[R-P] ...de la patria el antiguo esplendor (A. Pandra)
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rmermet en yahoo.com.ar
Mie Mayo 11 09:56:01 MDT 2005
Spili no se aburría de repetir que el himno debía ser
cantado completo, tal como el amigo Pandra, transcribe
en su agenda reflexiva...
R.
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No para dar por pensado,sino para dar en qué pensar
Agenda de Reflexión Nº 281, Año III, Buenos Aires,
miércoles 11 de mayo de 2005
...de la patria el antiguo esplendor
El 11 de mayo de 1813 la Asamblea del año XIII
sancionó como Marcha Patriótica a la canción compuesta
con versos de Vicente López y Planes y música de Blas
Parera. Por eso se estableció al 11 de mayo como el
Día del Himno.
El título de nuestra máxima canción sufrió algunas
alteraciones y cambios. Primero se la llamó Marcha de
la Patria o Himno de Mayo, luego Canción Patriótica
Nacional, y más tarde se la conoció como Canción
Patriótica. Una copia de 1847 lo tituló como Himno
Nacional Argentino, denominación que recibe en la
actualidad. El autor de la letra se inspiró en un
himno que coreaban los actores al finalizar la obra 25
de Mayo de Luis Ambrosio Morante, que se estaba
representando en la Casa de Comedias el 24 de mayo de
1812, y cuya música había sido compuesta precisamente
por Blas Parera. La Asamblea General ordenó algunas
correcciones en los versos de López, con las que
colaboró Esteban de Luca, y fue aprobada por la
Asamblea como Marcha Patriótica. Pero durante la
segunda presidencia de Roca, por razones diplomáticas,
el texto fue mutilado en forma alevosa y devastadora,
suprimiendo las estrofas que podían resultar
denigrantes a España.
Por su parte, la música de Blas Parera es magnífica;
está compuesta con los recursos de la ópera, pues en
su contenido hay una batalla musical que representa
los dos intereses en pugna durante la Revolución. Esa
música marcial, vibrante y guerrera también sufrió
diversas modificaciones, hasta que en 1860 el maestro
Juan Pablo Esnaola (1808-1868) presentó su versión,
basada en el original pero más lenta, majestuosa y
estirada, la que fue finalmente aceptada, junto al
coro y la primera y última cuarteta, como la “versión
oficial” por Decreto del gobierno nacional de fecha 24
de abril de 1944.
En 1817 el diplomático norteamericano Henry
Brackenridge fue testigo de la extraordinaria difusión
que había tenido en el pueblo rioplatense la canción
patriótica de López y Parera. El embajador viajaba en
un pequeño barco desde Montevideo a Buenos Aires y, en
el transcurso de la travesía, escuchó las estrofas del
himno coreadas espontáneamente por sus acompañantes.
El relato de Brackenridge, tomado de su libro Voyage
to South America, publicado en Baltimore en 1819,
decía: “Por la tarde, nuestros compañeros, después de
beber un vaso de algo estimulante, rompieron con una
de sus canciones nacionales, que cantaron con
entusiasmo como nosotros entonaríamos nuestro Hail
Columbia! Me uní a ellos en el fondo de mi corazón,
aunque incapaz de tomar parte en el concierto con mi
voz. La música era algo lenta, aunque audaz y
expresiva... Este himno, me dijeron, había sido
compuesto por un abogado llamado López, ahora miembro
del Congreso, y que era universalmente cantado en
todas las provincias del Plata, así en los campamentos
de Artigas como en las calles de Buenos Aires; y que
se enseña en las escuelas como parte de la esencia de
la educación de la juventud...”.
Pero el himno original fue cantado durante
décadas no sólo en las provincias del Plata, sino en
los campamentos de todo el continente. Nótese entonces
el inflamado espíritu revolucionario y la vocación
americanista imperante durante las guerras de la
independencia. Tal vez sea necesario recuperar hoy ese
mismo espíritu revolucionario y esa misma vocación
americanista para restaurar “de la patria el antiguo
esplendor”.
Himno Nacional Argentino
(Letra original)
CORO
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.
Oíd ¡mortales! el grito sagrado:
¡Libertad, libertad, libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas,
ved en trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la tierra
una nueva y gloriosa nación,
coronada su sien de laureles
y a su planta rendido un León.
Coro, etc., etc.
De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
la grandeza se anida en sus pechos,
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas
y en sus huesos revive el ardor,
lo que ve renovado a sus hijos
de la patria el antiguo esplendor.
Coro, etc., etc.
Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor:
todo el país se conturba con gritos
de venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel,
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.
Coro, etc., etc.
¿No los veis sobre Méjico y Quito
arrojarse con saña tenaz?
¿Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto, llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?
Coro, etc., etc.
A vosotros se atreve ¡argentinos!
el orgullo del vil invasor,
vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a esos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.
Coro, etc., etc.
El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor,
el clarín de la guerra cual trueno
en los campos del Sud resonó;
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita Unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo León.
Coro, etc., etc.
San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
la Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental;
Son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó.
Aquí el fiero opresor de la patria
su cerviz orgullosa dobló.
Coro, etc., etc.
La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio;
Sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la libertad.
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.
Coro, etc., etc.
Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín.
Y de América el nombre enseñado,
les repite ¡mortales!, oíd:
Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al gran pueblo argentino, salud!
El poeta y político Vicente López y Planes (1785-1856)
nació y murió en Buenos Aires. Su nombre está
vinculado a los hechos más salientes de la historia de
su tiempo. Luego de luchar durante las invasiones
inglesas participó activamente en la Revolución de
Mayo. Escribió numerosas poesías patrióticas. Ocupó
diversos cargos públicos: secretario del Primer
Triunvirato, diputado en la Asamblea de 1813,
Presidente provisorio luego de la renuncia de
Bernardino Rivadavia, ministro de Dorrego y gobernador
provisorio de la provincia de Buenos Aires después de
la caída de Rosas.
El músico Blas Parera (1777-1840) nació en España y, a
partir de 1797, se radicó en la ciudad de Buenos
Aires. Intervino en la defensa y reconquista de esta
ciudad contra los invasores ingleses.
La patriota Mariquita Sánchez de Thompson (1786-1868)
fue la esposa de Martín Jacobo Thompson y luego de
Juan Washington de Mendeville. En su hogar se cantó
por primera vez el himno nacional argentino. Ella fue
quien interpretó sus inspiradas estrofas.
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