[R-P] Proyecto nacional: Una potente voz desde el pasado cercano
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Nov 21 04:53:22 MST 2005
La Biblioteca del Congreso de la Nación, más precisamente la unidad
ejecutora de la ley nro. 25.114 de recopilación, clasificación y
edición de la obra del Teniente General Juan Domingo Perón, acaba de
publicar una versión muy cuidada del Modelo Argentino para el
Proyecto Nacional de 1974.
El libro cuenta con una extraordinaria *Introducción*, a cargo de
Oscar Castellucci ("Modelo argentino para el proyecto nacional: en
busca del tiempo perdido"). En otro momento hablaré de diversos
aspectos de esa pieza. Básteme decir por ahora que (aunque
Castellucci, como buen peronista, seguramente lo va a negar) tiene
_tanto valor_ como el texto de Perón restablecido para esta edición,
si no más.
Entre otras cosas, Castellucci hace allí una apasionante historia de
los diversos "modelos" y "proyectos" que se presentaron en la
Argentina hacia fines de los sesenta y principios de los setenta. De
esa historia, y sólo por ahora, rescato algo que se publicó en
diciembre de 1972 en la revista _Dinamis_, la revista del sindicato
de trabajadores de Luz y Fuerza de Capital Federal donde también
escribía en esos tiempos Don Arturo Jauretche.
Ese sindicato lo dirigía Juan José Taccone, quien entre otros méritos
tuvo el de obtener la cogestión obrera en la empresa -estatal- de
servicios eléctricos del área metropolitana apenas llegó el peronismo
al poder. Siendo como era la publicación interna de un sindicato
local, _Dinamis_ llegó a tener distribución en quioscos, y se
convirtió en un vehículo privilegiado de presentación de ideas del
campo nacional.
Entre otras ideas, _Dinamis_ -vocero de las preocupaciones de la
conducción de Luz y Fuerza, tan lejos por entonces de las AFJP y ART
que desvelan a sus actuales dirigentes- oponía a los "modelos" y
"proyectos" de inspiración desarrollista cosas como ésta, que
Castellucci, muy acertadamente, recupera del interesado olvido:
«A cualquier precio debe evitarse que el desarrollo nacional y la
integración latinoamericana se cumplan *desde afuera y desde arriba*,
y que sean escamoteadas en esa operación las transformaciones
estructurales ineludibles. Ello exige la colaboración y la
elaboración de una estrategia, concebida como un cuerpo más o menos
coherente de decisiones sobre un conjunto de opciones
socioeconómicas, ideológicas, culturales y políticas. La estrategia
debe expresar y servir un modelo concreto, basado en una concepción
global y unificada del desarrollo nacional y de la integración
regional en todos sus aspectos y niveles, y con interacción de ambos
términos como partes inseparables de un proceso único, a cumplir
*desde adentro y desde abajo*».
Este párrafo, planteado públicamente desde una revista sindical en
diciembre de 1972, parece escrito para el día de hoy, cuando tantos
son los que se hacen los sordos y ciegos ante la disyuntiva esencial
allí estampada: ¿cuáles son *los modos* de hacer realidad la unidad
sudamericana? Dicho de otro modo: ¿es la unidad sudamericana o
latinoamericana un valor abstracto en sí mismo, desprendido por
completo del contenido social y político de las luchas que nos lleven
a ella? Entre quienes soslayan la respuesta a estas preguntas
elementales, hay que decirlo, muchos existen que en su momento
consideraron pertinente quemar todas sus naves en nombre de la
"unidad latinoamericana" y apoyaron fervorosos a Menem porque
"impulsaba el Mercosur".
A todos les recuerda _Dinamis_ una disyuntiva ineludible: "desde
afuera y desde arriba", contra "desde adentro y desde abajo".
Oposición liminar en todo proyecto de futuro. Es obvio que no existe
un "desde afuera y desde abajo", pero no faltan los que sueñan con
que otros hagan sus tareas y dejan entrever -o proponen- que las
cosas se hagan "desde adentro y desde arriba".
Se trata de espejismos fatales. La unidad latinoamericana se
ejecutará con las propias fuerzas más profundas de la sociedad, o
jamás se hará realidad. Desde adentro, y _desde abajo_. Y esto se
escribía en 1972...
Ni siquiera el ejército prusiano -en un tiempo y un país donde aún no
existía el imperialismo y cuya economía por lo tanto, no estaba
cancerosamente infisionada por el capital financiero- pudo hacer la
unidad sin el apoyo fervoroso de los trabajadores, y pactó con
Lassalle la unidad nacional. Fue gracias a la firmeza socialista que
Alemania se unificó: aprender lecciones del pasado.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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