[R-P] Los peligros del nacionalismo abstracto

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Nov 28 04:41:13 MST 2005


El hombre que mató a Mahatma Ghandi

Como no soy muy ducho en la historia de la India, siempre pensé que 
el tipo que había matado a Ghandi era un militante musulmán, o algo 
así.

Hoy me sorprendo por mi ingenuidad, al enterarme de que Naturam Godse 
(cuyo hermano acaba de morir, ganando con ello alguna presencia en 
los diarios) era un nacionalista indio.

Y, ante algunas posiciones recurrentes en mi propio país, no puedo 
sino darme una palmada en la frente y decir "¡Pero claro, tenía que 
ser un ultranacionalista hindú y no un musulmán!"

Los Godse conspiraron (exitosamente) para matar a Ghandi porque el 
líder popular no había logrado mantener unificado el territorio de la 
antigua India británica.

Pensemos en el momento histórico.

Con toda seguridad, los divisionistas (y, en ese momento, 
objetivamente probritánicos) musulmanes tenían que estar de farra 
corrida.  Habían logrado partir al país en dos (o, de hecho, en tres, 
como finalmente sucedió a la vuelta de un par de décadas):  la 
división de Birmania no cuenta, porque en rigor Birmania nunca había 
formado parte de la India, era más bien la Indochina británica.

Para los musulmanes, era un logro magnífico.  Se llevaban un buen 
pedazo de lo mejor del país:  el Punjab, el valle del Indo, la mitad 
de Bengala, una buena media docena de grandes ciudades...

Pensemos que el "nacionalismo musulmán en la India" no tenía un siglo 
de vida, que habían logrado imponer una idea que a nadie se le había 
ocurrido antes, y que en realidad hasta su aparición las diferencias 
religiosas no habían terminado jamás en división política dentro del 
Raj.

Es más:  la gran rebelión patriótica de los 1850, la que se conoció 
afuera de la India como "rebelión de los cipayos", la habían iniciado 
los musulmanes.  Ghandi siempre la había reivindicado, de la manera 
más natural.

Ahora, estos tipos lograban, con un apoyo imperialista inglés 
apenitas disimulado, quedarse con las áreas más productivas de la 
India inglesa:  la canasta del pan de los Cinco Ríos se repartía 
desigualmente, con claro desmedro para los no musulmanes; el Assam y 
otras regiones de gran importancia económica quedaban aparentemente a 
merced de la voluntad de segregarlos que pudiera tener un Estado 
hostil asentado en Dacca; el mejor puerto de la India Occidental (es 
decir, el acceso más directo desde Suez hacia el corazón del país) 
quedaba en manos de los musulmanes;  un conflicto militar latente 
seguiría devorando riquezas en Cachemira hasta el día de hoy,  etc., 
etc.

Los no musulmanes, seguramente, pensaban que la división del país era 
un precio extremadamente amargo por la independencia.  Y algunos 
creyeron, espoleados por la gran alegría de los secesionistas, que 
Ghandi, simplemente, había estado haciendo fulbito para la tribuna 
por largas décadas y terminaba traicionando al país.

La India era independiente.  Estaba malherida, pero era 
independiente.  Aquellos que solamente miraban las heridas, sin 
embargo, no supieron ver que el país, así y todo, comenzaba a caminar 
por las suyas.  Y mataron al que lo había puesto de pie, al que se 
había dado cuenta de que nadie podía enfrentar al Imperio Británico 
sin salir golpeado, aún cuando uno venciera.

Otra lección más que nos da la India a los latinoamericanos.

(La hinchada inglesa, durante el último partido Argentina-Inglaterra, 
llevó un cartel donde decía "Ustedes no ganarán jamás en las 
Falklands". Gente seria.  Los argentinos aún no tenemos el reflejo de 
llevar un cartel que diga "Les sacaremos las Malvinas de la mano de 
Dios".)



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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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