[R-P] Empresas y Estado

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Mayo 18 18:00:13 MDT 2005


Me decía hace un tiempo cierto técnico, con muchos años de profesión 
dentro de una cámara muy tradicional de comercio exterior, que los 
socios de esa cámara[1] le brindaban a raudales toda la información y 
los recursos financieros que necesitaba para su actividad, que era el 
pronóstico de condiciones técnicas y naturales de producción.  En 
cambio, frente a los organismos del Estado la norma era ocultar toda 
la información posible.  El hombre había aprendido su oficio largo 
tiempo atrás, como suele suceder, en las oficinas del Estado, y aún 
ahora se asombraba de ver cómo aquellos que antes le habían cerrado 
el acceso a todos los datos le ofrecían incluso aquello que no 
necesitaba.

Pero como al mismo tiempo en la Argentina los impuestos al capital 
son ínfimos comparados a los indirectos, también podemos decir que la 
financiación y los recursos que este tipo de empresas brinda al 
estado son tan o más escasos que la información que retacean por 
todos los medios posibles, con lo cual tanto la "materia prima" que 
entregan como los "recursos de procesamiento" que aportan son 
insignificantes, y mucho más si se los compara con los que ponen en 
sus propios sistemas de información y monitoreo.

Dicho de otro modo:  para el gran capital concentrado, el Estado 
argentino (cualquier Estado, incluso cuando se encuentra en manos de 
agentes más o menos directos de esos mismos intereses) es un enemigo 
al cual hay que ocultarle todo y al cual hay que desfinanciar al 
máximo posible.  Cada institución, cada compañía, cada grupo 
económico, organiza su propio sistema de recolección y 
sistematización de datos, pronósticos de mercado y análisis de 
tendencias, etc., etc., etc.  Y los atienden a un costo probablemente 
superior al que debería pagar para mantener los sistemas nacionales y 
provinciales de estadística al mismo nivel de eficacia y eficiencia.

Esto es un mero ejemplo, del que tengo conocimiento directo.  Pero se 
puede apostar a que lo mismo ocurre en cualquier otro ámbito.  El 
sector privado, y no sólo el grande, ni siquiera sólo el extranjero 
(por eso de que la moral dominante la impone la clase dominante), 
pero ciertamente en primer lugar la gran empresa privada, extranjera 
y monopólica (u oligopólica) es en la Argentina violentísimamente 
antiestatista, aún en aspectos que aparentemente no debería serlo, si 
siguiera el ejemplo de sus pares del mundo metropolitano.  En el caso 
particular de que hablo, la enorme diversidad de estadísticas, 
fuentes, análisis, proyecciones, etc., sin ninguna normativa que las 
haga inteligibles entre sí, ni mucho menos mutuamente comparables, 
revela el grado de locura a que se llega cuando una economía queda en 
tan "liberales" manos.  El país se desconoce a sí mismo.  Pero 
quienes lo explotan lo conocen muy bien.  Los grandes capitales, en 
lugar de ayudar a los distintos gobiernos a comprender qué es lo que 
hay y qué se podría hacer les cierran todas las posibilidades de 
acercarse a la realidad que -para sus fines íntimos- conocen 
perfectamente.

En realidad, es una ilusión creer que pueda ser de otra manera.  
Estas empresas e instituciones no necesitan de los servicios del 
Estado argentino (salvo los de represión y alguno que otro más), ya 
que para todos los demás fines _cuentan con los servicios de los 
Estados de los que dependen sus respectivas casas matrices_.  Allí, 
sí hay una integración plena entre Estado y empresa, porque uno y la 
otra se fortalecen y defienden mutuamente.  

El interés económico del empresario norteamericano, italiano o 
japonés es motivo de análisis estratégico por parte del gobierno en 
Washington, Roma o Tokio.  Y la planificación estratégica de cada uno 
de esos estados se toma como lineamiento general en todas las grandes 
empresas[2].

La famosa integración entre estado y empresarios con que siempre han 
soñado los desarrollistas (y parece soñar ahora el gobierno 
argentino) se enfrenta, en los renglones principales de nuestra 
economía, con esta aparente paradoja.  Desde la imposición del 
consenso social hasta la recolección de datos de campo, todo el 
pensamiento argentino está prisionero de un interés que le es ajeno.

Y la "burguesía nacional", bien gracias.

N  O T A S   D E L    T R A D U C T O R

[1] Que cuenta con una mayoría de importantes y muy antiguas 
empresas, donde las extranjeras tienen un peso formidable, y algunas 
pocas grandes, de carácter más bien comercial, son locales

[1]Aún en las estadounidenses:  allí, el poder planificador se ha 
venido concentrando en el Departamento de Defensa, cuyos pedidos dan 
cuenta, directa o indirectamente, del funcionamiento de más de la 
mitad de ese aparato productivo.  Como en EE.UU. la defensa es la 
única actividad que no está sometida a ningún tipo de limitación 
económico-financiera, resulta que a través del DoD (como se lo 
conoce) el gobierno norteamericano termina decidiendo cuál es el 
rumbo que tendrá la economía real.  En cuanto al sector financiero y 
monetario, también está sólidamente controlado desde el Sistema de la 
Reserva Federal.


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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