[R-P] Ingeniosos eructos de Jorge Asís
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Mayo 27 07:04:08 MDT 2005
[Lo que sigue lo dice Jorge Asís, otro menemista, pero de mucho más
fuste que el mediocre Raventos. Cargado de veneno canero y quizás
sérvis, tiene dos grandes méritos: (a) está muy bien escrito, y (b)
tiene razón cuando plantea que la extensión de las licencias fue un
pésimo negocio político de Kirchner.]
Débil 527, la Mediocracia
Licencias eternamente prorrogadas de televisión y radio.
Tío Plinio querido:
Por una vez, habrá que admitir las coincidencias con el presidente
Kirchner.
Porque Kirchner tiene razón, cuando dice que la Argentina no puede
tener un presidente débil.
El problema, tío Plinio querido, es que Kirchner es débil.
Su fragilidad conmueve de tan gigantesca.
Es enternecedoramente debilucho. Blando y tierno, como un pan de
leche.
Ocurre que Vulgarcito se siente necesitado de indulgencia mediática.
De cierto amparo, de acompañamiento positivo, de evaluaciones
optimistas como un canto de Walt Whitman.
Pobre hombre. Se encuentra sostenido, apenas, por la tolerancia
especulativamente mercenaria de los mayoritarios medios tradicionales
de comunicación.
Y por el sugestivo tachín tachín de Artemiópolis.
Está tan débil el César de neceser, que debió suscribir, olímpico y
glacial, el decreto 527. Para ser precisos, el 527/05.
Trátase, simplemente, de un decreto escatológicamente indispensable.
Que se convierte en una de las decisiones más gravitantes de su
gestión.
Si es que podemos llamar gestión a sus dos años, agobiantemente
dilatados, de imposturas bonapartistas, de retos a la bartola y
arrebatos adolescentes envasados al vacío.
Una colección de torpezas que signan, acaso, el éxtasis del momento
más banal de nuestra maltratada historia.
Trátase de un decreto, tío Plinio querido, el 527/05, que produce,
al fin y al cabo, de manera equitable, tanto vergüenza como
indignación.
El 527 es la nueva hipocresía numerada. Es casi tan sustancial para
la gestión como los alegremente venales subsidios al transporte, que
tanto favorecen la vigencia deportiva de la marroquinería política.
Ocurre que, en un severo arranque de sinceramiento republicano, por
intermedio del 527 Kirchner decidió prorrogar, por otros diez años, y
en uso de sus facultades preelectorales, las licencias de todos los
canales de radio y televisión.
Por lo tanto, con esta donación generosamente concesiva, ejecutada
ante la cómplice impotencia parlamentaria, se oficializa, doblemente,
la Mediocracia.
Doble porque se consolida, en principio, el instaurado Gobierno de
los Medios, que Aristóteles ni Grondona pudieron tratar.
Y porque se instala, acaso para siempre, la cultura política de la
mediocridad.
Juéguele entonces nomás al 527, tío Plinio querido.
Y consagremos el 20 de mayo del 2005, para festejarlo en adelante,
con Tedeum y función de gala en Obras, todos los 20 de mayo. El Día
de la Mediocracia Nacional.
Con esta entrega inútilmente cesarista, Kirchner supone que puede
garantizarse, en adelante, sin obstáculos imprevistos, un apoyo
trascendente para la impostura de su plebiscitación contranatural.
Las baterías blindadas de la comunicación, están perfectamente
encuadradas. ¡Firmes!
Canales, diarios y radios, ¡descanso! Todos adentro de la bolsa.
Gracias al 527.
Puede parafrasearse una canción de su infancia: "¿Y quién se mete/
con las ventajas del 527"
Kirchner adquirió entonces, con la gloria sigilosa de su decreto
imperdonable, la supuesta tranquilidad preelectoral, y cierto
favoritismo plebiscitario, engañosamente bananero.
Sin embargo, Vulgarcito, el débil, firmó, acaso sin siquiera
sospecharlo, con el 527/05, su propia sentencia de fusilamiento.
Si ya les entregó, a los próceres empresariales de los medios, hasta
las nalgas caricaturales de su honor. ¿Qué otra cosa, en adelante,
les podrán pedir?
Cuando los empresarios de los medios, dignos próceres de marmol del
Billiken del futuro, ya no tengan más ventajitas imaginables para
sacarle, al primer atributo de vacilación y certificación de patética
desnudez, no tendrán otra alternativa que convertirlo en charqui,
hacer girones de sus innumerables flancos de vulnerabilidad y ponerlo
a secar al sol.
Por lo tanto, los abnegados próceres del Billiken, solemnes
propietarios de canales de aire y de cable, los traficantes del
"eter" (como decía el inigualable Carlitos Ginés), y los
inescrupulosos supermercadistas del más grande diario de la prensa
tradicional, hoy tienen, gracias al 527, que saltar de algarabía. Y
rendir culto al vulgarcitismo fundamentalista.
Aparte, en un país sin clima, sin siquiera atmósfera de negocios
privados, con una actividad económica deprimente y degradada, con el
Gorro Frigio del Estado como publicista principal, hablar de
iniciativa privada, o de construcción de capitalismo, en adelante, se
convierte, menos que en una truchada, en un agravio a la lucidez.
Así que vayan las más perversas felicitaciones de JorgeAsísDigital a
los más grandes Mediócratas de la Argentina.
Al señor Héctor Magnetto, aquel pudoroso tenedor de libros de
Chivilcoy.
Al señor Daniel Hadad, nuestro próximo Berlusconi de bajas calorías.
Y un tanto más distante, al señor Ávila, el audaz que se atrevió a
privatizar la idea del fútbol.
Felicitaciones entonces, a los Mediócratas, porque ya tienen las
leyes culturales a medida, y pueden disfrutar de las pautas
publicitarias del Gorro Frigio del Estado que los mantiene, y aparte
ya tienen aseguradas sus pertenencias, por el 527, casi a
perpetuidad.
Felicitaciones porque consiguieron, nuestros insaciables
Mediócratas, que Vulgarcito hipoteque la política de comunicación de
los sucesores.
Es decir, la catástrofe del kirchnerismo, en adelante, ya no será tan
sólo una anécdota piadosamente prescindible de la historia.
Porque deja, para la posteridad, una imposible estructura
comunicacional legitimada, por lo menos, por los próximos cuatro
mandatos.
Sin embargo, tío Plinio querido, estas líneas deben ser
simultáneamente leídas y olvidadas. Porque sólo algún bonzo de
amianto, en adelante, podrá tratar el asunto.
Adivinará perfectamente los hondos motivos de silencio del 98 por
ciento de la clase dirigente. A todos, en definitiva, les conviene
adherir a la interpretación admisiblemente oficial. Y podrán
anotarse, sin remordimientos nocivos, en el corso prostibulario de la
prensa independiente.
Tampoco espere que de esto hable, aunque sea en los boliches, algún
diputado de osadía regulada. Y hasta los cableros vocacionales que
alquilan los espacios tendrán que cuidarse, y guardar el silencio
como si fuera una culpa familiar. A ver si todavía Albistur, o el
propio Albertito, no autorizan el avisito que permite respirar, y
simular que ejercitan, aún, el periodismo.
Por lo tanto, alegrémonos porque gracias al decreto 527, los
próximos cuatro mandatos presidenciales están también hipotecados.
De manera que, cualquier estadista que pretenda postularse para
comandar la debacle inexorable del postvulgarcitismo, tendrá que
someterse al criterio decisorio de los dos personajes más poderosos
de la Mediocracia.
Los citados Mediócratas Héctor Magnetto y Daniel Hadad, que se
llevan, por ahora, como Thompson y Williams. Aunque seguidos, a
cierta respetable distancia, por algunos estelares próceres de
reparto, como el negro Ávila, y más atrás Daniel Vila, la señora Piti
Herrera, el Pergolini que se ganó la eternidad hasta el 2035, el Rulo
Moneta, el inmortal Manzano, y ya en el fondo, mucho más atrás, acaso
donde amenazan con juntarse las paralelas, el último prócer, don
Julio Ramos.
En fin, tío Plinio querido, habrá que resignarse y finalmente tratar
de pasarla bien con la dictadura de la Mediocracia.
Habrá que aceptar, incluso, que aparte se dispongan a agraviar la
inteligencia del semejante. Y que los Mediócratas puedan pensar que
los argentinos, en bloque e individualmente, son globalmente otarios.
Habrá que tolerar que presenten, para colmo, tanto kirchneristas y
mediócratas, la ignominia del decreto 527/05 como un logro importante
para la libertad de expresión. Para modernizarse con televisión
digital y pensar estrategias a largo plazo.
Habrá que tomar, en definitiva, como un hecho cotidiano, el agravio
sistemático a la inteligencia.
Y decirnos mil veces, hasta convencernos, que Vulgarcito no es débil,
Vulgarcito no es débil, Vulgarcito no...
Dígale a tía Edelma que no se asuste porque ya no hablo más.
Jorge Asís
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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