[R-P] Interesantisimo trabajo de Dieterich ¿Fracasara la integracion bolivariana hemisferica?

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Lun Mayo 30 08:46:41 MDT 2005


En Dieterich, más allá de que se comparta o no todas
sus formulaciones, se percibe claramente el mayor
esfuerzo intelectual, entre tanto "analista" que anda
por allí, para interpretar con cabeza propia, los
procesos latinoamericanos de liberación, intentando
soslayar las "ideologizaciones abstractas" y
proponiendo "lo político" como centralidad.
Cada vez me gusta más...

En este trabajo, le pega un "palito",  a esa izquierda
latinoamericana "amiga de las revoluciones lejanas",
que hoy paradojicamente es chavista, pero que siempre
fue -y sigue siendoló- antiperonista,
antivillaroelista, antiVarguista,  por ejemplo...
De paso, en coincidencia con la crítica pionera de la
IN a Regis Debray y su teoría del foco, critica y
alerta sobre el peligro inherente en la "importación"
de soluciones y modelos, sea cuales sean.

He aqui un intelectual comprometido, que mira y piensa
con cabeza propia, como hombre libre, es decir, como
un revolucionario. 

rolo
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¿Fracasara la integracion bolivariana hemisferica? 

Heinz Dieterich
Rebelión
Para Sandra Mirna

1. Se agota la energía integradora bolivariana?

Se comienza a observar un preocupante enfriamiento de
la “magma revolucionaria” que el volcán de la
Revolución Venezolana había empezado a desparramar por
toda América Latina.

Si esta hipótesis es correcta, deben analizarse cinco
probables causas principales: 1. la incesante ofensiva
antibolivariana de Washington en todo el subcontinente
y a nivel mundial; 2. el corto tiempo de consolidación
del proceso bolivariano; 3. la escasa obra científica
sobre el carácter político-económico de la Revolución
que permite un desproporcional dominio de discursos
superficiales que dificultan la comprensión de las
posibilidades y límites objetivos de la evolución del
proceso y, al mismo tiempo, la influencia de discursos
sectarios; 4. la considerable ineficiencia de los
Estados latinoamericanos, con excepción del cubano,
tal como se observa, por ejemplo, en sus deplorables
aparatos diplomáticos que son incapaces de defender a
la Amazonia - que en menos de dos años podría estar
entregada (!) por el caballo de Troya de Bush, la Dra.
Rosalía Arteaga de la OTCA, al Departamento de Estado
estadounidense, a la GTZ de Alemania, al programa de
Biocomercio de la ONU, a la AECI y el CYTED españoles,
al GEF del Banco Mundial, a las varias agencias de
vigilancia satelital de la UE, a Francia y a través de
ella a la OMC, a la Bayer, la Novartys, entre otras
transnacionales; 5. la incapacidad teórica-práctica de
las fuerzas bolivarianas del continente de convertir
el Proyecto Histórico de Chávez en sujeto
transformador de su propia realidad nacional.

Este ensayo se dedica al análisis de la quinta
variable (independiente) de la hipótesis.

2. La identificación con la Revolución Bolivariana

El tipo de identificación con la Revolución
Bolivariana que prevalece fuera de Venezuela puede ser
calificada de diferentes formas. Podría llamarse un
proceso de identificación subjetivista, formal o de
materialismo mecánico, según el lenguaje científico
que se pretenda usar para el análisis.

Dos aspectos predominantes del fenómeno, sin embargo,
son inmediatamente detectables: a) una especie de
actitud milenarista combinada con facetas de
mercantilismo político; y b) que la identificación
dialéctica-materialista con la experiencia venezolana,
que sería la más necesaria y la más idónea para
latinoamericanizarla, prácticamente no ha arraigado en
la Patria Grande.

La configuración mental sobre el proceso venezolano
que prevalece en el resto de América Latina es,
esencialmente, equivalente a la disposición de
importar la revolución. Pero tres mil años de historia
nos han enseñado que querer importar una revolución es
tan fútil como tratar de exportarla. Y los primeros
resultados frustrantes de este ejercicio inútil
comienzan a revelarse con claridad.

3. Vanguardia e importación de la revolución

Durante la Revolución Cubana era un deseo generalizado
de las fuerzas antiimperialistas latinoamericanas que
se apareciera un Fidel o un Che en cada uno de
nuestros países, para conducir sus respectivos
procesos de emancipación. La fundamentación racional
que se le dio a este deseo era la tesis, de que las
condiciones objetivas para la revolución existían en
toda América Latina y que, por lo tanto, solo faltaba
el factor subjetivo para derrotar a los regimenes
burgueses. Sobre esta base, Regis Debray divulgo la
“teoría del foco“.

Sin embargo, al no disponerse en tierra firme de una
vanguardia del nivel de la cubana, el vacío de
liderazgo fue llenado por los sectores más abnegados y
sensibilizados de los pueblos latinoamericanos, con
los trágicos resultados que conocemos. No era una
consecuencia inevitablemente determinista, como decía
el reformismo después, pero, desde el punto de vista
de la dialéctica materialista, era altamente probable,
porque, en última instancia, el factor subjetivo
también es una condición objetiva.

La ausencia de esta condición objetiva no pudo ser
sustituida por la voluntad de cambio de los más
concientes y comprometidos, ni tampoco por la
“exportación“ de la vanguardia experimentada ---tal
como demostraron las experiencias del Che en Argentina
(Salta), Africa y Bolivia--- porque una vanguardia no
se puede improvisar. Es un producto de la lucha y como
todo producto tiene sus tiempos objetivos que no se
pueden saltar, sin malograr el resultado.

Sin embargo, ante la desesperación por el cambio tan
necesitado, los pueblos no le hacen caso a esas
verdades científicas, sino recurren a sus vehículos de
transformación subjetivamente posibles, y es por eso
que hoy día se repite el proceso de identificación
espontánea con la vanguardia externa, el
héroe-libertador Hugo Chávez.

Pero, la verdad objetiva no desaparece por la
presencia del deseo sino se impone a través de su
fracaso. Es por eso que todos los intentos de copiar
la vía cubana al poder naufragaron en tierra firme
continental, en el pasado. Y que, hoy día empezamos a
ver el peligro de un nuevo fracaso regional de una
revolución nacional a través del mecanismo de
identificación descrito y, por supuesto, el resto de
las condiciones objetivas, algunas de las cuales
mencionamos arriba.

En este sentido, los Zapatístas estuvieron en lo
correcto al no tratar de repetir en México el modelo
clásico de la guerrilla latinoamericana y,
particularmente, cubana, sino por optar por una forma
de lucha que podríamos entender como “propaganda
armada”. Parece, sin embargo, que el efecto productivo
inicial de esa virtud creativa ha sido anulado a
través del tiempo, por permanecer ya más de una década
en la negación abstracta del viejo problema de la
vanguardia y la consecuente caída en ilusiones
anarcoides y “autonomistas”.

La actitud de negación abstracta de la vanguardia que
se manifiesta en determinados voceros del EZLN,
encuentra su contrario, el vanguardismo, en este
momento en Bolivia, donde un grupo de lideres promueve
una insurrección que solo puede terminar en una
derrota de las fuerzas populares, porque el factor
subjetivo no ha alcanzado el grado de preparación
necesario para conducir el país después de la caída de
Mesa.

4. Del Libertador vivo al Icono de Liberación

Resumiendo la inferencia central sobre el proceso
venezolano: la interpretación e importación
no-dialéctica-materialista de la experiencia
venezolana tiende a procrear un nuevo icono o tótem de
liberación, con su respectivo culto y sacerdocio
correspondiente, antes que generar una fuerza material
y un sujeto irresistible de transformación
antimonroeísta en la Patria Grande, desde los
movimientos sociales y los liderazgos de base.

De esta manera, los guardianes del culto, reclutados o
autopromovidos en su mayoría entre los intelectuales
orgánicos y los burócratas de los Estados, rinden
pleitesía anual en lujosos hoteles, no al Libertador y
su praxis, sino a su imagen. Todo esto fomentado por
los mandarines del imperio que son los primeros
interesados en sustituir la calidad
expresiva-conductor del héroe-guerrero por la simple
dimensión simbólica del icono que les facilita
preparar la contraofensiva iconoclasta, tal como
hicieron exitosamente durante la Primera Independencia
de la Patria Grande.

5. Los “traidores“ Lula y Kirchner

Sobre la errónea expectativa milenarista se monta un
segundo error que consiste en comparar la realidad
nacional y regional con la idealizada figura y praxis
del ídolo, convertido en icono. Como en toda
comparación de un ideal con una realidad, la realidad
sale desacreditada.

Comparando a Lula y Kirchner con Chávez, generalmente
de manera personalizante, ahistórica y abstracta, se
llega a la conclusión que el brasileño y el argentino,
a diferencia del prócer venezolano, son “traidores” a
las causas populares, a la revolución y al socialismo.
Esta afirmación se repite ad infinitum, pese a que hay
ninguna duda sobre el status político de ambos
presidentes, dado que los mismos Kirchner y da Silva
se han encargado repetidas veces de aclarar
públicamente el carácter de clase de su política,
enunciando que no son de “izquierda” ni
“revolucionarios”.

Sobre esta evidencia empírica, sólo cabe en cabezas
carentes de consistencia teórica la acusación de
“traidores”, porque constituye una imposibilidad
lógica o contradictio in adiecto: Es lógicamente
imposible que un político burgués “traicione” a la
revolución o al pueblo porque su misión de clase
consiste precisamente en evitar la revolución y la
toma del poder por el pueblo. No “traiciona” un
compromiso, porque nunca lo adquirió. Y lo que no se
tiene, no se puede traicionar.

A confesión de partes, relevo de pruebas, dicen los
abogados, y partiendo de esta lógica hay que
preguntarse, ¿por qué el sectarismo ---empleando
fraudulentamente la arcaica lógica binaria del mito,
del bien y del mal--- procura eternizar la discusión
sobre el status de “traidores” de Lula y Kirchner ad
nauseam? La respuesta es obvia. 

Discutir este tópico todo el tiempo, como sucede por
ejemplo en Argentina y, en parte en Brasil, beneficia
a los operadores ideológicos y políticos del sistema.
Al discutir un pseudoproblema ---el carácter de clase
de Lula y Kirchner--- pseudoproblema, porque los
mismos protagonistas han dejado claro para qué clase
social realizan su misión política, no queda tiempo
para discutir el problema o la pregunta real:

¿En este momento, hay operadores burgueses en
Argentina y Brasil, que generarían mejores condiciones
para la lucha de los oprimidos que los presentes y que
tendrían una posibilidad real de sustituirlos? Si la
respuesta es sí, hay que trabajar para ponerlos en el
poder. Si la respuesta es no, hay que encontrar un
modus vivendi con Kirchner y Lula que permita generar
el sujeto transformador con un proyecto histórico
viable, con la finalidad de sustituirlos, cosa que
obviamente no se logra con un pensamiento maniqueo y
la trasnochada frase del “gobierno de obreros y
campesinos”.

6. Fallan los instrumentos de creación del sujeto
bolivariano hemisférico

El hecho de que los movimientos de solidaridad con
Venezuela en América Latina no han logrado
constituirse en una fuerza real dentro de sus países
es evidente en múltiples niveles. El más claro
indicador de esta situación es, probablemente, el
hecho de que la gran mayoría de los movimientos
sociales y de los partidos políticos “progresistas” de
los países latinoamericanos, donde reside el verdadero
poder de los de abajo, siguen planteando la política
en términos exclusivamente nacionales.

Los esfuerzos organizativos del Estado venezolano de
crear dinámicas internacionales a nivel de los
intelectuales y de los pueblos latinoamericanos han
ayudado a divulgar de alguna manera el proceso
bolivariano, pero no han generado ninguna fuerza real
de transformación bolivariana en ningún país.

Con la posible excepción del Movimiento al Socialismo
(MAS) de Evo Morales en Bolivia, todos los grandes
movimientos de la Patria Grande, cívicos o armados,
indígenas o civiles, campesinos o trabajadores, llevan
el bolivarianismo como algo tangencial, no
constitutivo de su praxis política nacional-regional.

Esto vale tanto para el Brasil, como para Argentina,
Colombia, Ecuador y Centroamérica. Y el caso de Evo
Morales, que aparece como excepción ante el patrón
regional, no se debe a la eficiencia de los
instrumentos integrativos del bolivarianismo, sino a
su intenso y frecuente contacto personal con Hugo
Chávez y Fidel Castro.

7. El dilema teórico-afectivo

La identificación formal-milenarista con el Salvador,
que prevalece entre la gente honesta de los
movimientos de solidaridad internacional con Chávez
---a diferencia de los mercantilistas que pretenden
usar a la Revolución Bolivariana como una franquicia
para obtener mayor ingreso y poder--- impide la
identificación dialéctica materialista con el héroe
que permitiría recrear en el propio país las
condiciones para la repetición del proceso libertador
que se da en Venezuela.

Es por eso que del protagonista libertador Hugo Chávez
solo se importa la radiante imagen de su praxis actual
triunfante, pero no su trabajo constructivo de hormiga
de más de dos décadas, ni tampoco el análisis de las
condiciones objetivas del proceso venezolano, los
contratiempos y los errores cometidos durante los
veinte años de su existencia.

La admiración afectuosa, que es el centro de todo
ritual culterano y de los grandes mitos fundacionales,
eterniza la relación entre el homenajeado y sus
seguidores y proporciona fuerza emotiva, pero es un
pésimo guía para la teoría y praxis de liberación.

Además de esta disposición subjetiva que dificulta in
extremis la aplicación creativa y racional de la
experiencia venezolana a la realidad de otros países,
existe una condición favorable en el proceso
venezolano, que no hay en ningún otro país: la
identidad entre la base ideológica del proyecto de
nación de Chávez y la del proyecto hemisférico a
través del héroe Bolívar.

Al carecer otros países de esta coincidencia a priori
entre la dimensión nacional y regional, los actores
sociales tienen que crear la “bisagra” teórica y
afectiva para generar el sujeto de liberación
nacional-hemisférico. Tal tarea, sin embargo,
trasciende las capacidades y los intereses del
sacerdocio, hecho que explica, que pese a los
múltiples fondos que recibe, ha sido incapaz de elevar
la praxis de los movimientos latinoamericanos de lo
nacional hacia lo bolivariano.

Mientras esta situación siga así, el bolivarianismo
latinoamericano e internacional, pese a sus solemnes
declaraciones anuales, será un gigante con patas de
barro incapaz de derrotar a la ofensiva monroeísta que
está arreciando.

8. ¿Hay una solución para triunfar?

Todos los intentos de creación de un Bloque Regional
de Poder Latinoamericano (BRPL) han sido derrotados a
lo largo de la historia latinoamericana, desde Tupac
Amaru y la Primera Independencia hasta el dúo
Perón-Vargas.

Si no queremos volver a sufrir el mismo destino hoy
día, hay un solo poder capaz de impedirlo: la alianza
entre los gobiernos latinoamericanos del desarrollismo
democrático y de los pueblos latinoamericanos, con el
apoyo de los intelectuales críticos. De las
organizaciones creadas para apoyar a Chávez en el
exterior o preexistentes a tal fin, como el servicio
diplomático, ninguna parece tener la funcionalidad
para lograrlo.

La misión quedara entonces, “por default”, en manos de
los líderes emergentes de las bases combativas de la
sociedad latinoamericana, que tienen vocación real
antiimperialista y anticapitalista. Esos líderes están
emergiendo en toda América Latina y en su totalidad
son el único sujeto capaz de “enamorar” a los pueblos
para la causa bolivariana y garantizar, de esta forma,
su triunfo.

Lamentablemente, esos líderes emergentes no aparecen
en los foros de los organizadores del bolivarianismo
internacional, que se oligarquizan cada vez mas hacia
asambleas de representantes cupulares, intelectuales
orgánicos de los Estados y “franquiciatiradores”, es
decir, representantes del culto.

Ante esta situación de ineficiencia la pregunta
decisiva es: ¿tendremos el tiempo necesario para la
maduración del sujeto libertador bolivariano, de la
vanguardia-masa hemisférica conciente, organizada y
dispuesta, o seremos una vez más rebasados por la
contraofensiva del Monroeísmo?




		
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