[R-P] [A. Soliz] El pensamiento sumergido de Carlos Montenegro (1 de 3)

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Jul 13 07:28:37 MDT 2005


[Un estudio sumamente revelador de la figura y obra del maestro y 
fundador del nacionalismo revolucionario boliviano]

EL PENSAMIENTO SUMERGIDO DE CARLOS MONTENEGRO

I.- INTRODUCCION

Carlos Montenegro, quien murió en una clínica de Estados Unidos, el 
10 de marzo de 1953, es objeto de veneración por los nacionalistas 
bolivianos y, de manera apenas nostálgica, por pocos dirigentes del 
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el partido político más 
longevo e importante de la historia de Bolivia. Tales antecedentes 
dificultan establecer los motivos por los que uno de sus libros 
centrales: "Las Inversiones Extranjeras en América Latina", escrito, 
aprincipios de 1952, permanece sumergido en el silencio y el olvido. 
Un segundo libro del mismo autor; "La Hora Cero del Capitalismo" se 
halla más sumergido aún, ya que fue impreso y distribuido sin nombre 
y sin pie de imprenta, es decir en forma clandestina, en 
circunstancias que detallaremos más adelante.

Resulta extraño constatar que la primera edición de "Las Inversiones 
Extranjeras en América Latina" no fue publicada en Bolivia, por el 
MNR o susallegados, sino en Buenos Aires, en septiembre de 1962, por 
la editorial "Coyoacán", dirigida por el historiador argentino Jorge 
Abelardo Ramos, quien recibió los originales en la ciudad de La Paz 
de manos de Mario Montenegro (hijo de Carlos), durante la celebración 
del décimo aniversario de la Revolución del 9 de abril de 1952, según 
me explicó Wáscar Montenegro Céspedes, hermano de Mario e hijo de 
Carlos.

Esta edición contiene una presentación de "Coyoacán", que busca, 
dice, contribuir "a la formación de una verdadera ideología nacional 
latinoamericana... y recoger, sin ninguna clase de limitaciones de 
partido o facción, las mejores contribuciones a esa tarea, lo cual 
significa, en el orden de las ideas, satisfacer los mismos propósitos 
buscados en el siglo pasado (la unidad de América Latina) por San 
Martín y Bolivar por medio de las armas". La publicación carece de 
prólogo, aunque incluye un breve texto de presentación, en el que se 
explica que entre los papeles póstumos de Montenegro "quedó sin 
publicar el presente libro, que resume, en una notable síntesis, las 
tropelías imperialistas en América Latina, la naturaleza de sus 
"inversiones" y los resultados que ellas produjeron al continente". 
El texto añade: "Montenegro fue una de las expresiones más lúcidas de 
la clase media boliviana en su combate contra la Rosca minera. La 
revolución popular triunfante en 1952, enarboló justicieramente su 
nombre junto a los de Víctor Paz Estenssoro, Hernán Siles Zuazo y 
Juan Lechín. Todos ellos representaban, a su modo, la particular 
disposición de las clases nacionales --y también sus divergencias 
interiores-en el proceso de liberación del Altiplano" (1)

La segunda edición estuvo a cargo de la editorial "Puerta del Sol", 
de La Paz - Bolivia, en 1984, es decir 32 años después de haber sido 
escrito y al cabo de 22 años de su publicación en la Argentina. Esta 
segunda edición está prologada por Juan Albarracín Millán, un 
prolífico escritor, adversario del nacionalismo, del MNR y del propio 
Montenegro (2).Por otra parte, uno de los dos libros que se ocupan de 
la personalidad del ideólogo boliviano, "Montenegro el Desconocido", 
de Mariano Baptista Gumucio, apenas se refiere a "Las Inversiones 
Extranjeras en América Latina". Sólo recuerda un artículo de Augusto 
Céspedes, publicado en Buenos Aires (no indica el medio en que fue 
publicado ni la fecha del mismo), en el que el autor de "Metal del 
Diablo", a tiempo de rememorar "Las Inversiones..." indica que la 
velocidad de los cilindros de las rotativas cotidianas, devoró la 
tarea de Montenegro como escritor, lo que redundó en el 
desconocimiento de su obra (3).

Por su parte, Valentín Abecia Lopez, indica, en el libro titulado 
"Montenegro", que, "a comienzos de 1952, aún en Buenos Aires, escribe 
un trabajo sobre "Las Inversiones Extranjeras en América Latina", 
que, luego, con la increíble transformación de las cosas, se vio 
impedido de publicar. Recién se lo hizo póstumamente, por la 
editorial Coyoacán, en 1962, en Argentina. La corta obra, dice 
Abecia, da un rápido vistazo -no por eso simple-a la explotación 
latinoamericana por el capitalismo"(4). Si se considera el enorme 
debate ideológico, nacional y latinoamericano que generó la 
revolución del 9 de abril de 1952, los resultados debieron ser 
distintos a los mencionados por Abecia, ya que la publicación debió 
abrir un trascendental debate en torno a la orientación del nuevo 
gobierno. Otra explicación más certera de la no publicación inmediata 
de la obra es intentada por Albarracín Millán, con estas palabras: 
"El libro que iba a tener perspectivas importantes antes de abril de 
1952, se había convertido después en obstáculo para los planes de 
cooperación y ayuda internacional (del gobierno del MNR)". (5)

Albarracín Millán aporta un dato importante al recordar que el 
trabajo de Montenegro fue escrito poco después de conocerse el 
denominado "Plan Keenleyside" para Bolivia,elaborado por la Misión 
Keenleyside (presidida por el economista estadounidense de ese 
apellido), con el patrocinio del gobierno norteamericano. Sus 
recomendaciones se convirtieron en convenios suscritos entre la 
Misión de EEUU y la Junta Militar de Gobierno, presidida por el 
General Hugo Ballivián (1951-1952), los que fueron publicados en el 
país el primero de octubre de 1951. La Misión había diagnosticado que 
la crisis de Bolivia no se debía a la carencia de recursos naturales, 
ya que posee "suelo fértil, rocas mineralizadas y recursos 
hidráulicos". Obedece, más bien, a "su inestabilidad gubernativa y 
administrativa que ha caracterizado la historia de esta nación". Para 
resolver estos problemas, la Misiónpropuso que expertos,financiados 
por Naciones Unidas, con un desembolso de 200.000 dólares, asesoren 
al Presidente de la República, Ministros de Estado, Directores 
Generales, Contralor General de la República, Gerente del Banco 
Central, etc.La agencia informativa norteamericana, United Press, 
transmitió ese primero de octubre el siguiente despacho fechado en 
Nueva York: "La entrega de cargos de responsabilidad a extranjeros es 
un experimento sin precedentes, que se espera será observado con 
interés por otros países en condiciones parecidas a las de Bolivia".

El MNR repudió la inescrupulosa ingerencia con un manifiesto editado 
en Buenos Aires, en noviembre de 1951, firmado por Víctor Paz 
Estenssoro (6), el que afirmaba que "mientras en todo el mundo los 
países coloniales y semicoloniales rompen las ataduras que limitan su 
soberanía política o económica, venciendo una etapa más en la marcha 
hacia la libertad, Bolivia retrocede y entrega el poder público de la 
nación a un grupo de extranjeros". Denunciaba, seguidamente, que 
tales convenios vulneraban los principios de igualdad de los Estados 
miembros y la libre autodeterminación de los pueblos, consagrados por 
la ONU. El documento advertía, asimismo, que los convenios tenían el 
propósito de servir los intereses de los "barones del estaño", ya que 
entre las "soluciones" a la crisis se anunciaba la rebaja de 
impuestos a la exportación de minerales,el incremento impositivo a la 
propiedad de inmuebles y artículos de producción nacional, así como 
la dolarización de la amortización e intereses de la deuda pública.

En opinión de Paz Estenssoro, la solución a la crisis no pasaba por 
incrementar el volumen de exportación de minerales, sino por el 
aprovechamiento por la nación, en el mayor grado posible, de la 
explotación de sus riquezas naturales. Destacaba, asimismo, la 
importancia de instalar en el país fundiciones de minerales, a fin de 
evitar la fuga de excedentes económicos. Lo esencial reside, decía 
finalmente, en "quitar el poder político de manos de las grandes 
compañías mineras y sus aláteres, o sea la Rosca, y ponerlo al 
servicio de la nación entera". Hemos glosado el informe Keenleyside y 
la respuesta de Paz Estenssoro debido a que en este último documento 
se advierte la influencia de Carlos Montenegro, compañero del jefe 
del MNR en el exilio argentino, a través de opiniones que están 
presentes en "Las Inversiones...".


II EL PROLOGO DE ALBARRACIN MILLAN

El prólogo de Juan Albarracín Millán comienza así: "Desde que Franz 
Tamayo (notable pensador y escritor paceño, 1879-1956),introdujo el 
irracionalismo alemán en el pensamiento político boliviano hablando 
de Nietzche, la energía nacional y el poder racial de los indios y 
mestizos, el nacionalismo boliviano, engendrado por esta filosofía, 
no dejó de buscar, entre sus instrumentos de lucha, el miticismo de 
la tierra, de la raza y la sangre, para combatir el racionalismo, la 
democracia y el socialismo". Luego añade: "Las corrientes 
nacionalistas propuestas en la primera mitad de nuestro siglo tienen 
por base el nacionalismo alemán que se declara, a través del 
voluntarismo, el indoamericanismo y el telurismo, sus formas 
nacionales, enemigo del blanco y del indio y partidario del mestizo".

Incluye en esta visión al escritor Sergio Almaraz Paz (1928-1968), de 
quien el prologuista dice: "Y, aún Sergio Almaraz, más cerca de 
nuestros días, escribía "El Poder y la Caída", invocando a Tamayo, 
como su antecedente ideológico". Ahora que Montenegro y Almaraz están 
juntos, Albarracín Millán añade: "Los representantes de Nietzche, 
Spengler y Keyserling en el pensamiento irracionalista boliviano 
pretendieron hacer pasar por producto nacional el racismo, la 
geopolítica y el biologismo". Luego encuentra diferencias de 
contenido y orientación entre "Nacionalismo y Coloniaje" (la obra 
cumbre de Montenegro, publicada en 1943) y "Las Inversiones 
Extranjeras en América Latina", aunque admite que el segundo libro 
contiene la visión internacional del primero. Complementa lo anterior 
con este párrafo: "Lo nuevo del pensamiento de Montenegro en este 
trabajo (se refiere a "Las Inversiones...) es que desaparece el 
miticismo de la raza y surge, en su lugar, la defensa de los recursos 
nacionales". Albarracín Millán se contradice al admitir que 
Montenegro, al escribir su nuevo libro, se mantuvo firme en las 
investigaciones que hizo en la década de los años treinta sobre la 
presencia de la Standard Oil en Bolivia (7). Si eso es evidente, 
¿dónde está lo nuevo? No es lo mismo, ciertamente, ocuparse de una 
nueva temática que mantenerse firme en investigaciones ya realizadas.

Podría responderse a Albarracín Millán con los mismos argumentos 
usados por Montenegro para refutar a Alcides Arguedas (1879-1946), a 
quien dijo que sin falsificar los hechos, falsifica la valoración de 
los hechos, lo que implica un triple falseamiento: El de la verdad 
del pasado, el del juicio histórico en el presente y el de la 
conducta colectiva en el futuro" (8). Digamos, a manera de ejemplo, 
que es evidente que Mariano Melgarejo (Presidente de Bolivia, 1864-
1871) era un beodo o que José Ballivián (Presidente de Bolivia, l841-
1847) tuvo amoríos con la escritora argentina Manuela Gorriti, la 
esposa de Manuel Isidoro Belzu (Presidente de Bolivia, 1850-1855), 
perodeducir de lo anterior, y de hechos similares, que toda la 
historia nacional es siniestra, baja, sanguinaria, ruin o, en el 
mejor de los casos, extravagante y risible, como dice Arguedas, es 
caer en la triple tergiversación anotada. Por tanto, es indudable que 
el nacionalismo boliviano, como todos los nacionalismos del mundo, 
contiene elementos de irracionalismo, telurismo, miticismo, 
biologismo y algunos otros "ismos" adicionales. Sin embargo, tales 
referencias son complementarias alpensamiento nacional y no su 
esencia, ya que lejos de basarse en el "nacionalismo alemán", se 
afinca en la defensa del país frente a la opresión foránea y en 
tratar de estructurar el Estado nacional.

Tampoco es evidente que el nacionalismo boliviano se hubiera 
declarado, a través del indoamericanismo, "enemigo del blanco y del 
indio y partidario del mestizo". Montenegro, al abordar el tema, 
reivindica a fondo la figura del mestizo Pedro Domingo Murillo 
(protomártir de la revolución paceña del 16 de julio de 1809), pero 
destaca que la fuerza de la esta revolución residió, precisamente, en 
amalgamar, dentro de la Junta Tuitiva, a criollos, como Juan Pedro 
Indaburo, así como a representantes indígenas, como Roxas. No es lo 
mismo, por tanto, ser enemigo "del blanco" que adversario de la 
oligarquía. Lo primero implica un criterio racista, lo segundo un 
concepto político y socio-económico que abarca a un grupo 
intermediario en la extracción de los recursos naturales del país, 
cualquiera sea el color de su piel.

Simón I. Patiño (1860-1947), el más importante de los "barones" del 
estaño, es mestizo por donde se lo mire, lo que no impidió que Paz 
Estenssoro, Montenegro y Céspedes lo atacaran de manera implacable, 
el primero desde el parlamento, el segundo principalmente desde el 
periodismo y el tercero a través de su famoso libro "Metal del 
Diablo". El término "indoamericano", acuñado por Víctor Raúl Haya de 
la Torre, es sinónimo de síntesis, no de exclusión de lo indígena y 
lo americano, más allá de frases sueltas con las que se pretendería 
desvirtuar este concepto. Es, en pocas palabras, una expresión de la 
alianza de las clases oprimidas, la que sería absurdamente debilitada 
si sefiltraran odios contra lo blanco o lo indígena.

El tema de fondo reside en advertir que la historiografía boliviana 
se divide en un antes y un después de "Nacionalismo y Coloniaje". 
Sufuerza emerge del rescate del "hombre boliviano", desde el indígena 
hasta el criollo, abigarrados en nuestro mestizaje, que compendia la 
incesante influencia mutua de culturas diversas, pero no estáticas. 
Es una respuesta a la furiosa denigración del país difundida por 
Alcides Arguedas, en toda su obra, pero, de manera especial, en su 
"Pueblo Enfermo". Allí donde Arguedas desprecia a nuestras culturas, 
Montenegro enfatiza el coraje, resistencia yperseverancia de las 
rebeliones indígenas, que tuvo en Tupaj Katari a su mayor exponente 
en el Alto Perú. Destaca al Mariscal Andrés de Santa Cruz y 
Calahumana, hijo de un militar español y una princesa aymara y 
forjador de la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839), como al más 
grande estadista de nuestra historia. Allí donde Arguedas considera 
que el cholo (sinónimo de mestizo) es la suma de defectos del indio y 
del blancoide, Montenegro encuentra la símbiosis de una nacionalidad 
capaz de construir su propio destino. Si "Nacionalismo y Coloniaje" 
es la proyección positiva del ser humano que habita nuestro suelo, 
"Las Inversiones..." es la denuncia del despojo de recursos 
naturales, soberanía y dignidad que sufrimos los indoamericanos, 
desde que fracasamos en el intento de construir la Patria 
bolivariana. Por esta razón, la obra de Montenegro constituye un todo 
armónico y coherente, que contribuyó a materializar una de las tres 
grandes revoluciones nacionales del Siglo XX latinoamericano. Ellas 
son, en orden cronológico, la mexicana, de 1910, la boliviana, de 
1952, y la cubana, de 1959. Con relación a Sergio Almaraz no 
reconocer que todos sus libros arrancan de la contradicción 
fundamental, naciones opresoras, países oprimidos, demuestra los 
prejuicios stalinistas con los que Albarracín se acerca a la obra de 
otro de los símbolos del pensamiento nacional.


III MONTENEGRO Y EL PROBLEMA NACIONAL Y COLONIAL

"Montenegro ve a través del petróleo", decía Enrique Baldivieso el 
vicepresidente de Germán Busch (Presidente deBolivia, 1937-1939) (9). 
Sin embargo, la visión de Montenegro va aún más allá, al encarnarse 
en la defensa global de Bolivia y América Latina. Lo anterior se 
refleja en su libro "Frente al Derecho del Estado, el oro de la 
Standard Oil", continúa con la redacción del manifiesto de "La Unión 
Defensora del Petróleo", en 1941; se reafirma con su "Nacionalismo y 
Coloniaje", prosigue, en 1948,con la publicación, en Buenos Aires, de 
la biografía de Spruille Braden, embajador de EEUU en Argentina, 
durante el primer gobierno de Perón, yculmina, en 1952, con "Las 
Inversiones Extranjeras en América Latina" y "La Hora Cero del 
Capitalismo", así como con sus conferencias sobre la nacionalización 
de las minas, en La Paz y Santiago de Chile (10). No existe, en 
consecuencia, un sólo texto de Montenegro que no sea antioligárquico 
y antiimperialista.

El ideólogo fue fuertemente influenciado por las corrientes de 
pensamiento que estaban en boga en la República Argentina, donde 
residió entre 1935 y 1939, primero, y entre 1946 y 1952, después. 
Abecia López indica que, en su juventud, se nutrió de las obras de 
los peruanos José Carlos Mariátegui, sobre todo de sus "7 ensayos de 
interpretación de la realidad peruana", y de Víctor Raúl Haya de la 
Torre, en especial de su obra más incisiva: "El antiimperialismo y el 
APRA". En su primera residencia en Buenos Aires, como delegado de 
Bolivia a la Conferencia de Paz del Chaco, y como funcionario de la 
Embajada en Buenos Aires, en los gobiernos de David Toro y Germán 
Busch, Montenegro se informa en torno a la guerra civil española y al 
surgimiento del fascismo italiano y del nazismo alemán. Cada uno de 
estos hitos históricos era objeto de apasionados debates en 
periódicos, libros y otros medios de comunicación e inclusive en 
reuniones de café, donde Montenegro compartía opiniones con notables 
personalidades como Arturo Jauretche, Gabriel del Mazo (impulsor de 
la reforma universitaria de Córdoba, de 1918) y Jorge Luis Borges. 
(11).

Cuando Montenegro ocupa el cargo de Embajador de Bolivia en México, 
en 1944, ya había definido su rumbo ideológico, el cual, sin embargo, 
se fortaleció con las polémicas desatadas por la nacionalización del 
petróleo mexicano, dispuesta por el general Lázaro Cárdenas, en 1938. 
Montenegro, en círculos políticos, conferencias y reuniones con 
trabajadores, difundió la experiencia boliviana en la caducidad de 
las concesiones de la Standard Oil, decretada por el general David 
Toro (Presidente de Bolivia -1936-1937--), un año antes que en 
México. En 1940, agentes de Stalin asesinaron en Coyoacán, barrio de 
la ciudad de México ynombre de la editorial que imprimió "Las 
Inversiones Extranjeras en América Latina, a León Trotsky, a quien el 
presidente Cárdenas había brindado asilo político. Trotsky, por su 
parte, dirigió sendas cartas a los trabajadores ingleses, al 
recordarles la obligación que tenían de apoyar la nacionalización del 
petróleo mexicano. Por otra parte, la defensa que hace Montenegro del 
mestizaje se vio enriquecida con los aportes de José Vasconcelos ( 
1881-1951).

Durante su segunda residencia en Buenos Aires, inmediatamente después 
del derrocamiento de Villarroel, Montenegro fundó la revista "SEA" y 
colaboró en varias publicaciones de orientación peronista. En el 
periódico "Democracia" tenía como colega aJorge Abelardo Ramos, 
quien, en 1968, publicó su conocida obra "La Historia de la Nación 
Latinoamericana". En los círculos intelectuales que apoyaban al 
peronismo, se encontraban, asimismo, figuras de tanto relieve, como 
Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz y Rodolfo 
Puigross (este último había abandonado al Partido Comunista argentino 
para respaldar a Perón).

A fines de 1949, el periódico "La Prensa", de Buenos Aires, pasó a 
depender de la Confederación General del Trabajo (CGT). Con el visto 
bueno de Perón, Montenegro y Augusto Céspedes fueron designados 
editorialistas de esa importante publicación. Según el socialista 
Abel Alexis Latendroff, en su libro "Nuestra América Difícil", 
Montenegro escribió el discurso que, en 1950, Perón pronunció ante el 
Grupo de Oficiales Unidos (GOU), versión argentinade la logia Razón 
de Patria (RADEPA), de Bolivia. Los datos citados constan en el libro 
"Carlos Montenegro, un Nombre Para la Historia", escrito por su 
viuda, Yolanda Céspedes de Montenegro (además hermana de Augusto 
Céspedes), quien reveló que el contacto entre Perón y Montenegro fue 
el General Oscar Uriondo, persona de estrecha confianza del 
mandatario argentino (12). Este contexto, y no las referencias a 
Spengler, Nietzche y Keyserling, explica la resistencia de Montenegro 
al imperialismo, al stalinismo y al pirismo boliviano. Las décadas de 
los años treinta y cuarenta se caracterizan, en América Latina, en 
general, y en Buenos Aires, en particular, por profundos debates 
sobre el denominado problema nacional y colonial,cuyas 
características centrales son las siguientes:

Para Carlos Marx, la nación, en su acepción moderna, es la 
culminación política y jurídica de la sociedad burguesa. Esa 
culminación se había producido en Europa Occidental, centro impulsor 
del capitalismo mundial. La nación en Europa nace, en consecuencia, 
como producto del desarrollo de las relaciones capitalistas de 
producción, que, de manera lenta, al principio, y avasalladora, 
después, derriba las torres feudales que pretendían contenerlo. El 
control del mercado interno, la unidad idiomática, la formación de 
una psicología común son elementos que determinan el avance de las 
naciones en formación, cuyas fronteras se detienen ante otras 
formaciones nacionales que, desde diferentes geografías, avanzan 
también en busca de formar su propio mercado interno, avaladas por su 
idioma y psicología comunes Sería un grave error, sin embargo, tomar 
estos conceptos en forma mecánica, ya que es frecuente que dentro de 
una nación se hablen varios idiomas o que naciones distintas hablen 
un sólo idioma. Lo cierto es que la Revolución Francesa, de 1789, 
marca el nacimiento de una nación madura, a diferencia de la nación 
"precoz", que fue Inglaterra, cuyo parto se inscribe en el Siglo 
XVII. Vendrán después procesos nacionales tardíos, como los operados 
en Alemania e Italia y otros aún más rezagados o inconclusos como los 
impulsados por polacos, checos, irlandeses, turcos, servios y 
finlandeses.

Marx y Engels observaron con simpatía la formación de las grandes 
naciones en Europa y Estados Unidos, ya que, desde este punto de 
vista, su surgimiento implicaba la desaparición de la retrógrada 
sociedad feudal, en primera instancia, y la formación del 
proletariado industrial, la clase social encargada de liquidar al 
capitalismo y de instaurar el socialismo. Los fundadores del 
"socialismo científico" no analizaron el problema de la formación de 
las naciones en los países atrasados y en las colonias de Asia, 
África y América Latina, ya que, en su criterio, sería el aguerrido y 
maduro proletariado europeo el encargado de llevar el socialismo 
hasta esos confines. Esta visión del mundo explica el error de Marx 
al considerar positivo y progresista para la causa del socialismo, la 
imposición a la India del colonialismo inglés, y el de Engels,quien 
opinó que la invasión de EEUU a México, fruto de la cual el país 
latinoamericano fue despojado de más de la mitad de su territorio, 
tuvo connotaciones positivas para el desarrollo industrial, sin 
advertir que la dominación foránea es precisamente la causa del 
atraso en las sociedades dependientes.

El autor de "El Capital" comenzó a estudiar con más detenimiento el 
problema de las naciones oprimidas a través del caso de Irlanda, en 
cuya oportunidad escribió, poco antes de su muerte, que la clave de 
la revolución inglesa no se halla en Gran Bretaña, sino en la 
liberación de Irlanda, ya que en tanto Irlanda sea una colonia, los 
beneficios de su saqueo y explotación beneficiarán no sólo a la 
burguesía inglesa sino también, aunque de manera mezquina, a sus 
trabajadores, quienes, por esta circunstancia, verán debilitado su 
potencialrevolucionario. Influyó de manera decisiva en el 
"revisionismo" de Marx, con relación a su pensamiento original, el 
célebre y luminoso aforismo de Dionisio Inca Yupanqui, quien, en su 
condición de Inca, Indio y Americano y de diputado suplente a las 
Corte de Cadiz("único sitio de la España libre de la ocupación 
extranjera"), dijo, en el discurso que pronunció el 16 de diciembre 
de 1810: "UN PUEBLO QUE OPRIME A OTRO NO PUEDE SER LIBRE" (13).

Jorge Abelardo Ramos formuló sobre ese aforismo, repetido después con 
insistencia por Engels, Lenin y Trotsky, el siguiente comentario: 
"Marx se deslumbró con la magnífica síntesis estudiando en 1854 las 
Cortes de Cadiz; la idea germinó lentamente en su espíritu y cuando 
llegó el momento de ocuparse de Irlanda, en 1869, su espíritu le 
devolvió un eco de aquellas ardorosas jornadas de Cadiz que habían 
despertado años antes su admiración. Los marxistas de América del Sur 
aprendimos en Marx su concepción de la cuestión nacional. Pero Marx 
la había escuchado de boca de aquel Inca, Indio y Americano que trajo 
a la España revolucionaria la voz de las Indias" (14)

El análisis del problema nacional y colonial se amplió de manera 
cualitativa al producirse, a partir de 1880, la fusión del capital 
industrial con el capital bancario, lo que origina el capital 
financiero, base de sustentación del imperialismo. El tema fue 
explicado por Vladimir Ilich Lenin con las siguientes palabras: "Así, 
pues, el resumen de la historia de los monopolios es el siguiente: 
"1) Décadas de 1860 y 1870, punto culminante del desarrollode la 
libre competencia. Los monopolios no constituyen más que gérmenes 
apenas perceptibles. 2) Después de la crisis de 1873, largo periodo 
de desarrollo de los cartels, los cuales sólo constituyen todavía una 
excepción, no son aún sólidos, aún representan un fenómeno pasajero. 
3) Auge de fines del Siglo XIX y crisis de 1900 a 1903: los cartels 
se convierten en una de las bases de toda la vida económica. El 
capitalismo se ha transformado en imperialismo (15).

A partir de entonces, los esfuerzos por construir naciones en el 
mundo periférico no transitarán de dentro hacia afuera, como ocurrió 
en Europa, cuando se trataba de derrotar al feudalismo, sino que, si 
triunfan, serán producto de los enfrentamientos con el imperialismo, 
que se nutre de la no consolidación de los Estados nacionales en el 
mundo periférico. El papel esencial que cumplen las colonias y 
semicolonias en la existencia misma del imperialismo siempre estuvo 
claro para los ideólogos de las burguesías metropolitanas. Tal el 
caso, por ejemplo, del célebre financista inglés y Primer Ministro en 
la ciudad de El Cabo, Africa del Sur, Cecil Rhodes, quien dijo sin 
ambages: "La idea que yo acaricio es la solución del problema social, 
es decir que, para salvar a los cuarenta millones de habitantes del 
Reino Unido de una sangrienta guerra civil, nosotros, estadistas 
coloniales, debemos obtener nuevas tierras donde instalar el exceso 
de población, donde encontrar nuevos mercados para los productos de 
nuestras fábricas y minas. El imperio, como siempre lo he dicho, es 
una cuestión de estómago. Si se quiere evitar la guerra civil, hay 
que convertirse en imperialistas" (16)

El problema se tornó más complicado aún para los europeos que decían 
ser socialistas. En efecto, ¿es posible ser, al mismo tiempo, 
socialista y colonialista? Los debates sobre tan apasionante tema 
tuvieron un punto de inflexión en el Congreso de la Segunda 
Internacional Socialista, realizado, en 1907, en la ciudad alemana de 
Stuttgart, al que Lenin consideró "el mejor congreso internacional 
que se haya celebrado jamás" (17). En esa oportunidad,incursionaron 
con fuerza los "socialistas" partidarios del colonialismo. Uno de 
ellos fue el holandés Val Kol, quien pretendió justificar la 
explotación holandesa de millones de indonesios, sometidos a la 
semiesclavitud, que ya se prolongaba por más de 300 años, con estas 
palabras: "Hay muy pocos socialistas que se atreverían a afirmar que 
en el régimen socialista (europeo) no serán necesarias las colonias". 
Si ello no ocurriera, ¿"qué se hará de la superpoblación de Europa"? 
Añadió que, en determinadas circunstancias, la política colonial 
puede ser una obra civilizadora, para luego destacar que el hacer 
colonialismo debe servir para dignificar a los hombres y no para 
atrofiar y envilecer a los pueblos" (18)Otro exponente de esa 
posición fue el alemán Eduard David, quien manifestó que "los pueblos 
de civilización superior tienen el derecho y el deber de dar 
educación a los pueblos atrasados", para luego añadir que "Europa 
tiene necesidad de colonias", sin las cuales los europeos serían 
asimilables a los chinos, desde el punto de vista económico (19)

El enfrentamiento ideológico concluyó con la condena del colonialismo 
por 128 votos contra 108. La posición asumida por los delegados de 
los países atrasados definió la contienda, en tanto que los grandes 
partidos socialistas de Europa siguieron los lineamientos de Van Kol 
y Eduard David. En la posición anticolonialista estuvo el delegado 
argentino, Manuel Ugarte, quien, años después, apoyó a Perón, al 
igual que Carlos Montenegro y Manuel Ugarte. Al comentar los 
resultados del congreso de Stuttgart, Lenin manifestó que "la 
burguesía inglesa obtiene más ingresos de los centenares de millones 
de habitantes de la India y de otras colonias suyas que de los 
obreros ingleses. Tales condiciones crean en ciertos países una base 
material, una base económica para contaminar el chovinismo colonial 
al proletariado de esos países" (20). Años después, el mismo Lenin 
anotaba: "Es evidente que tan gigantesca superganancia (del capital 
financiero internacional) permite corromper a los dirigentes obreros 
y a la capa superior de la aristocracia obrera" (21)

Aún ahora los socialistas europeos no son capaces de asumir conductas 
claras frente a la opresión imperialista que mantienen sus propios 
países. Un caso aislado de franqueza representa el del jurista, 
politólogo, escritor, periodista y diputado eurocomunista francés, 
Maurice Duverger, quien, en 1976, escribió lo siguiente: "Hemos 
hablado del socialismo en la nación francesa, o en el conjunto 
europeo. No hemos hablado del socialismo en otras naciones. Una 
Francia socialista, una Europa socialista, no dejarían de ser islas 
privilegiadas en medio de un océano de servidumbre, de desigualdad, 
de penuria. El socialismo democrático transformaría la vida en el 
interior de una nación industrial, o de un grupo de naciones 
industriales. No transformaría la vida de los países 
subdesarrollados. No suprimiría la enorme distancia que los separa de 
las naciones industrializadas. Pondría fin a la explotación de los 
pobres por los ricos, no a la explotación de los países pobres por 
los países ricos...

"Una nación o un grupo de naciones socialistas, prosigue Duverger, 
serían más generosas con el Tercer Mundo. No sería mucho más que una 
caridad, tal como la practicaban los burgueses bienpensantes del 
siglo XIX. Igualar los niveles de vida entre naciones equivaldría a 
sumergir el reducido grupo de países adelantados en la marea de 
países atrasados, frenando el progreso de todos. Los ciudadanos de 
las naciones avanzadas, aunque sean socialistas, no se prestarán a 
ello... Para construir un socialismo auténtico, la primera condición 
es librarse de ilusiones acerca del socialismo" (22) Como puede 
advertirse, ni aún con el triunfo socialista en el viejo continente, 
los países coloniales y semicoloniales, en general, y América Latina, 
en particular, pueden esperar un cambio en su destino, si lo hacen 
depender de políticas foráneas interesadas en mantenerlo.

A diferencia de los partidos socialdemócratas, Lenin planteó el 
problema nacional y colonial en el Segundo Congreso de la 
Internacional Comunista, de junio de 1920, con estas palabras: "¿Cual 
es la idea más importante, la idea fundamental de nuestras tesis? Es 
la distinción entre naciones oprimidas y naciones opresoras... El 
rasgo distintivo del imperialismo consiste en que, actualmente, el 
mundo se halla dividido, por un lado, en un gran número de naciones 
oprimidas y, por otro, en un número insignificante de naciones 
opresoras, que disponen de riquezas colosales y de una poderosa 
fuerza militar". En esa misma ocasión, se resolvió cambiar la 
denominación de movimiento democrático-burgués para las luchas de 
resistencia que libran los países atrasados contra el imperialismo 
por la de "movimiento revolucionario nacional" (23). Estas posiciones 
fueron ratificadas por Stalin, en conferencias pronunciadas en 1924, 
cuyas conclusiones principales fueron las siguientes: a) El mundo 
está dividido en dos campos. El que forman un pequeño puñado de 
naciones civilizadas, que poseen el capital financiero y explotan a 
la inmensa mayoría de la población del planeta, y el campo de los 
pueblos oprimidos y explotados de las colonias y de los países 
dependientes, que forman esta mayoría. b) Las colonias y los países 
dependientes, oprimidos y explotados por el capital financiero, 
constituyen una formidable reserva y la más importante fuente de 
fuerzas para el imperialismo. c) La lucha revolucionaria de los 
pueblos oprimidos de los países coloniales y dependientes contra el 
imperialismo es el único camino por el que pueden emanciparse de la 
opresión y de la explotación(24)

El hecho de que en la Unión Soviética se hubiera producido la 
destrucción de la democracia revolucionaria con el triunfo de la 
burocracia stalinista, además del eclipse del pensamiento crítico del 
marxismo, hasta desembocar en la "barbarización" del pensamiento y en 
el fusilamiento de toda la intelligentsia revolucionaria, en medio de 
una de las dictaduras más tenebrosas de la historia, no invalida la 
visión que tuvieron los bolcheviques sobre el problema nacional y 
colonial. En esa dirección, el aporte de León Trotsky es también 
notable. He aquí una de sus reflexiones: "El imperialismo sólo puede 
existir porque hay naciones atrasadas en nuestro planeta, países 
coloniales y semicoloniales. La lucha de estos pueblos oprimidos por 
la unidad y la independencia nacional tiene un doble carácter 
progresista, pues, por un lado, prepara condiciones favorables de 
desarrollo para su propio uso y, por otro, asesta rudos golpes al 
imperialismo. De donde se deduce, en parte, que en una guerra entre 
una república democrática imperialista civilizada y la monarquía 
bárbara y atrasada de un país colonial, los socialistas deben estar 
enteramente del lado del país oprimido, a pesar de ser monárquico, y 
en contra del país opresor, por muy "democrático" que sea" (25)Este 
punto de vista fue expuesto también por Stalin, quien apuntó: "La 
lucha de los intelectuales y burgueses egipcios por la independencia 
de Egipto es, por las mismas causas, una lucha objetivamente 
revolucionaria, a pesar del origen burgués y la condición burguesa de 
los líderes del movimiento nacional egipcio y a pesar de que estén en 
contra del socialismo; en cambio, la lucha del gobierno laborista 
inglés por mantener la situación de dependencia de Egipto es, por las 
mismas causas, una lucha reaccionaria, a pesar del origen proletario 
y de la condición proletaria de los miembros de ese gobierno, y a 
pesar de que son "partidarios" del socialismo" (26).

El análisis de la cuestión nacional en América Latina se enriqueció, 
de manera decisiva, con el aporte del historiador argentino, Jorge 
Abelardo Ramos, quien, a lo largo de su extensa producción 
bibliográfica, sostuvo que si bien la autodeterminación de los 
pueblos reside, en lo esencial, en el derecho a separarse de 
formaciones nacionales que los oprimen, en Latinoamérica consiste en 
el derecho a unirse, a través de una Confederación de Estados de 
Centro, Sudamérica y el Caribe, como único camino de ser sujeto de su 
propio destino y no objeto de dominación del capital financiero 
digitado por los centros de poder mundial. La idea ya había sido 
esbozada por Trotsky, durante su residencia en México, para quien la 
lucha de nuestros pueblos debía alcanzar la meta de la Confederación 
de Estados Unidos Socialistas de América Latina. Sin embargo, 
corresponde a Ramos la creativa audacia de reconciliar a Marx y 
Bolivar, pese a que el primero de los nombrados se había referido 
despectivamente al segundo en la ficha que escribió para la 
Enciclopedia Americana. Sin desorientarse por ese desliz del sólido 
pensador alemán, el historiador argentino considera que el método 
dialéctico, desarrollado por los clásicos del marxismo, es el 
adecuado instrumento analítico para impulsar la Patria Grande, soñada 
por nuestros libertadores.

Las experiencias del siglo XX han confirmado que la contradicción 
fundamental en las colonias y semicolonias, como Bolivia, es la que 
opera entre naciones opresoras y naciones oprimidas, ya que ningún 
país dependiente ha abandonado su situación de atraso y miseria con 
ayuda de los interesados en mantenerla. Las pocas excepciones a esta 
regla se explican debido a que, en determinadas circunstancias, un 
país atrasado o destruido por confrontaciones bélicas o revoluciones, 
puede ser utilizado para contener riesgos revolucionarios mayores. 
Tal el caso del Plan Marshall, de EEUU, que ayudó a la reconstrucción 
de Francia e Italia, principalmente, a fin de evitar que los partidos 
comunistas de esos países tomaran el poder después de la Segunda 
Guerra Mundial. En igual forma, Washington impulsó el desarrollo de 
Taiwan, a fin de impedir el avance de China continental. Otro tanto 
puede decirse del fortalecimiento de Corea del Sur frente a Corea del 
Norte. Similar propósito existió al ayudarse a Japón, para contener a 
China, así como a la Alemania Occidental, a fin de contener el avance 
de Alemania Oriental. En la década de los sesentas, EEUU implantó en 
países de América Latina la denominada Alianza para el Progreso, la 
cual no nació de la súbita generosidad estadounidense, sino de su 
afán de evitar en su "patio trasero" la influencia de la revolución 
cubana. Los procesos de liberación en Indonesia, Argelia o la India 
se realizaron, aunque por diferentes caminos tácticos, en contra de 
la dominación imperial, lo que ratifica los análisis leninistas, en 
esta materia.

Montenegro fue un escritor que se resistió a introducir en sus 
escritos citas de los clásicos del marxismo o de los revolucionarios 
rusos. Sin embargo, toda su literatura política se inscribe en la 
contradicción naciones opresoras y naciones oprimidas. En esa 
perspectiva, cuando ataca con tanta fuerza a la Standard Oil y al 
embajador norteamericano en la Argentina, Sprulle Braden, cuando 
rememora la invasión norteamericana a la Patria de Emiliano Zapata, 
que le arrebató más de la mitad de su territorio, cuando recuerda la 
falta de escrúpulos conque Washington desmembró Panamá de Colombia, a 
fin de quedarse con el control de la vía interoceánica, cuando deja 
constancia de las matanzas de la United Fruit en Colombia y 
Guatemala, cuando, en fin, hace constar que el Departamento de Estado 
se convirtió en cobrador de las deudas de los países latinoamericanos 
a naciones Europeas, a fin de controlar sus aduanas y succionar sus 
recursos naturales, el ideólogo boliviano demuestra la consecuencia 
que tuvo con las posiciones antiimperialistas a lo largo de su 
existencia. Dentro de esa visión, compartió con el general Perón la 
posición neutralista que, a juicio de ambos, debió mantener América 
Latina, en la Segunda Guerra Mundial. Ambos se identificaron, en este 
punto, con Trotsky, quien consideraba que los países latinoamericanos 
debían aprovechar la confrontación entre los imperios, para impulsar 
sus propias luchas de liberación nacional (27). Infelizmente, a 
diferencia de Montenegro, numerosos trotskistas, stalinistas y 
maoistas dogmáticos, en lugar de tomar conciencia de la contradicción 
fundamental, se sumaron a la visión eurocéntrica de predicar, para lo 
países pobres, el antagonismo esencial entre burguesía-proletariado, 
por una parte, y capitalismo - socialismo, por otra. Lo anterior 
explica el por qué los cultores del marxismo congelado quedaron 
desubicados alderrumbarse el muro de Berlín, en 1989, y desintegrarse 
la URSS, en 1991, lo que creó las condiciones para que centenares o 
milesde ellos, se convirtieran, principalmente por la vía de las 
ONGs, en peones de la opresión imperial que en días no lejanos 
juraron combatir.

El pensamiento de Montenegro ha tratado de ser devaluado por el 
stalinismode Jorge Obando y el trotskismo de Guillermo Lora. Sobre el 
particular, Jorge Obando, al publicar su texto "Sobre el Problema 
Nacional y Colonial de Bolivia", se limita a calcar el libro de 
Stalin "Sobre el Problema Nacional y Colonial"(escrito pensando en la 
URSS), con lo cual pretende convertir al mapa de Bolivia en una 
suerte detablero de ajedrez (28).Esta posición fue severamente 
criticada por Jorge Abelardo Ramos, quien acusó a Obando de "grave 
rusificación" y de haber degradado "el programa nacional del marxismo 
a la etnografía pura" (29). Por su parte, Augusto Céspedes hace notar 
que Montenegro, a diferencia de Franz Tamayo, no limita sus 
preocupaciones al indígena dominado, sino a toda la nación boliviana 
colonizada por el imperialismo extranjero y sus agentes locales" 
(30). El nacionalismo boliviano había considerado que dentro de la 
alianza de clases se lograría resolver los problemas de las 
nacionalidades existentes en el país, a través de su incorporación al 
proyecto nacional. Posteriormente, la Izquierda Nacional boliviana 
planteó la simbiosis de nuestras culturas, en lugar de la 
incorporación de todas a una sola de ellas. Tal simbiosis deberá 
producirse respetando los valores y aportes de nuestra cultura 
milenaria, lo que permitirá que una Bolivia diversa pero unitaria se 
incorpore al destino de la PatriaLatinoamericana (31). Por su parte, 
Guillermo Lora censura a Montenegro por no tomar en cuenta la lucha 
de clases existente en Bolivia (32)). Lo anterior es inexacto, por 
cuanto las posiciones nacionales no niegan la lucha de clases, pero 
aclaran que esta contradicción interna está supeditada a la 
contradicción principal. Lo que ocurre es que en países dominados por 
el imperialismo, las clases sociales no actúan de manera autónoma con 
respecto a la contradicción principal, ya que las clases sociales en 
la semicolonia, lejos de ser neutrales, están a favor o en contra de 
los procesos de liberación. Por esta razón, Céspedes insistía, de 
acuerdo a la cita anotada anteriormente, que Montenegro enfrentaba no 
sólo al imperialismo sino también a sus agentes internos. Esos 
agentes internos lideran las clases sociales que coadyuvan a la 
opresión foránea.


IV.- MONTENEGRO Y SU VISION LATINOAMERICANA

Montenegro, en su libro "Las Inversiones Extranjeras en América 
Latina", analiza en detalle hechos relevantes de la historia 
latinoamericana. Su búsqueda incesante, respaldada por el dato 
preciso, lo conduce a desmentir que el capital extranjero hubiera 
llegado a América Latina con propósitos loables o generosos. Esta 
idea fuerza inicia su libro, la que está desarrollada con estas 
palabras: "El capital extranjero vino a la América Latina teniendo 
por mira principal e inequívoca la explotación de las riquezas 
naturales, los servicios públicos, los créditos, el comercio y las 
industrias de las naciones latinoamericanas. Sin este móvil concreto 
y sin tal interés directo, ni habría venido ni tendría por qué venir. 
Las explicaciones que pretenden justificar su penetración ysus 
privilegios atribuyéndole el don de proporcionar confort, bienestar y 
progreso o civilización a los pueblos, no expresan exactamente la 
verdad y son, en gran parte, simples recursos de la propaganda para 
situarlo en un ambiente de simpatía y expectativa optimista, ambiente 
en el cual le resulta fácil cumplir su finalidad suprema, que 
consiste en obtener los mayores rendimientos posibles en su 
inversión"

Inmediatamentedespués, invierte la conclusión inicial, al asegurar 
que las exportaciones de capital constituyen la salvación de las 
metrópolis. Recurramos, una vez más a sus palabras: "El capital 
exterior nunca va espontáneamente a un país atrasado y de ninguna 
manera a un país empobrecido. Sale de su nación de origen cuando ya 
no tiene cabida en ella, y busca otro campo de actividad en suelo 
extranjero, pues no puede permanecer en el propio, sin convertirse en 
factor de perturbación y aún de entorpecimiento para el desarrollo de 
las finanzas locales. No se ignora que, aún las instituciones más 
adictas del capitalextranjero, recomiendan deshacerse del dinero 
sobrante enviándolo al exterior, como una medida de saneamiento 
financiero para evitar la caída del valor de la moneda y también para 
contener la inflación" Montenegro respalda su aseveración recordando 
que el Consejo Interamericano de Comercio y Producción ha aconsejado 
a Estados Unidos y Canadá exportar capitales como una forma de 
contener sus procesos inflacionarios y financiar el superávit de su 
balanza de pagos. Para evitar toda duda, el autor coloca entre 
comillas la siguiente frase del organismo internacional: "Si se desea 
evitar en ellos la inflación, deben fomentarse las exportaciones de 
capital" (33).

[continúa en parte 2]

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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