[R-P] La discriminacion entre los mas chicos
silvio ansaldi
silvioansaldi en yahoo.com.ar
Lun Mayo 23 11:39:08 MDT 2005
La denigracion al otro para salir del lugar del
discriminado entre los que menos tienen , una
consecuencia evitable de la fragmentacion y
descomposicion social y del modelo economico (de los
90 )que nos arraso .
Silvio Ansaldi
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EDUCACION : ESTUDIAN COMO SE DISCRIMINAN ENTRE SI LOS
CHICOS DE BARRIOS HUMILDES
Los insultos más usados por chicos pobres: negro,
villero y desnutrido
También usan "bolita" o "paragua". Los especialistas
dicen que adoptan el papel de discriminador para salir
del lugar de discriminado. El tema ya se discute en
escuelas porteñas y del GBA.
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Alejandra Toronchik.
atoronchik en clarin.com
Paragua: así me decían el año pasado cuando llegué a
esta escuela. Y es verdad que soy paraguaya, ¡pero
paragua es para provocar!", denuncia Mariela, desde la
sabiduría de sus 10 años. Sus compañeros de quinto
grado de la escuela Santa María de los Buenos Aires,
de Lugano, coinciden en que decir "paragua" o "bolita"
(por boliviano) es —como explica Nahuel (10) haciendo
el gesto de retorcer un trapo— "torcer la verdad para
que sirva de insulto".
Estos y otros chicos de Capital y Gran Buenos Aires
discutieron, en los últimos meses, sobre los
sobrenombres con que se hostigan. El disparador fue el
video "Iguales pero diferentes", producido y donado a
todas las escuelas porteñas (y a ONG's provinciales)
por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
(FLACSO).
Así surgieron "piojosa" y "pelo de alambre", de
"orejudo" y "gorda vaca" —que se repiten en cualquier
zona de la ciudad—, junto a demasiados "bolita" y
"paragua" para barrios como el de Mariela y Nahuel
(Ciudad Oculta y Villa 15). Lugares donde muchos
nacieron (o tienen antepasados) en Bolivia y Paraguay.
También surgieron los "negro", "desnutrida" y
"villero", usados como insulto entre quienes,
efectivamente, tienen la piel oscura, viven en la
villa o padecen de desnutrición.
El antropólogo Alejandro Grimson —autor del
"Bolivianos en Buenos Aires, relatos de la diferencia
y la igualdad"— no se sorprende: "Es igual que cuando
criticamos a 'los argentinos', como si nosotros no lo
fuéramos. Si en una villa preguntás '¿dónde empieza la
villa?', te dicen que en la otra cuadra: 'Acá hay
asfalto: la villa empieza donde no hay asfalto'. O
donde no hay luz. Pero siempre es allá, es de los
otros", dice Grimson.
El gesto se convierte en un arma de doble filo.
"Despreciás a tu par, imaginando que podés escapar del
lugar de discriminado tomando el rol del
discriminador. Claro que es una salida imaginaria,
porque si vos aceptás el juego de la discriminación,
también alguien puede venir a discriminarte a vos",
explica Grimson.
Además —como los compañeritos de Nahuel y Mariela
ahora saben bien—, el que discrimina se queda sin la
amistad del discriminado, con quien podría haberse
unido, fortaleciéndose por esa unión: "Un ejemplo de
esto fue cuando, a fines de los 80, hubo una campaña
contra bolivianos y paraguayos, diciendo que venían en
masa a 'robarnos' trabajo. Justo cuando no era la
inmigración lo que había crecido sino la desocupación.
Al poder le convenía que 'los malos' fueran los
inmigrantes", concluye Grimson.
"Yo soy negro, pero no negro de mierda, me dijo un
chico de mi barriada —cuenta Teresa Pellegrini,
maestra de la la Red de Apoyo Escolar (RAE), que
enseña a los vecinitos más humildes de San Fernando,
José C.Paz, Tigre—. A otro le dijeron 'villero': una
palabra que ya no tiene la connotación orgullosa que
le dábamos en los 70 a los curas de Villa La Cava",
agrega Teresa.
"No sólo los chicos: también los maestros
discriminamos —agrega Fernando Neo, coordinador de la
RAE—: muchos no quisieron trabajar los videos porque
decían que eran demasiado elevados para la villa: más
para escuelas de Barrio Norte", confiesa.
"Creo que esto muestra cómo faltan líderes sociales
capaces de reivindicar lo que uno es, y enseñar la
solidaridad entre diferentes. Este es el mal ejemplo
de sectores dominantes que se han comportado en forma
altanera y despreciativa: un desprecio que los chicos
aprenden antes de caminar", explica Enrique Oteiza,
director del Instituto Nacional contra la
Discriminación. Y entre los ejemplos que han sido
públicos últimamente están las banderas nazis que
flamearon en un partido de fútbol en Córdoba (ver Las
esvásticas...).
¿Cuál es la cura para estas heridas? "Desde que
planteamos el tema, resulta que mejoró el rendimiento
de los chicos en clase. Porque descubrieron que hay
discusiones que les tocan de cerca, que se pueden
pensar y hablar con otros, y se comprometieron más con
la escuela", relata Magalí Casalongue, maestra del
Santa María.
"Con los chicos vimos cuándo se es discriminado y
cuándo es uno el discriminador. Si la maestra dice
'vos no sabés, no servís' y le sigue explicando al
resto o si tu papá te trata de inútil. Pero también
vimos que hay discriminación cuando maltratamos a los
compañeros hasta que dejaron de venir a clase. De
hecho, fuimos a buscar a muchos a sus casas, a
pedirles perdón. Y algunos volvieron. El trato entre
ellos cambió", relata Teresa Pellegrini.
El valor de experiencias como éstas, reproducidas
tanto entre chicos como entre los adultos, es generar
—según los especialistas consultados— realidades menos
fragmentadas. "Hoy resurgen algunas organizaciones
villeras que van en esa dirección: dispuestas a unir
el rock y la cumbia, o a juntar paraguayos, bolivianos
y argentinos en una misma militancia —asegura
Grimson—. Tenemos que entender que aunque sean pocas,
pueden crecer. Y que muestran que siempre hay una
salida. Que incluso en medio de las peores
circunstancias, se puede elegir un camino mejor."
Un problema social y también pedagógico
Las esvásticas en Córdoba
AMPLIAR
EL PRIMER PASO, COMPRENDER. EN UNA ESCUELA DE VILLA
LUGANO SE TRABAJO EL PROBLEMA DE LA DISCRIMINACION Y
MEJORO EL RENDIMIENTO. (Foto: Pepe Mateos)
Los próximos
Daniel dos Santos
ddossantos en clarin.com
Toda selección resulta, en esencia, una
discriminación. Cuando se elige, se separa, se
excluye. Es la primera acepción de discriminar en el
diccionario de la Real Academia. Parece fácil aplicar
discriminación si se trata de un objeto. Por ejemplo,
un auto. Opté por uno, no tengo los demás. También se
discrimina cuando se aplica a personas. Para muestra:
uno elige una pareja, deja afuera a todas las demás
posibilidades. El problema es con la segunda acepción
de la palabra: "Dar trato de inferioridad a una
persona por motivos...". Uno de los motivos es la
pobreza. Pobre es el que no posee lo necesario para
vivir. Y doblemente necesitado si no tiene siquiera la
consideración de sus próximos.
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