[R-P] "Terrorismo" palabra puesta de moda por George W. Bush

ana graciela real educba2003 en yahoo.com.ar
Vie Jul 8 10:47:13 MDT 2005


Terrorismo, Especulación y Hambre
Por: Alfonso Gumucio

 
El imperio que dirige George Bush ha logrado imponer
en la agenda de la opinión pública mundial el tema del
terrorismo, como si fuera la prioridad absoluta. Es
vergonzoso escuchar todos los días a dirigentes tanto
de países ricos como de países pobres, hablar de la
lucha contra el terrorismo como si fuera el problema
más serio que enfrenta la humanidad, todo para
complacer los dictados de la potencia norteamericana.


El doble lenguaje y la doble moral en la política
exterior de Estados Unidos son bien conocidos desde
hace varias décadas, sin distinción entre presidentes
demócratas o republicanos. Por ejemplo, son tolerados
por Estados Unidos los regímenes más autoritarios
cuando conviene a su economía, pero esos mismos
regímenes se convierten de la noche a la mañana en
"sanguinarios dictadores que oprimen a sus pueblos",
cuando amenazan los intereses económicos y comerciales
de la potencia gringa.


Hace años había un chiste que decía: "Por qué nunca
hay golpes militares en Estados Unidos?" Y la
respuesta, casi científica, era: "Porque allí no hay
Embajada de Estados Unidos". Hoy, podríamos
parafrasear el chiste con algo más serio: "Por qué ha
crecido el terrorismo en el mundo?" Y la respuesta
lógica sería: "Debido al terrorismo de estado que
alienta Estados Unidos en el planeta", ya sea
directamente invadiendo países como Irak o Afganistán,
o sosteniendo artificialmente potencias militares como
Israel y Pakistán.


Nadie quiere vivir en un mundo librado al terrorismo.
Mi propio hijo, Fabián, estaba hace un par de años en
el mismo avión que Richard Reid, el tipo que intentó
hacer estallar una bomba escondida en su zapato. Todos
podemos ser víctimas del terrorismo, pero debemos
entender que si Estados Unidos no agrediera a otras
naciones y no se hubiera auto-nombrado el policía
planetario, no habría una escalada terrorista mundial
y los conflictos políticos y armados estarían
restringidos a fronteras nacionales. En pocas
palabras: Yanquees go home, es una expresión aún muy
válida. Si el medio millón de tropas que Estados
Unidos ha regado por el mundo regresara a su casa y
cesara el apoyo a Israel, tendríamos sin duda bastante
más paz que la que tenemos hoy.


Pero no quiero seguirle el juego a Bush y dedicarle
este artículo al tema del terrorismo, sino afirmar que
en realidad el terrorismo no es la primera, ni la
segunda, ni la tercera, ni la décima prioridad para el
99% de los países del mundo. No es en absoluto una
prioridad para la humanidad. Hay otras prioridades
bien más urgentes, sin ir lejos la crisis humanitaria
de Darfur en Sudán (donde Sybille, mi hija mayor, se
encuentra trabajando en este momento), la mortalidad
infantil, la discriminación y el racismo, las
agresiones cotidianas contra los territorios
palestinos, entre muchas otras. 


De acuerdo a los Objetivos de Desarrollo de la ONU
para el Milenio, en los que se han puesto de acuerdo
todos los países representados en las Naciones Unidas,
el terrorismo no está en la agenda, para nada.


La prioridad más alta entre los Objetivos del Milenio
es: "Erradicar la pobreza extrema y el hambre" a que
está sometida gran parte de la humanidad. Se quiere
reducir a la mitad el número de personas que viven con
menos de 1 dólar diario. En Bolivia tenemos muchos
sobreviviendo en esa situación, y si no tenemos más es
solamente porque la población se reduce a menos de 10
millones de habitantes. Es aún más grave que siendo
una población tan pequeña, nuestro país no pueda hasta
ahora resolver el problema.


En el segundo lugar entre los Objetivos del Milenio
está el tema de la educación: "Lograr la enseñanza
primaria universal". Es decir, que todo ser humano
tenga derecho a educarse. Ya sabemos que el proceso de
globalización económica conspira contra este ideal
democrático, pues por ella. Es decir, la educación
como un lujo, no como un derecho. Sin educación, no
hay desarrollo, y por lo tanto los países más pobres y
con menos acceso a la educación primaria, perpetuarán
su condición de siervos de los intereses hegemónicos.

Ocupa el tercer lugar el compromiso de: "Promover la
igualdad entre los géneros y la autonomía de la
mujer", algo que también está ligado a la educación,
ya que desde la infancia se discrimina a las niñas,
negándoles el acceso a la escuela. Los propios padres
cometen esa espantosa arbitrariedad, como podemos
constatar todavía en algunas zonas de nuestro país.


"Reducir la mortalidad infantil" en niños menores de 5
años, es el cuarto Objetivo del Milenio. De nada
valdría acabar con la discriminación si los niños no
sobreviven. Este es otro rubro en el que Bolivia es
"campeona". Perdemos en todo, pero en estos índices
siempre "ganamos", junto a Haití. No entiendo
realmente de qué nos sentimos tan orgullosos como
país, si somos una vergüenza. Mueren los niños al
nacer, o nacen muertos. Yo todavía estoy marcado por
la memoria de esos cuerpitos violáceos tirados con la
basura sobre el Río Choqueyapu. Un poema en mi primer
poemario registra el asco que sentí.

Muchas, muchísimas mujeres, mueren al dar a luz. Por
eso el quinto objetivo expresa: "Mejorar la salud
materna" reduciendo en tres cuartas partes la tasa de
mortalidad materna. Aquí también, somos tristes
"campeones".

El sexto Objetivo del Milenio también se refiere a un
tema de salud. Es interesante constatar que,
contrariamente a la política de Estados Unidos, que
quiere colocar al SIDA como el principal problema de
salud a nivel mundial, este objetivo persigue:
"Combatir el VIH/SIDA, el paludismo, y otras
enfermedades". 

Hay países en los que el paludismo (malaria), mata a
muchas más personas que el SIDA. Y hay países, como
Papua Nueva Guinea (en el me tocó trabajar hace un par
de años), donde la tuberculosis (que está muy
relacionada al hambre y la pobreza), es la principal
causa de morbilidad y mortalidad. En Papua Nueva
Guinea el SIDA ocupa el puesto 23 entre las causas de
mortalidad, pero recibe de los organismos
internacionales más fondos que cualquier otro
programa. Contradicciones en las que incurren las
propias agencias de Naciones Unidas.


Los objetivos anteriores no serían alcanzables sin el
séptimo: "Garantizar la sostenibilidad del medio
ambiente", es decir, parar la destrucción de nuestras
tierras, nuestra agua y nuestro aire. Este objetivo
intenta reducir en la mitad el número de personas en
el mundo que no tiene acceso a agua potable, y mejorar
las condiciones de vida en los cinturones de miseria
de las ciudades. Lo que sucedió en días pasados con
los chaqueos en toda Bolivia es una salvajada que
debería ser castigada duramente. Cada vez se empobrece
más la tierra y cada vez se reduce más la posibilidad
de que el planeta sostenga a 6 mil millones de
habitantes.


La tarea de cumplir con los objetivos anteriores sería
imposible en un mundo donde las relaciones comerciales
son injustas para los países más pobres, y favorecen a
los países más ricos. El ALCA y otros acuerdos
comerciales impulsados desde el norte, están diseñados
para exprimir lo poco que queda en nuestros países, y
convertirnos en gigantescos mercados pasivos. 

Por eso el octavo y último objetivo pide: "Fomentar
una asociación mundial para el desarrollo", es decir,
un sistema comercial y financiero abierto "basado en
normas, previsible y no discriminatorio", que atienda
las necesidades especiales de los países menos
adelantados. El sistema financiero actual es tan
grotescamente absurdo, que mientras cada uno de
nosotros paga un impuesto cuando compra, por ejemplo,
un litro de gasolina, especuladores de la bolsa hacen
todos los días gigantescas operaciones de compra y
venta de acciones, por valores de miles de millones de
dólares, y no pagan ni un centavo en impuestos.

Por eso el Premio Nóbel de Economía, James Tobin,
sugirió tasar con un impuesto de 0,1 %, todas las
transacciones especulativas en la bolsa de valores. 

Aparentemente insignificante en su monto, este
impuesto permitiría sin embargo generar recursos para
cubrir todos los requerimientos de los Objetivos del
Milenio porque generaría anualmente más impone el
criterio mercantilista de los Estados Unidos: los que
quieran educación tienen que pagar de 100 mil millones
de dólares. La ATTAC (Action pour une taxe Tobin
d’aide aux citoyens) creada en París en 1998 para
luchar contra los efectos devastadores de la
globalización, se propone organizar a la sociedad
civil en pos de esta demanda. El desarrollo de ATTAC
ha sido enorme, y cuenta con capítulos en todo el
mundo, incluyendo grupos en varias ciudades de
Bolivia; pero claro, no es en los medios de
información tradicionales –comprometidos con los
intereses de las grandes empresas- donde se difunden
estas ideas. Más bien, se esconden y censuran.


Podrá el conjunto de los países lograr estos objetivos
el año 2015, si el mundo continúa en la absurda
carrera armamentista? La respuesta es NO. Entre la
especulación financiera y la carrera armamentista,
estamos jodidos. Miles de millones de dólares, que
bastarían para resolver todos los problemas de salud,
educación y pobreza en el mundo, se destinan a
mantener y a desarrollar aún más la gigantesca
maquinaria productora de armas que Estados Unidos y
unos cuantos países europeos se empeñan en imponer
sobre la humanidad. Algún día, si el mundo no
desaparece antes, esta salvajada armamentista quedará
en la historia como uno de los absurdos más grandes en
los que haya tropezado el ser humano durante su frágil
evolución.

 




	


	
		
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