[R-P] El CEES sobre elecciones y proyecto nacional

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Oct 29 18:00:05 MDT 2005


[Van dos notas, una de A. Buela y la otra de C. Fernández]

cees
Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos
Año 2. Boletín 12


"A una semana de un nuevo acontecimiento electoral, ponemos aquí a 
consideración algunas ideas de dos miembros del CEES que han 
participado de los debates generados con posterioridad al 23 de 
octubre. Nuestra intención es fijar algunos ejes de análisis que 
trasciendan el hecho concreto  y permita enriquecer la discusión más 
allá de las alegrías o las tristezas ocasionales que produjo el 
resultado electoral."

Escriben 
Alberto Buela
Carlos Chino Fernández



                        Y entonces, chau pinela

                                                                      
  Alberto Buela(*)

Todos los conceptos sobresalientes de la moderna teoría política son 
conceptos teológicos secularizados (Carl Schmitt: Teología política, 
1934)

Así el estado de excepción (golpe de Estado, revolución, dictadura) 
tiene en la política análoga significación que el milagro en la 
teología.  El racionalismo de la época de la ilustración no admite el 
caso excepcional bajo ninguna de sus formas.

De ahí que la forma moderna de "hacer política" tomó a menudo la 
forma un apostolado secular o profano: 1) la actitud de sacrificio de 
los agentes políticos. 2) la entrega o donación de uno mismo. 3) la 
creencia absoluta en la doctrina política que se profesa(lo monjes 
laicos, conocidos por todos) 4) la confianza ciega en los jefes. 5) 
el compromiso incondicional de por vida. (radical de cuna).
La diferencia que hay entre estos dos modos de determinar la 
realidad: la creencia religiosa, por un lado,  y la política, por el 
otro, estriba que la autoridad teológica viene del pasado ( la 
tradición como modelo). Mientras que la creencia política se funda en 
una autoridad que viene del futuro (el bienestar, el progreso, el 
proyecto nacional).

Pero hoy, y desde hace ya un cuarto de siglo, la política ha dejado 
de lado esta última autoridad y busca la determinación por el 
presente. Es la política postmoderna que trabaja sobre los hechos sin 
ninguna convicción acerca del futuro. Es la consecuencia lógica del 
nihilismo contemporáneo.

De ahí que un hombre lúcido del campo nacional y popular comprometido 
con el kirchnerismo en un espléndido artículo haya afirmado reiterada 
y subrayadamente que: en última instancia la batalla política es 
siempre social.  

Este es un reduccionismo social que sin percatarse le hace el juego 
al enemigo (los poderes indirectos, la alta finanza, las 
multinacionales, en definitiva, el imperialismo) porque lo que no 
quiere el enemigo es que "nuestra política local, argentina y 
suramericana, se dé un proyecto nacional y regional autónomo". Esta 
es la madre del borrego.

            Es un error gravísimo que desde el peronismo, dicho 
revolucionario, se reduzca la política a lo social. Es el mismo 
error, mutatis mutandi, que cometieron los cristianos de base allá 
por los años del Vaticano II, que primero había que darle de comer a 
los pobres y luego predicarles la palabra de Dios. Olvidando que no 
sólo de pan vive el hombre. Y al final terminaron ni dándoles de 
comer a los pobres ni predicándoles la palabra. Le hicieron el juego 
a la izquierda internacionalista  y la Iglesia se quedó sin gran 
parte de su clientela. 
             
              Nosotros tenemos que volver a la política como la gran 
generadora de fines de la actividad humana en sociedad y si la 
bastardeamos en un reduccionismo social terminamos quitándole su 
poder de transformación (social, económico, cultural) e incluso  
político, porque ella es la única disciplina que se puede transformar 
a sí misma. Por ser la que maneja los fines últimos y superiores (los 
de las otras disciplinas le están subordinados). Será por eso que 
afirmó el viejo Aristóteles que "de los hombres que no llegan a 
filósofos, la actividad más elevada es la política".    

              Kirchener ganó por afano. Es la ocasión propicia, 
oportuna, el kairós, para que nos podamos dar un nuevo proyecto 
nacional. Perón en mayo del 74 lanzó el último, bajo el lema de 
"Argentina potencia", que ni él se lo creyó, pero no importa. Allí 
estaba, haciéndonos señales desde el futuro. 

                Ahora tenemos que hacer lo mismo, claro está, con  
vino nuevo en odres viejos. Y tenemos dos líneas fundamentales para 
un nuevo proyecto nacional todo lo que gire en torno a la producción 
de alimentos (granos, ganados, pesca, agua) como lo que se centre en 
el desarrollo nuclear (centrales, usinas, misilística). Argentina es 
uno de los pocos países del mundo que puede llevar a cabo sin mayores 
sobresaltos el sueño de mis amigos Guillaume Faye y Michel Maffesoli: 
Unir la alta tecnología con la tradición ancestral. Y entonces.... 
chau pinela.

(*) CEES: Charla en el Bauen invitado por la Oesterheld  (24-10-05)


El sistema electoral parlamentario. 
Las elecciones de octubre de 2005


Carlos Chino Fernández
CEES

Las normas constitucionales establecen en nuestro país que cada dos 
años la población mayor de dieciocho años, se debe presentar en 
comicios generales para elegir a sus representantes, ya sea para 
cargos legislativos o ejecutivos; o ambos a la vez, según sea la 
convocatoria. Como hemos aprendido en la escuela el pueblo delega la 
representación en un conjunto de personas, que ejercerán esas 
atribuciones a lo largo de un tiempo determinado.

Todo muy bien, pero la realidad nos demuestra -para poner solamente 
un sencillo ejemplo- que a lo largo del período histórico que va de 
la derrota de la guerra de Malvinas hasta la pueblada de diciembre de 
2001, las aspiraciones de nuestra población que se expresan en las 
luchas sociales y políticas, no fueron esencialmente contempladas por 
los representantes elegidos en elecciones libres. Más que representar 
lo que hicieron es sustituir a los representados.

A partir del año 2002 como consecuencia del desarrollo de los 
enfrentamientos sociales y del desplazamiento del gobierno central en 
diciembre de 2001, las elecciones vuelven a cobrar un nuevo impulso 
esperanzador para los sentimientos populares. A  partir de Duhalde y 
con Kirchner después, otros son los actores que recobran el centro de 
la escena, sin que los anteriores protagonistas hayan perdido poder 
de influencia y dominio económico sobre el resto de la sociedad.

En abril de 2003 se llevan a cabo los comicios fijados por la 
Asamblea Constituyente y a pesar de los resultados cuantitativamente 
obtenidos, queda de hecho planteado el tema de la opción entre 
"modelos de desarrollo". La negativa a participar de la segunda 
vuelta electoral por parte de la primera minoría-a pesar de su 
triunfo-, define la derrota electoral del enfoque mercantilista-
financiero característico de los años 90.
 

Qué expresa esta última elección:

Más allá de las urnas

La elección del 2003, a pesar de las 3 listas que representaban al 
partido justicialista,  reflejaba las dificultades de hacer 
observable la polarización y la idea del enfrentamiento entre dos 
modelos que en líneas generales se podían mencionar como "modelo 
productivo" vs "modelo financiero". 

En ese caso Kirchner, Saá y Duhalde expresaban al primero mientras el 
ex presidente Menem al segundo. Cada una de estas fuerzas electorales 
se completaban con agrupamientos secundarios.

Hoy día, si bien aquella contradicción no ha desaparecido ninguna 
propuesta electoral de envergadura contempla un ajuste fiscal, un 
recorte presupuestario para las jubilaciones, o mayores 
privatizaciones. 

Parece ser que esta elección se trata en parte de una re-afirmación 
electoral pospuesta en mayo de 2003, en donde es necesario acomodar 
las relaciones de fuerza (manejos de las cajas, presidencias de las 
comisiones parlamentarias, y cargos de dirección) al interior del 
sistema de representación y del partido justicialista.
Las mencionadas contradicciones entre la nueva política vs la vieja 
política o entre agrupamientos de centro izquierda y centro derecha, 
son meras disquisiciones ideológicas que distraen la mirada hacia el 
verdadero enfrentamiento.

Como ya sostuviéramos en otros artículos, los tiempos electorales no 
siempre coinciden con los tiempos sociales y con las necesidades del 
pueblo. Las elecciones terminan distorsionando el mensaje que el 
pueblo va emitiendo a través de sus luchas. El pueblo desde mediados 
del 96 hasta el 2001, fue acumulando fuerza. De un primer momento de 
resistencia, se pasó a partir del 99 a la conformación de un Frente 
social y productivo, que avanzó hasta los sucesos de diciembre de 
2001, siendo gran parte de su energía y su fuerza desplegada 
asimilada por el sistema institucional a través de una asamblea 
legislativa y su posterior proceso electoral traduciéndose en 
proyectos y políticas de gobierno.

El sistema indirecto de representación social, que se ha naturalizado 
ha acompañado en los últimos 30 años la debacle nacional. Nada nos 
dice que debamos sostenerlo a costa de cualquier sacrificio. El 
permanente procesar de la cuestión social a través del sistema 
electoral, no solo aleja el tratamiento real por parte del pueblo de 
los problemas más importantes, sino que genera relaciones sociales 
virtuales, falsas, espúreas, interesadas, que restan en el largo 
plazo, a pesar del inmediato evaluación positiva que queda para el 
triunfador después de cada contienda electoral.

Por su parte las dicotomías ideológicas como ser "centro izquierda o 
centro derecha", obturan la visión de la base social de cada supuesto 
agrupamiento. Son expresiones de la coyuntura o de la epidermis 
política que no ve lo esencial de una alianza.

La importancia de vincular la razón electoral con las clases y 
fracciones de clase, es para saber a ciencia cierta cuáles son  los 
intereses económicos concretos que se alinean detrás de cada 
agrupamiento electoral.

En esta última elección no está claro que los retazos del menemismo y 
de la vieja derecha en dónde se alinearon. Se ha promocionado el 
acercamiento de la derecha a las huestes de Duhalde a través de 
Patti, pero nada se dijo de la gran cantidad de dirigentes antes 
alineados con Menem que apoyaron a la lista Kirchnerista en la 
provincia de Bs As y en el resto del país.

Se trataba de desbancar a Duhalde de la conducción del PJ y en ese 
objetivo tanto Kirchner como Menem estaban de acuerdo. Maza en La 
Rioja, Romero en Salta. De la Sota en Córdoba, Macri en Capital 
salieron favorecidos en la contienda con votos hasta no hace mucho 
propios del menemismo.


En busca de la verdadera polarización:

La idea pasa por focalizar en primer lugar los intereses sociales que 
se identifiquen con los intereses nacionales y productivos, que 
permitan reordenar el mapa electoral con relación al enfrentamiento 
principal, que se define por ser o no un país independiente. 

Es posible que para esa empresa se necesite de un instrumento 
diferente al sistema de partidos que hasta ahora ordenó el conflicto 
social en nuestro país. Pero a una casi desaparición nacional en 
materia electoral de la UCR, una preocupante atomización del PJ, es 
necesario alertar de los riesgos que se corren.

Estos riesgos pasan por un lado porque esos comportamientos en donde 
se constituyen frentes electorales más allá de los partidos políticos 
pueden ser funcionales a los representantes de los intereses del 
capital financiero, aunque la situación política marque la necesidad 
de una renovación en la dirigencia política. En ese desfiladero 
deberemos caminar para canalizar la protesta social en un proyecto 
nacional.

La relación entre la protesta y el proyecto es dialéctica. Esa mirada 
permite salir del atolladero por la positiva. La protesta encierra no 
solamente problemas inmediatos que resolver a través de la política 
del gobierno, sino que encierra el sentido de las aspiraciones y 
necesidades de la población que requiere de una política de estado de 
largo plazo, y es ahí donde las elecciones se agotan en sí mismas con 
problemas puntuales.

En este sentido el planteo del problema de la pobreza no será posible 
de resolverlo sino tomamos conciencia que es un problema de poder, en 
el cual la contracara de la pobreza es la concentración de la riqueza 
Una no se puede abordar sin la otra.

Lo mismo en cuanto a la distribución del ingreso que se debate en 
medios sindicales, empresariales y periodísticos. No se puede 
distribuir lo que no se tiene. La distribución de la riqueza será 
analizada en el marco de un poder real que primero se plantee el 
manejo real del valor producido por la comunidad.

Antes que la reelección del 2007 deberíamos pensar cosas más 
importantes!!
 
Por ejemplo: ¿Cómo es que Argentina siendo un país esencialmente 
productor de alimentos, parte de nuestra sociedad tiene serias 
dificultades para alimentarse?

Con el debilitamiento de lo que es la estructura institucional del 
estado-nación, en el marco de un nuevo proyecto nacional: ¿Cuál es la 
política de defensa que nos damos para nuestras fronteras físicas, 
nuestro espacio aéreo o nuestro subsuelo?

¿Qué política tenemos como estado que se precie de soberano para 
responder a la compra indiscriminada de tierras en zonas de 
fronteras, por parte de testaferros de grandes conglomerados 
financieros?

Estas son preguntas que deberían definir un gran proyecto nacional, y 
no un permanente sembrar de falsas contradicciones en los procesos 
electorales, que bajo la apariencia de una gran alegría popular 
terminan disminuyendo las chances para encarar el camino de nuestra 
verdadera independencia.

Octubre de 2005


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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