[R-P] Recopilacion de textos sobre el Cordobazo

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Dom Mayo 29 08:12:05 MDT 2005


El compañero Fernando Maurente, de San Miguel, nos
hace llegar a travez de la CM.Moreno una interesante
recopilación de textos sobre el Cordobazo.
Vale la pena. Algunos textos hoy están agotados o son
inhallables.
Lástima las fotografias que no salen en texto plano...

Rolando
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EL CORDOBAZO

Jorge Enea Spilimbergo
Osvaldo Calello
Víctor Hugo Saiz
Jorge Abelardo Ramos
Alejandro Agustín Lanusse
Jorge Guerreiro Santos
Abel Marchessano
Federico Cerro
Daniel Villar
Beba Balvé

36 años después...

En este mes de mayo, la CADENA MARIANO MORENO dedica
su edición Número 6 enteramente a un hecho
político-social, el “Cordobazo”, que irrumpió en  una
realidad nacional  donde todo era previsible e
inmutable.
La sensación, para los que vivieron aquella época,  
era que este segundo  ciclo de la “Revolución
Libertadora”, la “Revolución Argentina”, iba a
extenderse por tres décadas Así por lo menos lo habían
anunciado sus promotores.. 

A esa sensación asociábamos la imagen  del autócrata
Onganía acariciando el bastón presidencial, parado
frente a un ventanal de la Rosada, mientras su torva
mirada recorría una plaza de Mayo semidesierta,
convencido de ser el fiel custodio de los valores del
occidente.

Mientras el incípido general veía pasar los otoños, su
ministro de Economía, el ciudadano norteamericano
Adalbert Krieger Vasena se ocupaba de hundir al país,
entregándolo todo  a la voracidad del capital
extranjero.. 

36 años han pasado de ese terremoto social que
conmovió al país. La CMM  consideró importante
recordarlo. Aspiramos a que los jóvenes de hoy puedan
comprender el   profundo significado que tuvo el
“cordobazo”:  que la Historia la hacen y la deciden
los pueblos Los acontecimientos convocaron a la
generación del 60 a salvar el honor de una Patria
encadenada.Esos jóvenes respondieron generosamente e
inundaron las calles con su energía revolucionaria:
Rosario, Corrientes, Tucumán, Mendoza, Resistencia,
Salta precedieron a la rebelión cordobesa


El país estalló y Onganía pagó por los bombardeos a la
Plaza de Mayo ( Junio de 1955), la masacre de León
Suarez y los fusilamientos de militares patriotas
(Junio de 1956), la traición frondicista y el Plan
Conintes, la usurpación de azules y colorados, la
anulación del triunfo peronista (1962) y la caída de
Frondizi, el impedimento del regreso de Perón (1964),
la ilegitimadad del acto eleccionario de 1963, el
golpe del 66, “la noche de los bastones largos”, la
extrnjerización de la economía, la persecución y las
proscripciones, el cierre e intervención de las
Universidades, la prohibición de las actividades
políticas, el estado de sitio, la ley marcial, la
intervención a los sindicatos, el  secuestro de
Vallese,  la eliminación del sábado inglés para los
obreros de varias provincias del interior.... .

En algún momento todo este cúmulo de tensiones tenía
que estallar. Los gobiernos usurpadores después de
1955 fueron preparando con la delectación de un
orfebre este estallido.
El cordobazo, es importante subrayar, modificó el mapa
político argentino.
En, 1968, apenas un año antes, el viejo coronel
exiliado en Madrid ,estaba convencido que su retorno a
la Argentina era imposible. Los argentinos tenían un
gran desinterés por todo lo que fuera actividad
política,  Juan Carlos Onganía paseaba en carruaje con
el duque de Edimburgo, ”Operación Jajá” de los
hermanos Sofovich y “Matrimonios y algo más” de Moser,
concitaban la atención de millones de personas que
parecían “ideotizadas”por la “caja boba”. En menos de
tres años hubo elecciones y el “tirano prófugo” fue
nuevamente presidente. Fue devuelto el cuerpo de Evita
y muchos de los que cantaban “ni votos ,ni
botas..”.terminaron ocupando funciones de  diputados,
senadores o intendentes....Un detalle: Perón jamás
reivindicó “el cordobazo”, aunque, sí alentó a los
grupos terroristas que actuaban tácticamente,
respondiendo (en un principio) a su estrategia. Como
buen militar sabía, por profesión, que los grupos
terroristas nunca acceden al poder y como buen
estratega burgués utilizó sus servicios para negociar
con la dictadura militar
Otras de las singularidades del “cordobazo”fue la
participación de los obreros mejor pagos del país (a
quienes unas semanas antes habíanle anulado el sábado
inglés) y los más calificados laboral e
intelectualmente, ya que la mayoría de ellos habían
cursado el secundario y hasta el terciario
capacitándose  en áreas técnico- mecánicas 

La Historia aún tiene pendientes de  investigar el rol
que cumplió Vandor en el “cordobazo” y el intento de
un sector de las clases medias por socavar la
hegemonía del proletariado industrial en la conducción
del proceso revolucionario argentino. Los grupos
terroristas (ERP-FAR-montoneros) desdeñaban la acción
de huelgas y movilizaciones subestimando su poder
transformador. Consideraban a la “lucha armada”como un
método superior a los métodos de las grandes masas en 
acción   (1) No es casual que todos estos grupos,
tristemente célebres, hayan surgido después del
“cordobazo”. Toda la bibliografía que ha aparecido
hasta ahora muestra a las organizaciones
militarizadas, no sólo compitiendo entre sí (a pesar
de la aparente solidaridad entre ellas) sino tratando
de competir en la conducción del proceso
anti-dictatorial, entorpeciendo y congelando la
experiencia colectiva (la alianza obrero-estudiantil)
y los métodos de lucha de los trabajadores argentinos.
    

  Abel Marchessano

 (1) Ver reportaje a Carlos Olmedo (FAR) en
“Documentos (1970-1973),De la guerrilla peronista al
gobierno popular” compilador  Roberto Baschetti,
pág.145. “Todo o Nada” de María Seoane.

 

Salta,Mayo 21, de 1969

“El gobierno de los monopolios, después de maniatar al
movimiento obrero, ahora asesina estudiantes. Con ese
tributo de sangre, la autocracia militar no ha hecho
más que firmar su sentencia de muerte y la unidad
profunda entre clase obrera y el estudiantado 

El Socialismo de la Izquierda Nacional repudia con la
mayor energía la represión desatada, fruto del temor
al pueblo. A la violencia policial se impondrá
contestar con la violencia e imponer la decisión
nacional de que la Argentina se gobierne por sí misma.


El gobierno pro imperialista ha muerto. Viva la
soberanía del pueblo argentino !!!. 
Después de un largo repliegue la juventud ha salido a
la calle a salvar el honor revolucionario y poner
término a la restauración oligárquica iniciada en
1955. Por un nuevo 17 de Octubre!!. 
Por una nueva Reforma Universitaria Nacional!!”

Jorge Abelardo Ramos 
Secretario General
Partido Socialista de la Izquierda Nacional
Gacetilla de Prensa
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A 18 años del Cordobazo
GRAN LECCION
HISTORICA

Se cumplirán este mes18 años de uno de los sucesos más
significativos de la historia política de la Argentina
contemporánea: la rebelión del pueblo cordobés
conocida-desde entonces y universalmente-como “el
Cordobazo”. La ola de insurrecciones provinciales
contra la dictadura militar-oligárquica presidida por
el general Onganía, cuyo apogeo lo marcó precisamente
el levantamiento popular del 29 de mayo de 1969 en la
capital mediterránea, consitituyó el principio del fin
de aquella restauración reaccionaria autodenominada
“Revolución Argentina”Para recordar el acontecimiento
hablamos con uno de sus protagonistas, el compañero
Víctor Hugo Saiz, actual titular del comité Còrdoba
del PIN y entonces secretario general del Partido
Socialista de la Izquierda Nacional, quien fue
sometido a consejo de guerra cuando el ejército retomó
el control de la ciudad insurrecta.

Compañero Saíz, ¿qué fue realmente el Cordobazo?

“Fue una insurgencia popular de carácter absolutamente
espontáneo, porque ni fue progamada ni tuvo conducción
organizada que dirigiera las acciones hacia una mera
política determinada. La mal llamada “revolución
argentina” constituía un régimen dictatorial
absolutamente ciego, cerrado, intransigente, que
obturaba tercamente toda forma de expresión política
en cualquier nivel. Los partidos habían sido
prohibidos y disueltos, los sindicatos, regimentados,
cualquier forma de manifestación popular, censurada y
reprimida. La política económica representaba al
proceso de monopolización interna de los sectores
industriales más vinculados con el imperialismo, en
una suerte de convivencia más o menos pacífica con la
oligarquía tradicional. Era la consumación de la
contrarrevolución de 1955. Frente a esto se alzaron en
primer lugar los sindicatos industriales y tras ellos
los gremios vinculados a los servicios, el
estudiantado y otros sectores populares. Tres fueron
los jefes- o las cabezas representativas- de la
protesta cordobesa. Elpidio Torres, Atilio López y
Agustín Tosco. El primero del SMATA, y el segundo de
UTA, ambos peronistas y el tercero de Luz y Fuerza, un
hombre de izquierda liberal procomunista y muy
carismático, en el buen sentido de la palabra. Pero
fueron protagonistas los miles de ciudadanos que se
volcaron a las calles, con extremada indignación y
actuando en forma marcadamente individual. En resumen
fue una ofensiva de la clase obrera y los sectores
medios, en una especie de rebelión indeliberada, que
no estaba orientada a conquistar el poder, pero cuya
aspiración muy sentida era la recuperación de las
libertades populares.” 

Digamos que fue una rebelión sin programa ni
conducción, a la que incluso adhirieron en un primer
momento las clases medias, si bien luego se asustaron
de su atrevimiento

“Yo creo que la rebelión tenía, sin embargo, un
programa implícito: la vuelta de Perón. Es decir, la
recuperación del programa histórico del peronismo.
Pero, claro, eso no estaba reflejado en una conducción
política que lo hiciera explícito. Por otra parte, la
opresión era general y afectó también y profundamente
al pensamiento liberal. Las clases medias, si no
fueron protagonistas de la pueblada, se asociaron a
ella, porque reflejaba aspiraciones generales de toda
la ciudadanía, si bien luego se retrajeron a su
pacatería habitual.”

¿El Cordobazo fue, en última instancia, un triunfo o
una derrota popular?

“En lo inmediato la insurgencia terminó en una
derrota, no se consiguió nada práctico, sus cabecillas
visibles fueron encarcelados etc...etc. Pero en
términos mediatos significó el fin del programa
reaccionario, fascistoide de Onganía y, luego del
interinato de Levinsgston, abrió paso al gobierno de
Lanusse que intentó recomponer la vida institucional.
Lanusse buscó la posibilidad de que el régimen, más
liberalizado, se sucediese a sí mismo, en una suerte
de acuerdo con Perón, que no fue aceptado por el jefe
popular y que, finalmente, llevó al triunfo popular de
1973.”

¿Cuál fue el papel que jugó entonces el ejército?

“El Ejército salió a la calle al atardecer de aquel
día , no en una función estrictamente represiva , sino
más bien en una acción pacificadora. Alarmado ante la
insurgencia popular, procuró tranquilizar, normalizar
sin agredir, sin entrar a sangre y fuego. El jefe de
la ocupación de la ciudad fue el general Carcagno,
quien no por casualidad fue luego jefe militar y
Ministro de Defensa del General Perón en su tercera
presidencia. Al día siguiente cuando todavía la ciudad
estaba envuelta en los humos de las numerosas
hogueras, Carcagno se sentó a dialogar con los jefes
políticos sobre las salidas posibles a esa crisis. El
Ejército reaccionó con una visión conservadora, pero
moderada, contemporizadora. Procuró reencauzar el
proceso, preanunciando lo que luego fue la pretensión
de Lanusse.”

¿Qué juicio puede merecer aquella acción, vista desde
la perspectiva que nos dan los sucesos de los últimos
18 años?

“Que el Cordobazo, fue y es una gran lección
histórica. Demostró que las fuerzas del trabajo,
acompañadas por demás sectores oprimidos, tiene la
fuerza suficiente como para enfrentar a cualquier
régimen dictatorial , dependiente, semicolonial y
proimperialista, a condición de tener lo que entonces
no se tuvo, un programa , una ideología y una
conducción claramente reconocida, enérgica, que sepa
imprimir un destino y una meta política a la lucha. El
gran mérito del Cordobazo es que hizo retroceder al
régimen dictatorial y su gran déficit es que no supo
expresar ni imponer su programa implícito. En esa
incapacidad radica la derrota del pueblo en la última
década.

Izquierda Nacional
Tercera Epoca
Nro.15 / Mayo, 1987 / pág.11
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Cordobazo, “partidos obreros” y vanguardia proletaria.

“Es evidente que en estas acciones intervinieron todas
las tendencias revolucionarias, antiimperialistas y
populares del espectro político del país. Pero sólo lo
hicieron a través de sus militante, que se sumaban
como individuos a esta gran movilización. Algunas de
las acciones realizadas durante “el cordobazo” han
sido indudablemente dirigidas por militantes de una u
otra tendencia, pero la sublevación en sí misma, la
intervención del conjunto de la población, fue
espontánea, con dirigentes, pero sin dirección. Ningún
equipo o tendencia previó la dimensión que iba a
adquirir una movilización que comenzaba con un “paro
activo” para concentrarse en un acto popular. La
acción desenvuelta por la población, pero centralmente
por la vanguardia proletaria de Kaiser, Fiat, etc. Que
llevó el peso fundamental de los enfrentamientos,
estaba indicando que existían las condiciones para
tirar abajo el gobierno reaccionario de Onganía y dar
la lucha por imponer un gobierno popular que aplicase
los programas ya resueltos por el movimiento obrero.
Pero las direcciones fundamentales del movimiento
obrero, reunidas en la CGT de Azopardo, no tenían
interés en ésto, preferían seguir negociando con el
gobierno  que la población quería tirar abajo. (...)
Frente a la intervención de la vanguardia proletaria
los “partidos obreros” empalidecen  y tienen una
importancia secundaria . Como analizamos para los
acontecimientos del “cordobazo” se puede decir que en
las grandes luchas de masas de Argentina los “partidos
obreros” estuvieron ausentes o solo participaron en
ellos a través de militantes aislados, nunca como
equipos dirigentes. Es que no entendían a fondo el
proceso que se desarrollaba ante ellos o su concepción
reformista chocaba con un movimiento que, lejos de
buscar el “burgués progresista” para centralizarse
tras él, buscaba formas de organización independiente
y gestaba programas que unían las tareas de la
democracia burguesa  con tareas que solo se podían
desenvolver en la lucha por la revolución socialista»

Federico Cerro
Historia del Movimiento Obrero, nro.92
De Perón al Cordobazo
pág.223 y 224
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EL 17 DE OCTUBRE Y EL 29 DE MAYO

El “Cordobazo”, punto culminante y liminar en la
cadena de insurrecciones provinciales 
contra la dictadura militar oligárquica (esa “segunda
revolución libertadora” de 1966, como la calificó
agudamente la izquierda nacional y popular), marca un
viraje decisivo en la política del país. En ese
sentido, se equiparan a las jornadas de octubre de
1945, son su continuidad, pero también su superación
dialéctica.
¿En qué sentido su continuidad?, en el sentido de que
la irrupción del movimiento de masas de 1945 como en
mayo de 1969, modifica la relación de fuerzas entre
las clases, debilita al campo oligárquico y fortalece
el campo nacional y popular, crea una nueva situación
histórica que modelará el curso de la vida nacional
durante todo un período.(...)

Trazamos, pues, una identidad, una línea de
continuidad entre el 17 de octubre y el 29 de mayo.
Las masas en la calle pararon en 1945 el avance del
poder oligárquico y abrieron una década de
nacionalismo democrático-burgués con base obrera, que
no pudo impedir sin embargo, por las limitaciones del
movimiento, la restauración gorila de 1955. 

Las insurreciones provinciales abiertas en mayo del
69, fueron el principio del fin de aquella
restauración, actualizada y reforzada en junio de
1966.
No puede asumirse la gesta de mayo del 69 dando la
espalda a las banderas revolucionarias del 17 de
octubre de 1945.(...) esta escisión entre “mayo” y
“octubre” también se hizo presente en las mismas
jornadas revolucionarias del 69 cuando, curiosamente,
la ultraizquierda, esa misma ultraizquierda que
alcanzara triste celebridad como mariscala de derrotas
en el proceso de Sitrac-Sitram (...) boicoteó la
huelga general de mayo con el pretexto de que se
trataba de una “maniobra de los burócratas sindicales”
invitando a no secundarla. (...)Hemos dicho que hay un
línea de continuidad entre octubre de 1945 y mayo de
1969 (...) Caben dos géneros de observaciones al
respecto.

El primero de ellos se refiere a la ampliación del
campo nacional y popular y, correlativamente, al
dramático aislamiento del bloque
oligárquico-imperialista en el poder. En 1939, en
1945, en 1955, la oligarquía había logrado arrastrar
como aliado menor y como fuerza masiva de choque, a un
vasto sector de la pequeña burguesía, ligado al
espejismo de aquella vieja colonia agropecuaria donde
había un lugar relativamente cómodo para sectores
populares del litoral exportador, directa o
indirectamene ligados a la circularción de la renta
rural, gracias a los altos precios relativos de la
producción agropecuaria . La crisis del viejo sistema
socavó, sin embargo, las bases de esa alianza
histórica que fue una de las debilidades orgánicas de
nuestros movimientos nacionales, bajo Yrigoyen y bajo
Perón. El golpe del 66 aceleró esa ruptura, y las
grandes ofensivas populares que arrancan de mayo de
1969 pusieron en una misma trinchera a obreros,
estudiantes, profesionales, pequeños
empresarios,.empleados, vecindarios en general
asestando un golpe de muerte al sistema de alianzas de
la oligarquía. Este cambio cualitativo es, en cierta
medida, irreversible.

La segunda observación atañe al diverso alcance de la
movilización popular en 1945 y 1969. En las jornadas
del 17 de octubre la clase trabajadora irrumpe
decisivamente en el campo político nacional. No
arranca de ahí el movimiento obrero, pero lo anterior
es más bien una prehistoria. Las grandes y heroicas
luchas que preceden al 45 son protagonizadas por una
clase obrera económicamente marginal, en un país con
industrias rudimentarias, mal trabada por su origen
inmigratorio reciente al contexto de nuestras luchas
nacionales y, por lo tanto, no decisiva en cuanto a su
peso político. La ofensiva de octubre de 1945, fusiona
a los sectores “inmigrante” y nativo de la clase
trabajadora, ahora acrecentada por el crecimiento
industrial en las ramas básicas, y la coloca en el
centro de la política argentina. Será en adelante la
espina dorsal del movimiento nacional: pero no todavía
su cabeza. Su irrupción decidirá entre los enemigos ya
en presencia, enemigos gestados dentro del viejo
Estado oligárquico y lo hará imponiendo el triunfo de
su sector más débil y progresista, el ala nacionalista
de la generación militar liderada por Perón. Nos
encontramos con una lucha que, con las reservas del
caso y rechazando conclusiones esquemáticas, puede
caracterizarse como lucha dentro del sistema.

Las batallas de mayo del 69 corresponde a otra etapa,
mucho más profunda de la crisis oligárquica, en la que
el régimen restaurado en 1955 ha ensayado uno tras
otro, todos los caminos posibles, y en todos ha
fracasado. A esta profundización de la crisis
corresponde un nivel superior de movilización obrera y
popular , que puede caracterizarse como de
enfrentamiento global (aunque no definitivo) contra el
sistema.(...). De ahí que las jornadas del 69 hayan
planteado el gran problema irresuelto de la presente
etapa, a saber, la construcción de una herramienta
política capaz de dar cumplimiento a las nuevas
tareas, que no son otras que la destrucción y
expropiación de la oligarquía terrateniente y el gran
capital imperialista, la reconstrucción democrática de
la economía y la creación de un nuevo tipo de Estado
basado en la acción protagónica del pueblo trabajador
y explotado(...) El carácter espontáneo de la ofensiva
popular-revolucionaria había sido capaz de una inmensa
victoria táctica, pero no elevarse a un triunfo
estratégico a escala nacional, es decir de derrocar
lisa y llanamente a la dictadura militar oligárquica 
que, para ello, era necesario un instrumento capaz de
coordinar y centralizar las luchas a escala general,
es decir, un partido revolucionario de la clase
trabajadora.”

Jorge Enea Spilimbergo
“El Cordobazo”
Editorial Octubre
Buenos Aires, 1974
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LOS HECHOS

“En el momento que el gobierno pretendía tímidamente
inaugurar el “tiempo social”, con el establecimiento
de las normas que delimitaban el participacionismo, se
rebelaron los sindicatos cordobeses (Mayo 14) a causa
de la derogación de los regímenes especiales que
existía para el descanso del “sábado inglés” en
Mendoza, San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y
Córdoba. Además, Onganía dispuso por decreto el
aumento de los precios de la nafta, gas, leche, y de
las tarifas de transporte (Mayo 9)
El Interior del país se sublevó y el alzamiento tomó
características que no se habían observado desde la
época de la Organización Nacional. Se inició en la
ciudad de Córdoba con fricciones producidas entre
policías y obreros de SMATA, tras las cuales veinte
personas fueron detenidas y una herida (mayo 14). Al
día siguiente se enfrentaron en Corrientes las fuerzas
del orden y los estudiantes que realizaban una
manifestación de protesta contra la privatización del
comedor universitario y el consiguiente aumento de los
precios de la consumición, durante el hecho murió
baleado un estudiante de medicina de cuarto año, Juan
José Cabral, de 22 años. Después se realizó la huelga,
por 48 horas de los metalúrgicos cordobeses (mayo, 15)
y el sepelio del estudiante Cabral que originó
manifestaciones de solidaridad en casi todas las
ciudades del territorio argentino (mayo 16).
En los actos de protesta por la muerte de Cabral que
se efectuaron en Rosario fue gravemente herido por la
policía el estudiante de Ciencias Económicas, Alberto
Ramón Bello de 22 años (Mayo 17) quien falleció en el
hospital veinticuatro horas más tarde.
En el día del sepelio de Bello se llevó a cabo una
misa en la Iglesia del Pilar  de la ciudad de Córdoba
(Mayo, 19). Al terminar el oficio religioso se
organizó una Marcha del Silencio, encabezada por
gremialistas y sacerdotes, que fue dispersada por una
lluvia de gases lacrimógenos.
Se producen enfrentamientos y desórdenes en las
principales capitales del país. En la Capital Federal
el resultado fue de 20 heridos y 160 arrestados (Mayo,
20)
El día 21, en Rosario se decidió realizar un paro
estudiantil de carácter nacional, luego de una Marcha
de Protesta, los estudiantes con apoyo de los vecinos
desalojaron a la policía de la zona céntrica tras una
lucha que duró 8 horas. En la misma fue muerto el
obrero metalúrgico Norberto Blanco, de 15 años. El
general Roberto Fonseca ordenó a sus tropas limpiar el
centro de la ciudad de intrusos. En Salta los
estudiantes invadieron el aristocrático “club 20 de
Febrero” y destruyeron sus instalaciones.
Onganía por decreto, estableció la ocupación militar
de Rosario (Mayo 22) y el Estado de Emergencia. El
Ejército dominaba la ciudad y ejercía justicia propia
a través de los tribunales militares.
En Buenos Aires, los estudiantes de la Universidad del
Salvador luego de una misa, se sentaron en la calle y
fueron desalojados por la policía.
En Rosario, la población respondió a la ocupación
militar con un paro general que se cumplió en forma
total (Mayo, 23)
En Tucumán la violenta represión policial se ensañó
con los estudiantes secundarios.
En Córdoba, Raimundo Ongaro fue detenido y enviado a
la Capital Federal.

La celebración del 25 de Mayo fue suspendida en casi
todas las ciudades del Interior del país, y los
actores Juan Carlos Gené, Raúl Ramos y Carlos Carella
fueron aprehendidos por haber pedido un minuto de
silencio en homenaje a las víctimas de la represión
(Mayo,26)
En Tucumán, los estudiantes consiguieron controlar el
centro de la ciudad (Mayo, 27)
En Rosario, centenares de detenidos son juzgados por
los tribunales militares (Mayo,28)
En Buenos Aires una bomba estalló en el Departamento
Central de Policía (Mayo,29)
Rosario, a pesar de la Ley Marcial, desfilaron 4000
estudiantes por sus calles.
Córdoba, Mayo 29
11 hs. Salen los obreros de la IKA-Renault en marcha
hacia el centro de Córdoba.
Desde el medio día con los estudiantes controlaban un
perímetro de 150 manzanas y la revolución popular se
adueñó del Barrio Clínicas. La policía se replegó
constantemente.
5 de la tarde intervino el Ejército en coordinación
con la Aeronáutica. Se estableció el toque de queda y
comenzaron a actuar los francotiradores.
Mayo,30. Pese a intervenir las Fuerzas Armadas recién
al caer la tarde y luego de 24 horas de operaciones,
el ejército consiguió ocupar el Barrio Clínicas a
costa de 14 muertos y más de un centenar de heridos
por armas de fuego.”

Diez años de Polémica.
1962-1972: los hechos, los hombres
Edición Nro.15
Recopilación Oscar Troncoso
Centro Editor de América Latina
página 125
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EL SALDO A LA VISTA

12 muertos (todos civiles, salvo un cadete de la
escuela de Suboficiales de Aeronática)
93 heridos, entre los que figuraban 52 civiles (42 de
bala), 38 policías (14 de bala) y 3 soldados de bala y
muchos centenares de lesionados, constituyen el primer
balance oficial de víctimas del “Cordobazo”. Según se
cree la cantidad de muertos fue mayor, pero las
dificultades en la identificación y el deseo de no
crear alarma no permitieron que la cifra fuese
conocida. De las centenas de detenidos, más de cien
fueron sometidos a la acción de los Consejos de
guerra, aunque sólo una cantidad relativamente
reducida recibió condenas considerables.
La cantidad de 5.000 millones de pesos que las
autoridades consideran el monto de las destrucciones
totales provocadas por los manifestantes, resulta
sumamente abultada a la luz de las investigaciones
posteriores.
De acuerdo a los estudios realizados por Francisco
J.Delich, el total general de ese monto ascendió a
$351.811.900 m/n , que pueden dividirse en los
siguientes rubros
1) 31 casas comerciales que solicitaron créditos del
Banco de Córdoba (que según declaraciones oficiales
que tuvieron amplia publicidad iba a resarcir de las
pérdidas habidas): $ 141.311.900 (delos cuales los
pedidos mayores corresponden a Tecnicor , con más de
$47.000.000 y a la Confitería “Oriental” con
$15.000.000, 2) Banco del Interior sucursal San
Martín, $5.000.000 3) Xerox: $25.000.000, 6)
Ministerio de Obras Públicas (reconstrucción de
expedientes y archivos) $4.500.000, 7) Gas del Estado
$ 3.000.000, 8) Casa Sur :  $ 8.000.000, 9)
Automóviles quemados (aproximados) $ 100.000.000, 10)
Instalación de la vía pública (estimación aproximada)
$ 25.000.000, 11) Quioscos en la vía pública, letreros
publicitarios, : $8.500.000. De los créditos
solicitados por las casas comerciales fueron
concedidos por el Banco de Córdoba algo más de $50
millones en total. Haciendo un cálculo muy generoso,
podría sumarse a la primera cifra un suplemento de
destrucciones no especificadas hasta alcanzar, por
todo concepto, los $500 millones que son sólo la
décima parte de cantidad esgrimida por círculos
oficiales.(...) El sector obrero dejó de percibir, en
los paros del 29 y 30 de mayo, la suma de $
263.000.000.
Las más diversas instituciones públicas y privadas se
consideraron obligadas a emitir su opinión acerca de
los hechos. Naturalmente, los órganos de prensa
hicieron sentir también su voz. La preocupación de las
fuerzas empresarias cordobesas, aterradas ante la
perspectiva de perder o limitar sus fuentes de
ganancia, fue la de tender un manto de olvido sobre
los hechos y propiciar el diálogo y la vuelta al
trabajo (...) En cambio, las centrales empresarias de
Buenos Aires, más alejadas de los hechos, los
condenaron severamente y pusieron el acento en los
atentados contra la “propiedad privada” que se habían
producido. La CTR Regional Córdoba (...) emitió
sucesivos documentos en los que se puntualizaba
respecto a quiénes habían sido los verdaderos
sacrificados de las jornadas insurreccionales y de los
paros. “Los trabajadores hemos perdido cifras
millonarias en salarios no cobrados en los últimos
meses. En esas luchas no sólo hemos perdido jornales,
lo que es mucho más importante, hemos perdido a
nuestros compañeros, algunos condenados en cárceles
del Sur y otros asesinados en las calles de esta
Córdoba rebelde.”

“El CordobazoDaniel Villar, pág.96 y 97
Centro Editor de América Latina

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Las acciones.

Composición social de la masa movilizada
1969, Mayo, 29.

La falta de evaluaciones precisas que informen acerca
de la composición y aún de la existencia de algunas
columnas que avanzan hacia el centro, torna difícil
determinar con exactitud las proporciones de cada
sector participante. Con todo podemos afirmar.:
a) El proletariado industrial altamente concentrado
participa en forma predominante. La columna de
3.000-4.000 obreros en forma predominante de IKA, a la
que se suman 1.000 metalúrgicos y otros, avanza hacia
el centro encuadrada por sus direcciones sindicales.
Sumemos a ellos obreros de diferentes fábricas 
(Perdriel, Ilasa, Perkins, IME, etc) que no fueron
encolumnados pero sí organizados, y los de FIAT, que
en cierta medida participaron sin la anuencia de las
direcciones
b) El proletariado se servicios básicos participó en
menor medida representado por Luz y Fuerza (1000),
pero no con menor combatividad. Participaron
probablemente algunos ferroviarios y municipales
c) los empleados (públicos, bancarios, judiciales,
municipales, comercio, etc) tuvieron cierto papel
,aunque sólo secundario, sólo participaron aquellos
que por su cuenta decidieron permanecer en el centro
d) los estudiantes, cuyo número no puede ser evaluado,
deben haber ocupado el segundo lugar y después del
proletariado industrial, si tenemos en cuenta el nivel
alcanzado por la movilización previa que se originaba
en las muertes de los estudiantes de Corrientes y
Rosario. El día 28 se reúnen en diversas asambleas
5.400 alumnos universitarios. Tuvieron cierta
actividad los secundarios, aunque notablemente
inferior a la alcanzada en Rosario, días antes
e) la pequeña burguesía (pequeños industriales,
comerciantes, cuenta propia, profesionales, etc.)
adquiere importancia al desplazarse la lucha a los
barrios dando apoyo logístico
f) los jornaleros y desocupados tuvieron poca
actuación, excepto en ciertos lugares y a ciertas
horas
h) la burguesía. Participan sectores de la burguesía
(radicales, comandos civiles) bajo la forma de
francotiradores en sus propios barrios, donde no hubo
otro tipo de acciones.”


Pág.182.
“Lucha de calles, lucha de clases”
Beba Balve y otros
Ediciones La Rosa Blindada

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El Cordobazo, desde el otro lado

“Yo intuí, ese difícil 29 de Mayo, que algo estaba
pasando en el país, algo nuevo cuya singularidad
trataba de precisar dentro del marco de mis
preocupaciones mayores. No podía saber en qué
terminaría aquello, cómo reaccionaría ante los
acontecimientos, cuáles eran sus causas mediatas y
profundas. Pero, empezaba a convencerme que otros
elementos, inusuales, estaban entrando a la realidad
política y a la forma en que nosotros vivíamos esa
realidad (...) Durante tres años el país estuvo
gobernado con cierta facilidad. Siempre presenta
dificultades el ejercicio del poder, pero en última
instancia el mecanismo imaginado en 1966 funcionaba
aparentemente en forma aceptable y no encontraba
verdaderas resistencias.

Las FFAA habían nombrado a un general retirado para 
que se desempeñara como Presidente de la Nación
durante un lapso impreciso. La mayoría de los
argentinos consintió en la práctica la interrupción
del sistema constitucional (...) la mayoría de la
gente consideraba a Onganía un producto natural de la
situación y nadie se sorprendía demasiado. Pero el 29
de mayo de 1969 comenzó a ser puesto a prueba todo el
sistema vigente.(...) El 29 de mayo de 1969 es el
instante crítico que marca el fracaso de la
“Revolución Argentina”. Su prehistoria puede ubicarse
en Abril de 1968 o poco antes, pero fue el 29 de Mayo
de 1969 cuando Córdoba marcó el punto de saturación de
un estado de cosas.(...)El 29 de Mayo quedó en claro
que el tantas veces consenso pasivo, si alguna vez
existió, había desaparecido....”
“...El gobierno en su conjunto estaba conmovido por
los acontecimientos. En el Ejército se percibía el
impacto y faltaban, inclusive, aquellos que poco
después del 29 apreciaban que la situación había
llegado a un punto irrecuperable...”
“El gobernador Caballero no parecía comprender, en
toda su magnitud la naturaleza especial del frente de
tormenta que se cernía. Las autoridades provinciales
habían concurrido protocolarmente a la memoración del
Día del Ejército, en el Comando del Cuerpo III,
mientras las calles iban siendo controladas por los
manifestantes. Todos los observadores (aún el
gobernador Caballero) reconocerían después que esos
manifestantes, al menos en las primeras horas,
contaron con casi la totalidad de la población. Los
piquetes subversivos mostraron una gran eficacia, pero
también se apreciaba grupos totalmente ajenos a la
subversión y, en especial, de los aparatos del
radicalismo y de la estructura sindical...”
“Poco después delas doce escuché el teléfono en mi
residencia en Campo de Mayo. Era el primer llamado que
me hacía el comandante del III Cuerpo de Ejército,
general Eliodoro Sánchez Lahoz quien me informaba que
la situación era gravísima. Casi simultáneamente,
desde el Comando en Jefe del Ejército, comenzaron a
notificarme que los hechos parecían fuera de
control.(...)
Mientras el Comandante del Cuerpo me informaba sobre
los hechos, el gobernador se comunicaba -presentándome
el mismo cuadro- con el Ministro del Interior.
Enseguida se produjo un nuevo llamado de Sánchez
LahozÑ
- El gobernador me dice que ésto empeora rápidamente.
- Que Caballero empeña a fondo a la Policía - le
contesté
- La policía ya fue desborda. Hay incendios en varios
lugares y los bomberos también están anulados- comentó
Sánchez Lahoz.

“Mi Testimonio”. Alejandro A.Lanusse. 
Laserre Editores,1977
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EL CORDOBAZO
De la Córdoba reaccionaria del ´55
a la Córdoba revolucionaria del ´69

El 29 de Mayo de 1969 se produce en la ciudad de
Córdoba un acontecimiento que no se había producido
muchas veces en la escena política en el siglo XX. La
irrupción violenta en las calles de las grandes
mayorías populares. No era ésta la primera vez que
ocurría, ni sería la última. 
En realidad, es bueno recordar lo que muchos olvidan
deliberadamente. Este acontecimiento será la
culminación de un vergonzoso proceso que se inicia en
el ´55, en el mismo lugar, cuando estalla la
conspiración cívico-militar contra el gobierno de
Perón. El golpe de estado del ´66 contra el gobierno
surgido de la proscripción del peronismo (como lo era
el de Illia), dará lugar a una dictadura militar
llamada “revolución argentina”. Pero en realidad era
la continuación dialéctica dela primera “libertadora”
. Cambiaba el envase pero el contenido seguía siendo
el mismo: un sentimiento y una certeza (el odio al
peronismo y la imposibilidad de democracia política
mientras el peronismo sea el seguro ganador de los
comicios)
El general Onganía recibe la suma del poder público
con veleidades de autócrata y presunciones de
infalibilidad. El último cristiano puro que nos
quedaba pretendía llevarnos a un idílico lugar donde
el orden y las jerarquías serían restablecidas y a un
largo ayuno político que nos serviría para
purificarnos de las ideas contaminadas de la
Revolución Francesa.
Con un “desensillar hasta que aclare”, el pueblo se
repliega en un principio hacia el silencio. Después de
todo, estos militares, herederos dela pasión gorila,
igualaban a los peronistas con el resto.  A todos los
partidos les expropian sus sedes y a los estudiantes
les intervienen las universidades. Finalmente todos
los sectores tenían las manos atadas a la espalda,
excepto los grandes intereses económicos nacionales y
extranjeros que hasta ubicaron a uno de los suyos en
el Ministerio de Economía.
La violencia todavía en desatarse, aunque ya se
empezaba a oler a pólvora y a sangre. Los estudiantes
y los obreros comenzaron con reclamos que rápidamente
se generalizaron recibiendo por única respuesta
represión.
Mientras tanto en la ciudad de Córdoba los obreros
preparaban un plan de lucha por mejoras salariales.
Declaran un paro activo (huelga y marcha) para el 29
de mayo. A la mañana de ese día se disponen a
manifestar pacíficamente hacia el centro de la ciudad.
Al frente de las columnas marchan los dirigentes
sindicales, que lanzaron la huelga de protesta sin el
apoyo de la “ultraizquierda” (trágicamente famosos
algunos de ellos, luego)porque los consideran “
burócratas.”
Se le unen en el camino los estudiantes universitarios
y ese será una de las originalidades de este proceso
histórico  (era la primera vez que los estudiantes y
los obreros marchaban juntos y por los mismos
objetivos)
La marea humana avanza decidida. La policía intenta
detenerlos sin mucha convicción. Solidaridad en lucha
de todo un pueblo, comerciantes, profesionales, amas
de casa, se unen espontáneamente. Esconden a los
estudiantes para evitar la policía, les dan material
combustible para las barricadas y los incendios que
evitan las cargas policiales y a los efectos de los
gases lacrimógenos. La ciudad en su totalidad se
encuentra en manos de los manifestantes. A la
autocracia  elitista le responden los manifestantes
con la consigna “y luche, luche, luche, no deje de
luchar por un gobierno obrero, obrero y popular”.
Sobrepasada la policía (en muchos casos se retiran
saludando a los manifestantes),sobrepasada la
gendarmería y cuando ya hay francotiradores en toda la
ciudad comenzará el repliege de las masas y a
continuación la entrada en puntas de pie del ejército
a la ciudad. 
El autócrata que ya estaba ciego, se sorprende de que
el pueblo de Córdoba se haya sublevado. El que
amenazaba con una dictadura sin plazos y sí, con
objetivos a cumplir. El que prometía poner orden en el
caos y terminar con el peligro comunista, termina
perdiendo ya no solo el favor del pueblo, que nunca
tuvo, sino el de los que lo habían ungido.
¿Qué había sucedido? ¿Porqué esa violencia colectiva ?
¿Quién la concibió? ¿Quién la dirigió?. En la visión
individualista y conspirativa de la Historia, los
dueños del poder van a ver en el reclamo estudiantil y
la posterior muerte de Cabral en Corrientes como el
inicio de un plan subersivo. En el que planificaron
todo. Todo sería un ensayo de lo que luego será la
guerra subversiva. Y hasta sus enemigos en el ejército
habían dejado hacer para perjudicar al gobierno.
En esa visión parcializada de la Historia hay una
subestimación de lo colectivo como generador de
Historia (si hasta le niegan a los pueblos la
posibilidad de una conciencia colectiva). Sin embargo
en un ejercicio de memoria histórica libre de las
presiones de la época y de los intereses específicos,
debemos decir que el “cordobazo” fue una manifestación
espontánea de protesta frente al autoritarismo
implacable. No hubo dirección, ni organización, ni
plan alguno, fue un pueblo que “hizo tronar el
escarmiento”.
Y además se equivocan aquellos que sostienen que el
“cordobazo” fue el inicio de la violencia política y
del terrorismo en la Argentina. Porque el origen de la
violencia y el terror como armpas políticas habrá que
buscarlo catorce años antes, en el ´55.
Y los que organizan las bandas armadas que asolarán el
país a posteriori, con el terrorismo como única
bandera son los hijos genéticos y políticos de los
tristemente célebres “comandos civiles” (el radical
Santucho, el nacionalista católico Firmenich, los
Muñiz Barreto, Alsogaray,etc). En todos ellos se
notará el sutil hilo que los une el antiperonismo más
feroz.
El cordobazo marcó un punto de inflexión en la
realidad política argentina. Porque desde la Comuna de
París hasta nuestros días, todo acontecimiento
colectivo de esta naturaleza generará cambios
profundos e irreversibles y por eso mismo
revolucionarios. Es que la presencia colectiva en la
historia siempre deja huella. 
Singular acontecimiento el “cordobazo”, duró apenas
una jornada pero sus efectos sin duda cambiarán la
historia de la Argentina.”

Jorge Guerreiro Santos
Corriente de la Izquierda Nacional
San Miguel, Mayo 2005
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EL PODER DE LA ACCION DE MASAS ES AUN LA ENSEÑANZA
PERDURABLE DEL CORDOBAZO


El 29 de Mayo de 1969 el pueblo de Córdoba se levantó
contra la dictadura militar encabezada por el general
Onganía y selló la suerte de un régimen sostenido en
la represión de toda forma de resistencia popular,
principalmente de las líneas combativas del movimiento
obrero, y orientado según los intereses de los grupos
monopólicos locales y del capital extranjero. 
El estallido de Córdoba tuvo repercusión nacional y se
insertó en un torrente de movilizaciones populares que
sacudió las provincias argentinas a lo largo de cuatro
años. El balance de fuerzas, que hasta entonces se
inclinaba casi por completo en favor de la dictadura,
se quebró violentamente. Krieger Vassena, agente del
capital monopólico local y extranjero, colocado frente
al Ministerio de Economía, renunció inmediatamente y
el general Onganía, autócrata que esperaba perdurar en
el poder por veinte años, fue relevado del Ejército un
año después. Sus sucesores, Levingston y Lanusse
presidieron gobiernos en crisis, obligados a una
retirada que abrió el camino a la reconquista de la
soberanía popular, y al advenimiento del tercer
gobierno peronista el 25 de Mayo de 1973.
El mayo cordobés dió cuenta de un cambio de singular
importancia. En las calles de la Córdoba insurrecta la
confluencia obrero-estudiantil dejó de ser una
consigna propagandística para transformarse en una
práctica militante sin la confrontación con el régimen
usurpador. Amplias capas de la pequeña burguesía ,
asfixiadas por la política de extranjerización y
concentración del capital impulsada desde el
Ministerio de Krieger Vasena, y hartas del despotismo
reaccionario de la dictadura, pusieron en tela de
juicio verdades del liberalismo oligárquico y
comenzaron a reorientarse en dirección a las
posiciones del movimiento obrero. Por fin, la
nacionalización de la clase media desplazó el centro
de gravedad de la lucha política y creó las
condiciones para la construcción de una amplio Frente
Nacional y Popular.
(...) En definitiva, la radicalización de la lucha
política y la intensificación de la experiencia
colectiva quedaron a mitad de camino. La soberanía
popular fue reconquistada tras 18 años de gobiernos
militares y civiles surgidos de la proscripción del
peronismo y Perón volvió a presidir un gobierno
popular.
Pero ni él ni su Movimiento eran los mismos. El
contenido antiimperialista y anti-oligárquico  del 45
se había diluido, las contradicciones internas y
externas habían aumentado y el peronismo estaba en
declinación.
Simultáneamente, la militarización de la política por
las organizaciones armadas bloqueó la posibilidad de
construir una dirección revolucionaria. Lejos de
profundizar la experiencia de clase, la lucha armada
llevada adelante por las “formaciones especiales”
peronistas alejó a miles de militantes de la
perspectiva abierta por el “cordobazo”. Existe una
diferencia sustancial entre las acciones militares de
los grupos armados bajo dirección pequeño burguesa y
la violencia revolucionaria según los métodos del
proletariado. En la Argentina turbulenta de los años
70 esa diferencia la vivió trágicamente el movimiento
popular. En definitiva el enfrentamiento entre bandas
para militares y para policiales organizadas desde el
estado y las organizaciones armadas actuaban en nombre
de la Patria Socialista o que se declaraban marxistas
revolucionarias terminó por congelar la experiencia
colectiva. Focalizando la represión en los cuadros de
militantes de fábricas y empresas y del movimiento
popular en general. Perón, que no pensaba en el
socialismo y cuyo proyecto era reconstruir el
capitalismo nacional en la medida de lo posible, se
valió de la violencia militarizada de sus nuevos
seguidores para hostigar a la dictadura. 
El jefe popular, que desde el comienzo de su carrera
política previno sobre los peligros que encierra la
espontaneidad de las masas y que, en consecuencia,
siempre se encargó de neutralizar las experiencias que
afirmaran una posición independiente en la clase obra,
aceptó, mientras estuvo en el llano, la presencia de
un ala izquierda armada. Sabía muy bien que en medida
que tendiera a sustituir y, en definitiva a desplazar
la iniciativa popular , la vía armada era una vía
controlable (....) Pero la perspectiva que en su
momento abrió el cordobazo no está clausurada, sigue
abierta en otra dirección. Aquella que tiene por
centro de gravedad la iniciativa de las masas, por eje
político la acción independiente de la clase
trabajadora y por principio revolucionario la
profundización de la experiencia popular”

Osvaldo Calello
Izquierda Nacional
Año IV-Junio de 1999
Pág.8 y 9




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