[R-P] [E. Lacolla] Lecciones que da Bolivia
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Mayo 30 09:04:18 MDT 2005
CÓRDOBA, 30(PSI).- "LAS LECCIONES QUE DA BOLIVIA".
El periodista y escritor Enrique Lacolla, en nota de opinión
publicada por el matutino cordobés "La Voz del Interior", del domingo
29 de mayo señala: "La política y el curso histórico que después la
resume no son asunto fácil. En especial cuando se trata de fraguar
cambios revolucionarios, dando forma a una agitación creciente y que
demanda una salida.
Sin duda, es conmovedor ver a los indígenas de El Alto y a los
mineros bolivianos bajar al centro de La Paz en reclamo de la
nacionalización de los hidrocarburos -única palanca que puede
financiar el desarrollo del país del Altiplano- y la convocatoria a
una Asamblea Constituyente.
Todo ello en el marco de una situación límite: el gobierno tambalea,
el Oriente profundiza su pretensión autonomista y merodean los
rumores de golpe militar. A éste se le asignan los signos ideológicos
más distintos, desde el chavismo de izquierda al reaccionarismo de
derecha cocinado en la Escuela de las Américas y fogueado en la
represión antipopular.
La intransigencia del pueblo en la calle, de la que se hace vocera la
COB (Central Obrera Boliviana), es, hasta cierto punto, morigerada
por Evo Morales. Éste, la cabeza más visible del movimiento popular,
acepta la ley de hidrocarburos tal como fue votada por el Congreso
pero, hasta ahora, resistida por el presidente Carlos Mesa, a quien,
sin embargo, Morales sostiene en su pretensión de mantenerse en el
cargo hasta completar el mandato de Gonzalo Sánchez de Lozada, de
quien Mesa fuera vicepresidente y cuya investidura asumió cuando la
rebelión popular arrojó a aquél de su sitial en octubre de 2003.
No faltan quienes tildan a Morales de vacilante o traidor por esta
posición aparentemente contradictoria. Otros lo señalan como la
primera causa del desorden y solicitan poco menos que su cabeza.
Se diría, no obstante, que la posición del dirigente cocalero es
sensata y la única posible, por el momento, en la caótica situación
que se ha producido.
¿Cuáles son las garantías, en efecto, de que si naufraga el gobierno
de Mesa el país no se disloque? ¿Qué capacidad de supervivencia
tendría un gobierno integrado por facciones contrapuestas y huérfano
de apoyo exterior? Bolivia no es Venezuela, ni Brasil ni Argentina;
está tironeada por el separatismo santacruceño -donde se acumulan las
principales reservas energéticas del país- y el golpe militar que
podría salir al paso de esa aventura secesionista estaría marcado por
muchas más incógnitas que certezas. Fuera de orientación chavista o
también su contrario, con seguridad abriría las puertas a una amarga
confrontación.
La revolución pendiente No hay duda de que América latina en su mayor
parte está recorrida por corrientes populares que se oponen, de modo
visceral, a la dependencia del exterior y al dogma neoliberal que la
expresara a lo largo de las últimas décadas.
Esas corrientes se vinculan a la serie de puebladas y luchas que
jalonaron nuestra historia a lo largo de casi dos siglos y que son
reconocibles con el nombre de populismos.
Esta expresión peyorativa para muchos sociólogos al uso es cada vez
más reivindicada por las corrientes de pensamiento que tratan de
aproximarse a la comprensión de nuestra realidad de acuerdo a
parámetros genuinos; esto es, no deformados por una perspectiva
importada.
En la situación actual de Latinoamérica, la valorización y
comprensión de las formas originales de protesta debe ser una
herramienta primaria para intentar modificar esta realidad deformada
por la dependencia.
En este sentido, es fundamental que los grupos que pretendan
postularse como elites dirigentes cumplan con un postergado deber:
escuchar a las masas profundas de estos países.
Durante 200 años se han pretendido implantar formas de representación
a menudo vacías y que no respondieron a una confusa pero vital
aspiración a la unidad, la justicia social y la independencia.
Hay que convencerse de que su imposición forzosa es imposible. Aunque
puedan mantenerse por la fuerza, la presión de abajo las hará saltar
de manera repetida.
¿Cómo convertir, entonces, este ir y venir, este avance y retroceso
permanentes, en una progresión efectiva? No hay respuestas fáciles.
La única certidumbre es que hay que estar atentos a lo que se mueve y
que no hay que desvalorizar el legado de nuestra experiencia
histórica concreta, por incongruente que a veces parezca.
La peripecia boliviana de estos días se inscribe de lleno en esta
perspectiva y es directa heredera de esas luchas.
Es una muestra de la especificidad latinoamericana, aun abigarrada e
incipiente y definida más por lo que rechaza que por lo que quiere.
No la perdamos de vista y aprendamos a escuchar su voz.- XXX
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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