[R-P] Estrella Pavioni
Eduardo Betas
ebetas en 2vias.com.ar
Mie Jun 15 16:56:18 MDT 2005
Estrella Pavioni tenía 92 años el pasado 10 de junio cuando nos dejó sin
ella pero con su legado. Fundadora, con otros compañeros, del Sindicato de
Obreros de Lavaderos Seccional Tandil, allá por 1943, supo tener un quiosco,
quizás el más conocido en Tandil, el de la Plaza. A ese quiosco lo convirtió
en ejemplo de solidaridad y compañerismo. Porque Estrella era compañera.
Hace unos días dejó ese cuerpo que la acompañaba desde hacía ya 92 años y,
como expresa el texto que sigue a continuación, "no se apagó una estrella.
Sólo partió y se repartió en mil brillitos para iluminarnos por dentro y
para siempre"
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Hoy, sobre todo hoy, mejor que decir es hacer. Porque, claro que hay que
decir que la partida de Estrella Pavioni nos partió el corazón a todas y
todos los tandilenses de bien. Pero tenemos que hacer, y mucho, para poder
tomar la posta que ella nos dejó.
Debemos decir, por supuesto, que tenía 92 años recién cumplidos; que había
nacido en Bahía Blanca pero que se afincó de muy chiquitita, con su familia,
acá en Tandil. Y aunque esos sean sólo datos biográficos, letras frías, casi
de expediente, no nos van a congelar el recuerdo de su mirada. Ni mucho
menos su palabra.
Palabra viva la de Estrella, como cuando viajó con una delegación sindical a
Buenos Aires y en la propia sede central de la CGT le dijo a José Espejo,
por entonces titular de la central obrera: "Ustedes viven muy bien, rodeados
de comodidades. Nosotros, en nuestros pueblos, hacemos sindicalismo en
nuestras casas. Porque nuestra casa, además de ser nuestra vivienda, es el
local del sindicato".
Porque ella, nuestra Estrella de la Plaza, fue el ejemplo vivo de que no se
es mujer completa sino se es militante.
Y ella entró en la militancia por el lado que entran los que hacen y no los
que sólo dicen: el sindicalismo. Porque fue una trabajadora toda su vida.
Pero además, porque fue compañera con todas las letras. De esas que hacen de
la solidaridad una razón de ser y no un mero acto benéfico. De esas
compañeras que le ponen el cuerpo a la adversidad pero que usan la cabeza
para no confundirse nunca quién es el verdadero enemigo.
Como no se confundió cuando en 1943, el año en que comenzó a caer la Década
Infame, organizó con otros compañeros el Sindicato de Obreros de Lavaderos
Seccional Tandil que luego se incorporó a la Regional Tandil de la CGT.
Como tampoco se confundió cuando el 1° de mayo de 1950, día en que cumplía
37 años, fue oradora en el acto por el Día del Trabajador celebrado en Plaza
Independencia. Ese día, Estrella Pavioni entró por la puerta grande a la
historia de las mujeres que luchan, que organizan, que conducen, que
construyen, que crean poder para dejarnos un futuro más humano y digno para
todos.
No se confundió a la hora de la lucha contra todas las dictaduras que le
tocó vivir. Porque sabía muy bien que negociar con los cómplices de los
dictadores era ensuciarse las manos con sangre de compañeros, no se mezcló
nunca con esos traidores que después terminaron disfrazados de ciudadanos y
hasta de demócratas.
No se confundió a la hora de votar. Como lo demuestra su documento de
identidad que, más que libreta cívica parece un manual de vida política,
repleto con los sellos de todas las veces que votó desde 1952. Y votó
siempre.
Votó siempre porque supo que la conquista del voto femenino no fue fácil,
hizo del ejercicio de su ciudadanía otra forma de militancia. Y porque supo,
como pueblo, lo que era vivir a merced de los explotadores, su voto siempre
fue por el justicialismo. Un voto impregnado de ansias de justicia, de
libertad, de soberanía...
Votó cada domingo, a lo largo de 52 años. Por más que sus domingos eran de
por sí laboriosos en su quiosco "De la Plaza", donde por más de 45 años,
ejerció su concepto de ciudadana al abrirlo cada día, puntualmente, a las
cinco de la mañana como un acto de servicio a la comunidad. Y ejerció
también desde allí la militancia.
Porque entendía que la militancia era una razón de ser y no una conveniencia
hizo de su quiosco uno de los domicilios que supo tener la solidaridad en
Tandil. Entonces, el "Quiosco De la Plaza" fue bolsa de trabajo; lugar de
encuentro de familiares, amigos y vecinos; orientación al turista y depósito
de encargos múltiples. En pocas palabras, un sitio donde la gauchada era
moneda corriente, una actitud de vida.
Una actitud de vida que mereció, por ejemplo, que el Rotary Club Tandil
Norte le otorgara una "Mención al Servicio Distinguido" en un acto
conmemorado el 30 de octubre de 1998.
¿Está claro por qué hoy más que nunca mejor que decir es hacer? Porque
tenemos que empezar a hacernos merecedores, con nuestras vidas del legado
que nos dejó esta maestra de la verdad, de la dignidad, de la solidaridad,
del trabajo. Hoy tenemos que ser capaces de tomar esa vida entre las manos y
llevarla como bandera a la victoria.
Porque no se apagó una estrella. Sólo partió y se repartió en mil brillitos
para iluminarnos por dentro y para siempre.
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