[R-P] Alberto Buela: Cuando la representatividad es nula, surge la revuelta

edgar smith condornacional en yahoo.com.ar
Vie Mayo 27 12:00:12 MDT 2005


Cuando la representatividad es nula, surge la revuelta

                                                      
Alberto Buela(*)

La tan mentada crisis(mejor ruptura) de
representatividad política y social que campea en toda
nuestra sociedad viene siendo estudiada desde
distintos ángulos.
 
a) Como crisis de dirigentes o dirigencial, en donde
lo que se resalta es la incapacidad de éstos para
actuar acorde a la representación asumida.

b) Como crisis de los partidos políticos o
partidocrática, en donde aquello que se subraya es la
incapacidad de los partidos políticos tradicionales
para elaborar nuevas respuestas ante nuevas
situaciones. Estos partidos anquilosados en sus
canongías y prebendas cometen el grave error de pensar
y sostener que haciendo siempre lo mismo pueden
obtener resultados diferentes. 

c) Como crisis de los modelos o paradigmas
político-sociales, en donde la democracia demoliberal
burguesa colapsó tanto por las contradicciones
internas que generó, como por falta de respuesta ante
las nuevas situaciones, llámese crisis del
Estado-nación, nuevos localismos, nuevas regiones,
etc.

Pero más allá de estas consideraciones de tipo
teórico, o mejor aún, de acceso teórico a la crisis de
representatividad, existe el hecho bruto que pone de
manifiesto dicha crisis como ruptura. Y esta es la
tesis del presente artículo: Los dirigentes, los
partidos y los modelos al no poder dar respuesta
adecuada, plausible y eficaz, a las demandas de la
realidad socio-económico-político-cultural, anulan y
clausuran su representatividad que, inmediatamente,
pasa a la revuelta, la movilización y la protesta
pública. 

Y así, se ven superados por las circunstancias los
partidos políticos con el surgimiento de múltiples
variantes partidocráticas, lo mismo pasa con los
sindicatos en donde las comisiones obreras llevan la
iniciativa en la lucha político-reinvindicativa, eso
mismo sucede con los modelos o proyectos políticos
tradicionales, transformados en una monserga
(regadera, le decimos nosotros) en boca de los
oligarcas del partido.

Esta ruptura de representatividad se extiende a
ámbitos tan dispares como el de las iglesias o el de
la ciencias. Hoy los dirigentes eclesiásticos corren
detrás de los hechos. Así en nuestro país la inmensa
mayoría del episcopado reaccionó tarde e
inadecuadamente ante la muerte y posterior elección
del nuevo Papa. 

En cuanto al ámbito de las ciencias, Klimosky, el más
mentado, no ha sido más que un divulgador de ideas
ajenas. Lo científicos del Conicet, su sacrosanto
templo en Argentina, no pasan de comentar papers
extranjeros hasta su cómoda jubilación a cargo del
Estado.

Los científicos más premiados (premios Konex) vienen a
ser como los esclavos de la caverna platónica,
campeones en desentrañar sombras. Si nos tomáramos el
trabajo de enumerar todos los temas de investigación
científica de los últimos veinte años comprobaríamos
como en un 90% se han ocupado en descifrar,
interpretar y desentrañar sombras. 

Naturaleza de la ruptura de la representación

Hace ya varios años que venimos sosteniendo que
nosotros no estamos en crisis sino en decadencia(1),
porque las crisis siempre son pasajeras (crisis de la
adolescencia, de la andropausia, etc.) en cambio la
decadencia indica una declinación constante y
permanente de la que difícilmente se pueda salir
desandando el camino. Es necesario pasarla por arriba.


La mejor definición que encontramos es la que nos
brinda el periodísta y pensador Gilbert Comte cuando
la define como le refus du sacrifice, el rechazo del
sacrificio "La décadence débute quand chacun refuse de
prendre des risque pour les autres(2).                
    

Ahora bien, la noción de decadencia encierra un enigma
poco común, y es que siempre se puede ser un poco más
decadente. Su concepto significa tanto naufragio,
hundimiento, ruina, caída u ocaso. Encierra la idea de
declinación necesaria de la que no se puede salir
recorriendo el camino hacia atrás. Es necesario
comenzar de nuevo como lo hace el sol luego del ocaso
o el comerciante después de la ruina. 

Así, pues, de la decadencia sobre todo de la social,
política, económica y cultural que es la que nos
afecta hoy , aquí y ahora, en Argentina solo se puede
salir por dos vías: O la restauración o la revolución.
Ejemplos históricos tenemos de ambos caminos. Así
Augusto, luego de las desastrosas guerras civiles que
sumieron en decadencia a la República  comienza la
restauración de las costumbres antiguas que habían
hecho grande a Roma. De idéntica manera, mutatis
mutandi, en nuestro país Rosas luego de la desastrosa
anarquía de la década de 1820/29 que sumió en
decadencia, se alzó como el Restaurador de la leyes.

Ejemplo de la vía revolucionaria lo ofrece Fidel
Castro con la revolución cubana, con todos los reparos
que pueden hacérsele, que vino a cambiar el orden
constituido de prostitución, corrupción y decadencia
que el régimen de Fulgencio Batista había sumido a
Cuba.

Del estado de decadencia no se puede salir remontando
la decadencia, sino que se tiene que salir por afuera
de la misma, sea por restauración si hubo un régimen
donde se vivió mejor o por revolución si no hay una
experiencia histórica donde referenciarse. 

De la decadencia como del laberinto, no se sale desde
el interior sino por arriba como Dédalo y su hijo
Icaro lo hicieran del laberinto cretense.

Nuestros representantes rechazan sacrificarse por sus
representados, no toman ningún riesgo a favor de los
otros, sus representados. El pueblo en su conjunto es
simplemente un convalidador de representaciones que
sus dirigentes, los representantes, no se ven
obligados a cumplir. 

La única obligación que tienen es cumplir con el
procedimiento jurídico formal de acceso a los cargos,
a las representaciones. Una vez en posesión de las
mismas su responsabilidad se diluye en un discurso
político que dice y no dice: que promete sin
comprometerse, ni moral ni existencialmente. En una
palabra, promete pero no se obliga.

Esta ruptura de la representatividad que se da en
todos los niveles y dominios de la actividad ha hecho
que el pueblo llano busque la solución de sus
problemas, a sus demandas, a través de las
movilizaciones, las tomas de edificios, los piquetes
en las rutas y calles, la ocupación de los espacios
públicos, la interferencia en los servicios y las mil
medidas y revueltas hechas ad hoc.

El pueblo ha tenido que tomar la representación en sus
manos porque sus representantes, políticos y sociales,
no lo han representado, no han estado a la altura de
sus necesidades.

¿Para qué sirve el parlamento si con sus leyes no
soluciona los problemas del pueblo que lo votó?. ¿Para
qué sirven los sindicatos si no logran las
reivindicaciones reclamadas por sus trabajadores?. 

¿Para qué sirven los científicos si no investigan lo
que es , lo que se necesita en lugar de descular
hormigas o desentrañar sombras?. ¿Para qué sirven los
pastores que no se ocupan de las necesidades de sus
ovejas y las protegen del lobo?. ¿Para qué sirven los
jueces que ignoran la noción de equidad, limitándose
al procedimiento?. ¿Para qué sirven los dirigentes
locales y barriales si en lugar de ocuparse del vecino
se ocupan del ciudadano o peor, de la humanidad? 

Cuando un dirigente enaltezca el sacrifico personal
como su método en el ejercicio de la representatividad
podrá, entonces, el pueblo confiarle su
representación, en el mientras tanto, está la
exigencia de construir en la lucha, que es donde se
muestran los talentos, nuevos dirigentes que tengan
como apotegma tomar riesgos personales a favor de sus
representados. Sólo así se podrán reemplazar a los
antiguos, de lo contrario se reciclarán
automáticamente como lo vienen haciendo desde hace
décadas. Así como lo hicieron ostensiblemente luego
débacle del 2001, interpretando el grito popular: "que
se vayan todos" no yéndose ninguno. 

1.- Buela, Alberto: Metapolítica y filosofía, Bs.As.,
Theoría, 2002, p. 59.-
2.- Comte, Gilbert: Notes sur un temps rompu, Paris,
Le Labyrínthe, 2003.- redactor de Le Monde 1969
a1982.-

(*) CEES (Centro de estudios estratégicos
suramericanos)

alberto.buela en gmail.com 



		
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