[R-P] La censura (Gabriel Fernandez, premio Jauretche 2005 labor med.graficos)
Alberto Franzoia
albertofranzoia en yahoo.com.ar
Jue Oct 20 17:09:16 MDT 2005
Estimado Gabriel: entiendo que en este muy buen
trabajo que has elaborado hay algún párrafo que va
dirigido, entre otros, a mí, por el artículo que
publiqué sobre Mariano Grondona. Coincido con varias
cosas que decís y con otras no. Por ejemplo, creo que
efectivamente toda publicación se realiza desde un
recorte de la realidad guiado por una determinada
visión de mundo. Pero para mí este no es el problema,
ya que defiendo una epistemología que no cree en la
objetividad pura o absoluta sino condicionada y, por
lo tanto, relativa. Claro está que para hacerle un
grueso favor al intento de alcanzar la mayor veracidad
posible, lo primero que los medios deben explicitar
es:
1.que efectivamente realizan un recorte de la
realidad,
2.desde qué lugar realizan ese recorte.
Ahora bien, dicho recorte sospecho que no tiene los
mismos alcances cuando se realiza desde las grandes
mayorías populares que cuando adscribe a los intereses
de grupos minoritarios. En el primer caso una parte
sustancial de la realidad queda incluida (nunca toda
la realidad), en el segundo sólo se contemplan
intereses, opiniones o estudios escasamente
representativos del conjunto (demasiada realidad se
queda afuera). Pero más grave aún es que esas
minorías, pretenden presentar su elitista recorte de
la realidad como una muestra representativa del todo.
Es decir, intentan convencernos, como lo hacen los
positivistas de las ciencias sociales, que su abordaje
es igual a la objetividad pura, con lo que niegan la
existencia del recorte. Por lo tanto, quien contradiga
lo que expresan estos medios se instalan en una zona
fronteriza de dudosa credibilidad. En todas las
disciplinas que integran las ciencias sociales (para
mi gusto ciencia social en singular), quien no comulga
con el paradigma dominante (positivista o
funcionalista) está mas cerca de ser considerado un
ideólogo que un buen profesional. Por supuesto siempre
hay espacios para moverse, pero convengamos que los
espacios más prestigiados por el sistema, aquellos en
los que un profesional logra un ingreso decoroso para
poder vivir con dignidad, no suelen estar abarrotados
por periodistas o cientistas sociales críticos.
Además, que la libertad de recortar este vinculada a
la propiedad o no propiedad de capital, siendo un dato
de la realidad, es un dato que encierra su propia
negación, y por lo tanto, la posibilidad de ser
superado. No creo en este punto que ser realista deba
ser sinónimo de tomar la realidad de manera unívoca
sino considerando la probabilidad de trascenderla a
través del desarrollo de su propia negación (en este
caso los trabajadores de los medios). De no ser así
para qué vamos a cuestionar por ejemplo al
imperialismo, si la realidad indica que domina a gran
parte del mundo. Coincido con vos en que la mejor
manera de enfrentar a los mecanismos legitimadores del
sistema es creando instancias alternativas, como lo
son los medios de comunicación gestados por sectores
populares; terreno en el que por otra parte estás
desarrollando una muy buena tarea. Sin embargo, esto
no debe minimizar nuestra critica desmitificadora
permanente hacia los medios de la oligarquía y el
imperialismo, ya que la gran trampa que nos tienden
consiste en tratar de perpetuar una imagen
autoconstruida en la que se ubican como representantes
de la objetividad pura sin compromisos sectoriales. De
allí que cuando algunos señalamos los casos de censura
no necesariamente lo hacemos en sintonía con el
discurso habitual. Dudo que exista algún medio que no
realice censura o en el mejor de los casos recortes de
la realidad (esta cuestión terminológica daría lugar
para otro debate); sí digo que es necesario denunciar
a quiénes presentándose como adalides de la libertad
de expresión absoluta recurren a la censura, ya que
esto ayuda a desmantelar los aparatos ideológicos de
dominación, que construyen su prestigio proyectando
una imagen mentirosa de sí mismos. Cuanto menos crea
el público en la libertad practicada por Mariano,
Magdalena o el ya perimido Bernardo mucho mejor para
el triunfo de las ideas del campo popular. Yo no tengo
autoridad para decir si son o no periodistas porque no
pertenezco a la profesión, pero sostengo que es
necesario desmantelar esa imagen falsa de
representantes de la verdad que han sabido construir y
proyectar. En fin el tema da para mucho más, tan sólo
quería destacar acuerdos, y algunas diferencias que no
hacen mella dentro del campo popular.
Esto que te voy a preguntar ahora es absolutamente
personal, LOS DEMÁS COMPAÑEROS ABSTENERSE DE
CURIOSEAR. Después de leer por vez primera tu nombre
completo y de realizar una consulta con mi madre me
surge una duda existencial ¿vos no sos el sobrino de
Yiya y Luis? Si es así me gustaría que te comunicarás
a mi dirección personal de e-mail ya que fuimos
vecinos en la infancia.
Un abrazo (y si fuimos vecinos va multiplicado)
Alberto J. Franzoia
--- INFOR-MET <rmermet en yahoo.com.ar> escribió:
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE
> LIBRE REPRODUCCIÓN
>
> Apuntes sobre los medios y el periodismo. Crítica al
> idealismo y afirmación de la realidad. Reflexiones
> para los jóvenes. Agradecimiento.
>
> La censura
> por Gabriel Fernández (*)
>
> Es habitual, especialmente en algunos períodos en
> los
> cuales la acción mediática se intensifica sobre la
> sociedad, hallarnos con enérgicas denuncias por
> censura a colegas de los grandes medios de
> comunicación.
>
> El caso más notable, ya que no el más reciente, ha
> sido el registrado en Página 12 --diario relacionado
> con el Grupo Clarín-- en relación a un artículo
> sobre
> el gobierno nacional elaborado por el recordado
> periodista Julio Nudler.
>
> Otros ejemplos previos, y destacados, se produjeron
> en
> Canal 13, con Liliana López Foresi, en América TV,
> con
> un programa de investigación, y en no pocos espacios
> radiales donde resultaron levantados programas de
> actualidad política.
>
> Hay muchos más: todos los días, las jefaturas de los
> medios deciden, según el lineamiento editorial de
> las
> respectivas empresas, evitar la cobetura de un hecho
> determinado, eliminar o deformar una opinión,
> ignorar
> plumas trascendentes.
>
> Me decidí a escribir al respecto porque, tras varios
> debates con colegas y con público adentrado en la
> cuestión comunicacional, observé que resultaba
> necesario situar el eje de la cuestión, desmalezar
> idealismos y comprender algunas cosas que, una vez
> que
> se conocen "saltan a la vista".
>
> Va una aclaración innecesaria, pero que seguramente
> me
> ahorrará algunas discusiones ásperas con amigos: los
> casos indicados constituyen, efectivamente, censura.
> No está mal denunciarlos. Pero sin las aclaraciones
> pertinentes --y ahí voy-- contribuyen al
> desconocimiento de lo que en verdad sucede en una
> redacción, en un canal, en una emisora.
>
> Ser periodista
>
> Cuando llega el 7 de junio, las bandejas de entrada,
> los domicilios y los lugares de labor de quienes
> desarrollamos esta actividad, se llenan de
> entrañables
> saludos que corresponde agradecer.
>
> Sin embargo, esas congratulaciones suelen indicar
> conceptos más o menos vinculados a la siguiente
> idea:
> "para usted, compañero, que es un verdadero
> periodista, no como aquellos que dicen serlo y
> escriben contra el pueblo". Ese es el concepto,
> palabras más, palabras menos.
>
> Años atrás, conversando al respecto con Tito
> Paoletti,
> me decía: hay que terminar con esta ilusión;
> Neustadt
> y Grondona son periodistas, trabajan en una radio,
> en
> un canal, en una revista, ejercen el oficio
> profesionalmente, son periodistas. Que tergiversen
> la
> realidad debido a sus intereses es otro asunto, ahí
> es
> donde hay que dar batalla.
>
> Vamos más allá. Los ingenieros son ingenieros
> trátese
> de profesionales buenos o malos, negligentes o
> aplicados; los abogados son abogados aunque resulten
> honrados, corruptos, millonarios o desempleados. Los
> albañiles son albañiles aunque las paredes que
> elaboran resulten sólidas o caigan ante la primer
> ventisca.
>
> Decir que alguien que ejerce esta profesión "no es
> un
> verdadero periodista" porque secciona o tergiversa
> la
> realidad, porque ningunea hechos y personas de
> importancia, o porque opina de un modo diferente al
> nuestro, implica la utilización de la palabra
> periodista como un adjetivo atravesado por virtudes
> como la veracidad, la sinceridad, la objetividad.
>
> A la inversa, como ocurre en no pocos medios
> grandes,
> especialmente televisivos, indicar que quien ejerce
> esta profesión desde una tribuna de alcance reducido
> "no es un verdadero periodista" porque el gran
> público
> desconoce su rostro, implica el empleo de la palabra
> como un adjetivo compuesto por logros como la
> popularidad, la cuenta bancaria o el ráting.
>
> Son dos visiones equívocas, que se contraponen al
> Estatuto de nuestro gremio --notable y correctamente
> incluyente-- pero también a toda lógica profesional.
>
>
> Una casa que se derrumba está realizada por
> arquitectos que sacan mal los cálculos o se
> corrompen
> para ahorrar material; un diario que miente está
> realizado por periodistas que cubren deficientemente
> la realidad o que la desfiguran para beneficiar la
> línea editorial de una empresa.
>
> Pero esos arquitectos, reitero, son arquitectos. Y
> esos periodistas, insisto, son periodistas. Negarlo
> implica brindar al resto de los profesionales un
> elogio que, por bien recibido que resulte, es
> injusto.
>
>
> Las empresas
>
> Desde su mismo surgimiento a escala masiva, los
> medios
> de comunicación han sido empresas. En los últimos
> años
> muchos de ellos han devenido, proceso de
> concentración
> mediante, en grandes conglomerados empresarios.
>
> Y así como las empresas de los diversos rubros
> llevan
> adelante la política que consideran conveniente para
> sus intereses, los medios, con aciertos y errores,
> despliegan las acciones comunicacionales que
> _evalúan
> pertinentes para crecer económicamente, lograr
> influencia política, ratificar o modificar cursos
> sociales, vender más publicidad.
>
> Esto ocurre también, bueno es aclararlo, con los
> medios de izquierda, alternativos, nacionales y/o
> populares. En muchos casos, los objetivos son
> diferentes a los anteriores, diametralmente opuestos
> quizás. Pero ellos delinean una orientación
> editorial
> que se respeta de un modo menos cruento pero tan
> efectivo como en los demás casos.
>
> Quienes conocen el trabajo que uno ha llevado
> adelante, saben que me ha tocado en suerte, además
> de
> ejercer puestos en la redacción llana, ser jefe de
> secciones variadas y director de varios
> emprendimientos. Como mi intención es no mentir, no
> porque sea "periodista" sino porque me parece un
> obrar
> adecuado para con las personas, señalo lo que sigue.
>
> El trabajo
>
> La primera selección del día en un medio de
> comunicación tipo se genera en la reunión de jefes y
> secretarios con la dirección. Allí se da la primer
> "censura" cuando se priorizan determinadas
> informaciones y se dejan de lado otras. El criterio
> que se utiliza es dual: por un lado, el espacio, por
> otro, lo que se considera de interés.
>
> El primer punto es obvio: si un medio cubriera todo
> lo
> que ocurre en su país y en el mundo necesitaría
> miles
> de páginas, o de horas, sólo para una edición. El
> segundo es editorial: ahí se _evalúa el impacto del
> tema según el perfil del lector y también de acuerdo
> a
> las necesidades empresariales.
>
> Luego los jefes disponen las coberturas y la
> redacción
> de los artículos. Los cronistas --en medios
> audiovisuales llamados movileros-- y los redactores
> hacen su propia selección dentro de una temática y
> configuran una "nota" de acuerdo a su capacidad y
> formación.
>
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Alberto J. Franzoia
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