[R-P] Roberto Bardini: Scalabrini Ortiz, fiscal de la patria
edgar smith
condornacional en yahoo.com.ar
Dom Mayo 29 08:49:11 MDT 2005
Scalabrini Ortiz, fiscal de la patria
Por Roberto Bardini
Raúl Scalabrini Ortiz
Artículos de Roberto Bardini editados en Rebanadas
Rebanadas de Realidad - Bambú Press, México,
29/05/05.-
En mayo de 1959, pocos días antes de morir, Raúl
Scalabrini Ortiz le comenta al ingeniero Juan Sábato:
"Usted ve un animal grande, de cuatro patas,
generalmente marrón, que tiene ubres de las que
extraen leche los tamberos, cuyo excremento es de
color verde y que hace muuu. Usted dice, obviamente,
que es una vaca. Pues bien, Arturo Frondizi le
demostrará que no, que es una locomotora Diesel".
La anécdota figura en Argentina a precio de costo, de
Gregorio Selser (ediciones Iguazú, Buenos Aires, 1965)
y retrata de cuerpo entero a Scalabrini Ortiz, un
ingeniero nacido en Paraná, el 14 de febrero de 1898.
Agrimensor, conferencista, autor de cinco libros,
varios folletos y gran cantidad de artículos
periodísticos, durante muchos años fue silenciado por
la prensa oficial, despreciado por las editoriales
"cultas" que traducían a economistas ingleses,
filósofos alemanes y novelistas franceses, combatido
por conservadores y liberales e ignorado por la
mayoría de la izquierda. Hoy su obra tiene tanta
vigencia como en su época.
Los primeros pasos
Cuando Scalabrini Ortiz llega a Buenos Aires se acerca
al abogado, poeta, novelista y filósofo Macedonio
Fernández, uno de los personajes más interesantes de
aquellos años, que le proyecta su fascinante
influencia humanista. El ingeniero trabaja como
agrimensor pero tiene vocación literaria. Frecuenta a
escritores como Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal.
En 1923 publica La Manga, un libro de cuentos.
Al año siguiente se vincula a la revista Martín
Fierro, creada por un grupo de jóvenes de entre 24 y
25 años de edad, que pretenden romper con "la
funeraria solemnidad del historiador y del
catedrático". El director es Evar Méndez, un poeta ya
maduro; el subdirector, Oliverio Girondo. La
publicación, que sólo tiene cuatro páginas y en sus
tres años de vida (1924-1927) edita 45 números, se
caracteriza por artículos polémicos y un humor
ingenioso. En ella escriben Macedonio Fernández,
Conrado Nalé Roxlo, Raúl y Enrique González Tuñón,
Luis Cané, Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges, Xul
Solar, Norah Lange, Leopoldo Marechal, Jacobo Fijman,
González Tuñón, Ulises Petit de Murat y el propio
Scalabrini Ortiz.
El jueves 4 de octubre de 1929 se derrumba la bolsa en
Wall Street y desencadena una crisis económica mundial
que se extiende durante los siguientes diez años. En
Argentina caen los precios de las exportaciones, se
devalúa el peso, crece la desocupación. En 1930, un
golpe militar derroca al presidente Hipólito Yrigoyen.
Se inicia una etapa a la que el periodista
nacionalista José Luis Torres bautiza como la Década
Infame.
Bajo la influencia de Macedonio Fernández, Scalabrini
Ortiz escribe El hombre que está solo y espera, con el
que gana el Segundo Premio Municipal en 1931. Pero
pronto abandona las indagaciones metafísicas. Quiere
saber por qué en Argentina -país de vacas y cereales,
de grandes extensiones y regiones fértiles- hay
hambre.
El agrimensor hace un inventario de todos los puertos,
ferrocarriles y frigoríficos e indaga quiénes son los
dueños. Descubre que Inglaterra se lleva todas las
ganancias. Quizá le hubiera bastado con descifrar un
poema publicado en la revista Martín Fierro, que en
uno de sus versos decía de Argentina: Mientras tu
existas Inglaterra será dichosa / Y no temerá la
disolución vaticinada del Imperio. El autor es el
británico Rudyard Kipling, nacido en Bombay y
considerado el "poeta del colonialismo.
Rebelión, exilio y regreso
En diciembre de 1933, tres años después del
derrocamiento de Yrigoyen, Scalabrini Ortiz forma
parte del último acto patriótico y popular de la Unión
Cívica Radical. Bajo el régimen del general Agustín P.
Justo, estalla simultáneamente en distintas partes del
país una rebelión yrigoyenista, pero es rápidamente
aplastada. La localidad de Paso de los Libres, en
Corrientes, se convierte en el último reducto de la
resistencia popular. Scalabrini Ortiz, Luis Dellepiane
y Arturo Jauretche se cuentan entre los radicales
civiles que participan del levantamiento. Sin embargo,
los rebeldes son derrotados. Veinte yrigoyenistas son
degollados. En los días siguientes, oficiales del
ejército exhiben orejas de los muertos.
Como consecuencia de su participación en la rebelión
de Paso de los Libres, Scalabrini se destierra en
Europa. En 1934, desde Alemania, escribe sus primeros
artículos sobre la cuestión nacional.
En 1935, de regreso del exilio, es uno de los
fundadores de la Fuerza de Orientación Radical de la
Juventud Argentina (FORJA), junto a Arturo Jauretche,
Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane, Homero Manzi, Julio
Darío Alessandro y otros. FORJA nace como una
tendencia interna de la Unión Cívica Radical, de la
que se separará en 1940. El grupo funciona en un viejo
sótano de la avenida Corrientes al 1200 y reúne a unos
200 jóvenes que, en gran parte, son de clase media. Su
ideología se encuadra dentro del nacionalismo popular
y su manifiesto afirma: "Somos una Argentina colonial,
queremos ser una Argentina libre". Los forjistas son
acusados simultáneamente de "marxistas", "nazis" y
"pro estadounidenses". Ellos replican: "Ni
conservadores, ni socialistas, ni radicales, ni
comunistas, ni fascistas pueden decir al pueblo la
verdad sobre la tragedia que vive la patria".
A través de las conferencias y los Cuadernos de FORJA,
Scalabrini realiza una labor constante que revela
quiénes, cómo y dónde se manejan los hilos ocultos del
poder económico en Argentina. Exhibe pruebas, presenta
documentos, menciona nombres de empresas, desenmascara
complicidades. Se convierte en el gran fiscal nacional
contra la entrega. Apunta y da en el blanco de la
cuestión clave de entonces: la red de ferrocarriles
controlados por Inglaterra, a la que define como "una
inmensa tela de araña metálica donde está aprisionada
la República".
Los británicos, afirma Scalabrini, aportaron capitales
mínimos, inflaron los beneficios, aumentaron o bajaron
las tarifas para boicotear a las industrias
nacionales, recibieron miles de hectáreas de regalo
junto a las vías y no cumplieron ninguna función de
fomento en las provincias pobres. Además, trazaron el
tendido de acuerdo a sus intereses comerciales: los
rieles, en lugar de comunicar el país de norte a sur,
confluyen a Buenos Aires, la ciudad-puerto, capital
del país-factoría.
Tenaz, publica varios Cuadernos de FORJA: Política
británica en el Río de la Plata (1936), Los
ferrocarriles, factor primordial de la independencia
nacional (folleto, 1937), El petróleo argentino
(1938), Historia del Ferrocarril Central Córdoba
(1938), Historia de los ferrocarriles (Revista Servir,
1938) e Historia del primer empréstito (1939).
Una ráfaga de aire incontaminado
Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Estados
Unidos y Gran Bretaña presionan los aliados para que
Argentina participe en el conflicto. Scalabrini Ortiz
dirige el diario Reconquista, donde defiende la
neutralidad y lanza la consigna: "No os dejéis
arrastrar a la catástrofe. Si os empujan, subleváos.
Muramos por la libertad de la Patria y no al servicio
de los patrones extranjeros". El periódico no recibe
publicidad y sólo vive 41 días. Scalabrini rechaza una
oferta de la embajada alemana de financiar su
continuidad y el 25 de diciembre de 1939 escribe en el
último número:
"Hemos pasado como una ráfaga de aire incontaminado en
el irrespirable ámbito de intereses creados de nuestro
periodismo [...]. Dijimos en el primer número que
Reconquista cumpliría con su deber o moriría. Hacemos
honor a nuestra promesa [...]. El viento viene de
lejos. Se deforma un poco al superar los obstáculos y
sigue siendo viento".
Scalabrini continúa su campaña por nacionalización de
los ferrocarriles. En 1940 publica dos libros:
Historia de los ferrocarriles argentinos y Política
británica en el Río de la Plata. Mientras tanto, hace
grandes esfuerzos por subsistir con su esposa y sus
cinco hijos. El 13 de enero 1942 publica en el diario
La Prensa el siguiente aviso:
"Caballero argentino, casado de 44 años, con amplias
relaciones, estudios universitarios, técnicos, una
vasta cultura general, científica, literaria y
filosófico, con experiencia general y profunda de
nuestro ambiente económico y político, ex redactor de
los principales diarios, autor de varios libros
premiados y de investigaciones, aceptaría dirección,
administración o consulta de empresa argentina, en
planta o en proyecto, en los órdenes de la industria,
comercial o agrario. Dirigirse a Raúl Scalabrini
Ortiz, calle Vergara 1355, Vicente López".
La política de "la chinche flaca"
En 1944, sir Montague Eddy, representante británico,
le propone al escritor ayuda económica a cambio de que
cese su cruzada nacionalista. Scalabrini le responde
que eso es imposible porque él sigue la "política de
la chinche flaca". Norberto Galasso relata la anécdota
en Vida de Scalabrini Ortiz (Ediciones del Mar Dulce,
Buenos Aires, 1970):
"Ante el estupor del flemático inglés que no
comprendía su respuesta. Scalabrini le explicó cuál
era esa política que seguía en su vida. "Usted debe
haber dormido en esas pocilgas que se llamaban
hoteles. Habrá luchado alguna noche contra los
fastidiosos insectos y observado que difícil que es
matar a una chinche que todavía no ha chupado sangre,
usted la aprieta entre los dedos, la refriega y la
chinche continúa como si le hubieran hecho una
caricia. En cambio, si la chinche ha comido y tiene su
panza hinchada, basta una pequeña presión para
exterminarla. Bueno, yo sigo la política de la chinche
flaca y por eso que usted nada puede contra mí ni nada
puede hacer a mi favor".
Y luego agrega: "Es indispensable estar limpios de
ambiciones y de codicias. Por eso quienes abrirán la
senda de los hechos nuevos serán los humildes, los
desmunidos, los trabajadores. [...] los que no somos
naturalmente ni humildes ni trabajadores sólo tenemos
una norma posible: la política de la chinche flaca"".
Raúl Scalabrini Ortiz muere de cáncer el 30 de mayo de
1959, a los 61 años. Hasta poco antes se ganaba la
vida como agrimensor.
___________________________________
A tu celular ¿no le falta algo?
Usá Yahoo! Messenger y Correo Yahoo! en tu teléfono celular.
Más información en http://movil.yahoo.com.ar
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular