[R-P] Sincericidio: Bush anuncia creación de una "oficina para asuntos coloniales"

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Vie Mayo 27 06:41:52 MDT 2005


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Se llamará Oficina de Reconstrucción y Estabilización
y tendrá como función desestabilizar gobiernos
hostiles y colonizar países

Bush revela sus planes para crear una oficina colonial
de EE.UU. 


Bill Van Auken
WSWS
Traducido para Rebelión por Germán Leyens 

El gobierno de EE.UU. está creando una agencia
permanente encargada de la consolidación acelerada del
control de EE.UU. en países expuestos a la agresión
militar de Washington. Fue el mensaje esencial del
presidente George W. Bush en un discurso del miércoles
ante un público republicano en Washington.


Anunció que su gobierno propone 100 millones de
dólares en el presupuesto del próximo año para un
nuevo fondo de “reacción a conflictos” y 24 millones
de dólares para una nueva Oficina de Reconstrucción y
Estabilización dentro del Departamento de Estado. Esta
oficina incluirá un “Cuerpo de Reacción Activa”
compuesto de especialistas en asuntos exteriores del
gobierno, así como asesores y contratistas privados.


Bush cubrió esta nueva iniciativa con el manto de la
democracia. “Vemos el ascenso de una nueva generación
cuyos corazón arden por la libertad – y la tendrán”,
declaró. Lo que tendrán en realidad, sin embargo, y lo
que prepara la administración de EE.UU., es más
guerra.


El presidente escogió una audiencia receptiva a sus
opiniones para dar a conocer su plan: el Instituto
Internacional Republicano, parte constitutiva de la
Fundación Nacional por la Democracia (NED, en sus
siglas en inglés). La NED fue creada hace más de 20
años para utilizar al Partido Republicano, a los
demócratas, al gran dinero y a la burocracia sindical
de AFL-CIO como conductos para financiar lo que antes
era suministrado clandestinamente por la CIA a fin de
desestabilizar a gobiernos extranjeros o promover
movimientos patrocinados por EE.UU.


El título de la nueva agencia: “Reconstrucción y
Estabilización”, presupone obviamente actos de
destrucción y desestabilización, que han de ser
realizados por sus homólogos en el Pentágono y en los
servicios de inteligencia estadounidenses.


Habría que subrayar que el financiamiento anual para
las operaciones globales de este nuevo esfuerzo
supuestamente altruista de EE.UU. – 124 millones de
dólares – es apenas una septuagésima parte del monto
de las más recientes asignaciones de “emergencia” para
las continuas operaciones militares en Irak y
Afganistán.


Bush afirmó que el ímpetu para la nueva agencia – con
su capacidad de enviar equipos civiles de ocupación a
cualquier parte del mundo – provino de la experiencia
de la invasión de Irak por EE.UU.


“Saben, una de las lecciones que obtuvimos de nuestra
experiencia en Irak es que aunque es posible desplegar
rápidamente personal militar en cualquier parte del
mundo, no pasa lo mismo con civiles del gobierno de
EE.UU.”, dijo Bush. Elogió a funcionarios de EE.UU.
por realizar un “sorprendente trabajo bajo
circunstancias extremadamente difíciles y peligrosas”,
y agregó: “Pero el proceso de reclutar y dotar de
personal a la Autoridad Provisional de la Coalición
fue prolongada, y difícil.”


Todo esto no son más que mentiras y deformaciones. Los
problemas esenciales que confrontó la autoridad de
ocupación estadounidense de Irak no resultaron de la
falta de un “cuerpo de reacción rápida”, sino de la
resistencia del pueblo iraquí y del carácter criminal
de toda la empresa.


El personal de la Autoridad Provisional de la
Coalición no fue seleccionado por su experiencia – el
conocimiento de la región, la fluidez en árabe y la
experiencia gubernamental eran algo sospechoso para la
administración Bush – sino por su lealtad
incondicional hacia el presidente.


Muchos de los jóvenes ignorantes que obtuvieron
puestos de autoridad en los ministerios iraquíes
fueron reclutados utilizando currículos enviados al
think-tank derechista, la Heritage Foundation. 


Las novatas fuerzas de seguridad iraquíes fueron
colocadas bajo la tutela nominal de Bernard Kerik, ex
guardaespaldas y ex inspector de policía plagado de
escándalos en la ciudad de Nueva York.


El objetivo primordial en Irak no fueron ni la
“reconstrucción” ni la “estabilización”, sino el
saqueo de la economía del país y el establecimiento de
un firme control de EE.UU. sobre sus reservas
estratégicas de petróleo. 


Esto debía realizarse a través de la privatización de
las empresas económicas de Irak, sus servicios
públicos y, sobre todo, de una parte decisiva de su
sector petrolero. El catastrófico deterioro de todos
los principales índices sociales citados en el
reciente informe publicado por el Programa de
Desarrollo de Naciones Unidas, pone a la luz la vil
realidad de que las autoridades de EE.UU. no han
reconstruido la infraestructura de Irak destrozada por
la guerra. Pero han sido hábiles en el saqueo y la
privatización.


A comienzos de este año, un informe especial del
inspector general reveló que la autoridad de ocupación
de EE.UU. no pudo rendir cuenta de unos 9.000 millones
de dólares que fueron supuestamente gastados en la
reconstrucción.


En un informe del viernes citando entrevistas con
antiguos funcionarios de la ocupación de EE.UU. y
memorandos internos, Los Angeles Times enfocó el mes
de junio de 2004, cuando la Autoridad Provisional de
la Coalición fue formalmente disuelta y se instaló un
régimen títere iraquí.


“Junio de 2004 ha emergido como un mes en el que tanto
el dinero como el rendimiento de cuentas fueron
tirados por la ventana – algo como una liquidación de
Barney’s en el Lejano Oeste, con EE.UU. en el papel
del comprador frenético, dejando que los iraquíes
paguen la cuenta”, señala el artículo.


The Times informa que la autoridad expidió más de
1.000 contratos ese mes, el doble de la cantidad
mensual normal. El dinero – malgastado, malversado y
robado – fue extraído de cuentas compuestas de
ingresos del petróleo iraquí y de activos bloqueados
del régimen de Sadam Husein. Esos fondos fueron
transferidos en gran parte a contratistas militares de
EE.UU., con algunos sobornos para miembros corruptos
del gobierno títere iraquí.

El robo de fondos iraquíes y estadounidenses es tan
astronómico que el gobierno se ha visto obligado a
lanzar una investigación criminal por presunta
malversación de fondos por parte de funcionarios
estadounidenses en conexión con unos 100 millones de
dólares de los fondos desaparecidos destinados a
proyectos de reconstrucción.


La privatización ha sido asegurada, por lo menos en el
papel. El único logro innegable de la autoridad de
ocupación bajo el procónsul estadounidense Paul Bremer
fue una revisión del código legal iraquí que, por
primera vez en alguna parte del mundo árabe, permite
la propiedad extranjera de un 100% de las empresas
iraquíes. Unas 200 empresas de propiedad estatal están
ahora destinadas a la privatización o liquidación por
capital extranjero, resultando en la eliminación de
cientos de miles de puestos de trabajo.


Se espera que en el curso de este año el ministerio de
industrias iraquí colocará a sectores de la industria
pesada, plantas petroquímicas, refinerías de azúcar y
otras empresas en la plataforma de subastas. El
problema, sin embargo, es la incapacidad de los
militares de EE.UU. de aplastar la resistencia a la
ocupación que ha hecho que pocos capitalistas
extranjeros estén dispuestos a invertir en el país,
por favorables que sean las condiciones.


Esencialmente, la nueva Oficina de Reconstrucción y
Estabilización (ORS, en sus siglas en inglés) de Bush
deberá realizar el mismo proceso en otros países
objetivo, pero con más eficiencia. Para el gobierno de
EE.UU. “estabilización” significa sobre todo la
represión de toda resistencia a la dominación de
EE.UU. “Reconstrucción”, por otra parte, es una
palabra de código para la demolición de todo obstáculo
a la explotación de los recursos del país por el
capitalismo estadounidense.


Esto fue explicado por Carlos Pascual, el antiguo
embajador de EE.UU. en Ucrania que fue escogido para
dirigir la ORS, en un discurso en octubre pasado.


“Al mismo tiempo que se está estabilizando, hay que
pensar en la etapa siguiente, que en muchos casos es
destrozar lo antiguo”, dijo Pascual a una audiencia
reunida por el Centro de Estudios Estratégicos e
Internacionales en Washington. En primer lugar en su
lista de “antiguas” estructuras que deben ser
“destrozadas” están “las empresas de propiedad del
estado que crearon una economía no-viable”. Reiteró:
“Tenemos que confrontar estos temas e involucrarnos en
un proceso de destrozar lo antiguo si vamos a liberar
las fuerzas de la apertura y de la competencia.”


No puede sorprender por lo tanto, que el ímpetu para
la nueva Oficina de Reconstrucción y Estabilización de
Bush provenga del Pentágono. Los militares creen que
han pagado un precio importante por la vil corrupción
y criminalidad que dominan el manejo de la ocupación
iraquí por la administración Bush. Estas
características han ayudado a paralizar la
restauración de servicios básicos, alimentando aún más
la furia iraquí contra las fuerzas de EE.UU. Los
generales ven la necesidad de una estructura más
profesional no sólo en Irak, sino como parte integral
de los preparativos para nuevas guerras preventivas
orientadas a imponer la hegemonía de EE.UU. en áreas
del globo de importancia estratégica y ricas en
recursos.


En un informe publicado el verano pasado, el Consejo
de Ciencia de la Defensa del Pentágono aconsejó: “No
es probable que las expediciones militares de EE.UU. a
Afganistán e Irak sean las últimas de su clase. Las
fuerzas armadas de EE.UU. son extremadamente capaces
de proyectar la fuerza y lograr una victoria militar
convencional. Pero el éxito en el logro de los
objetivos políticos de EE.UU. involucra no sólo el
éxito militar, sino también el éxito en las
operaciones de estabilización y reconstrucción que
vienen después de las hostilidades”.


El informe, intitulado “Transición hacia y después de
las hostilidades”, continúa: “Para países en los que
el riesgo de intervención de EE.UU. es elevado –
llamados “maduros e importantes” en este informe – el
presidente del Consejo Nacional de Seguridad (NSC)
dirigiría la iniciación de un sólido proceso de
planificación”.


Según informes publicados, el Pentágono y las agencias
de inteligencia de EE.UU. ya han preparado una lista
de observación secreta de 25 países “maduros e
importantes”. El Consejo Nacional de Inteligencia ha
sido colocado a cargo de revisar esta lista cada seis
meses, mientras que la nueva Oficina de Reconstrucción
y Estabilización sería responsable junto con el
Pentágono de la elaboración de planes detallados para
la invasión y ocupación por EE.UU.


Las identidades de los países en la lista siguen
siendo confidenciales, pero se informa que se
concentran fundamentalmente en las regiones clave
productoras de petróleo en Medio Oriente, la cuenca
caspia y África Occidental. No se sabe si también se
incluye a productores latinoamericanos como México y
Venezuela.


Aunque da consejos sobre cómo preparar mejor la toma
por EE.UU. de los países que están en la mira, el
estudio del Pentágono incluye una advertencia. Señala
que, con fuerzas de EE.UU. ya involucradas en
operaciones semejantes en Irak, Afganistán y, en menor
grado, en los Balcanes, y con la perspectiva de que
esos despliegues continúen en años por venir, los
recursos militares se encuentran peligrosamente bajo
presión.


“La historia indica que la estabilización de
sociedades relativamente ordenadas, sin objetivos
ambiciosos, puede necesitar 5 soldados por mil
personas indígenas”, señala el estudio, “mientras que
la estabilización de sociedades desordenadas, con
objetivos ambiciosos que involucran un cambio cultural
duradero, puede requerir 20 soldados por mil personas
indígenas. Esa necesidad, con el requerimiento
cumulativo de mantener recursos humanos para entre
tres y cinco operación de estabilización coincidentes,
como mencionamos anteriormente, presenta un formidable
desafío.”


Considerando la ratio mencionada, EE.UU. debería tener
cerca de cuatro veces más soldados que los desplegados
actualmente en una “sociedad desordenada” como Irak.


“Actualmente, gran parte de nuestra atención se
concentra en el área general de Medio Oriente”,
declaró Bush en su discurso del miércoles, “porque veo
que 60 años de excusas y ajustes de las naciones
occidentales a la falta de libertad en esa región no
hicieron nada para nuestra seguridad.”


La selección de palabras es significativa. ¿Por qué 60
años? Esto abarca el período de existencia de estados
nacionales nominalmente independientes en la mayor
parte de Medio Oriente. Antes del fin de la Segunda
Guerra Mundial, estaban dirigidos por el imperialismo
británico – y, en menor grado, por otras importantes
potencias europeas – como una colección de mandatos,
protectorados y estados títere.

En su segundo período, la administración Bush ha
comenzado a pasar de la justificación del militarismo
de EE.UU. en el exterior en nombre de la guerra global
contra el terrorismo a la de una supuesta cruzada
mundial de EE.UU. por la “libertad” y contra la
“tiranía”.


Insistió en este tema en su discurso en Washington,
declarando que su administración tiene una “estrategia
avanzada de libertad en Medio Oriente”. En realidad,
de lo que se habla aquí es de un impulso regresivo
para restaurar la dominación colonial, esta vez por el
imperialismo de EE.UU. La única “libertad” que
Washington está interesado en promover es la de la
oligarquía financiera de EE.UU. para apoderarse del
control de la riqueza y de los mercados en todo el
mundo.


El verdadero pensamiento de la Casa Blanca de Bush
respecto a este proyecto fue detallado por uno de sus
columnistas favoritos: Max Boot, en un artículo de
opinión publicado el mes pasado. “A fin de estar mejor
preparados para la próxima vez – y sí, habrá una
próxima vez – Washington debe crear una agencia
gubernamental de EE.UU. específicamente encargada de
reconstruir países destrozados por la guerra”,
escribió Boot.


“Estados Unidos necesita su propia versión de la
Oficina Colonial Británica para la era postimperial.” 


Continuó: “La reciente decisión de establecer una
Oficina de Reconstrucción y Estabilización dentro del
Departamento de Estado es un buen comienzo”. 



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http://www.wsws.org/articles/2005/may2005/bush-m21_prn.shtml

 




	

	
		
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