[R-P] Alberto Buela: Opinión; El episcopado arge ntino y su oportunismo sin límites
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Mar 21 04:23:18 MST 2005
Gentileza del Foro Patriótico y Popular
Subject: Alberto Buela: Opinión; El episcopado argentino y su
oportunismo sin límites
Opinión: Alberto Buela(*)
El episcopado argentino y su oportunismo sin límites
La mejor definición profana de la Iglesia la dio el más grande
conocedor del jus publicum Europaeum, el politólogo Carl Schmitt
cuando la definió como un complexio oppositorum(1). Esto es, como
aquella que en su seno abraza y reúne un conjunto de opuestos, de
hombres que piensan y son diferentes. En una palabra, en la Iglesia
hay para todos los gustos y tendencias.
El grave error que comenten los analistas políticos, mundanos en su
inmensa mayoría, es traspolar las categorías de análisis político
para estudiar los asuntos de la Iglesia. Así hablan sin ton ni son
sobre sacerdotes y obispos de izquierda y derecha como si la Iglesia
fuera un partido político.
La categorías de análisis para poder comprender medianamente la
política eclesiástica son, básicamente, tres: conservador,
progresista y tradicionalista. Sin ellas, todo análisis desbarranca
en un sin sentido.
En estos días el gobierno argentino entró en dura polémica con el
Vaticano por las desafortunadas expresiones del obispo castrense
Baseotto cuando respondió el ministro de salud que propuso
despenalizar el aborto.
En el contexto argentino traer una cita bíblica en donde se dice que
a aquellos que escandalizan a los niños hay que atarles una piedra de
molino al cuello y echarlos al mar, es mentar la soga en la casa del
ahorcado, pues se produce una analogía inmediata con los vuelos de la
muerte que practicó la dictadura militar 76/83 con muchos
desaparecidos.
Ante los hechos el episcopado argentino guardó silencio riguroso
mientras que la curia romana apoyó inmediatamente a través del
cardenal Martini al obispo Baseotto.
Aquí radica para nosotros el quid de la cuestión. Nos explicamos.
Las declaraciones del obispo fueron desafortunadas, infelices pero no
imprudentes, porque salió a defender en tiempo y forma la política
antiabortista del Vaticano. El presidente Kirchner respondió en
tiempo y forma, desde el locus que le es propio: el contexto
argentino. Y desde aquí no tenía otra posibilidad más que pedir la
remoción de Baseotto como obispo castrense, quien se fue de boca y al
que el Estado argentino le paga un sueldo de nivel jerárquico. El
problema se agudiza cuando al guardar silencio el episcopado
argentino por un problema ideológico(lo explicaremos luego) y no
mostrar ninguna solidaridad con su colega, hace de colchón blando no
ofreciendo ninguna resistencia local como cuerpo colegiado ante un
gobierno que se envalentona y , a renglón seguido, remueve
unilateralmente al obispo.
El gran responsable de que se agudice este conflicto es el episcopado
argentino que como viene haciendo desde siempre, se hizo una vez más
la gallina distraída ante un conflicto. La historia de este
episcopado es profusa en ejemplos: la actitud silenciosa ante miles
de desaparecidos durante la dictadura militar, idéntica actitud ante
la persecución ideológica de la coordinadora radical en las
universidades durante el gobierno de Alfonsín, silencio absoluto ante
las viles privatizaciones de Menem en la liquidación por desgüase de
las empresas del Estado con el saldo de miles de trabajadores en la
calle.
Pero, ¿qué es este episcopado y quiénes son ellos?. Es la institución
eclesiástica que reúne a todos los obispos, que en Argentina son
aproximadamente algo más de un centenar. En él participan activamente
entre sesenta y setenta obispos.
En este colegio episcopal el 70% pueden ser definidos como
progresistas, lo que traducido a categorías de análisis político
quiere decir, liberales-gorilas(Casaretto, Laguna, Karlich, Mirás,
Delgado) o socialcristianos (Bergoglio, Arancibia, Stafforini). Un
10% son conservadores, generalmente viejos obispos sin diócesis, como
Ogñenovich o Castagna. Mientras que el 20% restante puede ser
definido como tradicionalista, esto es, obispos firmes en doctrina,
en la defensa de la tradición, de allí su nombre, y con preocupación
social. El arzobispo de La Plata monseñor Aguer es la figura
emblemática de esta tercer corriente dentro del episcopado.
Con estas proporciones se entiende que el episcopado argentino no
haya mostrado ninguna solidaridad con uno de sus miembros. Es
explicable, Baseotto forma parte del grupo tradicionalista, que es el
más fiel a Roma y quien muestra una adhesión irrestricta al Papa Juan
Pablo II y sus directivas más conflictivas, sobre todo en aquellas
que chocan con los poderes públicos nacionales o internacionales. No
hace tanto el obispo Aguer defendió la posición argentina sobre su
espuria deuda externa.
La tensión que existe desde la época de la asunción de Karlich como
presidente del episcopado y la curia romana es algo que no perciben
los despistados periodistas políticos cuando escriben sobre temas de
Iglesia. Esta tensión se vivió hace dos o tres años con el asunto del
Verbo Encarnado una orden tradicionalista condenada por el episcopado
a desaparecer y rescatada por Roma.
Entonces bien, el episcopado argentino, huérfano de un sistema de
lealtades para con los suyos, ante el tema Baseotto guardó silencio y
con ello le hizo una zancadilla al gobierno de Kirchner que carece de
asesores idóneos en el tema Iglesia, y éste terminó comprándose el
conflicto.
Seguramente será la curia romana a través del nuncio, conocido como
el vietnamita, no sólo por su último destino sino por su ductilidad,
quien desarmará el entuerto. Un nuncio, Adriano Bernardini, que llegó
a Buenos Aires como consecuencia del encontronazo entre el anterior
nuncio, que solo duró tres meses, y el gobierno de Duhalde por el
negociado del hotel lindante a la nunciatura.
Mientras tanto el episcopado argentino, un cuerpo incluso parasitario
pues todos los obispos cobran por ley un sueldo equivalente al de
juez de primer instancia, seguirá actuando como lo ha hecho hasta
ahora, como un cuerpo totalmente extraño a la comunidad argentina.
Es, como vimos, el grueso de estos obispos (el 70%) los que han hecho
creer al pueblo argentino que la política de la Iglesia no consiste
sino en un oportunismo sin límites.
1. Schmitt, Carl: Catolicismo y forma política, Madrid, Tecnos, 2000,
p.8
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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