económica de muchos factores sociales y ambientales, que
el PIB descarta con un implícito y arbitrario valor nulo. También
diferencia entre las transacciones económicas que añaden bienestar y
aquellas que lo disminuyen. El IPR integra todos esos factores en una
medida compuesta, de forma que los beneficios de la actividad
económica se puedan sopesar frente a los costes.

El IPR intenta proporcionar a los ciudadanos y a los políticos un
barómetro más preciso de la salud global de la economía y de cómo
nuestra condición nacional varía a lo largo del tiempo.

Mientras el PIB per capita se ha duplicado desde 1950 a la actualidad,
el IPR muestra un resultado muy diferente. Creció durante los años 50
y 60, pero ha declinado alrededor de un 45% desde 1970. Además, la
tasa de decrecimiento del IPR per capita se ha incrementado de un
promedio del 1% en los 70 a un 2% en los 80 y hasta un 6% en los 90.
Esta amplia y creciente divergencia en-tre el PIB y el IPR es un aviso
de que la economía se ha estancado en una vía que impone grandes (y
como tales, no reconocidos) costos para el presente y el futuro.

En concreto, el IPR revela que mucho de lo que los economistas
consideran ahora crecimiento económico, según se establece en el PIB,
es realmente una de las tres siguientes cosas: 1) palos de ciego y
declive social del pasado; 2) recursos tomados del futuro; o 3)
funciones trasladadas de la esfera doméstica y comunitaria de la
economía informal a la actividad económica tradicional. El IPR sugiere
firmemente que los costos de la trayectoria económica normal de la
nación han comenzado a pesar más que los beneficios, derivando en un
cre-cimiento que es realmente antieconómico.

Si la disposición del público en general se pudiera considerar un
barómetro, parecería que el IPR se aproxima mucho más a la economía
que el PIB en la vida diaria de los estadounidenses. Esto comienza a
explicar por qué la gente se siente crecientemente pesimista a pesar
de los anuncios oficiales de proge-so y crecimiento económico.

El IPR arranca con los mismos datos de consumo personal en que se basa
el PIB, pero hace, además, algunas distinciones importantes. Ajusta
ciertos facto-res (tales como la distribución de la riqueza), añade
algunos otros (tales como el valor de la actividad doméstica y de
voluntariado) y resta algunos otros (tales como los costes de los
delitos y de la contaminación). Dado que el IPR y el PIB se miden
ambos en términos monetarios, pueden ser comparados en la misma
escala.

Delitos y ruptura familiar
La fractura social impone grandes costes económicos a las personas y a
la so-ciedad en forma de minutas legales, gastos médicos, daños a la
propiedad y similares. El PIB los trata tales gastos como añadidos al
bienestar. Por el con-trario, el IPR resta los costes derivados de los
delitos o los divorcios.

Trabajo doméstico y voluntariado
Gran parte del trabajo más importante en la sociedad se realiza en el
ambiente doméstico y de la comunidad: cuidado de los niños,
reparaciones caseras, tra-bajos voluntarios y otros similares. El PIB
ignora estas contribuciones porque no implican intercambio de dinero.
Para corregir este defecto, el IPR incluye, entre otras cosas, el
valor del trabajo doméstico como el coste aproximado de contratar a
alguna persona para que lo haga.

Distribución de la renta
Una marea ascendente no necesariamente eleva todos los botes; no si la
dis-tancia entre los muy ricos y todos los demás crece. La teoría
económica y el sentido común nos dicen que los pobres se benefician
más de un incremento determinado en sus ingresos que los ricos. En
consecuencia, el IPR crece cuando los pobres reciben un mayor
porcentaje de la renta nacional y cae cuando su parte disminuye.

Agotamiento de los recursos
Si la actividad económica del presente agota físicamente la
disponibilidad futu-ra de un recurso básico, no está creando realmente
bienestar, sino más bien tomándolo prestado de las generaciones
futuras. El PIB cuenta este préstamo como ingreso. El IPR, por el
contrario, contabiliza como coste el agotamiento o la degradación de
las zonas húmedas, de los campos agrícolas y de los mine-rales no
renovables (incluyendo el petróleo).

Contaminación
El PIB contabiliza la contaminación como una ganancia por partida
doble; la primera vez cuando se genera y la segunda cuando se tiene
que limpiar. Por el contrario, el IPR resta el coste de la
contaminación del aire y del agua como una medida del daño real a la
salud humana y al ambiente.

Daños ambientales de largo alcance
El cambio climático y la gestión de los desechos nucleares son dos
costes a largo plazo que surgen del uso de los combustibles fósiles y
nucleares. Estos costes no se incluyen en las contabilidades
económicas convencionales. Lo mismo se puede hacer extensivo al
debilitamiento o desaparición de la capa de ozono, debido al uso de
los cloro-fluoro-carbonos. Por esta razón el IPR trata como coste el
uso de determinadas formas de energía y de productos químicos que
dañan la capa de ozono.

Cambios en el tiempo libre
A medida que una nación aumenta su bienestar, sus ciudadanos deberían
po-seer mayor capacidad de ir cambiando el trabajo por más tiempo
libre para de-dicarlo a la familia u otras actividades. En los últimos
años, sin embargo, ha ocurrido exactamente lo contrario. El PIB no
considera la pérdida de tiempo libre, pero el IPR trata el ocio como
la mayoría de los estadounidenses lo hacen; esto es, como algo
valioso. Cuando el tiempo de ocio se incrementa, el IPR sube; cuando
los estadounidenses tienen menos tiempo libre, el IPR baja.

Gastos preventivos
El PIB contabiliza como contributivo al bienestar el dinero que las
personas de-ben gastar para evitar que su calidad de vida se degrade o
para compensar las desgracias de cualquier tipo que les puedan
ocurrir. Ejemplos típicos son las facturas médicas y las de
reparaciones de accidentes automovilísticos, los cre-cientes gastos de
traslado del hogar al trabajo y los gastos en dispositivos que evitan
la contaminación doméstica, tales como filtros de agua, etc. El IPR
trata estos gastos preventivos como lo hacen la mayoría de los
estadounidenses: como costes, en vez de beneficios.
Vida útil de los bienes de consumo duraderos e infraestructuras públicas
El PIB confunde el valor que suponen las grandes compras de bienes de
con-sumo (por ejemplo, los electrodomésticos) con las cantidades que
los estadou-nidenses gastan en comprarlos. De esta forma, se oculta la
pérdida de bienes-tar que representan los productos que se fabrican
precisamente para durar po-co. Para evitar esta situación, el IPR
trata el dinero que se gasta en estos bie-nes como un costo y el valor
de los servicios que prestan año tras año, como un beneficio. Esto es
aplicable tanto a los bienes privados como a las infraes-tructuras
públicas, tales como las autopistas.

Dependencia de la deuda externa
Si una nación permite que sus reservas de capital disminuyan o si
financia su consumo con préstamos del exterior, está viviendo por
encima de sus posibili-dades. El IPR contabiliza los aumentos de las
reservas de capital como contri-buciones al bienestar y trata los
préstamos del exterior como disminuciones del mismo. Si el dinero de
esos préstamos se usa para inversiones, los efectos negativos se
contrarrestan. Pero si el dinero prestado se usa para financiar el
consumo, el IPR disminuye.
El texto anterior es un resumen de "El Indicador de Progreso Real:
Resumen de Datos y Metodología". Redefiniendo el Progreso. C1995. (The
Genuine Pro-gress Indicator: Summary of Data and Methodology.
Redefining Progress. C1995. Se puede obtener copia del informe
completo por 10 US$ contactando a:

Redefining Progress, One Keamy Street, Fourth Floor San Francisco, Ca.
94108 Phone 415-781-1191; Fax 415-781-1198

(Son las mismas personas que escribieron en Octubre de 1995, en la
revista Atlantic Monthly, el artículo: "Si la economía mejora, ¿por
qué los EE.UU. em-peoran?" ("If the Economy is up, Why Is America
Down?) Para ediciones atrasadas, enviar 7 US$ a "The Atlantic, Back
Issues, 200 North 12th St. New-ark, NJ. 07107

Otras lecturas:

THE GREEN NATIONAL PRODUCT: A proposed Index of Sustainable Eco-nomic
Welfare (EL PRODUCTO NACIONAL ECOLÓGICO: Un Índice propues-to para un
Bienestar Económico Sostenible); Clifford W. Cobb and John B. Co-bb,
Jr. University Press of America, 1994 ISBN 0-8191-9322-4
Este libro cuesta 24 US$ más 4 US$ de gastos de envío en Society for
Human Economy (Sociedad por una Economía Humana, P.O. Box 28, West
Swanzey, NY 03469-0028.




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