Re: [R-P] Lo que aprendí sobre la crisis económica mundial desde el FMI, Joseph Stiglitz (II)
jota jota
jota2002 en gmail.com
Lun Oct 10 08:33:29 MDT 2005
"Las personas agudas son más proclives a hacer cosas estúpidas cuando
se aíslan de la crítica y el consejo que les llega de afuera"
"El Departamento del Tesoro es tan arrogante con respecto a sus
análisis y prescripciones económicos, que frecuentemente mantiene un
control estricto,
demasiado estricto, incluso sobre lo que el presidente ve."
"¿Estados Unidos, y el FMI, impulsaron esas políticas porque nosotros,
o ellos, creíamos que ayudarían al Asia Oriental o porque creíamos que
ellas beneficiarían los intereses financieros de los EE.UU. y el mundo
industrial desarrollado?
Hace poco leí de dos países africanos (creo) que tienen una economía
más que decente y que precísamente se han distinguido por no haberse
dejado presionar por las directivas del FMI y el BM.... creo que
también era un artículo de Stiglitz
Desde hace unos años sigo a este tipo y cuando lo descubrí creí que
era Juana de Arco o Martin Luther King, reconvertido en economista....
pero a día de hoy creo que lleva dando la misma entrevista desde hace
una década. Ya va siendo hora de que Stiglitz llame a las cosas por su
nombre y no lo hace. No se trata de que los economistas del FMI y el
BM sean unos buenos chicos, quizá un poco soberbios, que actúan de
buena fé, aunque equivocadamente.
Eso no es un error, uno no se equivoca 250 veces seguidas en los
últimos 50 años. Su estrategia es empobrecer a las naciones del
planeta y gestionar la deuda, no la riqueza. Su estrategia es la
privatización del poder.
El 8/10/05, edgar smith<condornacional en yahoo.com.ar> escribió:
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
> 2da parte
>
> El segundo grupo estaba integrado en su mayor parte
> por macroeconomistas, cuya fe en el mercado no era
> desafiada por la apreciación de las sutilezas de sus
> bases, es decir, las condiciones que requiere el
> mercado para funcionar efectivamente. Estos
> economistas se caracterizaban por su poco conocimiento
> de la historia o las singularidades de la economía
> rusa y no creían necesitar ninguno. La gran fortaleza,
> y fundamental debilidad, de las doctrinas económicas
> en las que se apoyaban radica en que las doctrinas
> son, o se supone que deben ser, universales. Las
> instituciones, la historia, o incluso la distribución
> del ingreso, simplemente no importan. Buenos
> economistas son los que conocen las verdades
> universales y pueden ver más allá del montón de hechos
> y detalles que oscurecen esas verdades. Y la verdad
> universal es que la terapia de choque funciona para
> países en transición a la economía de mercado. Verdad
> que se amplía con esta idea: mientras más fuerte sea
> la medicina (y más dolorosa la reacción), más rápida
> será la recuperación. Por ahí iban los argumentos.
>
> Para infortunio de Rusia, la segunda escuela ganó
> la discusión en el Departamento del Tesoro de Estados
> Unidos y en el FMI. O, para ser más preciso, tanto el
> uno como el otro hicieron cuenta de que no había
> debate abierto y entonces prosiguieron ciegamente por
> la segunda vía. Aquellos que se opusieron a ese curso
> de acción no fueron consultados o no los consultaron
> durante mucho tiempo. En el Consejo de Asesores
> Económicos, por ejemplo, había un brillante
> economista, Peter Orszag, quien había servido como
> estrecho consejero del gobierno ruso y había trabajado
> con muchos de los economistas jóvenes que con el
> tiempo asumieron posiciones de influencia allí. Era
> precisamente el tipo de persona cuya pericia le era
> necesaria al Tesoro y el FMI. No obstante, quizás
> porque conocía demasiado, casi nunca lo consultaron.
>
> Todos sabemos lo que sucedió después. En las
> elecciones de diciembre de 1993 los electores rusos
> les infligieron a los reformistas una gran derrota, de
> la cual, realmente, todavía tienen que recobrarse.
> Strove Talbott, encargado en ese entonces de los
> aspectos no económicos de la política en Rusia,
> admitió que este país había experimentado un "excesivo
> choque y muy poca terapia". Y todo ese choque no había
> llevado a Rusia a ninguna verdadera economía de
> mercado. La rápida privatización urgida a Moscú por el
> FMI y el Departamento del Tesoro había permitido que
> un pequeño grupo de oligarcas ganara el control de los
> activos del Estado. El FMI y el Tesoro habían
> modificado los incentivos económicos en Rusia, lo que
> está bien, pero de manera equivocada. Al no prestarle
> atención suficiente a la infraestructura institucional
> que permitiría el florecimiento de una economía de
> mercado, y al facilitar el flujo de capitales hacia
> dentro y fuera de Rusia, el FMI y el Tesoro habían
> sentado las bases para el pillaje de los oligarcas.
> Mientras el gobierno carecía del dinero para pagar a
> los pensionados, los oligarcas estaban enviando a
> cuentas bancarias de Chipre y Suiza el dinero obtenido
> del despojo de los activos y la venta de los valiosos
> recursos nacionales del país.
>
> Los Estados Unidos se implicaron en estos sucesos
> abominables. A mediados de 1998, Summers, en vísperas
> de ser nombrado sucesor de Robert Rubin como
> secretario del Tesoro, realmente convirtió en una
> exhibición pública su presencia junto a Anatoly
> Chubais, el arquitecto principal de las
> privatizaciones en Rusia. Con tales actos los Estados
> Unidos parecían alinearse junto a las mismas fuerzas
> que empobrecían al pueblo ruso. Nada tiene de
> asombroso que el antinorteamericanismo se propagara
> rápidamente.
>
> Al principio, no obstante la admisión de Talbott,
> los verdaderos creyentes dentro del Tesoro y el FMI
> continuaban insistiendo en que el problema no era
> demasiada terapia sino muy poco choque. Pero, a
> mediados de la década del 90, la economía rusa
> continuaba hundiéndose. La producción había caído a la
> mitad. Mientras sólo el dos por ciento de la población
> había vivido en la pobreza incluso al final del
> deprimente período soviético, la "reforma" vio cómo
> los índices de pobreza se elevaron casi en 50 por
> ciento, con más de la mitad de los niños de Rusia
> viviendo bajo la línea de pobreza.
>
> Solo recientemente el FMI y el Departamento del
> Tesoro han reconocido que la terapia fue
> menospreciada, aunque ahora insisten en que siempre lo
> dijeron así.
>
> Hoy, Rusia sigue en estado de desesperación. Los
> altos precios del petróleo y la largamente resistida
> depreciación del rublo, han ayudado a recobrar cierto
> terreno. Pero los niveles de vida permanecen muy por
> debajo de donde estaban al comienzo de la transición.
> La nación vive asediada por la enorme desigualdad y la
> mayoría de los rusos, amargados por la experiencia,
> han perdido confianza en el libre mercado. Una caída
> significativa en los precios de petróleo casi
> seguramente reversaría el modesto progreso que se ha
> logrado.
>
> Asia Oriental está en mejores circunstancias,
> aunque todavía lucha también. Cerca del 40 por ciento
> de los préstamos de Tailandia todavía no se recuperan;
> Indonesia permanece atascada hondamente en la
> recesión. Las tasas de desempleo continúan mucho más
> altas que lo que estuvieron antes de la crisis,
> incluso en países de Asia Oriental que tuvieron un
> mejor desempeño, como es el caso de Corea. Los
> partidarios del FMI sugieren que el fin de la recesión
> es una prueba de la eficacia de las políticas de esta
> agencia. Absurdo. Toda recesión finalmente termina.
> Todo lo que el FMI hizo llevó a que las recesiones en
> Asia Oriental fueran más profundas, más largas y más
> severas. En realidad, Tailandia, que siguió las
> prescripciones del FMI más estrictamente, tuvo un
> desempeño peor que el de Malasia y Corea Sur, que
> siguieron cursos más independientes.
>
> Me han preguntado a menudo cómo gente sagaz,
> incluso brillante, pudo haber elaborado tan malas
> políticas. Una razón es que esta gente lúcida no
> practicaba una ciencia económica acertada. Una y otra
> vez yo me quedaba consternado al ver cuán anticuados y
> cuán discordantes con la realidad eran los modelos de
> Washington utilizados por los economistas. Por
> ejemplo, fenómenos macroeconómicos tales como la
> bancarrota y el temor a la insolvencia estaban en el
> centro de la crisis del Asia Oriental. Pero los
> modelos macroeconómicos utilizados para analizar estas
> crisis no estaban enraizados típicamente en
> microfundamentos, de modo que esos modelos no tomaban
> en cuenta las bancarrotas.
>
> Mas la mala economía era solo un síntoma del
> problema de fondo: el sigilo. Las personas agudas son
> más proclives a hacer cosas estúpidas cuando se aíslan
> de la crítica y el consejo que les llega de afuera. Si
> hay algo que he aprendido estando en el gobierno, es
> que la apertura es más esencial en aquellos ámbitos
> donde la pericia parece ser lo más importante. Si el
> FMI y el Departamento del Tesoro hubieran acogido un
> mayor escrutinio, su necedad se habría tornado más
> evidente, mucho antes. Críticos de derecha, tales como
> Martin Feldstein y George Shultz, respectivamente
> presidente del Consejo de Asesores Económicos y
> secretario de Estado de Reagan, se unieron a Jeff
> Sachs, Paul Krugman y yo en condenar esas políticas.
> Pero, con el FMI insistiendo en que sus políticas
> estaban más allá de los reproches, y sin ninguna
> estructura institucional que los obligara a prestar
> atención, nuestras críticas eran de poca utilidad.
> Críticos más timoratos, incluso internos,
> particularmente aquellos bajo responsabilidad
> democrática directa, fueron mantenidos en la penumbra.
> El Departamento del Tesoro es tan arrogante con
> respecto a sus análisis y prescripciones económicos,
> que frecuentemente mantiene un control estricto,
> demasiado estricto, incluso sobre lo que el presidente
> ve.
>
> La discusión abierta habría suscitado preguntas
> profundas a las que aún se les presta poca atención en
> la prensa estadounidense: ¿en qué medida el FMI y el
> Departamento del Tesoro propugnan políticas que
> realmente han contribuido a la crecida volatilidad
> económica global? (El Tesoro impulsó la liberalización
> en Corea en 1993 saltándose la oposición del Consejo
> de Asesores Económicos. El Tesoro ganó la batalla
> interna en la Casa Blanca, pero Corea, y el mundo,
> pagaron un alto precio.) ¿Algunas de las duras
> críticas del FMI en Asia Oriental fueron hechas con la
> intención de distraer la atención sobre la
> culpabilidad propia de la agencia? Lo que es más
> importante, ¿Estados Unidos, y el FMI, impulsaron esas
> políticas porque nosotros, o ellos, creíamos que
> ayudarían al Asia Oriental o porque creíamos que ellas
> beneficiarían los intereses financieros de los EE.UU.
> y el mundo industrial desarrollado? Y, si nosotros
> creíamos que nuestras políticas ayudaban al Asia
> Oriental, ¿dónde estaba la prueba? Como participante
> en estas discusiones, procuré ver la prueba. No había
> ninguna.
>
> Desde el fin de la guerra fría un inmenso poder se
> ha depositado en gente encargada de llevar el
> evangelio del mercado a los más lejanos rincones del
> globo. Estos economistas, burócratas y funcionarios
> actúan en el nombre de los Estados Unidos y los otros
> países industriales avanzados, y sin embargo hablan un
> lenguaje que pocos ciudadanos corrientes comprenden y
> que pocos de quienes trazan la política se molestan en
> traducir. La política económica es hoy quizás la parte
> más importante de interacción de los Estados Unidos
> con el resto del mundo. Y sin embargo, la cultura de
> la política económica internacional que existe en la
> democracia más poderosa del mundo no es democrática.
>
> Esto es lo que tratarán de decir los manifestantes
> que gritarán desde afuera de los recintos del FMI. Por
> supuesto, las calles no son el mejor lugar para
> discutir estos temas altamente complejos. Algunos de
> los protestantes no están más interesados en la
> discusión abierta que lo que están los funcionarios
> del FMI. Ni todo lo que los protestantes digan será
> correcto. Pero si la gente a quienes confiamos el
> manejo de la economía global,en el FMI y el
> Departamento del Tesoro, no comienza un diálogo y toma
> sus críticas en serio, las cosas continuarán muy, pero
> que muy mal. Yo ya he visto lo que ocurre.
>
> (1) Joseph Stiglitz es profesor de Ciencia Económicas
> de la Universidad de Stanford y académico de Brookings
> Institution. De 1997 a 2000 fue economista principal y
> vicepresidente del Banco Mundial. También se desempeñó
> como presidente del Consejo de asesores Económicos de
> 1993 a 1997. El artículo fue publicado en inglés bajo
> el título "The insider" en The New Republic, el 17 de
> abril de 2000.
> (2) En adelante, Tesoro se referirá a este organismo
> (N. Del T.)
>
> Nota:
> En enero de 1998 Stiglitz ya había criticado el
> Consenso de Washington, calificándolo como
> "desorientador" y "frecuentemente desastroso".
> Asimismo, en esa misma conferencia que dictó en
> Helsinki, afirmó que el rápido crecimiento económico
> del sudeste asiático se debió en buena medida al
> intervencionismo estatal y que, por el contrario, la
> crisis regional de 1997 se precipitó por las
> decisiones de los inversionistas privados, quienes sin
> embargo le echaron el agua sucia al Estado y
> continuaron promoviendo una mayor liberalización.
> También argumentó que una inflación moderada es
> inofensiva, que los déficits presupuestales no son
> necesariamente perjudiciales, que la privatización no
> es una panacea y que la deregularización doméstica y
> los mercados financieros internacionales pueden
> ocasionar graves perjuicios. En otras ocasiones
> sostuvo que los trabajadores y los pequeños
> empresarios estaban siendo lesionados por no estar
> adecuadamente representados en los procesos de toma de
> decisiones. Y que restringir la libertad de los
> movimientos globales de capital podía hacer que el
> mundo fuese menos propenso a las crisis.
>
> Todo ello ocasionó que el presidente del Banco
> Mundial, James Wolfensohn, le "tirase las orejas" y
> que Lawrence Summers, el secretario de Hacienda de
> Clinton, le dijese a Wolfensohn que si quería otro
> periodo como presidente del Banco Mundial Stiglitz
> tenía que salir. Entonces en noviembre de 1999 se
> anunció su "renuncia". No obstante, fue mantenido como
> consultor del Banco hasta que escribió el artículo
> transcrito, cuando fue retirado totalmente de la
> institución en mayo de 2000.
>
> Summers, quien purgó a Stiglitz y Ravi Kanbur (quien
> redactó el borrador inicial del Informe del Banco
> Mundial del 2000, que en alguna medida se apartaba de
> la línea tradicional propugnada por el Banco Mundial,
> por lo que se le ordenó que lo cambiase, ante lo cual
> renunció), también había ocupado el cargo de
> economista en jefe del Banco Mundial entre 1991 y
> 1993, donde había escrito memorandos sugiriendo que
> África estaba "vastamente sub polucionada" y que "la
> lógica económica de arrojar una carga de basura tóxica
> en un país de bajos salarios era impecable". Según
> Doug Henwood, el periodista que escribió el artículo
> de donde se extrajeron los anteriores datos ("Stiglitz
> y los límites de la reforma", publicado en The Nation
> el 2 de octubre del 2000), "ni Stiglitz ni Kanbur son
> radicales bajo ningún parámetro; ambos son
> reformadores humanos a quienes sinceramente les
> importan los pobres del mundo. Pero incluso eso fue
> demasiado para el Banco Mundial y el FMI".
> (*)
> Joseph Stiglitz obtuvo el doctorado en el MIT en
> 1966. Profesor en las universidades de Oxford,
> Princeton y Stanford. En 1979 obtuvo la Medalla John
> Bates Clark de la American Economic Association. En
> 1993 fue nombrado miembro del Consejo de Asesores
> Económicos del Presidente de los Estados Unidos y en
> 1996, vicepresidente del Banco Mundial. Ha sido editor
> del Journal of Public Economics, de la Review of
> Economic Studies y de la American Economic Review.
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