[R-P] Los 70 en Uruguay: textos de Eleuterio Fernadez Huidobro
Juan María Escobar
escobar45 en infovia.com.ar
Vie Mar 11 19:28:43 MST 2005
Eleuterio Fernández Huidobro analiza lo sucedido con el MLN Tupamaros en su
obra Historia de los Tupamaros yen el libro Chile Roto escrito en
colaboración con Graciela Jorge.
(Los textos transcriptos corresponden a una carta abierta de Daniel De
Santis titulada : Desde el Alma y con Dolor - Carta abierta a Eleuterio
Fernández Huidobro, donde Daniel responde desde su visión de antiguo
militante del PRT - ERP las imputaciones que se realizan sobre la
responsabilidad de su organización sobre los problemas y posterior derrota
de los Tupamaros- A los interesados que quierna recibirla puedo
remitirselas).
Juan María Escobar
"El gran golpe al MLN se produjo después de 1972 debido a las gravísimas
decisiones tomadas en Chile y en Argentina. Entre ellas hubo una que resultó
fatal: se resolvió la autocrítica. Esta autocrítica y sus funestas
consecuencias deberían formar parte de la de hoy. Autocrítica de la
autocrítica porque fue el golpe en la nuca del MLN. En los casos de más
cruda responsabilidad, los que entonces dirigían con absolutismo al MLN y lo
transformaron por decreto en el 'Partido del proletariado' para sacarlo de
sus deformaciones pequeño burguesas (causa principal, según ellos, de la
derrota de 1972), terminaron en el Partido Nacional unos y en el Colorado
otros... Hasta hoy. Traicionaron desde la dirección suprema, abandonaron en
plena batalla armas y bagajes... pero no estuvieron solos: muchos los
acompañaron... y muchos acompañaron las disparatadas conclusiones teóricas.
El agujero negro en la historia del MLN y en especial la única autocrítica
oficial y orgánica elaborada hasta la fecha reconoce orígenes varios y muy
'comprensibles'".
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"En febrero de 1973 los tupamaros de Uruguay, Argentina y Chile realizan una
importantísima reunión en Viña del Mar", a la que le llamaron Simposio. "En
Chile los uruguayos 'descubrieron' a las masas movilizadas. Se dice que el
principal error era la debilidad ideológica: no habíamos sido
suficientemente marxistas-leninistas. Por lo tanto se pasa a transformar al
MLN en un Partido ('El Partido'), 'recaracterizar' a los cuadros y a una
campaña... de formación ideológica 'proletarizando' a los militantes (en su
mayoría, según el Simposio, pequeño burgueses o influidos por la pequeña
burguesía y sus deformaciones...)".
"El MIR chileno y fundamentalmente el PRT argentino cobrarán una influencia
y un peso determinantes en la vida interna del MLN. Habrá una colonización
ideológica. Un vicio -la copia- del que los tupamaros se venían salvando al
extremo que su 'heterodoxia' los caracterizaba. Se crea la Junta de
Coordinación Revolucionaria entre el MIR chileno, el ELN boliviano, el PRT
argentino y el MLN uruguayo. Se funda y comienza a funcionar en Chile una
aplastante 'escuela de cuadros' internacional. Este proceso va a ser el
golpe en la nuca del MLN. Se trataba, como los hechos demostraron después,
de una sofisticada racionalización de la derrota y de la falta de respuestas
(o falta de ganas) frente a lo que había que hacer -concretamente- en el
Uruguay. Viña del Mar es el comienzo de lo que va a conducir, en dos años, a
la atomización del MLN..."
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"El dedo está puesto en la llaga por algo que también sigue surgiendo, como
fantasma que no cesa, desde Argentina: el tono paternalista. Forma parte, a
nuestro juicio, de una estructura ideológica o, más bien, psicológica, que
por lo general condujo y conduce al desastre. Fantasma porque vamos a
demostrar que ese paternalismo dio sus frutos en 1975. El PRT-ERP colonizó
ideológicamente a la Dirección del MLN (entendiendo por tal no sólo al grupo
que la ocupaba sino a su entorno de colaboradores). Debido a ello el MLN
pasó, por decreto, a ser el brazo armado del 'Partido' que comenzó a
construirse seleccionando para ello, a dedazo limpio desde la Dirección, a
los 'cuadros' que por su 'extracción de clase' o su nivel teórico en la
'ciencia' del marxismo-leninismo o por su 'firmeza ideológica' estaban 'en
condiciones' de dirigir al resto.
Para poder llevar adelante la ímproba tarea (no carecía de audacia el
disparate) se decretó desde el 'Bureau' Político (que por un restito de
pudor fue denominado 'Comisión Política' para su traducción uruguaya) un
descomunal y macarrónico proceso llamado de 'recaracterización de los
militantes' a lo largo y ancho del por entonces inmenso MLN.
Se tomaron otras dos importantes medidas para construir el Partido y
corregir 'los errores del pasado'.
A una se la llamó 'Proceso de homogeneización ideológica'. La denominación,
por sí sola, ya es temible. Y elocuente. Para ello se construyeron -no
podía ser menos- unas formidables aplanadoras denominadas 'Escuelas de
Cuadros', destinando ingentes recursos materiales y humanos tanto en Chile
como en Argentina. Por aquellas trituradoras debían ir pasando los pobres
tupamaros para ser cortados parejito sacándoles, como en máquina de picar
carne, las densas nervaduras pequeño-burguesas 'causantes de la derrota del
72'.
Para complementar la colosal tarea de homogeneizar -se trabajaba
febrilmente-, los mimeógrafos y las imprentas clandestinas sudaron ríos de
tinta editando manuales de estudio (elaborados por la dirección) sobre el
marxismo-leninismo. Los que tenemos a la vista -pruebas documentales de lo
que venimos diciendo e insuperables piezas de museo- no tienen desperdicio
en materia de catecismos pero tampoco tenían ninguna novedad: los viejos
militantes de la izquierda tradicional uruguaya (aquella de la que nos
habíamos ido para fundar el MLN) ya los habíamos sufrido como tres o cuatro
veces a lo largo de nuestra doliente vida. Casi todos esos cuadernillos
coleccionables y de lectura obligatoria so pena de baja inmediata, terminan
ordenando tres o cuatro 'lecturas de apoyo' (Marx, Lenin, Mao, Engels...)
que montaban a veces la friolera de unas cuatrocientas páginas por
cuadernillo... Era, como se ve, algo muy apropiado para la clase obrera y
para transformar la recua de pequeñoburgueses en ciclópea falange de
hoplitas proletarios.
La otra gran medida destinada a dar cabal cumplimiento a la 'autocrítica'
consistió en lo que dio en llamarse al principio: 'Proceso de
proletarización de los militantes'. Sin embargo, y antes de pasar adelante,
debe decirse que la palabra 'proletarización' dio lugar a una polémica 'de
fondo' en el seno de la brillante Dirección que nos conducía. Finalizada la
misma, que fue larga y tendida, emitieron el veredicto: En el 'Partido', la
palabra que debía utilizarse era 'peludización'. Gracias a esa genialidad,
el proceso pasó a llamarse entonces 'Proceso de peludización de los
militantes' y las profundas razones y significación de tal cambio fueron,
para que nadie se animara a sonreír tan siquiera, eruditamente fundamentadas
en largas diarreas teóricas abarrotadas de citas clásicas...
Pero, la 'peludización', esa cosa, no quedó reducida a libros: la militancia
debió pasar por un dantesco proceso físico. 'Peludizarse' era vestir, comer,
cortarse el pelo de cierta manera, en especial las compañeras, realizar
mucho trabajo físico y de ser posible vivir en colonias anaerobias... Como
ciertos protozoarios.
Este patológico fenómeno es por otra parte muy conocido. Cualquier
estudiante de psiquiatría puede describir causas y consecuencias. Las sectas
son tan viejas como la humanidad y no pueden existir sin dogmas.
También sabemos, cualquiera lo sabe, que este tipo de 'partidos' produce,
segrega -y fatalmente- el jugo de la superioridad. Los 'elegidos' estarán
orgullosos de serlo y en el mejor y más complaciente de los casos tratarán a
los demás con un benevolente paternalismo, tanto a las 'masas atrasadas'
como a las demás desgraciadas organizaciones amigas que aún no han llegado a
escalar la cordillera ideológica desde la que nosotros los
vanguardizamos -mal que les pese- por no poder llegar a ser parte del
'partido' que representa indudablemente los intereses históricos del
proletariado de los que ni la mismísima clase obrera, pobrecita, es
consciente. Si a todo esto le agregamos unas gotas de lucha armada, el
cóctel resultante puede ser pavoroso.
Los tres o cuatro conceptos: el Partido dirigiendo al Ejército, la
proletarización, la importancia desmesurada de las Escuelas de Cuadros y los
Órganos Centrales de Línea y Formación, la imprescindible homogeneización
ideológica, además de ser universales en la materia (como leyes físicas que
rigen este tipo de fenómenos) son fundamentos explícitos del PRT-ERP y
podemos demostrarlo con documentos a la vista.
Aquellos dirigentes del MLN fueron encandilados por la verborragia
troscoidal perretista muy conocida por los viejos Tupamaros.
Por cuatro causas.
Una: por su juventud en el MLN y -paradójicamente- por su extracción de
clase en el sentido de sus antecedentes militantes.
Otra: porque algunos de ellos, habiendo sido derrotados en la I Convención
Nacional de enero de 1966 cuando propusieron exactamente lo mismo, se
tuvieron que ir pero luego, reconociendo su error, abandonaron el 'Partido'
que en vano trataron de construir y reingresaron al MLN, llegaron por
casualidad y por nuestros propios errores a la Dirección y dando otra
'vuelta de carnero' para atrás, con la cancha libre, impusieron a partir del
'Simposio de Viña del Mar' la receta que no pudieron imponer en la I
Convención del MLN.
La crucial opción estratégica dirimida en enero de 1966 fue revisada en 1973
como parte sustancial de la autocrítica.
Los que se impusieron en la I Convención Nacional, del MLN, fueron
derrotados siete años después sin que casi nadie se diera cuenta.
Subrepticiamente.
Detrás de la denominada 'desviación ideológica' como explicación de la
derrota del 72 venía, de contrabando, una formidable revancha y un destino
que ya había sido previsto en 1966 cuando la mayoría de aquella Convención
también fue caracterizada como pequeñoburguesa por la minoría. Según ellos,
no comprendíamos la importancia del 'Partido' y, por lo tanto, que esa era
la gran tarea. A la 'mayoría' se nos ocurría la frivolidad pequeñoburguesa
de fundar el MLN.
Otra: porque a falta de análisis y respuesta serios venía muy bien esta
envasada 'explicación' que explicaba todo sin explicar nada.
Otra: tal vez la decisiva: se necesitaba urgentemente una buena
racionalización, lo más grandilocuente e 'izquierdista' posible para
justificar lo injustificable: quedarse en el 'cómodo' -para los dirigentes-
exilio, sin arriesgar, de ser posible, un milímetro de pellejo, una gota de
hemoglobina propia.
Porque todo esto se hace mientras en Uruguay ocurren acontecimientos
históricos decisivos. Mientras en Chile se monta y produce la epopeya y la
tragedia. Mientras en Argentina y en Bolivia se desatan batallas
definitivas. Esta causa resulta irrefutable: los principales dirigentes
huirían a la postre, vergonzosamente y para siempre, rumbo a Europa.
Después de hacer tanto desaguisado, se bajan del caballo por la izquierda.
Se van del MLN con una rimbombante declaración autocrítica: según ellos,
renuncian al intento idealista de transformar una organización tan
pequeñoburguesa como el MLN en un Partido Proletario.
Ese 'nacionalismo' -típica desviación pequeño-burguesa, según ellos- fue uno
de los centros de su autocrítica devenida en lisa y llana crítica trapera a
los viejos tupamaros que no se podían defender porque estaban muertos,
presos, o perseguidos internamente por esta gente.
Ingobernables porque fue allí, en la base, en la historia, en las cárceles,
en el exilio heroico y en la clandestinidad peleadora de Uruguay, donde se
mantuvo viva la llama de nuestra identidad.
Se van entonces por la ultraizquierda diciendo que a fundar el Partido del
Proletariado para entrar poco después, triple salto mortal, en las
proletarias filas de Wilson Ferreira Aldunate...
A Sendic estos proletarios de pacotilla lo transformaron en 'modelo' de
material plástico para la 'peludización' (por suerte no lo pudieron
broncear), sin confesar que Raúl -como ellos sabían muy bien- jamás aceptó,
dados tal vez sus antecedentes socialistas, a Lenin dogmáticamente (aquel
canario se animaba a hacerle críticas nada menos que a Lenin...) y mucho
menos al materialismo dialéctico en el marco de una herejía rayana en la
excomunión varias veces. Raúl era, para ellos, modelo de proletario
marxista-leninista por el modo de vestirse... Esa sarcástica patraña resultó
intragable por más disciplinados que fueran (que nunca lo fueron mucho
gracias a Dios) los tupamaros.
Porque esta gente copió -como siempre pasa cuando se copia- lo peor del
Perreté.
Organización y proceso que por otra parte eran muy conocidos por Sendic (¨El
Trosco¨) y los viejos tupamaros. Habíamos leído a Nahuel Moreno... Buenas
palizas teóricas se habían llevado años antes algunos charlatanes de feria
que luego fundaron el PRT-ERP después que los echamos del MLN por desertores
y cuentamusas en plena 'derrota' de diciembre de 1966.
Tal el caso de Joe Baxter, quien pocos años después aparece en pleno
Congreso del PRT como mano derecha de Santucho y delegado nada menos que de
la IV Internacional (fue peronista de derecha, luego pro-chino, después
tupamaro, posteriormente dirigente del PRT-ERP, trotskista cuando Santucho
dejaba de serlo, conspirador contra Santucho, fraccionalista y a la postre
sinvergüenza acusador -desde Chile y a buen resguardo como siempre- de los
fugados de Trelew... Nada menos. Murió en su ley: viajando a París se le
cayó el avión en Orly), deslumbrando con su parafernalia teórica al PRT.
'Santucho se presentó acompañado de un extraño personaje que parecía saberlo
todo, no tener la mínima duda y dar por sentado que todo lo que se había
discutido acerca de las formas de llevar adelante la «guerra revolucionaria»
no tenía absolutamente ningún valor, hablaba con la soltura con la que
podía haber hablado el general Giap después de haber derrotado a los
norteamericanos en Vietnam. Este señor fue presentado con el nombre de
guerra Rafael, y después se supo que se trataba del «famoso» Joe Baxter'
Mattini, único sobreviviente junto con Gorriarán de la Dirección del
PRT-ERP, agrega en la página 99: 'En realidad este personaje resultó ser,
tal cual lo intuía la base en el V Congreso, un típico «chanta»
(difícilmente pueda encontrar en el castellano una palabra más apropiada que
este lunfardo para calificar a Joe Baxter, un charlatán del cual no consta
su participación efectiva -mucho menos como jefe- en ninguna operación del
ERP'.
Baxter hizo con el tiempo y sin saberlo una genial carambola a tres bandas:
deslumbró a los del PRT, quienes con la misma verborragia deslumbraron
luego a la Dirección del MLN que así compró un tranvía de tercera mano cuyo
origen y fin provenía... ¡del MLN!
¡Si habremos 'lavao' cebaduras en Montevideo discutiendo con Baxter en 1964
y 1965 para lograr descubrir que era un chanta!".
"Pues a dos años de la autocrítica oficial y orgánica, quienes la hicieron,
impusieron, y aplicaron ya la estaban autocriticando tajantemente; presos en
las mallas de esa enfermedad propia de las derrotas: la autocriticonitis
aguda, no pararán. Los pequeñoburgueses, como se verá, siguen siendo los
demás y al barrer...
En ella reconocen plenamente (y ésta no es la única prueba que tenemos)
haber caído en una desviación trotskista (eufemismo por no nombrar a Mario
Roberto Santucho, concretamente)...
Los renunciantes se autodisolverán (autocrítica suprema) apenas dos años
después (1977), entrando alegremente en ambos partidos tradicionales, donde
no sabemos cuántos desastres y autocríticas más habrán causado.
No le deseamos mal a nadie pero ojalá no hayan perdido capacidad.
Por último, cabe señalar que este tramo final del triste proceso se vive a
fines de 1974 y principios del 75.
Los renunciantes no se irán solos: muchos se unirán, entusiasmados, el rumbo
propuesto (?) en este documento. Por la fecha, cualquiera puede imaginar las
consecuencias que tuvo para el MLN esta deserción en masa de su Dirección en
lo más crudo de la batalla, tanto en Chile, como en Argentina o en Uruguay.
Se van con gente, contactos vitales, secretos peligrosos y recursos
financieros, dejando colosales deudas (un millón doscientos mil dólares que
aún le estamos debiendo al MIR de Chile, por ejemplo) de las que hasta hoy
no han rendido cuentas".
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