[R-P] Respuesta a los comentarios de Edgar sobre Hugo Blanco

Julio Fernández Baraibar fernandezbaraibar en yahoo.com.ar
Mar Nov 29 00:15:57 MST 2005


Vamos por partes.
Primero ¿quién fue y es Hugo Blanco?
Traduzco a continuación unos parágrafos del Capítulo 8 del ya citado libro de Robert J.
Alexander, "l Trotskismo en América Latina".
 
EL POR ANTIPABLISTA
El segmento del trotskismo peruano que rompe con la Cuarta Internacional de Michel Pablo
y se opuso al "entrismo" realizó su primer congreso a fines de marzo de 1957. Después de
este encuentro, se hizo un congreso de representantes de los grupos antipablista de Perú,
Chile y Argentina; se estableció el Secretariado Latino Americano del Trotskismo
Ortodoxo, que llegó a ser conocido, por sus iniciales, como SLATO.
El POR antipablista peruano era muy pequeño en su nacimiento, con grupos organizados
solamente en Lima y Arequipa. Intentó penetrar los movimientos sindicales en aquellas dos
ciudades; tuvo algunos éxitos en la Unión de Trabajadores Bancarios y cooperó en
organizar la oposición a la federación gremial regional en la capital y en Arequipa. Uno
de sus mayores esfuerzos fue organizar un Frente Antiimperialista para protestar contra
la visita del Vicepresidente Richard Nixon a Lima, en mayo de 1958. Un estudioso de la
carrera de Hugo Blanco ha escrito sobre este esfuerzo: "Los hombres del POR trabajaron
día y noche. Lograron establecer su Frente Antiimperialista con el Partido Comunista, el
Movimiento Social Progresista y el POR (t)". El resultado de los esfuerzos anti Nixon
terminaron con el arresto de varios líderes del POR.
En enero de 1959 el POR realizó un pleno regional del Departamento de Lima en Callao. En
su transcurso se estudió la futura línea política del partido y expresó su alegría por la
caída del dictador cubano Fulgencio Batista y el triunfo del movimiento revolucionario de
Fidel Castro. Unos pocos meses después los miembros del POR participaron en una amplia
protesta, encabezada por la Federación de Choferes, contra el aumento del precio de la
gasolina impuesto por el gobierno.
Hacia 1960 habían emergido dos hombres como los principales dirigentes del POR. Uno era
Hugo Blanco, un joven del Cuzco que había vuelto a su ciudad natal para llevar adelante
el trabajo sindical y partidario entre los campesinos en el Sur del Perú. El otro fue
Antonio Aragón, la cabeza de la organización del POR en la región de Lima. Había
dirigentes locales de menor significación en las otros dos áreas en las cuales el POR
tenía organizaciones, Puno y Arequipa. Durante los próximos dos años, tres extranjeros
tendrán un papel clave en la dirección del POR. Probablemente el más importante era el
argentino Hugo Bressano, generalmente mejor conocido bajo su seudónimo de Nahuel Moreno;
era el principal dirigente de SLATO, el grupo trtoskista regional que se estableció en
1957. Otro argentino, Alberto Pereyra, y un español, José Martorell, fueron los otros
dos.
En noviembre de 1960 se realizó en Arequipa un congreso nacional del POR. Víctor
Villanueva ha escrito: "En este congreso se estudiaron las posibilidades
insurreccionales, el apoyo popular que podría obtenerse para la actividad en
organizaciones campesinas, la capacidad de los afiliados, y otras cosas que debían ser
analizadas si iban a adoptar la línea que por fin fue adoptada: la línea insurreccional
fue aprobada por unanimidad. La insurrección debería ser impulsada a través de la guerra
de guerrillas".
Cinco meses después, a pedido del POR peruano, se realizó una reunión del SLATO en Buenos
Aires. Se informó de la presencia de delegados de Chile, Perú, Argentina, Bolivia,
Uruguay y Venezuela, aunque se puntualizó que no había grupos trotskistas funcionando en
Venezuela. Esta reunión avaló la decisión peruana de tratar de lanzar la insurrección, y
prometió una importante suma de dinera para ayudar al intento.
LOS PROBLEMAS DE DINERO DEL POR
Como resultado de las decisiones tomadas en la reunión de SLATO, Bressano, Pereyra y
Martorell llegaron a Perú a fines de 1961. Sin embargo, el dinero que los trotskistas
extranjeros habían prometido no llegó con ellos. La Conferencia de SLATO
había ofrecido originalmente aportar entre ocho y nueve millones de pesos argentinos,
equivalente entonces a unos 131.580 dólares. Al llegar a Perú, Nahuel Moreno recortó este
ofrecimiento cerca de un 80 %, ofreciendo medio millón de soles peruanos. Aun cuando
prometió la entrega del dinero en marzo de 1962, Moreno no pudo o no quiso hacerlo.
Cuando los dirigentes del POR de Cuzco, desesperados por la necesidad de fondos para la
operación insurreccional que estaba por comenzar, demandaron la inmediata convocatoria de
un congreso nacional del partido para considerar el tema monetario, y dio a la dirección
nacional de Lima 48 horas para acordar con esto, Moreno insistió que Hugo Blanco y varios
otros fueran removidos de sus cargos de dirección. Esto fue hecho, con el resultado de
que Blanco -que luego sería tratado como un héroe por todas las secciones del trotskismo
internacional- fuese un mero afiliado de base del partido cuando llevó adelante su famoso
levantamiento en el Valle de la Concepción. (Todos estos datos están tomados del libro de
Víctor Villanueva "Hugo blanco y la Rebelión Campesina" {1967}. Nota de JFB).
Imposibilitados de conseguir dinero desde el extranjero, los dirigentes del POR
organizaron don "expropiaciones" de bancos. La primera ocurrió en diciembre de 1961,
cuando se robaron 105.000 soles de una agencia del Banco Popular (del cual el presidente
de la República, Manuel Prado, era uno de los principales accionistas); la segunda tuvo
lugar el 12 de abril de 1962, cuando se tomaron 2.950.000  soles de una sucursal del
Banco de Crédito de Miraflores, un barrio de Lima.
Sin embargo, estas sumas de dinero ayudaron muy poco al POR y, en particular, a Hugo
Blanco. Casi la mitad del dinero, 1.115.000 soles, fueron capturados por la policía
cuando eran transportados hacia Cuzco en un camión. El resto, que había sido puesto en
manos de Hernán Boggio Allende, un ingeniero, desapareció. Boggio Allende fue finalmente
expulsado del trotskismo en mayo de 1963. Sin embargo, nunca se supo si se había escapado
con el dinero o lo había invertido para futuro beneficio del partido, una posibilidad
sugerida por Víctor Villanueva.
EL DEBATE SOBRE LA NATURALEZA DE LA "LINEA INSURRECCIONAL"
Con lallegada de Nahuel Moreno al Perú tuvo lugar una controversia en las filas
trotskistas sobre el método correcto de implementar una insurrección armada. La
resolución original avalando "la vía insurreccional" en el Congreso del POR de noviembre
de 1960 aparentemente había avalado la idea de la guerra de guerrillas, pero Moreno tenía
un concepto diferente. Su idea era que bajo la dirección de los trotskistas, los
campesinos, organizados en sindicatos, se apropiarían de las tierras de los patrones,
organizarían fuerzas de autodefensa para sostener sus acciones con las armas y así
establecer a lo largo de las áreas rurales del país "un doble poder", el cual, si el
movimiento se expandía los suficientemente rápido, podría desafiar la capacidad de
gobernar del régimen existente.
Moreno había expuesto sus ideas en un libro, "La Revolución Latinoamericana", en la cual
argumentaba fuertemente en contra de la táctica guerrillera. Escribió: " El campesinado
esta dirigiendo la fuerza revolucionaria, ocupa tierras y confronta con las fuerzas
militares de la oligarquía.Por el otro lado, la revolución cubana triunfó a través de la
guerra de guerrillas. Estos dos hechos han hecho creer a parte de la vanguardia
revolucionaria que la única estrategia correcta es desarrollar una guerra de guerrillas".
Sin embargo, agregaba, "este concepto es doblemente erróneo porque la guerra de
guerrillas no es el único método de la lucha armada, y porque hay otros métodos, los
cuales en ciertos lugares y circunstancias de Latinoamérica son mucho más útiles".
Elaborando más aún estas ideas, Moreno comentaba: "La guerra de guerrillas no es sinónimo
de insurrección. Esto último es el arte de llevar a las masas al poder y lo anterior es
una forma de lucha que permitiría la insurrección en su  etapa final, pero que de ninguna
manera podría ser sugerida en sus inicios. Las acciones guerrilleras son un derroche
tremendo de fuerzas revolucionarias antes de la toma del poder... La guerra de guerrillas
como estrategia es lo opuesto a la insurrección, exactamente porque no se basa en la
organización y la actividad de masas de los campesinos o la clase obrera para liberar una
zona o tomar el poder, sino que depende solamente de su simpatía y apoyo para sobrevivir.
Es una estrategia defensiva". En contraste con la estrategia guerrillera, Moreno sugería
que el "campesinado atrasado" sea convencido "de la necesidad de ocupar tierras y
desarrollar la dualidad de poder. La ocupación de tierras significa el doble poder porque
rompe con la legalidad de la burguesía y establece en los territorios ocupados el mandato
de las masas, con leyes no escritas". Finalmente Moreno agrega: "Sin partido no hay
revolución; el partido es todo, las masas son la herramienta en sus manos". (Como ven
este Bressano era un tarambana sin par. Abstractamente, tenía razón en cuanto a su
crítica al guerrillerismo castrista, pero su visión insurreccional brotaba sobre todo de
la tolerancia y paciencia que el papel en blanco tiene para con quien escribe. Su
ignorancia de las características concretas del Perú y de sus campesinos es palmaria.
Nota de JFB).
Al principio, parece que Hugo Blanco apoyaba la idea de la guerra de guerrillas. Sin
embargo, tal como últimamente su trabajo en el Valle de la Convención indicaba, había
sido llevado a apoyar la estratecia delineada por Nahuel Moreno.
(...)
HUGO BLANCO Y LOS SINDICATOS CAMPESINOS DEL VALLE DE LA CONVENCIÓN
La personalidad sobresaliente del trotskismo peruano ha sido, sin duda, Hugo Blanco. El
fue uno de los únicos dirigentes trotskistas capaces de construir un apoyo de masas. Fue
quien puso en práctica la "línea insurreccional" del FIR (FIR es el nombre que adoptó el
POR a fines de 1961 al unirse con otros grupos de izquierda. Nota de JFB). Después que
fracasó y Blanco fue arrestado, la Cuarta Internacional del Secretariado Unificado (Así
se llamaba una especie de conducción internacional de los trotskistas antipablistas,
integrada entre otros por Ernest Mandel y Silvio Maitán, cuyo principal partido era el
Socialist Workers Party de los EE.UU.. Nota de JFB) organizó una campaña mundial a su
favor que ganó apoyo no sólo dentro de las otras dos facciones del trotskismo
internacional sino también de distinguidos intelectuales que no tenían conexión con el
trotskismo, e incluso de algunos pocos partidos comunistas.
Blanco, que había nacido en el Cuzco, ha sido llamado por Víctor Villanueva un "típico
pequeño burgués de provincia". Estudió en la Escuela Superior de Ciencias y durante la
adolescencia leyó profusamente, particularmente novelas indigenistas de escritores como
Jorge Icaza y Ciro Alegría. Después de graduarse en la escuela secundaria, fue a la
Argentina y se inscribió como estudiante de agronomía en la Universidad de La Plata,
donde se unió al movimiento trotskista. En la facultad de la Universidad de La Plata
estaba Hugo Bressano (Nahuel Moreno) que era la principal figura del grupo Palabra Obrera
de los trotkistas argentinos. Al volver a Perú en 1956, Hugo Blanco se unió al Partido
Obrero Revolucionario, que, como el grupo de Moreno en la Argentina estaba alineado con
quienes se oponían al "pablismo" (Esta fracción recibe su nombre del seudónimo de un
trotskista griego, residente en París, cuyo verdadero nombre era Michel Raptis y su
seudónimo Michel Pablo [con acento en la "o"]. Después del asesinato de León Trotsky y
terminada la Segunda Guerra Mundial, el grupo que había heredado la Cuarta Internacional
y que estaba asentada en New York, se mudó a París. En alguno de los congresos que se
producen ya en Francia, Michel Pablo fue elegido como una especie de Secretario General
de la Cuarta. Fue él quien propuso la integración de los trotskistas en el seno de los
partidos socialistas, a la vez que el mantenimiento de organizaciones políticas, más
pequeñas, independientes. Michel Raptis, con quien Jorge Abelardo Ramos había establecido
una relación político amistosa, durante su estadía en Europa en los años 53-54, visitó
Buenos Aires en el año 1974. Tuve oportunidad de conocerlo, entonces, y tratarlo con
cierta asiduidad. Era ya un hombre que debería andar por los 70 largos. Ramos sostenía
que su origen griego, es decir de una semicolonia europea, le hacía más fácil y accesible
la comprensión de la cuestión nacional. Su mujer Elena participó en un campamento en la
ciudad de Necochea, donde viajó en compañía de, entre un grupo de compañeros, Jorge Enea
Spilimbergo. Contaba siempre Spilimbergo que la inmensidad de la pampa, las largas horas
de viaje sin que el paisaje cambiara la había angustiado sobremanera. Le resultaba casi
imposible aceptar que se pudiese viajar cinco o seis horas como si se estuviese siempre
en el mismo lugar. Nota de JFB).
Después de pasar un par de años en Lima, donde militó en el POR, Blanco volvió a su Cuzco
nativo alrededor de mediados de 1958. Aparentemente no tenía bastante claro que hacer
consigo mismo, y tuvo varios trabajos en la ciudad de Cuzco, y organizó sindicatos entres
grupos tan disímiles como vendedores de diarios y lustrabotas. Como resultado de sus
actividades gremiales y partidarias se encontró en la cárcel de Cuzco a mediados de 1959.
Allí se hizo amigo de otro preso, Andrés González, un chacarero arrendatario del Valle de
la Convención, en el Departamento de Cuzco, a unos cien kilómetros de la ciudad. Cuando
quedaron en libertad, González, cuya confianza Blanco había ganado, le dio un trabajo
como subarrendatario o "allegado", aparentemente con el acuerdo de que ambos buscarían
extender la sindicalización de los campesinos del Valle.
Los sindicatos campesinos habían comenzado a aparecer en el Valle de la Convención a
principios de los '50 y el movimiento gremial creció lentamente durante la década. En
1958 se unieron ocho sindicatos para formar la Federación Provincial de Campesinos de La
Convención y Lares. Estableció buenas relaciones con la Federación de Obreros del Cuzco,
que entre otras cosas había provisto de abogados para ayudar a los sindicatos campesinos
a presentar sus demandas contra los terratenientes. Anque Blanco había sido nombrado
representante de uno de los sindicatos campesinos a la Federación de Trabajadores del
Cuzco, sus credenciales fueron rechazadas por los comunistas, que controlaban la
federación. Blanco no consideró que la cuestión valía una pelea y decidió concentrar sus
esfuerzos en el trabajo organizativo en el Valle de la Convención. Rapídamente se
convirtió en la figura central del sindicato en la plantación Chaupimayo y allí organizó
una Escuela de Obreros Revolucionarios, que, de acuerdo a Julio Cotler y Felipe
Portocarrero "difundía una nueva ideología y promovía las ocupaciones masivas de
haciendas".
En 1962 Hugo Blanco se presentó como candidato para la Secretaría General de la
Federación Provincial de Campesinos de La Convención y Lares. Cuando fue electo, una
cantidad de antiguos dirigentes campesinos se negaron a aceptar el hecho, y
representantes de veinte sindicatos afiliados a la Federación se retiraron y eligieron su
propia mesa de conducción. La Federación se dividió así en dos grupos antagónicos. 
Wesley W. Craig ha comentado sobre la posición que Blanco iba asumiendo frente al
movimiento campesino al tiempo de convertirse en Secretario General de la Federación:
"Blanco, un trotskista confeso, abogaba por medidas mucho más fuertes que aquellas
presentadas por los dirigentes anteriores del movimiento sindical campesino. El sentía
que los campesinos, en último análisis, deberían recurrir a la violencia y a una posible
guerra de guerrillas para alcanzar el objetivo de controlar la tierra. La propiedad de
las 'parcelas' como objetivo del movimiento comenzó a expresarse en 1960 y se formuló en
el slogan 'Tierra o Muerte'".
Hugo Blanco había formalizado el objetivo del movimiento campesino de ocupar las tierras
por un "decreto" que había lanzado en su carácter de Secretario de Reforma Agraria de la
Federación. Este documento, que fue ampliamente distribuido en el Vale de la Convención,
sostenía:
"1. La Asamblea General de cada Sindicato debe nombrar una Comisión de Reforma Agraria de
entre sus miembros.
"2. Los arrendatarios y subarrendatarios deberán convertirse automáticamente en
propietarios de la tierra que trabajan.
"3. Las tierras no cultivadas serán distribuidas en parcelas, comenzando fundamentalmente
con los campesinos más pobres.
" Las tierras que hayan sido cultivadas por sus patrones permanecerán en posesión de
estos, si esta conducta ha sido humana. De no ser así, estas tierras, y en lo posible la
casa de la hacienda con sus instalaciones que pasarán a control del Sindicato sobre bases
colectivas, serán usadas para escuela, depósitos, irrigación, etc.
"5. las autoridades empleadas por los patrones no están permitidas de intervenir porque
las únicas personas que conocen bien la realidad agraria son los propios campesinos.
El propio Hugo Blanco ha descrito cómo este decreto fue impulsado por los sindicatos: "En
mi carácter de secretario para la Reforma Agraria de la Federación Campesina del
Departamento del Cuzco, dicté un crecreto que fue implementado en cientos de propiedades
y dio a los campesinos má que la actual ley de reforma agraria (1964)... En una palabra,
el decreto dio la tierra a aquellos que la trabajaban sin tener que compensar a los
antiguos patrones. A aquellos que no tenían tierra, o muy poca, se les dieron áreas no
cultivadas con la sola condición de que tendrían que cultivarla. En algunas propiedades,
los sindicatos campesinos decidieron cuánta tierra sería dejada en manos de los
terratenientes. En casos como Chaupimayo, donde los rancheros habia sido verdaderos
asesinos, el sindicato les expropió la tierra, las casas, las construcciones, etc., sin
compensación, y todo quedó bajo propiedad colectiva para ser usada como escuelas, salas
de primeros auxilios, defensa (sostén a campesinos presos, "abogados", etc.). Todos, o
casi todos, los dirigentes de esta profunda reforma agraria fueros aprisionados. Otros
murieron en la lucha".
Blanco también se movió también en la segunda etapa del proceso revolucionario delineado
por Nahuel Moreno.Un panfleto firmado por la Alianza Socialista de Jóvenes Trotskistas de
los EE.UU. describe esto: "Blanco comenzó a desarrollar grupos de defensa de campesinos
desarmados de modo tal que pudieran proteger sus tierras recuperadas. Si los gamonales o
la policía los hostilizaba, los indios enviaban un mensaje a Blanco. Si era posible,
enviaba una comisión de campesinos armada para investigar y frenar a la policía
haciéndoles ver que los campesinos estaban defendidos. La Federación comenzó a adquirir
más armas, esperando establecer guardia de defensa en cada local".
El 13 denoviembre de 1962, Blanco y algunos de sus campesinos atacaron la pequeña
comisaría de la militarizada Guardia Civil en Pucyura. Mataron al único agente de la
Guardia Civil que estaba allí. Blanco y sus amigos se fueron con tres rifles, un
revólver, municiones y equipo. Y Blanco se convirtió en un prófugo de la ley. Encontró
refugio, junto con unos pocos colaboradores, entre los campesinos del Valle de la
Convención. Cuando fue capturado en mayo de 1963, la mayoría de los otros trotskistas de
la región del Cuzco había sido también arrestada por la policía.
Con la salida de Hugo Blanco de la escena, cualquiera haya sido la influencia trotskista
que fue capaz de generar en el Valle de la Convención, aparentemente murió. En los años
siguientes el gobierno peruano  abolió primero las "obligaciones" semifeudales que los
campesinos debían a sus terratenientes locales, y,  segundo, dio a los campesinos la
propiedad de los pequeños lotes de terreno que el gamonal había permitido a los indios
usar para sus propios propósitos. Esto puso un gran corte a la influencia radical entre
los campesinos del área. Cuando un grupo de guerrillas (no asociadas con los trotskistas)
intentó establecer una base en el Valle en 1965, reicibió poco o ningún apoyo.
LA CAMPAÑA POR HUGO BLANCO
Con el colapso del trabajo de Hugo Blanco en la región del Cuzco, el POR abandonó, por lo
menos por un tiempo, su énfasis en "la vía insurreccional". Esto fue enfatizado en una
carta de José Martorell a Víctor Villanueva, que dice: "Más allá de lo que se dijo y se
dirá en el futuro, en 1961-62, se insistió que la tarea histórica del momento era la
realización de la revolución peruana a través de un proceso insurreccional en el cual la
lucha armada ocuparía un lugar preponderante... Desde entonces se han dicho todo tipo de
cosas, pero la verdad es que en aquel momento, a principio de 1962, nadie dudaba de la
necesidad de iniciar acciones armadas lo antes posible... Más tarde Hugo Bressano en la
Argentina, y, después de él, el FIR y Hugo Blanco, modificaron su posición
insurreccional, convirtiéndola en un supuesto movimiento de masas, y en algunos casos
adulterando posiciones del pasado para acomodarlas a las nuevas, para darles apariencia
de continuidad". (Esto último es una especialidad de Nahuel Moreno, cuyos irresponsables
virajes han sido permanentes. Nota del JFB).
Después que Blanco y sus amigos más cercanos fueran capturados gran parte de la actividad
del FIR y de la Cuarta Internacional del Secretariado Unificado fue llevar adelante una
campaña propagandística a su favor. Por ejemplo, la edición de la publicación de la
Cuarta Internacional, Perspectiva Mundial, del 2 de enero de 1967, fue dedicada por
completo al caso Hugo Blanco.
La edición de abril de 1967 de Cuarta Internacional, el diario en español de la
Internacional, publicó un largo artículo sobre "La campaña mundial en defensa de Hugo
Blanco y todos los prisioneros políticos peruanos". Este artículo puntualiza que entre
quienes han sido reclutados para enviar mensajes al gobierno peruano a favor de Hugo
Blanco estaban no solo representantes de otros grupos revolucionarios del Perú,
incluyendo los procastristas ELN y MIR, sino también los siguientes:
un Comité de EE.UU, por la Justicia para los prisioneros políticos en América Latina;
Jean Paul Sartre; tres sindicatos de la educación de Francia; un grupo de franceses
católicos; la escritora Simone de Beauvoir; el economista francés Charles Bettelheim y un
grupo de distinguidos intelectuales franceses; un grupo de políticos y periodistas
británicos, incluidos varios miembros del Parlamento; varios políticos italianos,
incluidos varios dirigentes del Partido Comunista; y el Partido Comunista de México.
En todas partes donde los trotskistas del Secretariado Unificado tenían alguna
influencia, se celebraron actos para protestar contra el juicio y la prisión de Hugo
Blanco. Típico fue, por ejemplo, un acto celebrado por los trotskistas canadienses en
Toronto el 27 de enero de 1967, que estuvo integrado por varios profesores universitarios
y por André Gunder Frank, un profesor y periodista izquierdista.
Hugo Blanco permanecio en la cárcel hasta agosto de 1966, cuando fue traído ante una
corte militar en Tacna, la ciudad más sureña de Perú. Aunque el fiscal pidió la pena de
muerte, Blanco fue finalmente sentenciado a veinticinco años de cárcel. Varios de sus
seguidores obtuvieron sentencias menores. La sentencia fue apelada y el fiscal solicitó
una vez más la pena de muerte; en 1968 el Consejo Supremo de Justicia Militar rechazó la
apelación y fue confirmada la sentencia a veinticinco años de cárcel. Blanco fue
finalmente liberado de su prisión por una amnistía en enero de 1971. Varios meses más
tarde fue deportado a México. (Finalmente se radicó en Estocolmo, Suecia, donde vivía
cuando yo anduve por allá. Tuve oportunidad de conocerlo, entonces, en algunas reuniones
de refugiados. Era un hombre alto, bien parecido, morocho, de barba oscura y con rasgos
mestizos. Actuaba muy poco en política y era considerado como una especie de patriarca.
Por aquellos años mantenía aún algunas de sus abstractas concepciones trotskistas: clase
contra clase, socialismo o barbarie, odio al nacionalismo burgués, etc. Nota de JFB.)
LA IDEOLOGÍA DEL FRENTE DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (FIR)
Los trotskistas peruanos afiliados al Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional
desarrollaron una posición ideológica, a medidados de la década del '60, con ciertas
peculiaridades. Esta ideología estaba basada en gran parte sobre la experiencia de Hugo
Blanco y sus seguidores en el Valle de la Convención entre 1958 y 1962.
El exponente máximo de esta posición ideológica era el propio Hugo Blanco, quien a pesar
de haber sido privado de su posición dirigente en 1962, fue, después de su captura,
presentado como el principal vocero del partido (Otra "gauchada" de Hugo Bressano y su
sectaria y enfermiza concepción de la política. Nota de JFB).Sus puntos de vista fueron
extensamente presentados en un folleto titulado "El Camino de Nuestra Revolución" que fue
publicado por la editorial trotskista Ediciones Revolución Peruano, en Lima, en julio de
1964.
En este folleto, Hugo Blanco subraya la importancia de los campesinos en el desarrollo de
la revolución peruana. Remarca la importancia de los sindicatos campesinos como "dualidad
de poder" incipiente, comparable a los Soviets en la Revolución rusa Bolchevique.
Obviamente, su "modelo" para la revolución marxista leninista en Perú es el de su propia
experiencia con las organizaciones campesinas en el área de La Convención.
Blanco establece que la atención primaria debe ubicarse en el desarrollo de los
sindicatos campesinos, pero el sindicato campesino considerado como una muy amplia
organización, que debería de hecho ser considerada como el núcleo de la nueva sociedad.
Así, entre las tareas que el sindicato campesino debería enfrentar está la de la
administración de justicia en el nivel local, el establecimiento y el personal de
escuelas en las regiones rurales, la organización de rudimentarios servicios de salud, el
establecmiento de cooperativas (de consumidores, de crédito, etc.) y la organización en
pequeña escala de proyectos de obras públicas para comunidades particulares. El sindicato
debe asumir la tarea de instruir a los campesinos en modernos métodos de cultivo y
cuidado de sus cosechas. Tambien de establecer unidades de defensa local para los
campesinos y debería organizar la ocupación de grandes latifundios. Los sindicatos
campesinos locales estarían organizados en federaciones regionales y en una confederación
nacional, la que sería el núcleo de poder que disputaría con el gobierno tradicional del
país.
Anque el modelo usado por Hugo Blanco fue su propia experiencia con los campesinos del
área de La Convención, reconoce que su modelo no es de ninguna manera perfecto. Argumenta
que la debilidad fundamental de sus propios esfuerzons en los principios de los '60 fue
la falta de un partido revolucionario suficientemente bien organizado. En una entrevista
de 1968, ha dicho: "La debilidad fundamental de la lucha guerrillera en la cual tomé
parte, y de las que le sucedieron, fue que no estaba sostenida por un partido enraizado
en las masas a escala nacional. Yo no me puedo quejar de la falta de apoyo popular a
nuestra acción armada en 1962. Pero había una falta de medios para canalizar este apoyo,
o canales de transmisión, de un partido. Nuestro gran error fue que no le dimos
fundamental importancia al factor del partido".
La posición de Blanco parecería, más que otra cosa, cercana al modelo maoísta de
revolución marxista leninista, pero en 1969 reafirma la importancia del papel tradicional
asignado por el marxismo leninismo al proletariado. En una entrevista publicada a
principios de 1969, respondió ala pregunta: "¿Cuál es el papel del campesinado en el
proceso revolucionario?" 
de la siguiente manera: "El campesinado en Perú en hoy la mayor fuerza revolucionaria,
pero en el largo plazo, una vez que han obtenido la tierra, el campesino se vuelve
burgués. La clase obrera es la única garantía, en el largo plazo, de una revolución
socialista. Nuestro trabajo ha estado concentrado en el campo, pero sólo nuestros
limitados recursos evitaron que desarrollaramos la lucha sobre bases nacionales -en las
fábricas, tanto como en el campo". 
Blanco ha expresado su profundo desacuerdo con la teoría del "foco" expuesta por los
seguidores de Fidel Castro. En ese mismo reportaje, cuando se le pregunta que piensa del
libro de Regis Debray "Revolución en la Revolución", Blanco comenta:
"Mi crítica principal es que carece de una concepción del partido, ve el 'foco' como una
panacea para toda América Latina. No hay un análisis específico sobre las condiciones de
cada país. La política revolucionaria peruana no puede ser aconsejada con este tipo de
arbitrarias consideraciones". Casi un año después, Blanco agregaba: "Los compañeros
fidelistas confunden revolución con guerra de guerrillas y sustituyen al partido por las
guerrillas. Esto es lo que los ha debilitado de manera más evidente... Tienen algunos
aspectos contradictorios. Sin un profundo análisis, su repudio al oportunismo del Partido
Comunista los lleva a repudiar el marxismo leninismo en muchos aspectos fundamentales.
Subestiman la importancia del partido. Subestiman la importancia del movimiento de las
masas. Sobreestiman y glorifican actos de heroísmo individual".
 
Hasta aquí mi información sobre Hugo Blanco. Que quede claro que su paso por la historia
merece todo el respeto porque lo que sostuvo con el pico se lo bancó con el cuero, cosa
sumamente respetable en la izquierda latinoamericana.

Respecto a las consideraciones de Edgar, evidentemente Hugo Blanco está desconcertado con
los etnocaceristas, pero también expresa su desconcierto hacia la revolución peruana de
Velazco Alvarado, que terminó con el gamonalismo y que tuvo en la persona de Ismael
Frías, una de sus figuras políticas más destacadas. Ismael Frías es otra de las figuras
principales del trotskismo peruano de la década del 40 y del 50, vinculado al "pablismo"
(Fue miembro del Comité Ejecutivo y del Secretariado de la Cuarta Internacional de Michel
Pablo) y enfrentado al intento de J. Posadas de controlar los partidos pablistas
latinoamericanos. En 1960 rompió con el posadismo y paulatinamente deja de considerarse
trotskista. En 1968 organiza la Liga Socialista Revolucionaria, que disuelve un par de
años después. Durante el gobierno de Velazco escribía una columna diaria en los dos
diarios del gobierno, Expreso (expropiado a sus antiguos dueños) y La Crónica, y en julio
de 1971 fue nombrado miembro del Secretariado de Movilización Social, una instancias
creada por Velazco para organizar políticamente el apoyo de las masas a su régimen.
Ismael Frías fue, en aquellos años, el interlocutor de Ramos en el Perú. 
El típico economicismo de Moreno, donde Blanco ha sido formado, le impide entender el
sentido histórico profundo que tiene la apelación a Cáceres. Y, por supuesto, no se va a
encontrar en Blanco la más mínima apelación a la unidad suramericana, latinoamericana o
lo que fuere. La vulgaridad de su punto de vista sobre Chile ahorra toda explicación. Los
chilenos han puesto preso a Pinochet y eso alcanza. 
De la misma manera se hace evidente su moreniano oportunismo a Chávez, que no hace otra
cosa que lo que hizo Velazco en Perú (en realidad, si se me permite, hace menos. La
reforma agraria velazquista terminó con una clase social. Chávez todavía no ha terminado
propiamente con ninguna. Lo que ha hecho, y eso es obviamente fundamental, es
renacionalizar de hecho PDVSA). 
El enemigo, aclara Blanco, es el gran capital. 
 
Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en yahoo.com.ar




	


	
		
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