[R-P] Reflexiones de Norberto Galasso y Alcira Argumedo

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Mie Mayo 11 07:57:25 MDT 2005


Norberto Galasso y Alcira Argumedo
Del canje de la deuda a la democracia artiguista

Por: Carlos del Frade (especial para ARGENPRESS.info)
(


Norberto Galasso y Alcira Argumedo son dos de las
voces más lúcidas del pensamiento político argentino
contemporáneo. Sus posiciones personales siempre
alejadas de cualquier forma de complicidad los hacen
insoslayables a la hora de analizar el presente y el
pasado próximo. Los temas en común fueron la
renegociación de la deuda externa, la sociedad
argentina después de 2001, el autismo de la clase
política tradicional y los límites y horizontes de lo
nuevo. En cada concepto hay algo para aprender,
discutir, profundizar pero en ningún caso se puede
argumentar indiferencia. En los dos hay una expresa
esperanza en el destino latinoamericano. Pero también
hay dudas en torno al protagonismo de las mayorías y
el rol de las viejas dirigencias. Palabras para la
vida cotidiana. Galasso y Argumedo, dos
imprescindibles.

El canje de la deuda

'Los números fueron muy alegres', comenzó diciendo
Norberto Galasso al analizar los resultados del canje
de la deuda externa anunciados por el gobierno
nacional.

'Nosotros siempre aspiramos a una solución de máxima
porque se trata de una deuda ilegítima e ilegal.
Queríamos lograr un acuerdo a escala latinoamericana y
no pagarla porque, entre otras cosas, ya fue pagada
varias veces. Pero para hacer eso no hace falta
solamente tener razón, hay que tener fuerza política.
La razón es un cincuenta por ciento, el resto es
fuerza política', apuntó el historiador y autor de más
de cuarenta libros en donde las crónicas del pasado
sirven para 
entender el presente. 
'No me atrevo a pedirle semejante esfuerzo al
gobierno', confiesa Galasso. Sería 'injusto pedirle
eso a un gobierno que tuvo un porcentaje de votos
propios muy escaso. Por lo que se vio se puede decir
que las negociaciones con los acreedores
internacionales se hicieron
 
Norberto Galasso
 
con bastante dignidad, pero no hay que dejar de
señalar que fijar que el Fondo Monetario Internacional
debe ser tratado como acreedor privilegiado es un
error grosero', sostuvo el militante del campo
nacional y popular que vive con una jubilación que no
supera los cuatrocientos pesos mensuales. 
Los sesenta años del peronismo

A la hora de pensar los sesenta años del peronismo,
Galasso entiende que aquel primer movimiento de 1946 a
1955 constituyó algo 'muy importante por su política
salarial, cambiaria, de nacionalizaciones diversas'.
También destacó la etapa de la resistencia después del
golpe de setiembre del '55. 'Pero las bases de
sustentación han cambiado, desde aquella burguesía
nacional que no tenía mucha conciencia de lo que hacía
y era expresada en Miranda, primer ministro de
economía del peronismo de los años cuarenta, se derivó
en el peronismo de empresarios como Techint y Macri.
Cuando el peronismo menemista destruyó casi todo de
aquel primer peronismo. Surgen también los caudillos
provinciales asentados especialmente en la
distribución de planes sociales y subordinados a los
intereses de las grandes empresas', siguió el
diagnóstico de Galasso, hincha melancólico de San
Lorenzo de Almagro.

Ya el peronismo 'no tiene una base nacional dentro del
ejército como tampoco conserva grandes masas juveniles
de clase media como ocurrió en los años setenta.
Incluso en lugares como Capital Federal prácticamente
no existe', subrayó el investigador.

De tal manera uno tiende a pensar que aquel viejo
peronismo está agotado. 'Pero con los movimientos
nacionales no pasa así y menos en América latina. Uno
pensaba que el radicalismo estaba agotado desde la
época de Alvear pero el radicalismo, sin embargo,
ganas elecciones. Es que la memoria colectiva de las
masas juega un papel importante. Recuerda épocas
mejores y entonces surge la camiseta y no es un hecho
menor porque esas camisetas tienen una historia por
detrás. Y eso todavía sostiene a la UCR y también al
PJ', apunta Galasso con agudeza.

A la hora de pensar en Kirchner, el ensayista anota
que 'cuando el presidente carga contra Shell uno puede
pensar que una cosa son las palabras y otras son los
hechos, pero semejantes palabras son impensables en
tipos como Martínez de Hoz o Alfonsín, por ejemplo'.

Es evidente que 'el peronismo sigue siendo un
sentimiento, algo afectivo que todavía no fue superado
por la sociedad y que, por lo tanto, sigue vigente'.

La sociedad no generó algo superador y que vaya más
allá como decían Jauretche y el propio Perón. De allí
que se cumpla algo que dijo el General, 'los malos que
nos siguieron nos hicieron mejores'.

Los días de Kirchner

Galasso entiende que Kirchner 'tiene que negociar con
Duhalde y con los gobernadores de las provincias que
muchas veces no entienden ni están dispuestos a bancar
hechos y gestos que tiene la administración en
relación a los derechos humanos. Incluso eso se ve en
el parlamento con leyes que son votadas por menemistas
que hasta ayer hacían todo lo contrario y hoy votan de
tal manera que ofrecen una vuelta pública en sus
posiciones con total impudicia. Hecho que marca la
decadencia de la dirigencia política y demuestra cómo
se frustran las esperanzas de algo nuevo que surgieron
en los días del 19 y 20 de diciembre de 2001', remarcó
el escritor.

'Kirchner puede terminar o en una total claudicación o
crear algo propio a partir de un apoyo popular que hoy
no tiene. Que pueda generar una política más popular y
contestaria. Eso no es imposible, pero a mi me resulta
más fácil hablar de historia que hacer futurología',
dice Galasso con ironía y con una cuidada esperanza.

Partida doble

Para la socióloga rosarina Alcira Argumedo, a partir
de diciembre de 2001 se abre un 'doble proceso'.

Por un lado, una crisis política luego de la debacle
del radicalismo y del Frente Grande. 'El justicialismo
es lo último que queda en pie pero muy debilitado. Por
ejemplo Solá es elegido por la misma cantidad de votos
que con los que perdió
 
Duhalde en 1999'. 
Por otra parte, hay un proceso subterráneo de
'reconstitución del tejido social. A mi siempre me
gusta utilizar la imagen del desborde del río Nilo que
cuando vuelve a su cauce deja el terreno con mucho
humus para sembrar. Por ahora ese proceso no tiene una
manifestación política clara pero es evidente un salto
en la conciencia que
 
Alcira Argumedo
 
adhiere a valores tales como la solidaridad, la
cooperación, totalmente contrarios a los del
neoliberalismo conservador de los años noventa. No se
sabe lo que se quiere pero se tiene claro que es lo
que no se quiere. Aparecen las fábricas recuperadas,
las cooperativas de cartoneros, los comedores
barriales y esto se ve en algunas encuestas que
refuerzan este cambio profundo', se entusiasma
Argumedo.

En octubre de 2004, la consultora Analogía preguntó
qué sectores de la sociedad son los más beneficiosos
para el resto. Allí fueron consagrados los
agricultores y ganaderos, los científicos e
intelectuales, los maestros y los profesores
universitarios.

Y los cuatro peores sectores sociales, según aquella
encuesta, en orden descendente eran los bancos, las
empresas privatizadas, el capital extranjero y los
'gordos' de la CGT.

'Es decir que se rompió la hegemonía del modelo
neoconservador', apuntó la autora de 'Un horizonte sin
certezas'.

Agregó que en otra encuesta realizada sobre la imagen
de la administración Bush en el mundo, los primeros
países que encabezaban el repudio al presidente
norteamericano eran Turquía y la Argentina. Pero
cuando se preguntaba sobre la resistencia a la
política de Estados Unidos, la Argentina aparecía,
entonces, en primer lugar a la hora de rechazar esas
líneas imperiales.

'Este es un proceso subterráneo, muy profundo y que no
tiene nada que ver con el autismo de la clase política
que sigue en otra cosa y no da respuesta para expresar
este curso nuevo de la historia argentina. Pero la
clase política sigue con el modelo neoliberal claro
que de manera menos grosera pero los beneficiados
siguen siendo los mismos', sostuvo la investigadora
del CONICET que gana menos de mil quinientos pesos
mensuales.

El triángulo kirchnerista

'Fue una derrota el resultado de la renegociación de
la deuda externa. Se perdió una oportunidad histórica
de rechazar la deuda ya que quedó demostrado que el
ochenta por ciento de lo que se le debe al Fondo
Monetario fue por los giros de dinero que enviaron a
la Argentina durante el megacanje de la época de De La
Rúa y Cavallo. Y la propia carta orgánica del Fondo
dice taxativamente que no se puede asistir a los
países que están en un proceso de fugas de capitales
al exterior como ocurría en la Argentina. Se financió
esa fuga de dinero y eso está prohibido en la propia
carta orgánica del Fondo', repitió Argumedo. Era la
ocasión ideal para 'plantear el caso en la asamblea de
las Naciones Unidas y en el Tribunal Internacional de
La Haya y no se hizo. Fue una derrota', remarcó.

Criticó la idea de 'seguir pagando con una tasa que
dependa del crecimiento. Esto es muy riesgoso para el
país porque repite esquemas del pasado'.

El otro punto a tener en cuenta es el rol del gobierno
frente a las empresas privatizadas. 'Ellas no
cumplieron con los pliegos de las concesiones pero
tuvieron ganancias fantásticas, como en el caso de las
petroleras que en nueve meses recuperaron los
invertido para quedarse por veinticinco años.
Imagínese que el costo de extracción del petróleo es
de 8 dólares y el barril hoy cuesta 54 dólares. Es
necesario que todo eso retorne al sector público. Sin
embargo no se revisó nada. Al contrario, se renuevan
concesiones', fustigó la apasionada intelectual
rosarina.

El tercer punto es la cuestión de los bancos. 'La
banca extranjera era solidaria al interior de los
grupos económicos. Eso está demostrado luego de la
causa Swift - Deltec, se ha sentado jurisprudencia al
respecto. Y así funcionaban cuando daban ganancias
hasta del cincuenta por ciento al año en materia, por
ejemplo, de las tarjetas de créditos. Allí cuando las
ganancias eran descomunales, las casas matrices de los
bancos extranjeros reconocían a las filiales como
hijas verdaderas, pero a la hora de hacer frente a los
reclamos de los ahorristas, las filiales se
convirtieron en hijas bastardas. No es serio. El
gobierno, entonces, vuelve a favorecer a los mismos
que fueron favorecidos durante las administraciones de
De La Rúa y Duhalde', fundamentó Alcira.

'Es lamentable que continúe el modelo neoliberal y que
se beneficien tipos como Eurnekián. Se está perdiendo
una oportunidad fantástica', enfatizó la estudiosa.

El salto cualitativo

Para Alcira Argumedo hoy hay un mismo nivel de
'ascenso de conciencia' en los demás pueblos de
América latina, 'más allá de lo que hagan gobiernos
como los de Tabaré Vázquez o Lula, los pueblos de
Uruguay y Brasil están marcando ese salto cualitativo
en la conciencia. Ni hablar de lo que está pasando en
Bolivia, Ecuador y Venezuela. Pero el gobierno
argentino hoy no tiene una mirada histórica que le
permita integrar sus políticas con lo que está
haciendo, por ejemplo, Hugo Chávez', indicó.

'Cuando Kirchner le hace cha chás en la cola a la
Shell no tiene nada que ver con lo que podría suceder
si se juntaran las petroleras de Venezuela, Brasil,
México o la Argentina verdaderamente recuperara sus
energías a través de Enarsa. Esa integración
representaría el surgimiento de la empresa petrolera
más poderosa del planeta, mucho más que la propia
Shell o la Standard Oil. Ayudada por el hecho de que
no habría gastos de traslados porque el combustible
está en el propio territorio', añadió la socióloga.

Para ella es indispensable la creación de líneas
aéreas latinoamericanas, sistemas satelitales propios
del subcontinente, telecomunicaciones en común y hasta
un espacio audiovisual que genere noticias producidas
por gente del sur sobre las cosas que ocurren en el
sur.

'América latina tiene un potencial enorme y en materia
de conocimientos la unidad de las principales
universidades generaría polos en informática
superiores a la IBM. Esta es la necesaria gran
apuesta. No el privatismo bobo. O el subsidio estatal
a empresas como Southern Winds en lugar de apostar a
fábricas de aviones propios. Es necesario generar
políticas a favor de empresas públicas
latinoamericanas. Es el momento histórico para
hacerlo', abundó la investigadora.

Esperanzas

Aquel proceso subterráneo que desde diciembre de 2001
generó una conciencia solidaria y opuesta al modelo
neoconservador tiene expresiones muy concretas de
eficacia productiva.

Las empresas recuperadas 'están orientadas desde la
óptica de la autogestión, el pensamiento colectivo, la
solidaridad y los llamados círculos de calidad que
desde hace años se emplean en Japón. De tal manera que
se deja de lado el costo empresario que está
constituido por las ganancias del capital y el pago de
la estructura ejecutiva. Eso representa en la
Argentina un 25 por ciento. Cuando las empresas
recuperadas logran la eliminación de ese costo
empresario entonces se bajan los costos y se producen
bienes de muy buena calidad. Por eso ganan dinero y
son eficientes. Como el caso de Impsa, por ejemplo',
destacó Argumedo.

Durante el año 2004, un grupo de tobas del Chaco se
acercaron a la Secretaría de Desarrollo Social de la
Nación. 'Los funcionarios quisieron darles un grupo de
planes sociales. Los tobas dijeron que no. Que querían
semillas de algodón. En cuatro meses produjeron una
cosecha que dejó medio millón de dólares de ganancias.
Este caso demuestra hasta dónde pueden llegar este
tipo de experiencias', se entusiasmó Alcira.

Otra experiencia fue la de 4.700 minifundistas
misioneros que desarrollaron una cooperativa para
explotar el aceite de tung que es una especie de nuez.
'En algún momento la provincia de Misiones tenía una
producción de 60 mil toneladas de aceite de tung y
después se perdió por completo. Los minifundistas
misioneros recuperaron una empresa y lograron una
ganancia de cien mil pesos cada uno en un año. Esto
remarca el gran potencial de estos emprendimientos'.

Para Alcira Argumedo las cuentas son muy claras:
'Estas empresa recuperadas dan trabajo a cien personas
como promedio. Cada puesto de trabajo se obtiene con
una inversión de mil dólares cada uno. Si se
impulsaran 40 mil empresas sociales de estas
características con el apoyo de las universidades, del
INTA, del INTI y de otras entidades estatales
nacionales, se necesitarán 4 mil millones de dólares
de inversión pero se lograrían cuatro millones de
puestos de trabajo y el inicio de un círculo virtuoso
que, automáticamente, daría empleo a otro millón de
personas más. O sea que en dos años se terminaría con
la desocupación, la pobreza y la miseria en la
Argentina. Claro que esto no sería un capitalismo
serio sino una democracia participativa del estilo
artiguista, sanmartiniana o bolivariana.
Lamentablemente nuestra clase política apuesta al boom
de la construcción o los planes sociales. Claro que
son necesarios, pero son una transición hasta que
aparezcan otros escenarios sociales y laborales que,
por otra parte, ya están presentes en las empresas
sociales. Y esto se podría implementar desde La Quiaca
a Tierra del Fuego. Si se cerraron 70 mil
establecimientos en una década, su recuperación, bajo
esta lógica, sería algo sencillo. La Argentina tiene
un potencial humano maravilloso', terminó diciendo. 
 

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