[R-P] NUESTRO GENERAL CUSTER, LOS GALESES Y ALGUNOS COIMEROS
Boletín Bambú
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Dom Oct 16 04:32:47 MDT 2005
A propósito de orejas cortadas y testículos
ídem...
Hace 36 años, el Regimiento de infantería de
Montaña 21, de Las Lajas, Neuquén, tenía una
marcha militar que en una estrofa decía: “Roca,
Winter y Villegas...” y no recuerdo más. Hablaba
de los tres pioneros que llevaron la civilización
a esas latitudes. Parece que el general Winter
era un auténtico “cazaorejas” al estilo George
Amstrong Custer.
En 1996-99, cuando estaba rasqueteando documentos
de todos lados para el libro del Operativo
Cóndor, de 1966 (siempre escribo “Operativo” y
agrego “1966”, para diferenciarlo de la Operación
Cóndor del Cono Sur), se me ocurrió ver si había
antecedentes de malvinenses que hubieran venido a
trabajar a Argentina. Fui a la cancillería y me
dejaron fotocopiar bastantes documentos. No
encontré mucha información, pero me resultó
interesante alguna información sobre los galeses
y los bóers en Chubut, así que aproveché y
fotocopié.
Voy a tratar de resumir. Winter estuvo en Chubut
(Chupat), donde había una importante colonia
galesa desde 1865. Estos colonos no tenían
relaciones muy buenas con el gobierno de Buenos
Aires porque les exigía impuestos elevados por
sus importaciones, pero sí tenían buenos tratos
con los tehuelches. Sólo en una ocasión un
pequeño grupo de colonos fue atacado por los
indígenas, pero porque los confundieron con
argentinos.
[Estos impuestos, fijados en un 40 por ciento,
ascendían a un 100 o un 200 por ciento debido a
las exigencias del comisionado y de los
funcionarios del puerto. O sea, ya en aquella
época los que “hacían patria” en la Patagonia
cobraban “coimas” o “peaje”. Se cita el caso de
un colono que importó un instrumento musical con
fines religiosos, cuyo costo era de 10 libras, y
que tuvo que pagar 12 más de impuesto].
Las campañas de los generales Roca (1879) y
Winter (1883) fueron extremadamente salvajes y
horrorizaron a los galeses que tenían buenas
relaciones con los tehuelches. Un informe del
capitán Lewis Wintz, del buque Flora, describe la
“innata crueldad de la raza iberoamericana”.
Y ahora cito textualmente:
“Las relaciones de los galeses con los indígenas
debían ser bastante fluidas a tenor de los
informes oficiales británicos y de las cartas que
los caciques indígenas les hacían llegar a los
dirigentes de la colonia galesa [Nota de RB: sí,
a mi también me llama la atención lo de las
cartas, es decir no eran tan “salvajes”]. En
diciembre de 1865, a poco de establecidos los
colonos, el cacique pampa Antonio enviaba una
misiva a Jones. En ella le hacía saber de forma
muy pedagógica y gráfica de la existencia de
distintas comunidades nativas en la zona que
podían diferenciarse, a su juicio, por la
estatura. Los "chilenos" (bajitos), los "pampas"
a la que él pertenecía y que se vestían con
mantas de guanaco, y los "tchuelcha" (los más
altos) y que hablaban una lengua diferente a las
de los dos anteriores. En realidad la carta
estaba destinada a comunicarles a los nuevos
pobladores la situación respecto de la propiedad
de las tierras sobre las que pretendían
asentarse, y el deseo de los indígenas de
comerciar con ellos [Carta del cacique Antonio al
superintendente de la colonia de Chupat, 8 de
diciembre de 1865]. El comercio llegaría a ser
bastante fluido y los indígenas aportarían pieles
de zorro, plumas de avestruz, y mantas de guanaco
[Informe sobre las condiciones de la colonia
galesa en Chupat, capitán James E. Erskine del
buque S.M. Garnet, 21 de abril de 1880]”.
El 3 de abril de 1881, el cacique Saihueque envió
una carta a Lewis Jones, líder de la colonia
galesa, acusando recibo de la carta enviada por
Jones el 3 de marzo, aconsejando a los tehuelches
“mantener la paz y cordialidad con el gobierno
argentino y con los colonos galeses”. Saihueque
agradecía los consejos y señalaba que él y su
pueblo habían mantenido su palabra por más de 20
años, pero que las crueldades de los generales
Linares y Villegas con su pueblo eran demasiadas.
Cito textualmente:
“Tres años antes de la misiva, estos generales
con la excusa de castigar desmanes cometidos por
los tehuelches, apresaron a tres jefes y 68
hombres. De nada sirvió que el cacique demostrara
que no habían sido los suyos sino los pichi-hwi
de la tribu del jefe Namum-Cura los causantes de
los desmanes. En marzo de 1881, poco después de
recibir la carta de Jones, grupos de militares
argentinos se adentraron de forma sigilosa en los
campamentos tehuelches y asesinaron a numerosas
personas. El cacique tehuelche, en vez de
reaccionar, ya que había firmado un pacto con el
gobierno argentino, decidió retirarse para evitar
más derramamiento de sangre Así, el cacique
tehuelche Saihueque se vio despojado de sus
tierras, de su ganado y de parte de su gente por
lo que pedía al presidente de la colonia de
galeses que intercediera en su favor ante el
gobierno argentino.
“En septiembre de 1883 el general Winter, después
de su exitosa campaña contra los indígenas,
marchó sobre la colonia haciendo ostentación de
su botín de guerra: 103 indígenas con sus
familias. Los colonos conocían a muchos de los
detenidos e intentaron interceder por ellos ante
el general, pidiéndole sobre todo que no los
deportase. Pero de nada sirvió, fueron conducidos
a Buenos Aires, y allí los hombres cedidos al
ejército y las mujeres y niños distribuidos entre
familias e instituciones”.
Muchas anécdotas describen el “principio de
honestidad” que guiaba a las autoridades
argentinas. Un colono ganó la medalla de oro en
la Exhibición de París por la calidad y cantidad
de trigo de su cosecha. La medalla y el diploma
llegaron a Buenos Aires y fueron enviadas a
Chubut, pero el granjero sólo recibió el
diploma... porque la medalla de oro quedó en
manos del gobernador.
Cito textual:
“Debido a los problemas de carga y descarga en el
puerto de Rawson, los colonos decidieron
construir un ferrocarril que comunicase la
colonia con Puerto Madryn. Para ello se pusieron
en contacto con el gobierno argentino, el cual
les concedió tres leguas de tierra a cada lado de
la vía del ferrocarril. Lewis Jones se trasladó a
Gales, donde fundó una compañía con capital
suficiente para llevar adelante la empresa.
Trescientas familias galesas se desplazaron al
lugar. Se les prometió pasaje gratis, buenos
sueldos a contar desde el día del embarque, y 240
acres de tierra una vez que se hubiesen
finalizado las obras. La línea de ferrocarril de
42 millas se completó a fines de 1887, pero
ninguna de las promesas fueron cumplidas. El
costo del pasaje fue deducido de las pagas, las
tierras prometidas habían sido loteadas y
concedidas hacía años y no quedaban tierras
libres para los recién llegados. Muchos volvieron
a su país, otros sobrevivieron trabajando como
braceros o comerciantes”.
Si éste era el trato que se daba a los galeses, a
quienes las autoridades argentinas veían con
relativa “simpatía”, no resulta difícil deducir
cómo sería con los indígenas.
Estas nos son historias de Osvaldo Bayer ni
versiones de los Menéndez-Behety-Braun. Es
información que está en la cancillería y se puede
consultar, la mayoría documentos oficiales e
intercambio cartas entre autoridades galesas y
argentinas. Qué lástima que José María Borrego no
tuvo acceso a estas fuentes.
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