[R-P] Política exterior mexicana

Víctor Morón victor_moron en cantv.net
Lun Nov 14 17:28:24 MST 2005


[De Proceso, de México. Un muy buen análisis de la política exterior, no
sólo del foxismo, sino del priismo tardío, por un protagonista. Creo que
completa, desde el otro lado, el comentario que hice hoy desde éste. Va por
separado alguna información nueva y su análisis respectivo].


Proceso 
El desprestigio diplomático
homero campa/ apro 

México, D.F., 14 de noviembre (apro).- “No existe más el prestigio que
México llegó a tener en América Latina”. Ante los gobiernos de la región, su
diplomacia es “inoperante y dañina”.

Y ello tiene consecuencias: “México deja de ser un interlocutor interesante
en el continente, su palabra deja de tener peso y, por tanto, pierde
influencia. Y si no influye, no se puede defender ni propiciar iniciativas o
siquiera acompañar las buenas causas, porque los demás gobiernos la van a
sacar la vuelta”.

En suma, “los márgenes de maniobra de México en el escenario internacional
se estrechan, y se vuelve inefectivo y vulnerable”.

Gustavo Iruegas, exsubsecretario de Relaciones Exteriores para América
Latina en los dos primeros años del gobierno de Vicente Fox, analiza la
política exterior de México a partir de los recientes conflictos
diplomáticos con Argentina y Venezuela suscitados en la IV Cumbre de las
Américas, celebrada en Mar del Plata. 

De hecho, los conflictos iniciaron a partir de la insistencia de Fox por
introducir el tema del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) como
eje de la cumbre.

Al respecto, Iruegas señala: “México había tenido la siguiente posición ante
el ALCA: ni nos oponemos ni lo alentamos. No nos metemos mucho. Estamos
allí, aportamos, pero no somos los de la fiesta”.

Más aún, recuerda que hace año y medio, en una reunión de cancilleres, se
había llegado a una especie de consenso para tener un “ALCA atenuado,
plano”. “Brasil había logrado quitarle las aristas que más le incomodaban, y
Estados Unidos había logrado salvar la cara al señalar que sí habría ALCA”,
dice. 

Pero en Mar del Plata, Fox saca “de manera gratuita” el tema, pues
Washington “ya se había resignado a un ALCA aplanado”. Como Fox lo hace en
presencia de Bush, “de inmediato se interpreta como un gesto para quedar
bien con el mandatario estadunidense”.

--Si el ALCA no era tema ni para Washington, ¿por qué Fox lo puso en la
mesa?

--He tratado de encontrar una explicación, pero no la encuentro. No hay nada
que ganar con ello. Lo único sería agradar a Estados Unidos y que ello se
tradujera en algo… pero no veo en qué.

Luego vino el conflicto con Argentina y Venezuela, a partir de las
declaraciones que cruzaron, por un lado, Fox, y por el otro los presidentes
Néstor Kirchner y Hugo Chávez.

A Iruegas le llama la atención la manera en que la Cancillería mexicana ha
enfrentado ambos conflictos. Con Argentina, se resolvió por la vía expedita:
un diálogo entre los cancilleres. Con Venezuela, se llamó al embajador de
ese país en México, Vladimir Villegas, para ofrecer explicaciones por las
palabras del presidente Hugo Chávez, quien calificó a Fox de “cachorro del
imperialismo”.

“Llamar al embajador no resuelve el problema, porque éste no puede explicar
nada. ¿Qué puede decir? No tendría más opciones que descalificar a su
presidente o decir que tiene razón”, comenta.

En ambos casos, el conflicto se mantiene. E Iruegas teme que esa sea la
intención del gobierno de Fox. 

Explica: “No puedo asegurar, pero temo que el gobierno de Fox tenga la
intención de escalar el conflicto, de tensar la relación y, quizás, llegar
al rompimiento. La razón: eso sí que ayudaría a Estados Unidos, que ya tiene
un enfrentamiento directo con Chávez y necesita una descalificación moral
por parte de un país latinoamericano con peso, como México”.

Abunda: “Ello movería opinión, y en México el conflicto se presentaría como
un gesto nacionalista que arrastraría el respaldo de los mexicanos, quienes,
en general, tienden a defender al presidente de ataques del extranjero, aun
cuando no tenga razón”.

--¿Y qué ganaría México con eso? ¿Cuál es la lógica para los intereses de
México?

--Ese es el problema: no hay lógica, y en el fondo de todo esto no veo los
intereses de México.

Yerros diplomáticos

Para Iruegas, los conflictos derivados de la Cumbre de Mar del Plata fueron
provocados por una diplomacia que ha aniquilado el prestigio de la política
exterior mexicana.

Dice: “México tenía un prestigio –que nunca liderazgo— basado en una
política exterior propia que ejercía con independencia. Eso es lo que
reconocían los políticos latinoamericanos”. 

Pero, ello, señala, no existe más. México “tiene malas posiciones” en la
región y “su diplomacia es dañina e inoperante”.

Por ello, le llama la atención la pretensión del gobierno de Fox de “ser
puente” entre América Latina y Estados Unidos, “como si los gobiernos del
área no tuvieran comunicación (con Washington) o instituciones para ello”.

“Esa intentona en Mar del Plata de asumir un liderazgo y ser puente provoca
en los funcionarios latinoamericanos gestos de fastidio o sonrisas”, añade.

Señala que el alejamiento de México respecto de América Latina no es de
ahora: inició en el sexenio de Miguel de la Madrid, quien --sin dejar el
discurso de la vocación latinoamericanista— impulsó una “derechización” de
“la parte económica de su política exterior”. Posteriormente, el Tratado de
Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá selló el destino de México:
“Profundamente amarrado a Estados Unidos”.

Después, el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE) “terminó por confirmar ante los ojos de los gobiernos del
área que el país se separaba de América Latina y del resto del Tercer
Mundo”. 

“El gobierno de Fox es tan derechista en su política exterior como los
últimos del PRI. La diferencia es otra: primero, con el canciller Jorge
Castañeda, imperaron los malos propósitos a partir de motivos personales. El
ejemplo más claro es la relación con Cuba. Después, con el canciller Luis
Ernesto Derbez, lo que prevalece es la impericia: se equivoca en todos lados
y su gestión es una cadena de errores”.

Enumera algunos de ellos:

--Cerrar temporalmente la embajada de México en Haití, cuando en febrero del
2004 estalló una revuelta en ese país. Canceló así la posibilidad de tener
información propia sobre lo que allí ocurría y, a partir de ello, normar,
con criterio propio, su actuación en la solución del conflicto. 

--Admitir lo que no admitiría canciller alguno: el uso de balas de gomas
contra los migrantes mexicanos en Estados Unidos.

--Buscar como “política de Estado” la secretaría general de la OEA. Su
candidatura provocó en su momento un conflicto con Chile. Además, no estaba
planeada. El gobierno de Fox aprovechó la renuncia del anterior secretario
general, Miguel Angel Rodríguez --acusado por corrupción en su país--, para
buscarle un empleo a Derbez, quién había sido rechazado por el PAN como
candidato presidencial en México. “Pero el canciller mexicano operó mal su
candidatura y perdió”. Lo peor: no supo perder: “se negó a dar la mano al
candidato ganado José Miguel Inzulza en el foro de la OEA, un hecho
absolutamente descortés”. 

--“Expulsar de manera impropia al embajador de Cuba en México, Jorge
Bolaños, después que La Habana regresó al empresario Carlos Ahumada,
rompiendo el programa que el gobierno de Fox tenía previsto: un largo
proceso de extradición. Al final, los funcionarios mexicanos se tragaron sus
palabras y admitieron el regreso del embajador Bolaños, quien volvió
fortalecido”. 

--Todos estos errores ¿cómo dejan a México?

--Mal, muy mal.

--¿Y ello cómo se refleja?

--México deja de ser un interlocutor interesante en el continente, su
palabra deja de tener peso y, por tanto, pierde influencia. Y si no influye,
no se puede defender ni propiciar iniciativas o siquiera acompañar las
buenas causas, porque los demás gobiernos la van a sacar la vuelta…. (En
suma) los márgenes de maniobra de México en el escenario internacional se
estrechan y se vuelve inefectivo y vulnerable”.





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