[R-P] A 50 años del bombardeo del 16-06-55
silvio ansaldi
silvioansaldi en yahoo.com.ar
Sab Jun 4 13:19:43 MDT 2005
Me hubiera gustado saber , cuales habrian sido , las
declaraciones oficiales del Episcopado , luego del
bombardeo .
" Nuestro heroicos aviadores , en un acto de arrojo
sin
precedente ,poniendo en riesgo sus propias vidas ,
atacaron con gran exito , a la masa de inadaptados ,
al " aluvion zoologico " que apoya a este inefable
gobierno .
Mujeres , niños , ancianos y trabajadores , se habian
pertrechado amenazantemente en Plaza de Mayo , pero
luego de casi tres horas de bombardeo y ametrallado ,
fueron reducidos a escombros , en aras de los
"sagrados" intereses de nuestra bienpensante y amada
oligarquia .
Y al final ,una vez mas , " Cristo vencio " ,
demostrandonos a todos , lo que el predico, con tamaña
obstinacion , AMAD A TU PROJIMO , COMO A TI MISMO ".
Habra sido asi ????
Silvio Ansaldi
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Aunque faltan varias precisiones, comento algo sobre
lo requerido por
Rolando.
Pero antes, quizás convenga ilustrar un poco a los
miembros de esta
lista, especialmente a los más jóvenes y aquellos que
no son
argentinos.
El 16 de junio de 1955, un grupo de amotinados atacó
en un raid aéreo
la ciudad de Buenos Aires, concentrando el fuego en
Plaza de Mayo
pero con incidentes de ametrallamiento y bombardeo en
sitios tan
distantes como el partido de La Matanza.
En los aviones, que eran de las FF.AA. y terminaron en
Montevideo,
iban militares y civiles. Entre los primeros
mencionemos al
Intendente procesista de Buenos Aires, el Gran
Demoledor Brigadier
Cacciatore; entre los civiles, descollaban los
futuros ministros
radicales Miguel Ángel Zavala Ortiz y Roque Carranza.
Este último
era el mismo que ya había colocado una bomba en una
boca de egreso
del subterráneo años atrás (Este gesto heroico fue
premiado por el
gobierno alfonsinista con la imposición del nombre del
tirabombas a
una estación de subte, nada menos. Zavala Ortiz, a su
vez, tiene una
plazoleta a su nombre en el área más paqueta de Buenos
Aires).
En cambio, en una ciudad donde el General Aramburu
tiene plaza
propia, no tienen plazoleta ni plaza ni cantero ni
reconocimiento ni
visibilidad alguna las víctimas de ese ataque abyecto.
La cuenta
oficial daba alrededor de 380. Gonzalo Chávez, en su
libro _La
Masacre de Plaza de Mayo_ y la CGT, en un conteo
reciente, también
han logrado identificar algo más de 300. Sin embargo,
muchas
versiones hablan de más de un millar de personas.
Durante los
siguientes días se afirma que fueron apareciendo
restos humanos
dispersos en diversos balcones y terrazas.
Lo cierto es que el General Perón, para calmar la
furia popular,
decidió que el asunto se tratara con sordina en los
medios. De este
modo, las víctimas de lo que con toda justicia puede
denominarse la
fecha de nacimiento del Proceso aún no han tenido
adecuada
reivindicación.
No se trató de heroicos combatientes dispuestos a
vencer o morir por
una idea, como los participantes de la revolución
fallida del Gral.
Valle en 1956. No eran militantes. No eran más que
simples
ciudadanos, que iban al trabajo o a sus casas, o niños
que salían de
las escuelas. Se puede contar entre las víctimas de
ese día a todos
los pasajeros de un trolebús (a los que, por supuesto,
nadie les
pidió carnet de afiliación al Partido Justicialista
para dejarlos
subir), y niños de transportes escolares, que ni
siquiera tenían
mucha idea de la existencia de gente capaz de
bombardear civiles
desde el aire para luego huir a Montevideo. Y entre
los héroes a los
médicos, paramédicos, militantes y simples ciudadanos
que,
arriesgando su vida, salvaron muchas vidas sacándolas
de ese
infierno.
El ataque fue lanzado con el pretexto de asesinar al
Gral. Perón
(pretexto de por sí infamante, ya que Perón era el
presidente legal y
legítimo de los argentinos), pero de hecho su
intención fue
amedrentar a la población y preparar el escenario para
el golpe de
setiembre.
Vale la pena señalar el activo papel que tuvo en esta
acción la
ultraderecha católica. En los aviones estaba pintado
el símbolo de
la cruz y la "V", y el ataque se dio bajo la consigna
de "Cristo
Vence". Eso no impidió a los pilotos compartir las
carlingas de los
cazabombarderos con liberales (¿y masones?) como
Zavala Ortiz y
Carranza. Poco después, con el Gral. Lonardi, esos
mismos
derechistas católicos llegaron (efímeramente, como
siempre) al poder
en Setiembre. Pocas semanas después aparecía el
verdadero rostro de
la contrarrevolución, con Aramburu y Rojas.
Pero ya había mostrado su carácter en este asesinato
masivo de
indefensos ciudadanos, durante un bombardeo y
ametrallamiento que
duró desde las 12:30 hasta las 15:30, sobre una ciudad
no solo
abierta sino además completamente desprevenida (los
expertos afirman
que si la gente hubiera estado preparada, muchos se
habrían salvado
con el simple recurso de echarse a tierra para que no
les pegue la
onda expansiva).
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