[R-P] DE SULE A GALASSO. ¡SE VA LA SEGUNDA! (3 y última)
Boletín Bambú
bambuprensa en yahoo.com.mx
Mie Nov 30 01:28:46 MST 2005
Y en su “Vida Política de Juan Manuel de Rosas a
través de su correspondencia” esfuerzo heurístico
y hermenéutico que se despliega en 8 tomos en
donde exhibe más de 3.500 documentos inéditos y
otros 2.500 éditos, pero de escasa o ninguna
divulgación y conocimiento, constituye una obra
gigantesca en cuanto a sus proporciones y rigor
científico que trasciende el género biográfico
que pareciera abordar.
En vano Celesia intentó alguna impugnación. Como
decía Mordisquito, “...no se puede cortar un ombú
con una hojita de afeitar”. Celesia terminó
silenciado después de aquel trabajo magistral de
Irazusta “Los inconvenientes de la historia
científica”. Los Irazusta, de origen y cuna
radical, mal pueden ser considerados oligarcas o
fascistas.
El caso de los Ibarguren, por los materiales
históricos que aportaron, es parecido, aunque de
distinto signo político.
Usted señala que es necesario mirar “desde una
misma óptica” sustentar “concepciones filosóficas
y políticas iguales” de “apoyarse en los textos
de otros” de la misma línea (autobombo, decía
Jauretche). Ud confiesa que “explica los
acontecimientos en función del enfrentamiento
entre las clases sociales...” y acá se ve las
patas de la sota (pág. 30 “La larga
lucha........”).
Este “lecho de Procusto” que Ud. exige, es para
adocenar el pensamiento y estrecharlo en una
CONCIENCIA IDEOLÓGICA. Yo prefiero ampliar ese
pensamiento para contribuir al desarrollo de una
CONCIENCIA NACIONAL a través del conocimiento de
materiales históricos ciertos. Para Ud. la
categoría de análisis es la lucha de clase, para
mí, la categoría de análisis es la NACIÓN que
subroga a las clases y otros factores. Esto no
quiere decir que en algún momento, solapada o
estentóreamente, una clase social no pueda tomar
el timón, pero implícita o explícitamente lo hace
a título de los intereses nacionales, aunque
pueda terminar defraudándolos.
Las dinámicas nacionales fueron y siguen siendo
mucho más movilizadoras de la historia que
cualquier otro factor (geográficos, ideológicos,
lucha de clase, raza, ideología, etc). Una
comunidad nacional con sus estratos sociales
horizontales se proyecta sobre otra para
dominarla física o militarmente (las invasiones
inglesas de 1806-1807, los bloqueos extranjeros
durante Rosas, las salvajadas a Irak o Vietnam);
a veces más disimuladamente, a través de una
estructura de succión económica y anesteciamiento
y estupidización pedagógico, que es nuestro caso
en la que la clase obrera inglesa se alimentó
mejor que la nuestra y tiene un promedio de
esperanza de vida mayor que todo obrero
argentino.
En este tema de la lucha de clase como factor de
la historia le voy a contar a Usted una intimidad
que no se registra en la macrohistoria de
Argentina. Corría 1969.
En el sindicato de la Sanidad al que yo concurría
asiduamente (Saavedra 15), se vivían horas
tensas. El Secretario General, don Amado Olmos,
gran dirigente y mejor amigo, se prestaba a
viajar a Madrid a verlo a Perón. Le iba a
proponer, pese a los consejos de sus compañeros y
amigos, desvincularse de Unión Popular con el que
se había enojado, partido fundado por Bramuglia
hijo, y fundar el PARTIDO OBRERO.
Cuando volvió de su desafortunado viaje, a
excepción de la enorme satisfacción de ver y
conversar con el jefe del justicialismo, y esto
de por sí era un lujo político e intelectual, nos
contó su entrevista que concluyó de la siguiente
manera. “Perón terminó tomándome afectuosamente
la espalda y me manifestó: - Mi querido
Olmos...nos quedamos con cuatro votos...¿no se da
cuenta que los obreros argentinos mandan sus
hijos a la Universidad Burguesa. Y que como todos
los obreros del mundo quieren dejar de
serlo...?”; y así entre broma y broma -agregó
Olmos- terminó mi propuesta”.
Sencillo magisterio para enseñar a un obrero
sobre la insuficiencia metodológica de la “lucha
de clases”.
Usted dice en pag. 7 de su carta-respuesta que
“desde 1824 que empezó Facundo hasta 1870 se
pasaron los caudillos y sus hombres combatiendo”.
Error. La montonera de Ramírez y López lo
derrocaron en 1820 en la batalla de Cepeda al
último Director Supremo, José Rondeau. Motivos:
el centralismo POLÍTICO porteño, las intenciones
monarquizantes de Buenos Aires (el duque de
Orleáns, Francisco de Paula, el príncipe de Luca,
etc). Luego vendrán las embestidas de Facundo con
su bandera de Religión o Muerte y pendón de
tibias y calavera (simbología religiosa) que
extrañamente Usted omite.
Después de Puente Márquez y Vizcacheras
sobreviene el predominio federal (estimativamente
1830-1852) en el que no se registran montoneras
combatiendo contra Buenos Aires.
La Coalición del Norte es otra cosa: fue un
intento militar unitario aprovechando el bloqueo
imperialista francés. Lavalle transportado por
buques franceses invadió por el litoral, pero
viendo lo impopular de su empresa, no enfrentó a
Rosas y como un gran malón, asolando poblaciones,
inició su huida hacia el N.O.
Los principales cuadillos-gobernadores del
interior, no se plegaron a la intentona. Heredia
de Tucumán, Ibarra de Santiago, López Quebracho
de Córdoba, Benavides de San Juan, Aldao de
Mendoza quedaron leales y firmes defendiendo a la
Confederación de Rosas.
No así Brizuela, el más obsecuente gobernador
rosista que es seducido por Marco Avellaneda
(partícipe del asesinato de Heredia) instigador
de la Coalición del Norte que lo empujó
designándolo Jefe de la Coalición del Norte para
enfrentar a los caudillos gobernadores leales.
El bloqueo francés, ahogando la economía del Río
de la Plata , 2.000 efectivos que traía Lavalle,
el cargo rimbombante que se le otorgaba y la
creencia que se estaba en la agonía del régimen
rosista apresuraron el viraje, arrastrando a
muchos riojanos, entre ellos al Chacho Peñaloza,
uno de sus subordinados, aún sin significación
política nacional.
Es probable, y esto lo señala Fermín Chávez con
visos de certeza en su magnífico libro “Vida del
Chacho”, insuperable trabajo historiográfico –que
ninguna pluma de izquierda o socialista ha podido
ni acercársele- que los intrigantes hayan
sugerido en los hombres de la Rioja la autoría de
Rosas en el asesinato de Quiroga, volcando el
ánimo de los ex edecanes del riojano asesinado en
Barranca Yaco. Ya sabemos el final de Brizuela y
las vicisitudes del Chacho que se levantaron, no
por reclamos económicos o disgustados por la
“aduana” de Buenos Aires. (lo hubieran hecho los
otros caudillos-gobernadores).
Y si he empleado el término “seducido” es porque
nos los quiero ver a Brizuela o al Chacho en la
cola “vergonzosa” de los “auxiliares” de los
franceses recibiendo el vil estipendio de Judas
Iscariote.
Mi interpretación es mucho más indulgente: los
salvo del oprobio con el manto de la seducción.
Usted intenta burlarse de mi interpretación y
argumenta que el ser “seducido” fue un argumento
de los “gorilas” que atribuyeron a la sonrisa
cautivadora y seductora de Perón la causa del
movimiento de masas que suscitó el último
caudillo del siglo XX. De tal manera que por ese
camino de la seducción se llega a clasificar a la
gente de “tonta”.
Perdóneme, yo no soy ningún tonto. La seducción
siempre opera o se asienta sobre hechos
objetivos. Yo fui seducido por Perón y cada vez
que leo un libro de él o recuerdo su personalidad
y su obra sigo “seducido”.
Yo hace más de cuarenta años seduje a mi mujer o
al revés, y no somos “tontos”. Me dio tres hijos
y tengo siete nietos de los que estoy “seducido”
y no creo que sea una tontería.
La Historia está amasada con la levadura de los
sentimientos afectivos, mucho más que con la
lucha de clases.
En la pag. 41 de su libro “La larga lucha...”
quiere sacar a San Martín del panteón y
destacarlo como jefe de un ejército
latinoamericano antecesor o precursor del Che
Guevara.
Otros ya intentaron simetrías patéticas: el
Moreno “asesinado” y “echado” al mar como hecho
precursor de los asesinatos de los militares que
arrojaban a las aguas a los guerrilleros en los
años de plomo: son paralelismos lamentables.
No soy amigo de las simetrías históricas. No es
que no puedan estructurarse, pero se prestan al
macaneo o paralelismos fraudulentos entre épocas,
situaciones e ideas totalmente distintas. La obra
de San Martín tiene su significación magna en el
contexto histórico en que se expresa. Trasladar
esa empresa al Che Guevara es falsificarlo a San
Martín y al Che, es hacerle decir a la historia
lo que la historia no puede decir.
El paralelismo dispuesto se origina en caribeñas
imaginaciones ideológicas: es descontextualizar
la historia, definitivamente es una treta
política y anticientífica.
Haga revisionismo Galasso, pero no se pliegue al
revisionismo de kiosko, que está apareciendo en
éstos días.
No seguiremos con otras observaciones a su libro
y a su carta-nota, porque sería extendernos en
demasía y porque muchas de mis observaciones de
la primera carta abierta no han sido respondidas.
Por ejemplo:
1.- El Revisionismo rosista no nace en 1930 sino
a fines del siglo XIX, tomando impulso en las
primeras décadas del XX adquiriendo
vertiginosidad historiográfica después del 30,
aceleramiento al que contribuyó FORJA y otros
grupos de procedencia nacionalista o
independientes (he dado nombres, obras y fechas)
2.- Señalamos el grueso error de creer que el
Revisionismo Histórico juzga a Mayo como
expresión de la revolución francesa, sin que
tampoco se nos haya rectificado.
3.- Remarcamos, sin que se demostrare lo
contrario, el origen “suareciano” que está en el
discurso y argumento en la inflexión
institucional de mayo.
4.- Que el Revisionismo Histórico es un lugar de
encuentro y que ha obtenido y obtendrá la
adhesión de distintos pensamientos. Ese singular
triunfo fue y es su característica. Su enojo con
Abelardo Ramos es hartamente demostrativo.
5.- Tampoco ha podido desmentir nuestra
afirmación en el sentido que el Catolicismo es un
ingrediente esencial y fundante de la
nacionalidad argentina.
6.- Que la revaloración de Rosas fue condición
necesaria y previa a la revalorización de los
caudillos. Y éstos han sido revalorados por
plumas rosistas. Dimos autores, obras, libros y
fechas, sin que se corrigiera un solo dato. Ud.
me habla de José Hernández como primer pensador
que rescató al Chacho. Y éste es el único caso
(la excepción confirma la regla), pero bien
pronto sepultaron este breve escrito de Hernández
en el olvido y Ud. nos recuerda que recién en
1947 un editor, Dos Santos, republica la obra de
Hernández omitiendo decir –pequeño detalle- que
dicha publicación-rescate la efectúa un
historiador llamado Santos López que en su
extenso prólogo de presentación manifiesta su
decidido Revisionismo rosista, siendo esta
corriente historiográfica la que salvó del olvido
el testimonio de Hernández.
Es incompleta la revalorización que hace Corvalán
Mendilaharzu, es cierto, Pero estamos en 1914 y
ningún pensador de la izquierda se le había
ocurrido ni mentar al Chacho. El más importante
emprendimiento historiográfico que se haya hecho
sobre este caudillo data de 1962. Su autor,
Fermín Chávez, en un trabajo completísimo que no
ha sido superado, rescata al Chacho
definitivamente y Fermín Chávez pertenece a la
corriente de Revisionista rosista.
La izquierda marxista y/o socialista no puede
presentar ningún trabajo de esta enjundia. De los
otros caudillos damos nombres y obras que los han
estudiado: todos revisionistas rosistas. Nueve
por lo menos se han dedicado al estudio de nueve
caudillos pormenorizadamente y en género
biográfico y tres por lo menos a caudillos y
montoneras en la historia argentina. Esta
grandiosa producción pone al desnudo su
inexactitud y además su desaprovechamiento
lamentable.
7.- Otra inexactitud que detecté en su trabajo es
su afirmación que el Revisionismo Histórico
“ignoró” a Artigas y que “no ha prestado atención
a Dorrego”. En mi carta abierta señalo las obras
y autores. En su carta tampoco me ha corregido.
8.- Otra inexactitud que señalamos también sin
respuesta es la afirmación que el Revisionismo
Histórico “no prestó atención al período
posterior a Caseros” y que sólo embestíamos a
Sarmiento por su laicismo. Los autores que le
mencioné en mi carta abierta, le serán útiles
para esclarecer el Sarmiento y los ferrocarriles,
el Sarmiento y la democracia, el Sarmiento y la
inferioridad racial, el Sarmiento y el espacio
territorial, el Sarmiento y la Justicia Social ,
el Sarmiento y los hospitales públicos, el
Sarmiento y el ideal inglés; ¡Aprovéchelos
Galasso! no va a encontrar en la corriente
izquierdista marxista y/o socialista y/o
latinomericana, material tan documentado como el
que ofrece el Revisionismo rosista sobre
Sarmiento.
9.- Y explíquelo bien a Rosas. No lo ponga en el
lecho de Procusto de su ideología. Con repetir la
interpretación de don Arturo Jauretche me
conformo. (ni cortó los ríos ni monopolizó la
aduana). Su sugerencia de poner en la misma línea
a Rivadavia y a Rosas es una maniobra
historiográficamente obscena.
Al final de su carta dice que valora mi
preocupación por el destino de nuestra Patria,
pero que no piensa como yo. Agradezco el
reconocimiento y le retribuyo como así también y
a la reciproca, no pienso como usted. Yo asumí
críticamente todo el peronismo, desde su génesis,
pasando por el discurso del 1º de Mayo de 1974 de
Perón cuando echó de la Plaza de Mayo a los
“imberbes” que le pedían la “patria socialista”,
hasta la extraordinaria manifestación de junio de
1975 convocada por la CGT , ya fallecido Perón,
en donde el peronismo también echó a López Rega.
Soy de ese peronismo que se sacó solo de encima y
sin ayuda los cuerpos extraños que habían anidado
en su seno (anduvimos juntos con Carballeda desde
que teníamos 20 años) . La izquierda, marxista o
no, criticó a Perón y lo encasilló como un
burgués que iba a arreglar como General que era,
con los otros Generales y no arregló. Que era un
populista y nada más que un populista y ni
siquiera leyeron el proyecto nacional. Tuvieron
siempre una visión despectiva del proceso
peronista. Lo acusaron a Perón de bonapartista,
reformista, etc. Los hechos posteriores
demostraron el acierto político de Perón y
evidenciaron la tragedia de un foquismo militar
suicida que ensangrentó la historia de los
argentinos. El militarismo no es sólo una
variante de la derecha sino también de la
izquierda y una enfermedad ideológica que cada
tanto ataca también a los civiles.
Por ahora no creo que aparezca esta enfermedad,
con toda sus secuela sangrienta: el virus se ha
acomodado a las circunstancias: hay socialistas
sin socialismo y guerrilleros sin fusiles, una
especie de montonerismo mediático y de cotillón
que se ha acomodado y convive alegremente con las
reglas del democratismo plutocrático
contemporáneo. ¡Aprovéchelo Galasso!
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