[R-P] El campo nacional y los docentes en la Argentina

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Mayo 18 08:08:21 MDT 2005


En su crítica a la educación sarmientina y mitrista desarrollada por 
los grandes autores del movimiento nacional jamás pusieron en duda ni 
el alto nivel técnico de los docentes ni mucho menos la necesidad de 
que se los remunerase adecuadamente.  Muy por el contrario:  su punto 
de partida era la existencia de una masa de docentes bien formada y 
remunerada, azonzados en su mayoría, que tenían que ingresar al 
movimiento nacional.

No iba a ser Perón, justamente, quien fuera a terminar con los 
docentes bien preparados y bien pagados, ese legado de la Argentina 
del 80.  El General pensaba en el país, y no en las estupideces 
barbotadas en su nombre desde la derecha cavernícola. 

Pero es cierto que, cuando los docentes -y no enteramente por su 
propia culpa como se deduce de los párrafos anteriores- se orientaron 
en el campo antiperonista, muchos lo hicieron despotricando contra 
los trabajadores que "ganaban más que un maestro".  Esta reacción, 
que debería haber sido adecuadamente contenida tanto por una buena 
política salarial como por un debate ideológico que jamás se libró 
desde el peronismo oficial, fue uno de los secretos de la caída 
peronista de 1955 y de la derrota del campo nacional en 1983.  Y más 
importante que la reacción misma fueron las acciones que, desde el 
propio campo nacional, la engendraron.

Sería injusto, en efecto, negarle a Ottalagano e Ivanissevich el 
mérito que les cabe en la victoria de Alfonsín de esa segunda fecha.  
Apenas encaramados en el área educativa del gobierno de Isabel Perón, 
hay que decirlo, demostraron la visión de futuro de un gran estadista 
y actuaron con una lógica escalofriante para acercar fuerzas a la 
primera victoria presidencial del radicalismo en comicios limpios, 
desde la caída de Perón .  No pasaron en vano por nuestra historia:  
la semilla que dejaron plantada tardó siete u ocho años en dar fruto, 
pero vaya si los dio.  Es cierto que no fueron los que el peronismo 
hubiera deseado, pero el bloque liberal todavía los sigue saboreando: 
 perfectamente coherentes con los gobiernos militar-oligárquicos del 
66 y del 76, tuvieron incidencia fundamental en el voto pequeño 
burgués.  Y contribuyeron decisivamente a inclinar el fiel de la 
balanza.

Después, claro, se les vino la noche a los mismos docentes que habían 
votado por el Dantón de Chascomús para que Herminio Iglesias no 
anduviera quemando féretros por la Avenida Corrientes (a la altura de 
Callao, no de Chacarita).  En efecto, fue el propio Alfonsín, con su 
malhadado "Congreso Pedagógico", el primero en lanzar las medidas 
iniciales del desguace educativo final de la Argentina.  Disuelto el 
alfonsinismo cuando ya no servía más a las necesidades del 
estáblishment, sin embargo, cupo al peronismo (ahora menemizado) 
llevar al máximo el enfrentamiento con los docentes y garantizar la 
fiel ejecución de la voluntad de destrucción de todo aquello que 
había hecho grande a la educación argentina, y que estaba contenido 
en los resultados de ese "Congreso".

Parcialmente, y como reacción, los docentes han retornado al 
sarmientudismo:  ¡Mary Sánchez forma parte de las listas de la Dra. 
Carrió!  

Pero es que la barbarización ideológica de los "intelectuales 
peronistas" de derecha (que por cierto no era compartida en lo más 
mínimo por los trabajadores peronistas, quienes no necesitaban que 
nadie les explicara  la importancia de la educación) se sumó al 
estúpido anarquismo de muchos "peronistas de izquierda" para 
desarrollar las nefastas políticas educativas del menemato.  Fue en 
ese contexto que muchos funcionarios de la Educación (más dispuestos 
a hacer reducciones presupuestarias que a pensar en el futuro de la 
patria) creyeron que era muy "nacional" hostigar ideológicamente a 
los docentes y además matarlos de hambre.

Y todo terminó de derrumbarse, de un modo verdaderamente inquietante, 
en particular, porque en este asunto de los docentes (y de los 
empleados públicos en general) el menemismo se ha convertido en una 
religión laica de todos los parásitos y arribistas.  En efecto, hubo 
(y existen) menemismos peronistas, radicales, socialistas y hasta de 
Izquierda Nacional.  Algunos, los que aún guardaban un rescoldito de 
fe en el pueblo argentino, han logrado reconsiderar sus posiciones;  
los más, fieles a las malas mañas aprendidas, buscan "reciclarse".  

Pero todos, sin excepción, barbotan hiel espumosa contra los docentes 
y sus desmedidas exigencias salariales.

Las críticas de los menemistas encubiertos contra el gorilismo del 
gremio, gorilismo que ellos son los primeros en provocar, esconden en 
realidad la voluntad de hambrear a los educadores para destinar los 
fondos a otros fines, menos patrióticos y quizás más proficuos.  
Donde quizás ellos muerdan algo, che.  No se trata solamente de los 
menemistas, por cierto.  Pero ellos son el paradigma de la estolidez 
onfaloscéptica* del pícaro avivado, y de esos hay muchos en todos 
lados..  Sirvan las declaraciones del ministro de Educación de Cuba, 
que recogió PSI y transmito en la misma fecha, porque nos enseñan a 
hacer aquello que los argentinos hicimos por un siglo entero, para 
vergüenza y oprobio de estos ignorantes y alérgicos al laburo:   
serían incapaces de soportar una semana dando clases en las 
condiciones en que se hace esa labor en la Argentina de hoy. pero, 
eso sí, no se cansan de afirmar que los docentes cobran demasiado por 
un trabajo que tiene varios meses de vacaciones.

Cito:  "Nosotros priorizamos a los educadores. Sin maestros 
preparados y reconocidos la sociedad no avanza."

Una verdad de Perogrullo que cierta parte de la Argentina parece 
haber olvidado.

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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