[R-P] Las listas del petróleo

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Jue Mayo 19 08:19:20 MDT 2005


Las listas del petróleo
  Por Juan Gelman
  Resumen: Este artículo de Juan Gelman,
publicado el 14 de abril último por Página/12 de Buenos Aires,
señala el peso que el problema del abastecimiento de hidrocarburos
tiene en la agresiva polìtica exterior de los Estados Unidos de 
Norteamérica.

A LOS "PAÍSES DEL MAL" SE SUMAN LOS PAÍSES "INESTABLES"

La lista de "Estados rufianes" -Irán, Corea del Norte, etc.- tiene séquito: 
los "países inestables" también preocupan a la Casa Blanca, aunque no 
desafíen sus políticas. Suman 25, son "candidatos a la intervención 
(militar)" de EE.UU. y se han convertido en "un desafío central de política 
exterior por el peligro de que alimenten a grupos terroristas y cuenten con 
armas de destrucción masiva" (Financial Times, 30-3-05).

El Consejo Nacional de Inteligencia del Departamento de Estado confirmó la 
existencia de esa lista. Es secreta, pero declaraciones de altos 
funcionarios norteamericanos sugieren nítidamente que la integran, entre 
otros, Venezuela, Perú, Bolivia, Nigeria, Sudán, Somalia y Camerún. El 
pretexto para intervenir se contempla en el mandato de la flamante Oficina 
de Reconstrucción y Estabilización dependiente del Consejo mencionado: su 
misión es "ayudar a estabilizar y reconstruir sociedades en transición que 
atravesaron un conflicto o una contienda civil para que puedan comenzar su 
camino hacia la paz, la democracia y una economía de mercado" 
(www.state.gov/r/ei/biog/365630.htm).

Dicho de otra manera: sería pasible de una intervención militar cualquier 
país con un proyecto nacional que no entre en las hormas neoliberales y 
despierte, por ende, la "incertidumbre estratégica" de Washington. Sobre 
todo si tiene petróleo, gas natural y/o importantes oleoductos y rutas de 
abastecimiento de oro negro.

El Pentágono se prepara para respaldar esa misión mediante una 
reorganización completa de su presencia militar en todo el mundo. En el 
documento "La estrategia de defensa nacional de Estados Unidos" que dio a 
conocer el 18 de marzo -en cuya tapa mira con ojo amenazante una feroz 
cabeza de águila- se establece un redespliegue gigantesco de efectivos por 
el que disminuirán las tropas estadounidenses estacionadas en Alemania, 
Japón y Corea del Sur y en cambio pondrán pie en Europa Oriental, la cuenca 
del Mar Caspio, el sudeste asiático y Africa 
(www.defenselink.mil/news/Mar2005/d20050318nds2.pdf).

AHORA SE PROCURA CONTROLAR EL ABASTECIMIENTO DE LOS ENERGÉTICOS

Lo harán de una manera que le ha creado problemas de vocabulario a Donald 
Rumsfeld, el jefe del Pentágono, que -dijo- está "tratando de encontrar la 
fraseología correcta". No se llamarán bases militares, pero cualquiera fuere 
el nombre que las bautice, el documento define perfectamente su objetivo: se 
trata de instaurar "un modelo más centralizado de 'gestión mundial de la 
fuerza' que permita desplegar rápidamente las tropas disponibles en 
cualquier parte del mundo".

Es una estrategia ofensiva, ya no meramente defensiva, destinada a 
garantizar el dominio estadounidense del planeta y difiere de la que imperó 
durante la Guerra Fría. Entonces Washington instalaba bases militares 
alrededor de la URSS, ahora procura controlar la producción y el 
abastecimiento de energéticos imponiendo su hegemonía militar. Se están 
secando los pozos del Norte y se advierte ya la tendencia al aumento de las 
exportaciones petroleras de los países del Sur.

En 1990 -son guarismos del Departamento de Energía de EE.UU.- estos últimos 
(en especial de Africa, América latina y el Golfo Pérsico) aportaban 32 
millones de barriles de oro negro cada día, un 46 por ciento de la 
producción mundial. Se estima que en el 2025 esa cifra ascenderá a 77 
millones de barriles, un 61 por ciento del total. En el mismo período, la 
producción sumada de EE.UU., Canadá, México y Europa descenderá del 29 al 19 
por ciento del total. La infraestructura industrial y agropecuaria 
norteamericana dependerá cada vez más de las importaciones de Medio Oriente, 
África y otras regiones que no abarca el llamado Occidente. La premisa de 
defender ese abastecimiento a toda costa fue establecida por el presidente 
Jimmy Carter cuando en 1980 prometió solemnemente asegurar el flujo de 
petróleo del Golfo Pérsico a EE.UU. "por todos los medios necesarios, 
incluida la fuerza militar". En eso estamos.

Se han ampliado los argumentos para intervenir en países no hostiles a 
Washington. El documento del Pentágono subraya la amenaza de una "guerra 
asimétrica" que países "inestables" o grupos ciudadanos desatarían por vías 
"diplomáticas y legales". "Nuestra fortaleza como nación seguirá siendo 
desafiada por quienes emplean una estrategia del débil que consiste en 
recurrir a los foros internacionales, los procesos judiciales y el 
terrorismo...", precisa.

El N° 3 del Pentágono Douglas Feith aclaró ese concepto en conferencia de 
prensa: "Hay diversos actores en todo el mundo que procuran atacar o 
constreñir a EE.UU. y van a encontrar maneras creativas de hacerlo que no 
son los obvios ataques militares convencionales... Necesitamos pensar a 
fondo sobre líneas de ataque diplomáticas, líneas de ataque legales, líneas 
de ataque tecnológicas, todo tipo de guerra asimétrica que los diversos 
actores puedan emplear para limitar o modificar nuestra acción" 
(www.globalresearch.ca, 7-4-05).

Es clara la referencia a la Corte Penal Internacional, que la Casa Blanca 
rechaza enérgicamente porque exige inmunidad para sus tropas en cualquier 
parte del planeta en que se encuentren y cualesquiera fueren los crímenes 
que comete. También queda claro que una acción diplomática estatal o no 
estatal que contraríe los objetivos de EE.UU. sería materia de acciones 
militares y de inteligencia. Que podrían ser preventivas y unilaterales: 
"Actuaremos con otros cuando podamos", avisa el Pentágono.

Los "halcones-gallina" se proponen desplazar el centro de gravedad del 
poderío militar estadounidense para instalarlo en Asia Central, el Sudeste 
Asiático, el Medio Oriente y las zonas adyacentes de África. Esto 
incrementará la injerencia de EE.UU. en la política interna de los países de 
esas regiones y lejos de combatir al terrorismo -eje declarado de semejante 
"misión"- no hará más que engordarlo. Y al que no le guste la política de 
Washington, qué tanto derecho internacional o gestión diplomática: callar es 
su único derecho.

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