[R-P] '¡SEÑOR, APARTA DE MI ESE CALIZ!'

Julio Fernández Baraibar juliofernandezbaraibar en alternativagratis.com.ar
Lun Jun 6 14:38:27 MDT 2005


Un artículo de Bardini.
Que habrá sido muy Tacuara, pero no es ningún chupacirios paulino, por lo
menos, a resultas de este artículo.
Lo dejo para los especialistas.
Yo sólo me divierto.

Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en yahoo.com.ar


LA IGLESIA CATOLICA, LAS MUJERES Y EL SEXO
'¡SEÑOR, APARTA DE MI ESE CALIZ!'
Por: Roberto Bardini (BAMBU PRESS, desde México especial para
ARGENPRESS.Info) (Fecha publicación:7/4/2005)





En 1977, el Papa Paulo VI, declaró que las mujeres están excluidas del
sacerdocio porque 'nuestro Señor fue un hombre'. La estadounidense Helen
Ellerbe, autora de El Lado Oscuro de la Historia Cristiana (Morningstar
Books, California, 1995), sostiene que al considerar a Dios como masculino,
la Iglesia propugna la supremacía de este género como una 'extensión del
orden divino'.

La cuestión se remonta a los mismos orígenes de la religión. En su Primera
Epístola de San Pablo a los Corintios 7:1, San Pablo intenta explicar este
predominio a través de la creación de Adán y Eva: 'El varón no procede de la
mujer, sino la mujer del varón'.

Existen muchos ejemplos de la visión estrictamente masculina del dogma
católico. Van desde el simple machismo hasta una misoginia casi patológica.

Tertuliano de Cartago (150-230), conocido como 'el azote de los herejes', se
convirtió al cristianismo en el año 195, luego de una vida en la que no se
privó de ningún vicio. El converso define como 'perversas' a las mujeres. Y
explica por qué: 'Son lo suficientemente audaces para enseñar, disputar,
ejecutar exorcismos, emprender curas... ¡quizás incluso para bautizar! '.

San Agustín (354-430), obispo de Hipona, vivió como un libertino hasta los
32 años y tuvo un hijo que nunca reconoció. A inicios del siglo V escribe:
'Un esposo está destinado a gobernar sobre su esposa así como el espíritu
gobierna sobre la carne'.

Los inquisidores Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, autores del Malleus
Maleficarum (El Martillo de las Brujas), publicado en 1486, sostienen que
las mujeres tienen más predisposición a convertirse en brujas que los
hombres. El sexo femenino, explican, 'está más relacionado con las cosas de
la carne'. Ellas son 'animales imperfectos y torcidos, mientras que el
hombre pertenece a un sexo privilegiado de cuyo centro surgió Cristo'.

El martirio de Hypatia

Hypatia, nacida en Alejandría en el año 370 de la era cristiana, fue una
gran erudita, algo excepcional para una mujer de esa época. Maestra de
matemáticas y filosofía, redactó más de 40 libros sobre aritmética,
geometría, mecánica y astronomía. Además, diseñó el astrolabio plano e
inventó el planisferio y un destilador de agua. De niña no fue bautizada; ya
adulta prefirió no hacerlo.

En marzo de 415, poco antes de la Pascua, una turba azuzada por el
autoritario arzobispo Cirilo ataca a Hypatia, la desnuda y la corta en
pedazos con afilados caracoles marinos. Su cuerpo es quemado junto con sus
libros. Tenía 45 años.

Cirilo, quien fue cardenal de Alejandría durante 37 años, justifica el
crimen porque ella había 'presumido de enseñar a los hombres, contrariando
los mandamientos de Dios'. Poco después, es canonizado. En 1882, el Papa
León XIII lo declara Doctor de la Iglesia.

El sexo con mujeres, un veneno diabólico

La primera carta de San Pablo a los corintios asegura que 'es cosa buena
para el hombre no tener relaciones con ninguna mujer'. En la Epístola a los
Colosenses, demanda: 'Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:
fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos'.

Elaine Pagels relata en su libro Adán, Eva y la Serpiente (Random House,
Nueva York, 1988) que el teólogo griego Clemente de Alejandría (150-211)
condena el sexo oral y anal, además del 'coito con una esposa menstruando,
preñada, estéril o menopáusica'.

Unos cuantos siglos después, las enseñanzas de Clemente aún calan hondo en
un ferviente católico argentino: el coronel Mohamed Alí Seineldín. El 7 de
febrero de 2002, el militar carapintada -ex musulmán- declara a la revista
Veintitrés: 'La boca y el traste no son para el sexo'.

San Agustín está convencido de que el sexo es intrínsecamente perverso y lo
denomina 'excitación diabólica de los genitales'. San Jerónimo (342-420)
considera como 'veneno a todas las cosas que guarden dentro de sí la semilla
del placer sexual'.

Para San Juan Crisóstomo, 'la mujer es castigo cósmico, mal necesario,
deseable calamidad, fascinación mortal, plaga maquillada'. Boeto, filósofo
cristiano del siglo VI, es menos poético: en La Consolación de la Filosofía
escribe que 'la mujer es un templo construido sobre una cloaca'. En el siglo
X, Odo de Cluny afirma: 'Abrazar a una mujer es abrazar a un costal de
estiércol'.

Barbara Tuchman (1912-1989), escritora, periodista e historiadora
estadounidense, ganadora del Premio Pulitzer, menciona en A Distant Mirror
(Ballantine Books, Nueva York, 1978), a un furibundo sacerdote dominico del
siglo XIII que considera a la mujer como 'la confusión del hombre, una
bestia insaciable, una ansiedad continua, una batalla incesante, una ruina
diaria, una casa de tempestad, un estorbo para la devoción'.

El misionero católico Luis Grignon de Montfort (1673-1716), elevado a la
santidad, es un auténtico extremista. Censura las canciones de amor, los
cuentos y los romances 'que se extienden como la peste' porque 'corrompen' a
la gente.

Joseph Lambert, prior y médico de la Sorbona, advierte a los campesinos que
los actos lujuriosos, aunque sean secretos, 'son abominables a los ojos de
Dios, que los ve todos'.

El 'clero delincuente'

Sin embargo, la Iglesia tiene un lado oscuro que intenta ocultar a los ojos
del mundo. Es lo que el periodista español Pepe Rodríguez, autor de
Pederastia en la Iglesia Católica (Ediciones B, Barcelona, 2002), llama 'el
clero delincuente'.

Como se sabe, el Vaticano ha encubierto a lo largo de su historia miles de
abusos sexuales a menores y mujeres cometidos en todo el mundo, que incluyen
fornicación a la fuerza con monjas. Al final del libro, Rodríguez presenta
una lista parcial de obispos y cardenales dimitidos en los últimos años a
causa de delitos de pedofilia y violación a mujeres. De esa extensa lista,
seleccionamos algunos casos más o menos recientes:


Alphonsus Penney, arzobispo de San Juan de Terranova (Canadá). Dimitió en
1990 por ocultar decenas de delitos sexuales cometidos contra unos 50
menores por más de una veintena de sacerdotes de su diócesis.
Hubert Patrick O'Connor, obispo de Prince George (Canadá). En 1991 fue
acusado por la Policía de haber violado a varias mujeres.
Hans Hermann Gröer, cardenal de Viena y presidente de la Conferencia
Episcopal austriaca. Fue forzado a renunciar a todos su cargos en 1998, tras
ser acusado en 1995 por una decena de antiguos seminaristas -de los que fue
confesor- de cometer delitos sexuales contra menores.
John Aloysius Ward, arzobispo de Cardiff (Irlanda). Fue separado de su
puesto, en diciembre de 2000, por encubrir a dos curas pedófilos de su
diócesis.
Pierre Pican, obispo de la diócesis francesa de Bayeux Lisieux. Condenado en
2001 a tres meses de prisión por encubrir a un sacerdote pederasta.
Anthony J. O'Connell, obispo de Palm Beach (Florida), dimitió en 2002 tras
admitir haber abusado de dos seminaristas. Reconoció que a uno de ellos su
diócesis le pagó 125 mil dólares por ocultar los hechos.
J. Keith Symons, el obispo anterior de Palm Beach al que O'Connell sustituyó
en 1999, también renunció tras admitir que había abusado de cinco
monaguillos durante los años 50 y 60.
Julius Paetz, arzobispo de Poznan (Polonia). Dimitió en 2002, tras ser
acusado de cometer abusos sexuales con decenas de seminaristas.
Brendan Comiskey, obispo de la diócesis irlandesa de Ferns. Renunció en
2002, al hacerse público que encubrió los delitos sexuales que uno de sus
sacerdotes cometió sobre varios menores.
Franziskus Eisenbach, obispo auxiliar de la diócesis alemana de Maguncia.
Dimitió en 2002, a consecuencia de la denuncia presentada por una profesora
universitaria, dos años antes, acusándolo por abuso sexual y daños
corporales.
Rembert Weakland, arzobispo de Milwaukee. En 2002 solicitó al Vaticano que
aceptase su jubilación anticipada, tras saberse que había compensado con 450
mil dólares a un ex amante que le acusaba de violación.
James Williams, obispo de Louisville (Kentucky). Renunció en 2002, luego de
ser acusado por uno de sus antiguos monaguillos de abuso sexual. Se
presentaron 90 denuncias de igual cantidad de víctimas.
George Pell, arzobispo de Sydney. Dimitió temporalmente en 2002, luego de
ser acusado de abusar de un menor de 12 años en 1961. En 2002, varios
feligreses lo habían acusado de encubrir delitos sexuales del clero, cuando
fue obispo auxiliar en Melbourne, en 1993.
Edgardo Storni, arzobispo de Santa Fe (Argentina). Fue procesado en 2002 por
abusar sexualmente de al menos cincuenta jovencitos, todos seminaristas. El
Vaticano le investigó por esta misma conducta en 1994, pero ocultó su
expediente.
Francisco José Cox, ex arzobispo de La Serena (Chile). Fue recluido de por
vida en un monasterio en 2002, por 'comportamiento impropio con niños
varones' a lo largo de muchos años.
Bernard Law, arzobispo de Boston. Alejado del cargo en diciembre de 2002,
más de un año después de que en su arquidiócesis estallasen cientos de casos
de delitos sexuales cometidos por sacerdotes contra menores. Los abusos
fueron ocultados por Law. Este cardenal es el que mayor número de delitos ha
encubierto, pero nunca fue juzgado. Contaba con la protección personal de
Juan Pablo II.



--
Con Netfono, mientras navegas, podes hablar por telefono, de PC a PC... GRATIS!               
Bajate tu Netfono en http://www.alternativagratis.com       


Verificado por AG: Este mensaje este libre de virus.





Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular