[R-P] El paradigma de la sociedad de trabajo y su desarrollo..(Julio Godio)

edgar smith condornacional en yahoo.com.ar
Vie Jul 22 08:26:25 MDT 2005


Don Rolando el neo-prusiano
leyendo a Don Julio Godio
no le encuentra el armodio
y anda medio a contramano

algo huele nuestro Rolo el pampa
de este Julio tan ladino
y pregunta con mucho tino
¿ande mierda esta la trampa?

Yo le voy a contestar
y hacerlo no es ninguna ciencia
lo que falta en el muladar
es la palabra dependencia 



 --- INFOR-MET <rmermet en yahoo.com.ar> escribió:

> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE
> LIBRE REPRODUCCIÓN 
> 
> No soy ducho en estos analisis tan tecnicos, pero de
> una lectura medio ligera, encuentro cosas que no me
> terminan de cerrar muy bien, por mas que esten
> redactados en un atildado lenguaje de sociologia
> marxista.
> 
> Seguramente Matias, Franzoia, o Nestor ( o cualquier
> Cro de RP), podra aclararme que es eso que huele
> raro
> en este trabajo del experto en temas sindicales de
> la
> CIOSL , Julio Godio.
> 
> Quizas el trabajo este bien, y es que soy bruton
> nomas..
> 
> Rolo
>
======================================================
> El paradigma de la sociedad de trabajo y su
> desarrollo
> en las formaciones económico-sociales  
> 
> Por Julio Godio (*)  
> Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 20/07/05.- 
> 
> Resumen
> 
> 1. La economía informacional como motor del progreso
>  
>  
> 
> La economía informacional, por sus potencialidades
> para configurar a la economía mundial, se apropiado
> legítimamente del mito movilizador del progreso.
> Pero
> el capitalismo global se ha posesionado de los
> destinos de la ciencia y la tecnología orientándolas
> -bajo la hegemonía neoconservadora- de manera
> exclusiva hacia la creación del valor económico. Los
> vectores económicos - en contextos de estados
> subsidiarios de los "mercados" - se desvinculan de
> la
> "economía política de desarrollo", y con ello de las
> consideraciones éticas, sociales y de las políticas
> públicas. La ciencia y la tecnología han sido
> apropiadas dadas las reglas del capitalismo liberal
> cuya prioridad es garantizar que las grandes
> corporaciones se aseguren la realización de la
> ganancia. Si el crecimiento económico incluye altas
> tasas de desempleo, el "libre mercado" decide y
> logra
> que esas tasas deberán ser "transferidas" a la
> sociedad.
> 
> Pero esta especie de crecimiento con "darwinismo
> social" genera al mismo tiempo en las sociedades
> "encantamiento y desilusión" (1). Las grandes masas
> se
> identifican a través del espectáculo global e
> instantáneo. Los programas de "auditorio" sustituyen
> a
> los tribunales. Los cotos sociales ambientales
> generados por los nuevos patrones tecnológicos
> aparecen como socialmente costosos, pero
> inevitables.
> La interconexión es la condición de felicidad. El
> hombre construye en el inconsciente su
> autorreferencia
> como mercancía y átomo en la sociedad de mercado.
> 
> Para recuperar el control sobre los vectores de la
> ciencia y la tecnología se requiere impedir el
> desmantelamiento del Estado .Este pareciera que se
> orienta a abandonar sus funciones de organizador de
> los mercados, para asumir cada vez mas el carácter
> de
> estado policial-represor. Por eso es fundamental
> concientizar a las sociedades que las políticas
> públicas económicas, laborales y sociales son
> estructuras y herramientas del Estado para preserva
> la
> democracia, para organizar a los mercados y para
> promover el bienestar popular. Estas las condiciones
> fundamentales para asegurar la performance de las
> empresas y para asegurar sus funciones sociales.
> Pero
> construir una nueva hegemonía socio-política que
> restablezca la legitimidad del Estado sólo será
> posible a través de un nuevo vínculo entre la
> política
> y el mundo del trabajo. En el interior del mundo del
> trabajo adoptan formas concretas materiales y
> sociales
> los progresos tecnológicos, que pueden adquirir
> direccionalidad progresista y asociarse con valores
> democráticos, reduciéndose así los riesgos de los
> neo-fascismos apuntalados en los populismos
> conservadores antiglobalización y sus discursos
> favorable a los estados autoritarios "salvadores" y"
> protectores" de multitudes desagregadas y asustadas
> (2). 
> 
> La oposición entre sociedad de trabajo vs. sociedad
> de
> mercado es local, nacional y mundial. Las
> estructuras
> donde compiten ambos modelos sociales son las redes
> globales virtuales, que son donde se procesan las
> experiencias, saberes y las pugnas por el control
> político. El escenario común es la sociedad de la
> información. Las redes tienen su sustento básico en
> EE.UU., donde se localizan la mayoría de las grandes
> corporaciones informáticas. El soporte tecnológico
> sobre el cual se organiza la sociedad de la
> información es la articulación entre la nueva lógica
> entre la economía y las comunicaciones que penetran
> y
> subsumen a la política y la sociabilidad. En 1995 16
> mil millones de personas se conectaban en redes de
> Internet, en 2005 serán 1.000 millones, y en 2010
> tal
> vez alcancen los 2.000 millones. Así, casi un tercio
> de la humanidad se constituye en la base social de
> la
> hegemonía político-cultural de los "conectados"
> sobre
> gigantescos gulags de "desconectados o "
> insuficientemente" conectados.
> 
> Influir y organizar políticamente a una parte
> sustancial de ese gigantesco universo de conectados
> para la lucha contra la globalización capitalista y
> el
> apartheid digital y por una nueva sociabilidad
> igualitaria y democrática mundial es una acción
> prioritaria. No será posible volver racional a la
> economía informacional sin organizar sindicalmente a
> una gran parte de esos conectados que son también
> "asalariados del conocimiento". Es la primera
> condición para plantear en serio y con herramientas
> efectivas la lucha contra la "revolución
> conservadora"
> desde el interior de la economía informacional. Se
> trata de impedir que Internet (instrumento vital
> para
> la producción, la seguridad y las comunicaciones
> mundiales) esté hoy en el centro de los flujos de
> intereses económicos y psico-sociales, pero cada vez
> más expuesta y direccionada por los lobbies de
> proveedores, grupos internacionales de los medios,
> grandes corporaciones y gobiernos bajo el monitoreo
> de
> los EE.UU. El control de Internet debe salir de los
> medios de las entidades privadas y pasar a un grupo
> intergubernamental dentro de la reestructuración
> política de la ONU.
> 
> No se puede quedar afuera de las redes si se
> pretende
> influir sobre el orden mundial. Los Estados,
> partidos
> democráticos, sindicatos y ONG's progresistas, deben
> movilizarse para establecer "casamatas" y
> "trincheras"
> contra el diseño actual de las redes de la
> información. Los sindicatos deben comenzar por
> representar a los trabajadores de las redes, que en
> gran parte trabajan bajo modalidades de contratación
> precarias. Pero ubicando esta estrategia sindical
> dentro de la perspectiva abarcativa del desarrollo
> de
> instituciones socio-políticas constituidas para
> asegurar los derechos de los ciudadanos a ser el
> sustento articulador "politizado" de una nueva
> "ciudadanía digital" (3).
> 
> El Estado recuperará, a través de la economía
> política
> del desarrollo, sus capacidades y los partidos
> políticos progresistas y de izquierda volverán a ser
> representativos si en sus agendas se coloca como
> "locomotora" del progreso social a una sociedad de
> la
> información basada en la participación política de
> los
> ciudadanos/as según prácticas democráticas. Se
> requiere una nueva concepción el mundo con normas e
> instrumentos de control democrático de las nuevas
> tecnologías de la información. Caso contrario, el
> "malestar postmoderno" será funcional al "asalto a
> la
> razón" derechista que se incuba en el capitalismo
> liberal global. 
> 
> 2. La sociedad de trabajo como componente de la
> economía política
>  
> En la construcción de la sociedad del trabajo
> concurren y se ensamblan varias categorías teóricas,
> que a su vez incluyen conocimientos y saberes
> sociales
> y técnicos. El trabajo, como valor abstracto
> universal
> y como valor concreto se realiza a través de las
> prácticas de profesiones y categorías laborales, y
> es
> la sustancia simbólico-material de la sociedad de
> trabajo.
> 
> El trabajo es, en sus formas abstractas y concretas,
> como hemos dicho, una de las substancias de la
> humanidad. El deseo, que es lo que moviliza a los
> hombres, y la razón, que es quien ordena esos
> deseos,
> encuentran sustento social a través del trabajo y el
> amor. Por eso, el trabajo es un atributo esencial de
> la humanidad. En la historia de esa humanidad los
> hombres han trabajado en diversas condiciones de
> organización y al mismo tiempo de explotación del
> trabajo. Los continuos impulsos y retrocesos
> generados
> dialécticamente por las relaciones de propiedad y
> distribución de la riqueza han determinado los
> contenidos del progreso humano (4).
> 
> En tanto construcción esencial para la humanidad, el
> trabajo como necesidad y aspiración en las
> sociedades,
> se ha resistido siempre, pacífica o violentamente,
> al
> interés de los grupos sociales minoritarios
> dominantes
> de apropiarse del excedente económico y diferenciar
> entre ocupaciones "propias" para los hombres
> dominantes y alienantes para los trabajadores
> sencillos. El trabajo de calidad para todos es una
> poderosa utopía movilizadora de la humanidad,
> entendiendo aquí por utopía una teoría todavía no
> realizada en la historia, pero que bajo formas
> probablemente inéditas se realizará. La sociedad de
> trabajo es un proceso que ha llevado siglos
> construcción bajo diversas denominaciones, y no
> pocas
> veces a través de los mitos movilizadores de las
> utopías.
> 
> Ahora, entrado el siglo XXI, la necesidad de
> constituir nuevos tipos de sociedades de trabajo
> cuenta con suficientes bases morales (filosóficas,
> religiosas, etc.), materiales (tecnológicas, de
> organización del trabajo, etc.), de modelos
> socio-productivos (por ejemplo, la todavía presente
> sociedad industrial), de institutos jurídicos (por
> ejemplo, los derechos universales al trabajo
> decente,
> establecidos en los documentos fundacionales de ONU,
> OIT, etc., y los institutos jurídico-laborales
> tutelares del trabajo nacionales y supranacionales).
> Al mismo tiempo, esa necesidad de constituir
> sociedades de trabajo es -como hemos escrito- la
> condición política para bloquear la expansión de las
> "sociedades de mercado". El desenlace "darwinista
> social" de la sociedad de mercado es tan evidente
> que
> además de generar la resistencia social, acelera las
> reflexiones intelectuales entre los trabajadores y
> especialistas y con ellas se concretan nuevos
> avances
> de las ciencias del trabajo.
> 
> Como hemos escrito más arriba, en la categoría
> genérica de sociedad de trabajo concurren categorías
> teóricas, conocimientos, saberes e instituciones.
> ¿Como concurren esos componentes diferenciados?
> Porque
> si bien se corresponden a diferentes universos
> socio-técnicos estos pueden ser agrupados y
> fundamentar modos de desarrollo sustentable dentro
> la
> categoría abarcativa de economía de mercado.
> 
> 3 La sociedad de trabajo en las empresas
> transformadas
>  
> En el universo de empresas transformadas se agrupan
> las relaciones de producción y distribución propias
> de
> la economía y la sociedad de la información, que
> como
> hemos dicho incluyen las relaciones heredadas de la
> segunda revolución industrial y la sociedad
> industrial. Las categorías ocupacionales en los
> colectivos asalariados en la empresa toyotista y en
> la
> empresa fordista se van acercando en sus perfiles
> laborales, dado que los contenidos del trabajo
> asalariado hoy otorgan más importancia que en el
> pasado reciente a la participación de los
> trabajadores
> colectiva o individualmente en el desarrollo de
> innovaciones productivas y en la reedefinición de
> los
> contenidos del trabajo con los procesos y productos
> flexibles Aumenta la importancia de la capacitación
> continua y con ella la indispensabilidad de la
> fuerza
> laboral capacitada para la empresa flexible. La
> indispensabilidad se vuelve así un recurso
> político-jurídico del sindicato para exigir la
> estabilidad laboral.
> 
> En la "empresa estrella" coexisten un núcleo duro de
> trabajadores calificados con trabajadores no
> calificados (localizables tanto en las empresas
> madres
> como en las subsidiarias). Coexisten diversas formas
> de contrataciones .Por lo tanto el desafío
> político-laboral es de contar con una legislación
> del
> trabajo unificada que garantice el trípode a)
> estabilidad laboral, b) remuneraciones y c)
> condiciones de trabajo aceptables para los
> trabajadores. La productividad del trabajo creciente
> es fundamental para la buena perfomance de las
> empresas .Pero siempre debe ser medida dentro de
> calculo global de la productividad total de los
> factores (introducción de nuevas tecnologías,
> contabilidad de costos, optimización de los
> mercados,
> políticas crediticias, asistencia técnica pública,
> etc.
> 
> Las negociaciones colectivas son herramientas
> fundamentales para ir construyendo gradualmente
> pisos
> aceptables de estabilidad, remuneraciones,
> condiciones
> de trabajo y productividad en la economía global. La
> participación de los trabajadores en la
> planificación
> estratégica de la empresa es central. Sólo el
> sindicato que cuente con presencia en las empresas
> (comités, cuerpos de delegados, delegaciones del
> sindicato, etc.) puede garantizar la participación
> de
> los trabajadores y su identificación con la empresa.
> Empresa no es lo mismo que empresario. Empresa es
> algo
> más que empresario y trabajador. Empresa es una
> comunidad de trabajo, organizada sobre la base de la
> organización y la productividad del trabajo. La
> cogestión se una vía para la participación de los
> trabajadores (parcial, paritaria) pero no la única
> forma de participación.
> 
> Entonces, ¿qué significa construir sociedad de
> trabajo
> en la empresa? Significa que es necesario dotar a
> cada
> categoría ocupacional de los atributos mencionados
> del
> trabajo decente y productivo. Esos atributos son
> reglados por normas laborales en sus formas
> abstracta
> y concreta, pero sólo adquieren sentido político
> cuando cada trabajador percibe que forman parte del
> diseño de la sociedad del trabajo .El trabajo
> decente,
> en su acepción plena debe ser trabajo asalariado
> sindicalizado
> 
> 4. La sociedad de trabajo en las formaciones
> económico- sociales
>  
> Ahora bien, ¿qué significa construir progresivamente
> sociedades de trabajo en sociedades del tercer mundo
> con enormes universos de excluidos, donde suelen
> coexistir la economía individual con fuertes
> identidades comunitarias? En la gran escala sólo
> existe un camino: potenciar las capacidades
> productivas individuales, cuya metáfora más sencilla
> sería transformar al campesino subsistente en
> granjero
> y al artesano en fabricante. El objetivo principal
> no
> puede ser el cooperativismo aunque este sea
> indispensable en ciertas condiciones para fomentar
> el
> desarrollo económico y social . Debe ser la
> promoción
> de la pequeña empresa familiar productiva,
> incorporada
> progresivamente a los mercados locales e
> internacionales utilizando las tecnologías de la
> información y bajo la protección y fomento por parte
> de estados organizadores de los mercados. 
> 
> En el universo de los trabajadores de las economías
> precapitalistas existen diversas relaciones técnicas
> y
> sociales de producción. Las relaciones técnicas casi
> siempre hacen referencia a bajos niveles de
> productividad. Las relaciones sociales hacen
> referencia a los sistemas de relaciones sociales,
> que
> se organizan sobre la base de relaciones familiares
> (economías familiares), de contratos laborales no
> escritos (acuerdos de remuneración monetarios, en
> especie, mixtos, etc.) entre el pequeño propietario
> del stock comercial y trabajadores eventuales y
> otras
> modalidades. Lo característico de estas relaciones
> sociales es la baja densidad de la acumulación de
> capital y de ahorro, la baja o inexistente
> tecnificación de los procesos de trabajo y la baja
> calificación profesional de los actores. Estas
> categorías laborales se reproducen bajo niveles de
> sociabilidad ajustados a los injustos límites
> culturales y sociales que se derivan de la pobreza y
> la exclusión social. 
> 
> Si se observa con atención las prácticas
> socio-técnicas de los campesinos precapitalistas y
> los
> trabajadores del sector informal urbano se verifica
> que existe una gran potencialidad en el desarrollo
> de
> sus capacidades productivas individuales, familiares
> o
> dentro de las instituciones colectivas (como son las
> cooperativas de comercialización y servicios, los
> círculos sociales municipales, la escuela, espacios
> combinados fantásticamente ahora con los incipientes
> mencionados "cibercafés" que prefiguran el futuro
> convocando a jóvenes y adultos en pequeñas ciudades
> del planeta). Todos los procesos de trabajo en las
> áreas económico-sociales precapitalistas se producen
> dentro de situaciones políticas signadas por grandes
> civilizaciones ancestrales o por subculturas
> integristas que funcionan como proveedoras de
> símbolos
> y valores de identidad colectiva.
> 
> La vía para liberar y modernizar estos gigantescos
> yacimientos de trabajo precapitalistas comienza por
> plantear la necesidad política de suprimir las
> relaciones sociales de propiedad y poder que
> sostienen
> la pobreza y la exclusión. Son relaciones sociales
> concretas: las rentas precapitalistas del suelo
> rural
> y urbano, los monopolios de comercialización y
> crédito, las relaciones de trabajo basadas en
> variadas
> formas de servidumbre y en la esclavitud, el bloqueo
> a
> la capacitación y la educación básica y técnica y la
> inaccesibilidad a los servicios de salud y seguridad
> social, etc. Sólo se quebrará por la lucha política
> de
> esas categorías de trabajadores contra las clases y
> las burocracia estatales opresoras. Esas luchas
> forman
> parte de los derechos de comunidades, etnías,
> nacionalidades y estados a la autodeterminación.
> 
> Pero no se puede pretender saltar etapas históricas
> teniendo como meta el comunitarismo populista o el
> disciplinamiento burocrático del colectivismo
> forzado
> del desaparecido socialismo real. La historia
> contemporánea -por no remitirnos a pasados más
> lejanos- está llena de experiencias populistas
> conservadoras o estadocráticas que han fracasado en
> sus intentos por congelar o saltar por encima de la
> historia. Quizás valga la pena recordar el fracaso
> de
> las utopías milenaristas agrarias en nuestra región,
> y
> comparar esos fracasos con la actual y colosal
> transformación agraria en China iniciada fines del
> siglo pasado, cuando se abandona el régimen de
> comunas
> populares y más de 800 millones de familias
> campesinas
> pasan a trabajar en unidades productivas
> independientes familiares coordinadas en la base por
> los municipios.
> 
> La utopía milenarista es movilizadora de voluntades
> colectivas, pero sus capacidades generadoras de
> instituciones colectivas modernas son limitadas.
> Como
> hemos dicho, el cooperativismo y el asociacionismo
> son
> importantes. Pero lo que decide en última instancia
> es
> la capacidad del Estado para convocar y organizar
> bajo
> formas voluntarias y a través de los mercados, a los
> productores individuales rurales y urbanos a nivel
> local, regional, nacional y en los grandes espacios
> supranacionales de integración.
> 
> Entonces, comienza a quedar claro que para las
> diversas categorías laborales no-capitalistas, la
> sociedad de trabajo significa sustituir a las
> relaciones de producción y poder atrasadas e
> injustas
> en relaciones de producción basadas en diversas y
> múltiples formas de trabajar cuyo núcleo duro son
> las
> economías y los emprendimientos familiares
> productivos
> dentro de economías de mercado. La utopía
> milenarista
> es productivamente inviable, aunque pueda ser
> políticamente progresiva. Pero también lo ha sido
> pretender que los tentáculos de la sociedad
> industrial
> capitalista terminarían por subsumir a los sistemas
> laborales precapitalistas. En la era de la economía
> informacional, de las redes y los flujos, en la era
> de
> la "aldea mundial", existen los recursos técnicos y
> culturales para acelerar la liberación de todas las
> formas de trabajo precapitalista y transformarlas en
> formas de trabajo individuales y asociadas en
> variadas
> formas de empleo decente y productivo. Se trata de
> un
> proceso histórico de larga duración y de desarrollo
> desigual y combinado entre comunidades, naciones y
> regiones. Lo que garantiza la unidad de la
> concepción,
> obviamente, es una correcta relación entre las metas
> sociolaborales y la economía política de desarrollo.
> 
> 5. La sociedad de trabajo como sustento y la
> política
> como transformación
>  
> Como hemos dicho, la sociedad de trabajo no es una
> utopía. Sus perfiles brotan espontáneamente de una
> época histórica que abre como necesidad redefinir
> los
> contenidos de distintas formas de trabajar. Pero
> para
> demostrar su viabilidad se requiere emprender la
> lucha
> para demostrar que es un "paradigma científico"
> verificable. El mismo camino que tuvieron que
> emprender los sindicatos en el siglo XIX para
> demostrar que reduciendo horas de trabajo a los
> trabajadores/as se estimulaba el uso del recurso de
> las inversiones tecnológicas para abaratar cortos, o
> el camino del keynesianismo para demostrar que el
> ahorro popular y el consumo de masas eran las
> mejores
> herramientas para fortalecer a las economías
> capitalistas. Así de sencillo: la sociedad de
> trabajo
> es revolucionaria al centralizar política y
> técnicamente a diversas formas de trabajar dentro un
> nuevo paradigma socio-productivo. 
> 
> Es muy importante recuperar y aislar conceptualmente
> una categoría: la "formación económico-social".
> Efectivamente, en cada época histórica un modo de
> producción es dominante, y a ese modo de producción
> le
> corresponden roles laborales y formas de trabajar
> específicas. Pero nunca, como hemos dicho, el modo
> de
> producción dominante existe en forma pura. Por el
> contrario, subordinados a ese modo coexisten otros,
> anteriormente dominantes o subsistentes de otras
> formaciones económico-sociales. La combinación entre
> modos de producción determina que en cada formación
> económico-social existan variadas situaciones y
> relaciones laborales. En la actualidad el modo de
> producción dominante es el capitalista, en pleno
> proceso de transformación de capitalismo industrial
> a
> capitalismo informacional. Este proceso de
> transformación también incluye la imbricación de
> diferentes modos de desarrollo del capital (por
> ejemplo, entre el fordismo y el toyotismo). La
> economía informacional y la sociedad de trabajo
> exceden las fronteras del capital. 
> 
> Cuando hablamos de construir sociedades de trabajo
> no
> nos ubicamos como defensores del capital. El modo de
> producción capitalista es todavía -y lo será por un
> largo período- dominante. El capital se ha vuelto
> global. El capitalismo es un modo de producción con
> capacidades para "autorrevolucionarse"
> periódicamente.
> Estamos viviendo una nueva autorrevolución del
> capital. Está naciendo la sociedad de la
> información.
> Pero el modo de desarrollo capitalista informacional
> -como hemos dicho- se realiza como relación binaria
> entre desarrollo y subdesarrollo generando en este
> último campo pobreza y desempleo masivos.. El modo
> de
> desarrollo del capitalismo liberal, incluye también
> formas de exclusión social , precariedad laboral y
> autoritarismo empresarial en su propio núcleo
> dinámico
> organizado dentro de los países del G-7.
> 
> Lo nuevo no es sólo la autorrevolución del capital,
> sino que ha triunfado la economía de mercado a
> escala
> mundial. El mercado es una institución preexistente
> al
> capital, y en su larga construcción histórica
> arrastra
> prácticas sociales que han constituido mercados, y
> con
> ellos han convertido a las relaciones de intercambio
> entre bienes en una forma universal de progreso
> social. El mercado ha cortado en forma transversal a
> todas las formaciones económicas preexistentes al
> capital. El comercio mundial ha sido un gran puente
> de
> comunicación entre civilizaciones y comunidades en
> toda la historia de la humanidad. El mercado es una
> categoría económica universal, mientras que el
> capitalismo es sólo la forma conocida y más
> desarrollada hasta hora de realización del valor de
> las mercancías. en. Hay que lograr que " el
> capital",
> por las buenas o por las malas (o por combinación de
> ambas), acepte o tolere que es también legítimo
> pensar
> que el capitalismo no es el fin de la historia.
> 
> ¿Cómo debe pensarse entonces la relación entre
> sociedades de trabajo y los mercados? Como
> sociedades
> que construyan mercados cuyas matrices de
> acumulación
> y distribución sean funcionales a la necesidad de
> expansión de los trabajos "productivos" según
> políticas de planificación democrática de los
> mercados
> acordados entre los agentes económicos y el Estado,
> en
> espacios no sólo en escala nacional sino regional y
> mundial. La vuelta con una nueva relectura de Keynes
> (y también la recuperación de muchas tesis de Marx)
> era inevitable para poder resolver acertadamente la
> compleja tarea de lograr que, efectivamente, el
> mercado pueda reinar sobre el capital y no a la
> inversa. Hasta se podría decir que la "Teoría
> General
> de la ocupación, el interés y el dinero" de Keynes
> es
> "el capítulo no escrito" del Capital de Marx (el
> capítulo que Marx hubiese podido escribir pero solo
> eludiendo la tentación metafísica que siempre estuvo
> presente en él coexistiendo con su genialidad
> científica, cuando se imagino al socialismo) y que
> si
> se hubiese escrito quizás hubiese ahorrado a varias
> generaciones de socialistas, cristianos sociales y
> otras corrientes ideológicas progresistas el haber
> tenido que experimentar enormes tragedias históricas
> en el siglo XX.
> 
> La sociedad de trabajo no es una utopía. Es una
> construcción social productivista, igualitaria y
> humanista. Es una categoría política porque es en
> sus
> articulaciones políticas donde se puede asentar la
> democracia política, motivando a participar ( según
> intereses sociales diferenciados y mundos
> ideológicos
> plurales) a los ciudadanos/as en las instituciones
> políticas de la democracia. Dos tercios de la
> humanidad se identifican más con los beneficios del
> desarrollo económico que con los valores morales e
> intelectuales de la democracia. La democracia
> resulta
> a esos dos tercios algo "ajeno" o "lejano". Es la
> economía política debe ser políticamente reinstalada
> para proteger la misma democracia política
> favoreciendo el desarrollo sustentable con empleos
> productivos y con cohesión social. Solo la economía
> política puede otorgar sentido al concepto de
> gobernabilidad democrática. Ahora se entiende mejor
> por qué las sociedades de trabajo son parte
> constitutiva de la economía política. Porque son las
> sociedades la que a través de sus prácticas
> organizan
> las tramas de relaciones entre instituciones
> económicas, sociales y políticas capacitadas para
> direccionar y servir de herramienta a los modos de
> desarrollo democráticos. 
>  
> Nota: 
> (1) Gilberto Dupes, "Tensiones democráticas y
> sociedad
> global de la información", Nueva Sociedad 196,
> Caracas, 2005. 
> 
> (2) J. Bemfica, J. Pereira Cardoso y C. Pimenta de
> Farías, "Estado y mercado en la construcción de la
> sociedad de la información global", Nueva Sociedad
> 196, Caracas, 2005. 
> 
> (3) Manuel Castells, La era de la información,
> México-España, Siglo XXI, 3 volúmenes. 
> 
> (4) André Gorz, Miserias del presente, riquezas de
> lo
> posible, Buenos Aires, Paidós, 1998 
> 
> 
> 
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