[R-P] El nazismo magico

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Mie Mayo 4 13:41:58 MDT 2005


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UN EXOTICO SUBGENERO DE LA LITERATURA FANTASTICA ARGENTINA: EL NAZISMO MAGICO

A pesar de lo que viene a continuación, no se asusten ni se desconcierten. Esta
es una nota sobre literatura. Lo que pasa es que tengo que referirme al nazismo
y es difícil hablar de ese tema de manera no convencional. Tratemos de explicar
este asunto:


La literatura fantástica se ha servido de las más diversas fuentes para obtener
sus temas. El nazismo y el esoterismo son dos de ellas. A su vez, si estas dos
fuentes se juntan, dan lugar a un tema que podríamos denominar, con poca
originalidad, "La búsqueda del Poder Total".


LA FUERZA: DE LOS CHINOS A STAR WARS

A lo largo de la historia, han sido innumerables los intentos para identificar,
describir y dominar una supuesta energía que lo invade todo en el Universo.
Conocida de antiguo, esa fuerza ha recibido muchos nombres: Los chinos le decían
Chi (Energía Vital) y los hindúes, Prana. Los polinesios la llamaban Mana.


En Occidente se habló del Santo Grial (¿se acuerdan del Rey Arturo y los
Caballeros de la Tabla Redonda?). Paracelso le dió el nombre de Munis Magnum.
Franz Anton Mesmer decía utilizar esa energía. La denominaba Magnetismo Animal.
Los entusiastas de la radiestesia le dicen Fuerza Etérica. Para los teósofos era
la Luz Astral. En el siglo veinte, Wilheim Reich la denominó Orgón. Los
parapsicólogos de la ex Unión Soviética hablan de Energía Bioplasmica o Energía
Psicotrónica.


Un caso interesante, por lo famoso, es el de George Lucas, quien, en su zaga de
Star Wars, se contentó con denominar a esta fuente de energía universal con la
expresión de "La Fuerza". Lucas, como sabemos, no pretendió inventar nada, sino
que se sirvió de esta y otras ideas arquetípicas para construir su universo. Se
llame como se llame, todos coinciden en una cosa: El conocimiento y dominio de
esta Fuerza proporciona poder. Como se use ese poder, es otro tema.


¿Y LOS NAZIS?

Según algunos, diversos grupos dentro del nazismo, antes y después de llegar al
poder en Alemania, se dedicaron con desesperación a conseguir y dominar esta
energía. Se dice que ellos la conocían como Fuerza W. Parece que miembros de
elite de las SS anduvieron muy activos en el tema.


¿QUE TIENE QUE VER TODO ESTO CON LA LITERATURA FANTÁSTICA?:

En ese terreno, esta misteriosa fuerza fue descrita, entre otros, por un lord
británico, de nombre Bulwer Lytton. En 1875, Lytton publicó una extraña novela
titulada "The Coming Race" (La Raza Venidera). En ella el narrador es conducido
por un ingeniero de minas a un mundo subterráneo poblado por una raza extraña.
Ese pueblo, llamado Vril-Ya, posee un poder misterioso que le ha permitido vivir
sin maquinas y sin todos los aspectos de la civilización moderna. Ese poder es
el llamado Vril. Recuerden esta novela, porque más adelante nos toparemos con
algo muy parecido.


El libro fue un éxito inmediato y gozó después de un considerable culto, porque
mucha gente se lo tomó en serio. Incluso es muy probable que el propio Lytton
creyera de lo que estaba hablando. Tanta influencia tuvo que, en Alemania, en
medio de la proliferación de grupos ocultistas que encontramos al final del
siglo diecinueve, hallamos una "Sociedad Vril", dedicada al dominio de ese
poder. El símbolo de esta secta era la esvástica o cruz gamada, el mismo que
años después usarían los nazis.


Los miembros de la Sociedad Vril pensaban, como dije, que la novela de Lytton
era más que ficción. Según ellos, encerraba ciertas verdades ocultas que solo
eran visibles para los iniciados.


La Sociedad Vril creía que bajo la tierra existe un reino subterráneo llamado
Agartha o Agarthi. Allí vive una raza superior, esperando el momento de subir a
la superficie y someter a la raza humana. Esos habitantes de las zonas
interiores poseen el Vril.


La Sociedad Vril no era la única organización que buscaba la "Fuerza". Una
denominada "Sociedad de Thule", creía que controlando esa fuerza podía elevar a
Alemania a una posición de dominio del mundo. Se dice que en 1919 esa sociedad
(que había sido fundada el 1912) se había convertido en punto de reunión de
místicos y antisemitas alemanes, un tanto molestos por la desastrosa derrota en
la Primera Guerra Mundial, entre otras cosas. Uno de sus miembros era Anton
Drexler, primer dirigente del Partido de los Trabajadores Alemán, (que después
se convertiría en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, vulgarmente
conocido como "nazi"). Otro miembro era Rudolf Hess, quién llegaría a ser la
mano derecha de Hitler. También estaba Alfred Rosenberg, futuro filósofo del
nacionalsocialismo. Esta sociedad afirmaba ser el instrumento de los legendarios
"Jefes Secretos" del Tíbet, quienes vivían en algún lugar de los remotos
Himalayas. Los "Jefes Secretos" eran conocidos también como "La Logia Blanca" o
los "Sabios del Mundo". Ustedes pensaran que estos muchachos estaban un tanto
dementes. Es posible pero, en todo caso, quedaron fuera del manicomio los
suficientes como para seguir con lo suyo incluso hasta en la actualidad.


LA HISTORIA DE AGARTHA Y SHAMBALLAH

Lo anterior se empalma con una antigua leyenda, tal vez originaria del Asia
Central. Según la misma, existen bajo la corteza terrestre dos reinos, el de
Agartha y el de Shamballah. Para algunos, Agartha es el Reino del Bien y
Shamballah el del Mal. Para otros es a la inversa. En el Tíbet, existe una
puerta que conduce al reino de Agartha, custodiada por los lamas, así como
existen otras supuestas puertas en otras regiones del planeta, como en
Afganistán, en las Rocallosas, en el Amazonas y en la República Argentina.


Los primeros nazis, los iniciados de Thule, la Sociedad Vril y otros grupos
esotéricos más, buscaban desesperadamente, como dijimos, la clave de ese poder
que aseguraría su dominio sobre el mundo. Algunos nazis pensaban que el Vril era
la clave para conseguir lo que llamaban "El Superhombre", es decir, una nueva
raza humana, ni más ni menos. Los muchachos eran un poco ambiciosos.


Esta es, más o menos, la historia o mito, según se mire, sobre la cual se
asienta este subgénero literario conocido como "nazismo mágico".


LOS QUE SE LA CREEN Y LOS QUE FANTASEAN (O ESO DICEN)

A esta altura de los acontecimientos, conviene hacer una aclaración.
Estrictamente, el llamado Nazismo Mágico o Nazismo Esotérico engloba dos tipos
distintos de literatura.


Por un lado, tenemos los ensayos o monografías dedicados a ese tema.


Estas obras no son de ficción sino que, con mayor o menor rigor y documentación,
pretenden explicar un conjunto de doctrinas secretas que eran estudiados y
utilizados por algunos grupos nazis, antes, durante y después de la Segunda
Guerra Mundial, con el fin de obtener la fuente del poder para llevar a cabo sus
planes de supremacía aria. Que todo esto sea cierto o simplemente se trate de un
conjunto de pavadas es algo que dejo a la opinión de los lectores. Un ejemplo de
este tipo de obras es "Las Ciencias Secretas de Hitler", de Nigel Pennick (Edit.
EDAF, Madrid, 1984, Colección "La Tabla de Esmeralda").


Por otro lado, están las obras de ficción (cuentos y novelas) basadas en estas
supuestas doctrinas secretas. Este es el tema que nos interesa en esta ocasión.


LA LITERATURA DE FICCION SOBRE NAZISMO MAGICO EN LA REPUBLICA ARGENTINA

La enorme cantidad de nazis ingresados más o menos clandestinamente a la
República Argentina, después de la Segunda Guerra Mundial, hizo que nuestro país
sea terreno fértil para las más diversas historias relacionadas con sus
andanzas. Hasta se llegó a decir que Hitler estaba vivo y oculto en la
Patagonia.


En la República Argentina, son varias las novelas y cuentos que pueden
encuadrarse en el subgénero que estamos analizando. Los editores son un poco
reacios a publicar estas cosas, porque se trata de una cuestión muy espinosa.

Entre las obras de ficción relacionadas con el tema, esta vez vamos a mencionar
las siguientes, con la aclaración de que en ninguna de ellas los autores hacen
una apología expresa del nazismo.


JUAN NORBERTO COMTE: "ENTRE EL HORROR Y LA LOCURA" Y "EL PRINCIPIO DEL FIN".

En diciembre de 1984, el argentino Juan Norberto Comte publica una novela corta
titulada "Entre el horror y la locura". La obra aparece como el cuarto de una
serie de cinco fascículos que integran la Colección "Hitler y el Nazismo
Mágico". Esta colección fue editada por la revista "Cuarta Dimensión", revista
dirigida por Fabio Zerpa.


"Entre el horror y la locura" es una obra planteada en tono de ficción aunque
supuestamente inspirada en hechos verdaderos. Se trata de una reelaboración de
anteriores cuentos del autor, que aquí son desarrollados con el fin de realizar
un texto más extenso. La novela está ambientada en la ciudad de Buenos Aires, a
principios de la década del sesenta. El protagonista es un tal Carlos María
Tucci, bibliotecario y asesino a sueldo para más datos. Supuestamente, Tucci
existió realmente y desapareció en uno de los túneles subterráneos que quedan en
la ciudad de Buenos Aires desde la época Colonial; cuando estaba buscando la
entrada al reino de un pueblo que vive en las entrañas de la tierra. La clase
gobernante de este pueblo es conocida con el nombre de Epimeteicos. Se trata de
pequeños seres con fabulosos poderes paranormales. Tucci había obtenido esa
información de labios de un alemán, nazi arrepentido y ex- soldado de la Segunda
Guerra, ahora radicado en la Argentina. Este alemán, apellidado Kempin, le había
contado la historia de estos Epimeteicos y de sus poderes. Al parecer los
Epimeteicos serian habitantes de ciudades como Agartha y Shamballah. El propio
Hitler buscó contactarse con estos seres para obtener ayuda con el fin de llegar
al poder. Luego requirió más colaboración para tratar de ganar la guerra.


El mismo Juan Norberto Comte siguió con el tema en una segunda novela corta,
titulada "El principio del fin". Esta obra es una continuación de la anterior,
aunque puede leerse en forma independiente. Apareció en marzo de 1985, como el
quinto y último fascículo de la colección antes citada. Aquí se narran las
aventuras de nuestro ya conocido Carlos María Tucci en el mundo subterráneo de
los Epimeteicos y su posterior retorno a la superficie, a una Argentina invadida
por dos grandes potencias. Este retorno ocurre en el año 2130, (parece que en el
mundo de los Epimeteicos el tiempo transcurre de otra manera). Desde el punto de
vista literario, "El principio del fin" es bastante más floja que "Entre el
horror y la locura". En esta última el autor trabaja adecuadamente lo que se
suele llamar "el verosímil", es decir, todo ese bagaje de información y
ambientación que hace que un relato nos "parezca" creíble, aunque "sepamos" o
"creamos" que no lo es. Para más datos sobre ese tema, ver cualquier capitulo de
X-Files o Milennium. En cambio en "El principio del fin", en especial en la
parte donde Tucci retorna a la superficie, la cosa se hace difícil de tragar.


Como habrán observado, estas dos novelas cortas tienen una gran afinidad
temática con la ya comentada The Coming Race (La Raza Venidera) del inglés
Bulwer Lytton.


ABEL POSSE: "EL VIAJERO DE AGARTHA" Y "LOS DEMONIOS OCULTOS".

Abel Posse es un escritor que gusta transitar por diversos géneros, con igual
soltura. Por ejemplo, su último trabajo, Los Cuadernos de Praga, se encuadra en
la temática de las novelas históricas. También escribió excelentes obras que
rozan o se sumergen directamente en lo fantástico, como es el caso de "El
Viajero de Agartha", "Los Demonios Ocultos" y "La Reina del Plata".


"El viajero de Agartha" fue publicada en 1989 en forma simultánea por Diana
(México), Plaza & Janés (España) y Emecé (Argentina). Recibió el Premio
Internacional Diana Novedades 1989. En está obra, Posse narra la historia de
Walter Werner, arqueólogo alemán, especialista en culturas orientales y oficial
de las SS. En julio de 1943, Werner es convocado por Adolf Hitler, quien
personalmente le encarga la misión de ir en busca de la ciudad de Agartha, en
donde encontrará... el Vril. ¿Recuerdan esta palabrita? Hitler necesita el Vril
para vencer a sus enemigos. Werner parte hacia el Tíbet para cumplir con su
misión. La novela cuenta ese viaje, relatado en primera persona por Werner, en
forma de un diario personal.


"El viajero de Agartha", desde el punto de vista estilístico es muy superior a
las dos obras de Comte. La acción, el manejo "dosificado" de la información
necesaria para crear un clima, que oscila entre la ficción y realidad, así como
la descripción de los exóticos escenarios por donde se desarrolla la última
parte de la novela, están resueltos magistralmente.


"Los Demonios Ocultos", por su parte, fue publicada en 1987 por Emecé
(Argentina). Se trata de una suerte de continuación de la novela anterior,
aunque puede leerse por separado. Habrán notado, sin embargo, que fue publicada
antes que "El viajero de Agartha". Esta última sería una "precuela", como nos
enseñó George Lucas. O, tal vez, Posse escribió las novelas en orden cronológico
y lo que pasó es que pudo publicar la segunda antes que la primera. Lo ignoro.


Como sea, en "Los Demonios Ocultos" el protagonista es un muchacho apellidado
Lorca, hijo de Walter Werner, (aunque usa el apellido materno), quien quiere
descubrir el paradero de su padre, a quien no conoció. La novela se inicia en la
Argentina, en la década del cincuenta y se extiende hasta 1976.


La búsqueda de Lorca, que empieza en el Delta argentino, sigue en Europa y
termina en el norte de nuestro país, lo conduce al conocimiento de la realidad
subterránea del nazismo de postguerra, un nazismo esotérico que sigue buscando
el contacto con la mítica ciudad de Agartha.


Aquí caben hacer los mismos comentarios elogiosos que respecto de "El viajero de
Agartha". Posse crea una atmosfera de la que es dificil sustraerse. Es cuestión
de gusto decidirse por una o por otra.


A MANERA DE CIERRE

Dijimos antes que en ninguna de las novelas comentadas los autores hacen una
apología expresa del nazismo.

En cambio, lo que aparece en sus páginas, en forma más o menos explícita según
el caso, es la convicción de que el nazismo fue solo una, tal vez la más
aterradora y peligrosa, pero solo una, de las expresiones de una reacción contra
una forma de vida signada por la rutina, el materialismo, el puro economicismo y
la falta de todo otro ideal que no sea el mero consumo y la supervivencia. En
síntesis, que Hitler y los demás nazis no fueron simplemente un montón de locos
homicidas, nacidos por generación espontánea, sino que son una especie de "hijos
malditos", engendrados por el propio sistema "Occidental y Cristiano" de vida.


Es como para pensarlo.


(c) Jorge Oscar Rossi, 2000.





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