[R-P] Chevron Texaco ,la destrucción de la Amazonia y las juridicciones de demanda
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Mie Mar 23 10:00:58 MST 2005
Paradojas del imperialismo... Cuando quieren
apretarnos para aumentar tarifas, o por la deuda,
recurren a los tribunales de Nueva York. Pero cuando
son demandados en Nueva York, sus propias
multinacionales (Chevron-Texaco) por la catástrofe
ambiental que hicieron, que hacen los muchachos..???
Trasladan el juicio a Ecuador, so pretexto que allí
están las pruebas !!!!
De esta "sutil" manera, descargan el terrible poder
"persuasorio" de la empresa, sobre jueces y
funcionarios...
Interesante artículo de Dieterich
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Chevron Texaco y la destrucción de la Amazonia
Heinz Dieterich
Rebelión
En el “Juicio del Siglo”, el Frente de Defensa de la
Amazonia (FDA) trata de lograr que la transnacional
estadounidense Chevron Texaco asuma la responsabilidad
por la destrucción ecológica y de vidas humanas que ha
causado en la Amazonia ecuatoriana. Cinco
organizaciones, seis abogados y miles de afectados y
simpatizantes se enfrentan a una de las corporaciones
transnacionales más poderosas de la tierra que se
niega a reparar los daños por más de seis mil millones
de dólares que ha provocado en la Cuenca alta del
Amazonas, entre 1971 y 1992.
Según los abogados de las víctimas, Chevron Texaco ha
cometido varios delitos, entre ellos posibles casos
penales: 1. lo que la ingeniería forense llama “malas
prácticas operativas”; 2. ha incurrido, según la ley
ecuatoriana en “fraude en la remediación”, al actuar
con “engaño doloso”, sospecha de colusión y
premeditación y alevosía; 3. ha incurrido en la
utilización dolosa de documentación falsa lo que
constituye una figura penal.
1. La criminal negligencia de Chevron Texaco
Durante sus años de operación en la Amazonia
ecuatoriana, la Chevron Texaco explotaba la riqueza
petrolera del país con técnicas muy contaminantes, que
usaban diferentes tipos de “fosas de tierra” o
“piscinas de deshechos” para deshacerse de los
contaminantes químicos y residuos petroleros
resultantes de las exploraciones y explotaciones.
En este sistema sumamente contaminante, que hace
décadas no se usa en Estados Unidos, se vierten los
desechos tóxicos de las plataformas de extracción en
simples fosas excavadas cerca de la plataforma en el
suelo. Según el tamaño de la piscina, el gradiente del
agua subterráneo, la permeabilidad del suelo y otras
variables, los tóxicos contaminan todo el ecosistema
circundante, inclusive entrando por los flujos
subacuaticos a los ríos cercanos, que, a su vez,
alimentan el Amazonas. Con este sistema la Chevron
Texaco se ahorró los gastos de instalar y operar una
adecuada Planta de Disposición Final, capaz de tratar
los residuos toxicos de manera ecológica. Los ahorros
para la empresa, según los cálculos de los
querellantes, ascienden a alrededor de 4 mil millones
de dólares,
Un estudio de la empresa ecológica estadounidense,
Global Environmental Operations, Inc., calificó los
diferentes tipos de piscinas usados por la Chevron
Texaco en Ecuador, de la siguiente manera.
1. Piscinas de perforación abierta, con varios metros
de profundidad que pueden contener petróleo libre,
sulfato de bario, fluidos de perforación y residuos de
petróleo.
2. Piscinas de producción y de desechos de petróleo
abiertas, que pueden contener entre 5% y 40% de
aceites libres, desechos de petróleo y otros fluidos y
que pueden haber estado en fuego en una o más
ocasiones.
3. Piscinas de perforación cubiertas por vegetación
con una cubierta de 15 a 30 cm. de grosor, flotando
sobre una capa de agua y aceites.
4. Piscinas cerradas mediante el movimiento de suelo
que, como resultado, contiene una mezcla de sales,
lodo, fluidos de perforación, aceites y tierra.
2. La catástrofe ambiental y sus costos de remediación
Los daños ambientales generadas por estas “malas
prácticas operativas” de la transnacional en la región
amazónica fueron cuantificados por la abogada
ambientalista Judith Kimerling en 1991, en el libro
Amazon Crude (Petróleo amazónico), de la siguiente
manera: 1. la deforestación de por lo menos un millón
de hectáreas en los bosques pluviales del Ecuador, 2.
el derramamiento de alrededor de 17 millones de
galones de petróleo crudo; 3. la quema de 235 mil
millones de pies cúbicos de gas natural de deshecho y,
4. el “vertido intencional” de 19 mil millones de
galones de residuo tóxico sin tratamiento, en el
ambiente.
Bajo la presión del gobierno ecuatoriano, el consorcio
Chevron-Petroecuador accedió en 1992 a realizar una
evaluación ambiental de sus operaciones entre 1973 y
1990. La auditoria, realizada por una empresa
canadiense escogida por la transnacional, confirmó 93
vertidos en los pozos y 10 en las estaciones para el
lapso de tiempo analizado. De 18 muestras de agua, 12
(67 %) sobrepasaron los criterios de calidad de
vertido para cloruros; 16 (89 %) sobrepasaron la
calidad de vertido para sulfuros, y todos (100 %)
sobrepasaron los criterios de calidad de vertido para
sólidos suspendidos. La conclusión del estudio fue que
las operaciones en los campos petroleros
potencialmente “no cumplían con las leyes y
reglamentos ecuatorianos”.
La dimensión del desastre causado por la transnacional
se refleja en el estudio preliminar “conservador” de
la Global Environmental Operations, Inc., sobre los
costos de limpieza de la catástrofe ecológica: 1. La
remediación de las 554 piscinas de lodo, 455 millones
de dólares; 2. la remediación de las 73 charcas en las
estaciones de separación, $US 183 millones; 3. la
remediación de aguas subterráneas a un total de 627
piscinas, $US 190 millones; 4. Sedimentos de los ríos,
$US 1.32 mil millones; 5. Humedales, $US 1.8 mil
millones; 5. Limpieza de alrededor de 11.95 millones
de metros cúbicos de agua contaminada, $US 2.026 mil
millones; 6. Infraestructura adicional, $US 140
millones. Costo estimado total: $US 6.114 mil
millones.
3. La catástrofe humana
Dos estudios de salud pública, uno realizado bajo los
auspicios de una de las instituciones de posgrado más
importantes de Europa, la London School of Hygiene and
Tropical Medicine (“Informe Yana Curi”), y el otro por
la Escuela de Salud Pública de la prestigiada
Universidad de Harvard, encontraron que los
carcinógenos vertidos en las operaciones de la Chevron
Texaco desde mediados de los años setenta en el
oriente ecuatoriano podrían tener consecuencias
devastadores para la población de esta zona de 100 000
km2 de bosque húmedo tropical.
El estudio realizado por investigadores asociados a la
Universidad de Harvard en abril de 1993, demostró que
los vertidos de agua producidos por la Texaco
contenían muy altos niveles de compuestos orgánicos
volátiles, así como hidrocarburos aromáticos
policíclicos (HAP) y carcinogénicos. En los Estados
Unidos un cáncer en exceso por un millón de habitantes
es típicamente considerado como el límite aceptable
por exposiciones ambientales. Este estudio concluye
que en las regiones muestreadas existe un límite de
riesgo entre 12 y 1.000 veces mayor.
Pruebas clínicas en personas que sufren de afecciones
cutáneas patológicas encontraron que existía una
relación causal firme entre la exposición relacionada
al petróleo con la salud adversa. Así mismo, muchos de
los defectos de nacimiento, los cánceres, las
enfermedades respiratorias y los abortos espontáneos
que han sido reportados en la región, pueden ser
resultantes de los contaminantes tóxicos vertidos por
Texaco.
El “Informe Yana Curi”, a su vez, establece que en un
estudio realizado en la población de San Carlos, la
cual contiene más de 30 pozos petroleros construidos
por Texaco, los índices de cáncer detectados superaban
los índices normales respectivos hasta por 30 veces.
Sobre las mujeres de comunidades cercanas a los pozos
y estaciones de petróleo afirma que “presentaron un
riesgo de abortos espontáneos 2.5 veces más alto, es
decir, un 150 % más, que las mujeres que viven en
comunidades no contaminadas”.
4. La demanda jurídica contra Texaco
Un encuentro casual entre científicos ecuatorianos y
abogados estadounidenses en el área de Nueva York, a
inicios de los años noventa, dio motivó para que en
1993 dos despachos de abogados estadounidenses
iniciaran una demanda judicial contra Texaco en una
Corte Federal de Nueva York, por daños ambientales y
daños a personas. Nueve años después, el 16 de agosto
del 2002, el juez instructor del caso resolvió que era
más conveniente decidir el caso ante una corte
ecuatoriana, bajo el argumento de que las pruebas
estaban en ese país.
Un año después se inició el caso en la Corte Superior
de Nueva Loja, Ecuador, donde avanza lentamente ante
el enorme poder legal, mediático y económico que
despliega la transnacional. Durante la fase de
inspecciones judiciales, Texaco usó su amplia
experiencia en este tipo de conflictos, para evitar
que las pruebas científicas de campo indicasen con
claridad su responsabilidad causal en el desastre:
tratando de imponer sus protocolos técnicos a los
abogados de las victimas; protocolos que están
estructurados para derrotar a las víctimas,
tergiversando la representatividad de los muestreos,
usando la trampa de los promedios y aceptando sólo
pruebas de terreno a no más de un metro de fondo,
cuando la mayoría de la contaminación se encuentra a
mayor profundidad.
Al igual que en el caso de la industria tabacalera,
que durante décadas ocultó investigaciones científicas
internas que habían demostrado que el fumar causa
cáncer, la Texaco ocultó datos respectivos sobre su
criminal política antiecológica en el Ecuador. Por
ejemplo, un documento interno de la corporación de
1996, demuestra que la transnacional sabía, que los
niveles del cancerígeno cadmio eran 19 veces
superiores a los permitidos por las leyes
ecuatorianas, al igual que los cancerígenos plomo,
níquel y fenol que fueron encontrados al menos en
niveles tres veces superiores a las normas
ecuatorianas.
Otros ardides usados por la transnacional son la
“inundación” de la corte ecuatoriana con Informes
Judiciales de miles de páginas que son irrelevantes
para el caso; de ignorar deliberadamente los
estándares ecológicos ecuatorianos, utilizando
estándares “internacionales” inventados por sus
expertos y tratando de culpar a PetroEcuador por los
daños causados. Es por eso, que el Frente de Defensa
de la Amazonia calificó a los primeros cuatro informes
de Chevron Texaco entregados a la Corte a inicios del
año, como “lleno de falsedades, carente de argumentos
técnicos, tendenciosos, sin respaldo y sin respecto a
las normas nacionales”.
5. 30.000 afectados contra la tiranía transnacional
La multimillonaria estrategia mediática y jurídica de
la Transnacional ---que, según los abogados de las
víctimas obtuvo ganancias estimadas en Ecuador de
entre 20 y 30 mil millones de dólares--- es dirigida
desde Miami por el abogado brasileño Ricardo Reis
Veiga, exvicepresidente de ChevronTexaco para América
Latina. Los estratagemas de Reis Vega en el caso
posiblemente “violan las regulaciones que gobiernan a
las empresas transnacionales en los Estados Unidos”,
dice uno de los abogados de los afectados, Stephen
Donziger, porque esas regulaciones “requieren que sus
ejecutivos digan la verdad”: “We have concerns that
Reis Veiga might be causing ChevronTexaco to run afoul
of corporate governance issues by hiding the true
nature and magnitude of this potential liability from
shareholders and even his own executives.”
Sin embargo, la Transnacional se defiende con todo el
enorme poder que tiene. Es la segunda compañía de
energía integrada más importante de Estados Unidos;
tiene 56.000 empleados y 19.000 gasolineras; opera en
más de 180 países; sus ventas alcanzaron 143 mil
millones de dólares en 2004, casi 8 veces superior al
Producto Interno Bruto (PIB) del Ecuador; sus
ganancias en el mismo año fueron de 13.328 mil
millones de dólares. Dentro de las cinco empresas
occidentales que dominan el mercado mundial
energético, Chevron Texaco es la cuarta en
importancia, después de Exxon Mobil, Royal Dutch-Shell
y British Petroleum-Amoco.
6. El Estado imperialista, amigo de Chevron Texaco
Tanto poder económico se convierte automáticamente en
poder político en una democracia capitalista. Y mucho
más en una democracia capitalista como la de Estados
Unidos, en la cual las corporaciones energéticas son
intocables porque su negocio representa un “interés
nacional” vital del sistema, y donde todas las
doctrinas presidenciales de este siglo han girado en
torno al control estadounidense del petróleo mundial.
De ahí que no sorprende, que Dave O´ Reilly, el
presidente de Chevron Texaco, sea un entrañable amigo
para George Bush. Durante una visita a Abuja, Nigeria,
en julio del 2003, George W. Bush elogió cálidamente a
O´Reilly, diciendo que “Dave O´ Reilly entiende la
definición de la responsabilidad corporativa. Yo
valoro altamente el liderazgo de Dave y Chevron. Su
trabajo no solo consiste en hacer ganancias para sus
accionistas, su trabajo consiste también en mostrar
compasión. Y yo aprecio tu liderazgo, Dave”: "Dave
O'Reilly understands the definition of corporate
responsibility, and I appreciate the leadership of
Dave and Chevron. Their job is not only to make a
return for their shareholders, their job is to show
compassion as well. And I appreciate your leadership,
Dave."
Bush respondió de esa manera a un discurso de
O'Reilly, en el cual este decía que “todos estamos
aprendiendo a hacer negocios en Africa… Se trata de
aceptar responsabilidades económicas y sociales más
amplias… a fin de crear un entorno en el cual la gente
de Africa puede realizar su potencial y alcanzar la
prosperidad”: "We are all learning that doing business
in Africa is about more than five-year plans and
investment strategies. It's about accepting broader
economic and social responsibilities…about forging new
public and private partnerships to create an
environment in which Africa's people can realize their
potential and achieve prosperity."
Bush iba acompañado por la nueva “dama de hierro” del
imperialismo occidental, su Asesora de Seguridad
Nacional, Condoleeza Rice. Invitar a “Condy” era una
buena idea: Rice había sido miembro del Consejo de
Directores de la Chevron Texaco durante nueve años,
obviamente con tanto éxito y encanto, que la
agradecida compañía bautizó uno de sus supertanqueros
petroleros de 130.000 toneladas a su nombre.
Menos entusiastas se encuentran las organizaciones de
derechos humanos y la población del Delta del Níger,
donde se extrae el petróleo, quienes recuerdan a la
praxis de Chevron Texaco en Nigeria más bien como una
historia de destrucción ecológica y colaboración con
la corrupta y represiva policía de Nigeria, tal como
Human Rights Watch ha documentado, y tal como
recuerdan las víctimas ecuatorianas de esta empresa
“con compasión”.
7. La batalla final
Este año se decide la batalla judicial en Nueva Loja y
la Chevron Texaco hará todo lo posible para no ser
condenado a pagar los más de 6 mil millones de dólares
en daños ecológicos que ha causado, porque a sus
multimillonarios accionistas no les gustaría que la
mitad de la ganancia que se robaron en 2004, fuera
para las víctimas ecuatorianas, en lugar de parar en
sus cuentas bancarias. Están acostumbrados a
sacrificar los intereses de la humanidad por sus
intereses de ganancia y tratarán de hacerlo nuevamente
en este caso, apoyados por Bush y Rice.
Sin embargo, el desastre y su cínica política evasiva
ante las víctimas han causado indignación mundial y si
se logra aumentar la presión pública, jurídica y
política sobre ellos, van a preferir el pago de la
reparación al pago del costo político de su imagen
corporativa.
Esta es la debilidad de Chevron Texaco que hay que
aprovechar para derrotarla, en beneficio de sus
víctimas en Africa, Indonesia y América Latina.
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