[R-P] El socialismo chileno y el síndrome de Estocolmo

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Nov 5 06:10:19 MST 2005


Gentileza de la lista Redial Simón Bolívar

EL SOCIALISMO CHILENO Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Lima, Perú, 4 de Noviembre de 2005

"Uno tiene todo el derecho a preguntarse si con el suicidio de 
Allende en setiembre de 1973, también murieron los sueños del 
socialismo chileno".

 Alberto Adrianzén M.

 Resulta gracioso que el canciller chileno Ignacio Walker afirme que 
no reconocerá la ley peruano sobre la línea de base del dominio 
marítimo. Es gracioso, digo, porque ningún peruano está obligado a 
reconocer las leyes chilenas. En tal sentido, sucede lo mismo con los 
ciudadanos de ese país: no están obligados a reconocer nuestras 
leyes.  Así de simple.

Si ello es así, es decir, un asunto tan obvio que no amerita siquiera 
una discusión seria, salvo que aceptemos una indebida injerencia 
externa, lo primero que a uno se le ocurre es decir que Chile está 
totalmente equivocado en su reclamo y postura. No solo porque la ley 
de bases no define directamente nuestro límite marítimo sino también 
porque no se ha producido aún un hecho internacional que lo obligue a 
responder.

Por ello es posible que la respuesta chilena sea una suerte de 
combinación que mezcla su tradicional prepotencia frente a este 
asunto con una muy reciente preocupación por el descenso de la 
candidata oficialista Michelle Bachelet en la carrera presidencial. 
Como se sabe, la candidata de la Concertación viene bajando en las 
encuestas como consecuencia de un ligero aumento del candidato de 
izquierda, Tomás Hirsch, que encabeza la coalición "Juntos Podemos 
Más". El asunto es tan obvio que los otros tres candidatos no 
oficialistas le han dicho al presidente Ricardo Lagos, luego de su 
reunión con la candidata Bachelet para discutir el reciente problema 
con el Perú, que no manipule este asunto en beneficio de su 
candidata.

Pero más allá de esta explicación lo que sí resulta también obvio y, 
por qué no decirlo, lamentable, es que el socialismo chileno apele y 
manipule los sentimientos más primitivos y reaccionarios de su pueblo 
para ganar esta elección. Ello demostraría que el socialismo chileno 
como discurso de cambio se está agotando; que sus diferencias con la 
derecha de ese país son tan mínimas que solo le queda disputarle lo 
peor de la tradición chilena: el chauvinismo y el prusianismo 
militarista. Dicho de otra manera: terminar nuevamente prisionero de 
sus antiguos verdugos: los militares y las elites económicas.

De ahí que uno comience a descubrir que la derrota del gobierno de la 
Unidad Popular (UP) y la muerte de Salvador Allende, como también la 
posterior y salvaje represión pinochetista, no solo fue una derrota 
política del socialismo sino también -y sobre todo- una derrota 
cultural que liquidó la vieja tradición progresista de ese país. Por 
eso no es extraño ver el cambio que se ha operado en algunos 
socialistas chilenos que de antiguos activistas de la solidaridad 
continental, como fue en décadas pasadas, hoy se han convertido en 
activos lobbistas de los grandes empresarios de ese país, en especial 
de Andrónico Luksic, financista, según algunos, de la campaña de los 
socialistas chilenos.

Porque sería bueno preguntarles a los socialistas chilenos qué opinan 
de las recientes declaraciones de la "analista política" Verónica 
Barrios, quien sostuvo en la televisión chilena que la devolución de 
Tacna, luego de la Guerra del Pacífico, representó, como ella dice, 
"un buen gesto" de su gobierno hacia el Perú. O que hasta ahora, a 
diferencia de los países civilizados, Chile se niegue a entregar los 
llamados "trofeos de guerra" conquistados en la Guerra del Pacífico.

Brasil, por ejemplo, le ha devuelto a Paraguay, como expresión de 
buena voluntad y también como una suerte de disculpa histórica por el 
daño ocasionado a ese pueblo, todos los "trofeos de guerra" 
conquistados en la guerra de la Triple Alianza en el siglo XIX. Igual 
ha sucedido con los países europeos que han hecho lo mismo como señal 
de una nueva y mejor convivencia entre ellos. Sin embargo, el 
comportamiento chileno es todo lo contrario. Hasta ahora, por solo 
citar un solo caso, se niegan primero a aceptar y luego a devolver 
los libros robados de nuestra Biblioteca Nacional.

Digo esto no para animar y menos levantar un espíritu chauvinista y 
revanchista frente a Chile. Ese es el camino más fácil y el más 
peligroso.  Sino más bien para decir que el socialismo, sea cual 
fuere su vertiente, siempre imaginó un mundo distinto, solidario, 
pacífico y lejos, por tanto, de la barbarie militarista y prusiana 
que asoló Europa a principios del siglo pasado. Me imagino que algo 
similar les podrían decir los socialistas y los grupos progresistas 
bolivianos.

Cuando uno recuerda la enorme y gratuita solidaridad continental con 
Chile y con el socialismo de ese país, luego del golpe de estado de 
Pinochet, y analiza el comportamiento del nuevo socialismo chileno 
hoy, uno tiene todo el derecho a preguntarse si con el suicidio de 
Allende en setiembre de 1973, también murieron los sueños del 
socialismo chileno. No tanto el del gobierno de la Unidad Popular, 
controversial por cierto, sino más bien aquel socialismo que aspiraba 
a la unidad continental y a un mundo mejor, más civilizado y, por lo 
tanto, más humano. Posiblemente el socialismo por el cual Salvador 
Allende ofrendó su vida.


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Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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