[R-P] POR QUE REAPARECE LA INFLACION
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Mar 18 07:59:08 MST 2005
Gentileza de Mariano Rovatti, de Argenpolitica.
[Tenemos reservas en relación a algunos planteos que hace Augusto
Montes de Oca en la nota que sigue, pero la lanzamos a la lista
precisamente por eso: para disparar la discusión sobre el papel de
la circulación monetaria (y la inflación) sobre la marcha de la
economía argentina]
Subject: POR QUE REAPARECE LA INFLACION
argenpolitica®
PUBLICACION ANALITICA SOBRE LA POLITICA ARGENTINA
Director: Dr. Mariano Rovatti
Buenos Aires, 18 de marzo de 2005
Ante la constante alza de los precios
Por qué reaparece la inflación
Por Augusto Montes de Oca
[La evidente y constante suba de precios instalada mediáticamente en
los últimos días reaviva el recuerdo de la inflación, y le da aire a
las remanidas recetas monetaristas que han fracasado en el pasado.
Cuál es la verdadera gravedad del problema. Cuáles son los parches y
cuáles las verdaderas soluciones de fondo. Cómo se entromete la
política en las decisiones de la economía.]
Coincidentes previsiones estiman que el costo de vida acumularía un
alza de entre 3,2 y 3,5% en el primer trimestre, impulsado por los
aumentos de combustibles, carnes y lácteos, entre otros. Algunos
analistas proyectan una inflación del 12 al 13,5% anual para el 2005,
a pesar de la réplica del Ministro Roberto Lavagna, quien ha
expresado que el índice no pasará del 10,5% tal como se proyectó en
la ley de presupuesto.
Una catarata de opiniones sin fundamento se ha vertido en los últimos
días en los medios de prensa, sobre todo tras el boicot a una empresa
extranjera de combustibles, convocado por el mismo Presidente de la
Nación.
Intentaremos en este artículo ir más allá en el análisis, teniendo en
cuenta factores técnicos y políticos que estimamos importante
considerar.
Cuando se devaluó el peso, en enero de 2002, si los precios hubieran
acompañado el ritmo del reajuste de la moneda, aquéllos se habrían
triplicado en pocas semanas. Desde entonces, la inflación minorista
sólo llegó al 55%, casi una sexta parte del volumen de la
depreciación del peso frente al dólar.
Ello se debió a que no había demanda, al estar evadidos los ahorros
de la clase alta y confiscados los de la clase media, a la vez que
reducido a su mínima expresión el valor del salario.
El actual superávit fiscal pende del precio del dólar a tres pesos,
retenciones mediante. Para mantener ese valor, el Estado ha comprado
dòlares durante un largo período en que llenó la plaza de pesos
emitidos especialmente, ampliando en gran medida la base monetaria y
calentando la economía.
La leve recomposición del salario genera un proceso creciente de puja
por la distribución del ingreso: al recomponerse el mercado interno
todos los sectores quieren ponerse al día: productores, comerciantes,
servicios públicos, trabajadores, etc.
Frente a este panorama, los medios le dan amplia cabida a los
técnicos monetaristas, cuya imaginación concibe la solución de
secar la plaza con altas tasas e interés. Gran parte del directorio
del BCRA, sobrevivientes desde la época de Pedro Pou, alientan ese
tipo de decisiones, lo que genera disputas con los funcionarios
cercanos al Ministro de Economía. De hecho, la base monetaria ya se
ha reducido en 2.800 millones de pesos en el primer bimestre del año,
al aumentar la tasa de interés de corto plazo
El sector lavagnista opina que ese tipo de medidas frenará la
recuperación económica y haría bajar el dólar, complicando la
situación fiscal y la competitividad de los productos exportables
argentinos.
El monetarismo (FIEL, CEMA, etc.) en verdad es la expresión teórica
de los intereses del sector financiero: dólar barato, tasas altas,
salarios bajos y mayores pagos a los organismos internacionales de
crédito.
Lavagna quiere manejarse con equilibrio, ya que teme arreglar una
cosa desarreglando la otra. Prefiere secar la plaza vía aumento de la
eficiencia recaudadora del Estado, transfiriendo más recursos del
sector privado al público, limitando el gasto y potenciando el
superávit fiscal. En el mismo sentido, promueve un aumento a las
retenciones de los productos de exportación. (1)
Pero ello va en contra de los intereses del sector político del
gobierno, que está en un año electoral, frente a medio país que aún
está bajo la línea de pobreza
También juega el proyecto político personal de Lavagna, quien querría
preservarse políticamente alejándose en poco tiempo. Acaba de lograr
el tercer éxito resonante en su gestión (1. ordenó la economía tras
la hecatombe del 2001/2002; 2. parcialmente recompuso el sistema
financiero, y 3. salió airoso en el canje de la deuda pública en
cesación de pagos)
Lavagna es un potencial candidato del duhaldismo para la ciudad de
Buenos Aires o la Provincia, tanto en el 2005 como en el 2007. Más
aún, algunos aseguran que fantasea con algún día llegar a la
Presidencia de la Nación. Mientras tanto, ocuparía con agrado una
silla en algún organismo internacional de crédito (¿Banco
Interamericano de Desarrollo?)
Kirchner consentiría ese alejamiento, ya que le permitiría concentrar
aún más el poder, al manejar la caja del Estado a través de algún
pingüino incondicional. Los extraordinarios niveles de superávit
fiscal que este gobierno ha logrado generar son un bocado apetecible.
También llama la atención la súbita instalación mediática del tema,
en medio del escándalo de las narcovalijas. El aumento de precios es
constante desde el verano del 2004, sin que los medios le dieran
mayor importancia. Ahora, le viene como anillo al dedo al ala
política del gobierno para diluir el tema SW, y a la vez, esmerilar
la figura de Lavagna, empinada tras el canje de la deuda.
En verdad, hay que reconocer que las causas estructurales de la
inflación ya no están más en la Argentina. Ya no hay emisión espuria
de moneda, ni déficit fiscal crónico. Además, la inflación casi ha
desaparecido como fenómeno mundial, y ello en un contexto de
globalización creciente, haciendo más interdependientes las
economías, aleja la posibilidad de que reaparezca el fenómeno.
La verdadera solución de fondo es un gran aumento de la oferta de
bienes y servicios, a través de un shock hiperproductivo. Ello
evitaría la suba de precios sin poner en riesgo los logros fiscales
obtenidos. Para ello es necesario un plan estratégico tendiente a
atraer inversiones en todas las áreas de la economía. El mismo debe
garantizar seguridad jurídica, superávit fiscal, protección
arancelaria y créditos blandos a la industria nacional, rebaja y
simplificación tributaria y construcción y mantenimiento bajo la
planificación del Estado de una adecuada infraestructura de servicios
(autopistas, aeropuertos, puertos, ferrocarriles, etc.)
Tratar de frenar la escalada mediante boicots, pìquetes, denuncias a
empresarios, controles de precios o campañas publicitarias es perder
tiempo, dinero y energías. En definitiva, fracasar frente a las
implacables leyes de la economía. Sus efectos pueden controlarse y
orientarse, pero nunca negarse.
El aumento a las retenciones es una buena medida coyuntural, pero nos
aleja del shock hiperproductivo que hace falta para que la Argentina
dé el salto definitivo que necesita, para ubicarse entre los quince
mejores países del mundo, el lugar donde debe estar teniendo en
cuenta sus recursos productivos, humanos y naturales.
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(1) Es interesante lo que hace Brasil para mantener el precio del
café en niveles accesibles a la población. Establece que la cuota
exportable no puede superar el 80% de la producción, garantizando así
el 20% para el mercado interno. La Argentina podría imitar ese tipo
de medidas para la carne y demás productos alimenticios exportables.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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