[R-P] Mecanismo de Concentración de Riqueza y Pode r?=
edgar smith
condornacional en yahoo.com.ar
Jue Mayo 19 06:46:02 MDT 2005
El super mecanismo de concentración
Quien controla el dinero, controla las naciones, hasta
el mundo entero.
JEAN-GASTON BARDET*
Entre todos los mecanismos de concentración, existe
uno de ellos más sutil y más poderoso, ignorado casi
totalmente hace unos decenios. Por eso, tengo que
exponerlo detalladamente. Es el mecanismo bancario que
multiplica las fechorías de la usura y del crédito.
En efecto, por un lado, la adición de los intereses,
dobla, y luego cuadruplica cualquier deuda en quince y
luego treinta años, por otro lado, a través del
subterfugio del crédito y de la moneda escrituraria
(scriptural), vampiriza todas las riquezas mobiliarias
y, sobre todo, inmobiliarias, de una nación, y luego
del mundo.
La usura siempre fue prohibida por el derecho canónico
romano y luego por el Corán. El catecismo del Concilio
de Trento es clarísimo: "Todo lo que se toma allende
de lo que se ha dado es usura...” es por ello que el
profeta Ezequiel (18-17) dice que "Aquel será justo
quien no habrá prestado con usura y quien no habrá
tomado nada allende lo que hubiere prestado. Y Nuestro
Señor nos manda, en San Lucas (6-35), prestar sin
esperar nada".
Este pecado siempre fue considerado, igualmente por
los paganos, como un “crimen muy grave y odioso" y el
concilio añade, "es lo que hace decir a Cicerón que
prestar con usura o matar a un hombre resulta la misma
cosa. En efecto, aquellos que prestan con usura venden
dos veces una misma cosa, o, venden lo que no es".
Habría que conocer muy poco de la historia de las
civilizaciones para imaginarse que solo se trata de
una pauta moral y no de un principio FUNDAMENTAL de
buena organización de la sociedad civil... porque solo
hay una sola clave para los Dos Reinos (el de la
Tierra y el del Cielo).
La civilización egipcia duró unos cinco mil años;
ignoraba la moneda. Las diversas civilizaciones
mesopotámicas se desplomaron las unas después de las
otras al cabo de unos siglos, desgarrándose,
destruyéndose mutuamente.
Practicaban no solo el tráfico de lingotes, sino la
usura, es decir el "crecimiento del dinero" como lo
llama el código de Hammurabi. El interés podía
legalmente alcanzar un 25% y podía subir hasta 100% y
140%.
La Enciclopedia Británica (artículo Money, edición de
1929) apunta que el hundimiento de Grecia durante el
siglo VI e igualmente el hundimiento del Imperio
Romano, se debieron de la misma manera a la usura. Así
como lo mostró G. Ferrero en Grandeza y Decadencia de
Roma, Julio César resultó destrozado por mostrarse
incapaz de solucionar "la gigantesca acumulación de
intereses inalienables que habían concentrado toda la
riqueza en pocas manos, reduciendo los pequeños
propietarios a la esclavitud".
Empiezan ustedes a sospechar por qué Cicerón en sus
juicios resulta más severo que los Padres de la
Iglesia.
Precisemos que la palabra usura no se aplica a la tasa
utilizada sino a la índole del préstamo. El préstamo
de consumo solamente es calificado como usura en los
textos canónicos, el préstamo para la producción no es
un préstamo, sino un aporte de capital a una empresa
cuya actividad trae ganancias (beneficios). ¿Este
préstamo para la producción es lícito? Si, dentro de
ciertos límites en la tasa de interés, pero no cuando
esta última sube hasta el 50% o 60%, y que sin embargo
es la tasa real de los préstamos bancarios modernos.
Para entenderlo, hace falta estudiar la constitución y
el desarrollo del Banco de Inglaterra, prototipo del
sistema bancario moderno, nacido en un país
protestante donde la usura había sido autorizada por
la reina Isabel.
En 1694, Guillermo de Orange, llegando a ser Guillermo
III de Inglaterra, no tenía ya dinero para pagar su
ejército. Este rey, holandés, cuyos éxitos habían sido
financiados por los banqueros protestantes de su país,
va a ser atrapado, lo cabal de las cosas, en el
engranaje de los usureros anglo-holandeses. Un grupo
(guilda) de usureros, dirigido por William Paterson,
le propuso la combinación siguiente:
a) El grupo privado anticipará al gobierno un
préstamo en oro de 1,200,000 libras con tasa de 6%,
capital e interés estando garantizados por el Estado y
pagados en oro;
b) como recompensa, el grupo privado tiene el
derecho de llamarse Banco de Inglaterra;
c) y como el grupo se despojaba así de todo su
capital para pagar el préstamo, exigía a cambio (si ya
recibirían intereses, ¿a cambio de qué otra cosa esa
exigencia?) el derecho de emitir y de negociar pagarés
hasta la suma de las1,200,000 libras prestadas en oro
al Estado.
Hasta entonces, solo el Estado tenía el derecho de
regalía para acuñar la moneda, es él quien hubiera
podido y debido emitir tales billetes teniendo como
prenda el oro que había tomado prestado. El grupo
abusando de su título Banco de Inglaterra, hizo
imprimir billetes considerados como válidos en
Londres, y luego en todo el país, bajo la fianza moral
del rey y la fianza material del préstamo de oro. Todo
resultaba genial, el público tenía confianza en
papeles que el Banco - no teniendo ya capital- era
incapaz de reembolsar. Así nació el crédito moderno
con dinero de papel, verdadera falsificación del
Credo.
Mediante este abuso de confianza sobre el pueblo
inglés, duplicado por alta traición respecto al rey,
dice Thomas Robertson [1], el clan de los usureros
duplicaba, con una plumada, su fortuna. Esta lograba
aún más que duplicarse ya que el clan cobraba no solo
el interés de su préstamo en oro, sino además el
interés cobrado por sus billetes de papel que se puso
a prestar -el 6% del capital inicial tornado en 12%, y
al cabo de ocho años, duplicaba de nuevo [2].
Así, el Banco había creado una deuda doble, una del
gobierno -el cual, después de todo, embolsaba el oro-
la otra, del pueblo inglés. El endeudamiento
simultáneo del gobierno y del pueblo crecerá sin
parar, el gobierno, obviamente, haciendo todo recaer
sobre el pueblo con el sistema de impuestos. Aquí está
el origen de la Deuda nacional inglesa, inexistente
antes de Guillermo III, y que totalizaba, en 1948, 24
mil millones de libras. El mecanismo consta de tres
grados: usura, deuda, impuestos (60% de estos
asignados a pagar los intereses de la deuda).
Guillermo III siguió tomando prestado del Banco hasta
la suma de 16 millones de libras-oro. Y este último
emitió el mismo monto en billetes. Aún más, como los
billetes circulaban como si fueran oro, igualmente en
el extranjero, en adelante el Banco entregó desde
entonces papel al gobierno... fiado por él y no ya por
el oro. La jugada era completa. Es evidente que en
aquel momento, el gobierno hubiera podido retomar su
derecho de regalía y decidir imprimir él mismo los
billetes; así nunca habría tenido que pagar intereses
ni deuda nacional creciendo como bola de nieve.
Al inicio, el banco solo emitió billetes hasta la suma
del oro prestado, y conservó una reserva-oro prevista
para cubrir las demandas de reembolso. Poco a poco, se
dio cuenta que la gente prefería el manejo de los
billetes más livianos que el oro y que se podía emitir
billetes contentándose con conservar una reserva de
10%.
Atraídos por una operación tan fructuosa, los bancos
se multiplicaron como hongos. Entre 1694 y 1830, hubo
en las Islas Británicas 684 bancos privados, emitiendo
cada uno un crecido número de sus propios billetes.
Fuera de toda consideración moral, el préstamo para la
producción basta para desequilibrar toda economía que
no es puramente agropecuaria o pastoral, es decir, la
única economía donde las "creces (crías) biológicas",
don de Dios, siempre renovadas, pueden dejar atrás las
"creces del dinero" cuando la tasa es baja. La
industria, por su parte, no hace sino transformar, y
por la extracción, agotar.
Antes que todo, es la inflación. Hay diez veces más
signos monetarios legales en 1836 que en 1694. Ahora
bien, esta moneda-papel no solo resulta prestada sino
gastada directamente por los bancos, que así juegan el
papel de mercaderes. Los bancos pueden así manejar su
negocio con solo 10% de capital real, mientras que los
industriales que quieren iniciar una fábrica o
constituir un almacén, o stock, toman prestado a los
bancos, con tasa del 6%, billetes que representan casi
nada e hipotecan sus medios reales de producción a
cambio de "viento" o nada. Esto explica las pocas
quiebras de bancos y la vampirización de las
industrias y del comercio por los "negocios
bancarios".
No obstante, en 1836, el gobierno británico tuvo
conciencia del peligro. Después de una investigación
secreta, el canciller Robert Peel tomó la iniciativa
del Bank Charter Act de 1844. Aquella ley retiró a
unos 600 bancos privados el derecho a emitir billetes
y reconociendo solo al Banco de Inglaterra, obligado
por esta vez a tener una cobertura en oro del 100% -lo
que duró hasta 1914... Hoy día la cobertura resulta
solamente simbólica.
¡Pobre gobierno! Los 600 banqueros se reunieron
formando un nuevo grupo, el Joint Stock Banks y
reemplazaron la emisión de billetes prohibidos con la
emisión de cheques facilitando las entregas bancarias,
es decir la apertura de crédito en cuentas corrientes.
Solo se trataba de una emisión disfrazada de billetes,
cuanto más peligrosa ya que iba a ser, como moneda
legal, el principal factor hinchando la producción de
los grandes tomadores de préstamos y no facilitando el
consumo de los pequeños.
Era una nueva chispa genial. Esta vez no es el rey
quien garantizará la emisión, son los depositantes,
como consecuencia de una confusión mantenida con
habilidad.
El secreto de la omnipotencia bancaria en el mundo
entero, precisa Robertson, radica en el hecho que
sigue: "Hoy día, cuando alguien deposita 1,000 libras
de dinero constante en el banco, este último no presta
aquellas 1,000 libras a otro cliente, sino las
conserva en reserva y presta como anticipo bancario, o
con un cheque, 9,000 libras, es decir nueve veces el
monto del depósito que recibió". El primer cliente
constituye solo un reserva de 10%... mientras que el
bueno del público cree que cualquier banco solo es el
intermediario que anticipa el dinero puesto en sus
bóvedas, esto es 1,000 libras por 1,000 libras.
Por otra parte es lo que todos los tratados ortodoxos
declaran y que estaba oficialmente inscrito en la
Enciclopedia Británica hasta 1910; pero en la edición
de 1929, se lee que "los bancos prestan creando
crédito, crean sus medios de pago ex-nihilo (a partir
de la nada)" [3].
En general el que toma prestado ha depositado
garantías. Si no puede reembolsar su préstamo, el
banco embarga sus garantías haciendo ahí una ganancia
absoluta, mientras quien tomó prestado se declara en
quiebra. Si reembolsa, el banco cobra 6% de 9,000
libras, esto es 54% de las 1,000 libras de dinero
constante que habían sido depositadas previamente.
Ganancia magnífica por haber efectuado un mero juego
de escritura. La operación queda anulada, el importe
inscrito es llevado a la columna Haber, que anula el
importe llevado como salida en la columna Debe. ¡Las
9,000 libras se disuelven en el viento, o la nada, de
donde habían salido!...
He allí el poder casi mágico de los bancos. No solo
crean y destruyen moneda sino negocios. Provocan
expansiones formidables, "booms", crisis artificiales,
períodos de superactividad o de paro, según que -como
una coqueta- otorgan, o no, sus favores, es decir
créditos de cuenta corriente. Son dueños del "ciclo
del comercio". Su poder es invencible, cualquiera que
sea el partido que triunfe temporalmente. Concentran
poco a poco todo en sus manos, sobre la ruina de las
naciones.
En 1919, cuando Vincent C. Vickers, -gobernador del
Banco de Inglaterra desde 1910- se dio cuenta de esa
destrucción irreparable, él dimitió y comenzó a
denunciar este engranaje implacable( [4]. Resultó de
esto el Official Government Report on Finance and
Industry, conocido como el MacMillan Report [5] y
luego el Canadian Government Report of the Committee
on Banking and Commerce, de 1939 [6] que confirmaron
todos esos hechos y revelaron que la palabra:
’depósito bancario’ es una estafa verbal, hace creer
en un activo cuando representa al contrario un pasivo,
una deuda de los que toman prestado. Hace falta
substituirla con la expresión "crédito financiero", o
mejor: "dinero negativo".
Con ese sistema un banco puede comprar todo, hacer
pasar todo a sus manos, ya que puede duplicar en dos
años no solo su capital real sino el dinero que se le
deposita. Realiza el ideal del sistema de
concentración, no necesita ya trasladar hombres, ni
juntar máquinas, unas plumadas bastan. Es la reina de
las máquinas de papel (hoy en día, con computadoras).
No hay concentración sin destrucción
El mecanismo moderno del Crédito orientado a la
producción conducirá al mismo hundimiento que la mera
usura de la antigüedad orientada al consumo, pues no
tiene autorregulación por parte de los signos
monetarios legales, es decir el dinero acumulado o
atesorado del ahorro.
Cuando consumidores invierten su ahorro, en primer
lugar la tasa de interés real queda limitada, inferior
a 10%, pero sobre todo la industria que toma prestado
solo se desarrolla en función de dicho ahorro, de ese
excedente que no ha sido gastado en consumo. Salvo que
fabrique objetos superfluos, dicha industria no corre
el riesgo de producir demasiado, es decir producir
allende las posibilidades de compra de los
consumidores.
Mientras que en el caso de la financiación mediante
los bancos, los cuales emiten una moneda escrituraria
anticipada, basada en la hipótesis de la venta de los
objetos producidos, las explotaciones y la producción
se hinchan con una velocidad que deja atrás los
poderes de compra reales que, en adelante, quedan
abandonados e ignorados.
Resulta una histeria de la producción que plantea la
alternativa: desempleo o guerra para la destrucción de
los bienes que inundan el mercado.
Así pues, hay dos financiaciones posibles de índole
totalmente opuesta: una que proviene del ahorro, es un
dinero de suplemento y la otra proyectada por
anticipación.. En el primer caso, la autorregulación
debe provenir de la oferta de los capitales ya
existentes, en el segundo, del pedido de necesidades
primarias las más ciertas.
Así la financiación bancaria -expuesta a la luz
pública- es muy indicada para la construcción y el
equipamiento inmobiliario en beneficio del conjunto
del país. Allí donde no se temen los excesos de
producción (sobreproducción), es verdaderamente la
demanda quien determina la emisión.
Son las necesidades de alojamiento, carreteras,
puentes, hospitales, escuelas, bosques, que esta vez,
se tornan en reguladores de la moneda escrituraria
anticipada, tan peligrosa en sus anticipos. Notar bien
que en este caso, solo las oficinas regionales -y no
un banco de crédito centralizado [7] - permitirían
tener la confianza del público de la región y el
control efectivo de las necesidades inmediatas. Notar
que se trata de un préstamo de consumo y no de
producción, no puede ser cuestión de intereses.
La Región o la Provincia no pueden ser usureras. El
mecanismo bancario, como mecanismo, es utilizado sin
compromiso con la usura, posee su autorregulación
orgánica: el conocimiento de la comunidad en sus
necesidades específicas. Es el único caso donde:
colocando el Bien en la salida lo cosecharemos en la
llegada.
Cuando se añaden las fechorías del préstamo con
interés y tasas escandalosas, de la moneda
escrituraria, no frenada por las necesidades, y de la
histeria de la producción, se desciende rápida y
desenfrenadamente hacia una destrucción obligatoria.
La ruina proviene, por una parte, de la Deuda nacional
y sus intereses trasladados a cargo del pueblo
mediante el impuesto que no resulta "justo", sin
implicar la prestación de ningún servicio. También se
plantea la pregunta: ¿Hace falta devolver a César lo
que pertenece a Mamón [8]?
La ruina es aún mayor por la inflación que deprecia
los bienes del trabajo de tal manera que en Julio
1945, los bancos reunidos de las Islas Británicas
tenían en sus cajas 600 millones de libras y habían
aceptado en reconocimientos de deudas, préstamos,
anticipos, inversiones más o menos 5,400 millones de
libras, o sea nueve veces más. Esos 5,400 millones sin
tener ninguna existencia legal han sido creados por
los bancos a partir de la nada, desde 1844 con tasa de
1 millón por semana [9].
El sistema resulta exactamente satánico. El hombre no
puede crear a partir de la nada (ex-nihilo). El
dinero-negativo o deuda creada puede, y debe, ser
destruido con un juego de cuentas en el Gran Libro: la
columna Haber equilibrando la columna Debe. Pero
subsiste el interés por pagar, y que no podrá
efectuarse sino con una nueva creación ex-nihilo (a
partir de la nada) y así sucesivamente... Se produce
una bola de nieve de deudas, una marea de
dinero-negativo, de la nada, que aumenta sin parar y
acarrea la destrucción obligatoria de bienes reales.
El caos económico que lleva a cada país hacia el
dilema: revolución o guerra, radica en un
desconocimiento de verdades elementales, tanto de los
marxistas como de los economistas liberales. En
efecto, Marx no sospechó de ningún modo el mecanismo
del dinero-negativo y concentró sus ataques contra la
ganancia y la propiedad. Estos últimos siempre han
sido amparados -en límites justos - por la Iglesia,
madre de los pobres; la cordura recomendaba buscar
otra explicación.
Hela aquí. Para que no haya coexistencia de sobre
producción con sub-consumo, hace falta que el ingreso
nacional pueda comprar la producción nacional, esto
es, que sea igual [10] -la válvula de las
exportaciones estando cada vez más reducida en un
mundo que se unifica. [11].
Ahora bien, cualquier precio incluye dos partes: una,
de trabajo, otra, de capital. Una, (a), de sueldos o
salarios (directos o indirectos pero entregados a
personas para su consumo), otra, (b), de remuneración
de capitales involucrados en la producción y la venta
del objeto comprado, que son capitales de dinero
negativo en la mayor parte -la moneda legal apenas
representa el 5% de las transacciones (confesó M. C.
Towers gobernador del Banco de Canadá durante la
investigación precitada, en aquella época Canadá
estaba bajo control hacendista de Gran Bretaña).
Tal resulta el teorema (a + b) descubierto en 1920 por
el Mayor Douglas y acerca del cual M. de Valera
(Primer ministro de Irlanda) declaró en 1942: "A pesar
de mis demandas reiteradas, ningún economista pudo
demostrarme la falsedad de este teorema".
Esto es, cuando los productores cobran un total (a),
no pueden, de ninguna manera, comprar un total (a +
b); el ingreso nacional queda SIEMPRE inferior a la
producción nacional. Habrá SIEMPRE demasía en la
producción (surplus) y los consumidores estarán
SIEMPRE en estado de sub-consumo. He aquí el origen
del fenómeno superabundancia-miseria que parece no
poder ser reducido por ninguna manera de dirigir.
Es necesario subrayar que tanto más la estructura
productiva está concentrada, tanto más las inversiones
en máquinas enormes son gigantescas, cuanto más (b)
crece en detrimento de (a) en la ecuación, es cuánto
menos los sueldos pueden comprar dicha producción, o,
más aumenta la miseria, lo que se verifica desde hace
un siglo, cualquiera que sea el aumento continuo de
los sueldos.
El remedio financiero radica por una parte en el
micro-maquinismo y la descentralización, disminuyendo
(b) Y por otra parte, con el retorno al Estado de su
derecho de regalía para acuñar moneda (y hoy emitir
dinero), en fin, en la utilización del crédito público
recuperado, sin intereses, por la construcción de
servicios públicos nacionales, regionales o locales
(carreteras, hospitales, escuelas, bosques) donde la
parte de sueldos personales resulte máxima y que están
afuera del circuito Producción, en el cual solo tiene
que desempeñarse la moneda legal [12]
Hace falta señalar que cualquiera que sea la
Distribución: estructura de comercio y reparto de
bienes entre los ciudadanos, eso funciona solo dentro
de (a). En (a), se puede hallar injusticias, ganancias
escandalosas o derroche debido a series de
intermediarios, pero los Sueldos e ingresos totales
más o menos bien repartidos, deben primero permitir la
compra de la producción total.
El sistema bancario actual, dicho de otra manera, la
usura con dinero negativo, no puede crear nada de
positivo, es exactamente lo opuesto. Prospera en
tiempo de guerra, se dilata, lleva prosperidad
material a los obreros militarizados en las fábricas,
a los abastecedores del Estado y a los fabricantes de
armamentos, mientras que lo mejor de la nación, en lo
social, en el pueblo, resulta matado o mutilado.
Languidece en tiempo de paz, se estrecha, acorta el
poder de compra, resultan quiebras, bancarrotas, paro
y todas las miserias imaginables. ¿Por qué esa
paradoja?
Siempre hay bastante poder de compra para las metas de
guerra PORQUE los bienes creados son destruidos. Así
la reducción del consumo puede ser impuesta en "nombre
del patriotismo", mientras que la sobreproducción
resulta liquidada
No se trata de poner en picota a los banqueros
actualmente inconscientes sino de considerar los
hechos. Los hechos son los siguientes, son
enceguecedores: la usura de dinero-negativo provee
siempre bastante dinero para la guerra, la muerte y la
destrucción y nunca bastante para la paz, la vida y la
construcción. Cuánto más temible resulta la guerra,
más devastadora, más poderes de compra resultan
creados, más el se hincha el raudal de dinero con las
ganancias de los usureros.
Pero esta hinchazón no puede tener lugar con bienes
que embarazarían (abultarían, congestionarían) el
mercado, ya que los sueldos resultan siempre
insuficientes para comprarlos y no puede tener lugar
más que en un solo caso, el de la destrucción
deliberada de los stocks o depósitos. El sistema
funciona solo con "efficiency" si se destruyen bienes
reales. Desemboca implacablemente hacia la guerra.
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