[R-P] [Al Jazeerah] Iraq enfrente a Bush con sus propias FF.AA.

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Jul 4 07:28:16 MDT 2005


Gentileza de Redial Simón Bolívar

[Ejército norteamericano:  "¡Ah, si te podés morir es otra cosa!"]

Bush ha agotado las soluciones políticas y ahora se enfrenta a un 
futuro incierto

La resistencia iraquí fractura las relaciones de Bush con el Ejército 
estadounidense 
Abid Mustafa Al-Jazeerah - Fuente: Rebelion

 En medio de crecientes críticas tanto internas como internacionales 
contra su política en Iraq, el presidente Bush hizo pública el pasado 
20 de junio de 2005 una declaración para disipar la impresión de que 
EEUU estaba flaqueando en Iraq: "Estamos haciendo progresos hacia el 
objetivo en Iraq, que es, por un aparte, un proceso político que está 
avanzando, y, por otra, que los iraquíes sean capaces de defenderse a 
sí mismos". Tampoco esta vez dio indicación alguna acerca de un 
calendario de retirada de las tropas estadounidenses de Iraq, excepto 
para [afirmar] que Iraq le preocupaba: "Pienso en Iraq todos los 
días, todos y cada uno de los días".

 Un estudio minucioso de las declaraciones de Bush respecto al 
proceso político y a la situación de la seguridad en Iraq parece 
contradecir la realidad sobre el terreno. Hasta el momento la 
Administración Bush ha sido incapaz de lograr ninguno de los 
objetivos que se fijó antes de la invasión de Iraq o en el periodo 
subsiguiente al colapso del gobierno iraquí.

 El fracaso en encontrar armas de destrucción masiva en Iraq, que se 
ofreció como una de las principales razones para emprender la guerra, 
ha arruinado la credibilidad estadounidense en todo el mundo. 
Asimismo, el completo colapso de la seguridad en torno a los pozos 
petrolíferos y oleoductos ha significado que la Administración ha 
sido incapaz de cumplir su compromiso con las compañías petrolíferas 
estadounidenses. Esto llevó rápidamente a Bush a modificar sus 
objetivos iniciales, anunciando planes para democratizar Iraq. Esto 
supuso algún breve respiro a la Administración, pero el aumento de la 
resistencia tras las elecciones iraquíes [del 30 de enero] han 
acabado con la visión de Bush de un Iraq democrático. La inseguridad 
es galopante, la resistencia está fuera de control y tanto las 
fuerzas estadounidenses como las iraquíes no están ni preparadas ni 
equipadas para imponer su autoridad en Iraq.

 Sin objetivos en Iraq

Hoy el Estados Unidos de Bush se encuentra cada vez más aislado, 
carente de todo objetivo crítico y desesperado por tejer cualquier 
noticia que le ayude a perpetuar la mentira de que Iraq se está 
estabilizando y la democracia arraigando. Los estadounidenses han 
decidido que ya está bien y han empezado a expresar su disconformidad 
con la manera como Bush está manejando Iraq.

 Una reciente encuesta de The Washington Post-ABC News mostraba que 
por primera vez desde que empezó la guerra más de la mitad de la 
opinión pública cree que la invasión estadounidense de Iraq no ha 
hecho a EEUU más seguro y casi el 40% describe la situación que hay 
allí en estos momentos como análoga a la de la guerra de Vietnam. "El 
constante goteo de noticias negativas de Iraq esta minando 
significativamente el apoyo a las operaciones militares 
estadounidenses allí", indicaba Andy Kohout, director de Pew Research 
Centre for the People & the Press. Esta encuesta reveló también que 
un sin precedentes 46% del público era favorable a la retirada de 
Iraq. Los políticos estadounidenses que se hacen eco de esta 
preocupación también están expresando su apoyo a la retirada de las 
fuerzas estadounidenses de Iraq. Según una encuesta de Gallup en 
torno al 72% de los demócratas, el 65% de independientes y el 41% de 
los republicanos están a favor de una retirada completa o parcial.

 Pero la prueba más condenatoria que menosprecia las infladas 
proyecciones de Bush acerca de Iraq procede de los propios militares 
estadounidenses.

"Ya en julio de 2003 el Ejército estadounidense perdió su predominio 
en Iraq y aún tiene que recuperar esta posición". Esta es la 
conclusión de un informe realizado por el mayor Isaiah Wilson, el 
historiador oficial del Ejército estadounidense para la guerra de 
Iraq. Además, el informe es muy crítico tanto con el liderazgo civil 
estadounidense como con los planificadores de la guerra que 
trabajaron bajo su supervisión. El informe afirma:

"[...] Los planificadores de la guerra, los expertos y el liderazgo 
civil estadounidenses concibieron la guerra de un modo excesivamente 
limitado.

[...] Esta concepción demasiado simplista de la guerra llevó a un 
debilitamiento en cascada del esfuerzo de guerra: demasiados pocos 
soldados; demasiado poca coordinación con agencias civiles, 
gubernamentales y no-gubernamentales; y un plazo de tiempo demasiado 
corto para tener éxito."

Por el momento, el Ejército no ha refrendado este informe como la 
versión oficial de la historia de sus Fueras Armadas en Iraq.

 'Romper filas'

Abstenerse de refrendar las malas noticias, especialmente las que 
minen la política de Bush, ha sido el distintivo de su 
Administración. A cualquier individuo que se oponga a la visión 
presentada por la Administración Bush o bien se le hace el vacío o 
bien se le fuerza a un jubilación como dirigente civil del Ejército 
estadounidense. En 2003 el ex jefe de personal del Ejército Erik 
Shinseiki calculó que para una fuerza ocupación posterior a la guerra 
posiblemente se iban a necesitar varios cientos de miles de soldados. 
No mucho tiempo después de hacer esas observaciones Shinseiki fue 
obligado a jubilarse. Otro general del Ejército, John Riggs, fue 
obligado a jubilarse con un rango inferior, con la pérdida de una de 
sus estrellas, porque contradijo públicamente a Rumsfeld al afirmar 
que el Ejército ya no daba más de sí en Iraq y Afganistán, y que 
necesitaba más soldados. Otros han esperado a estar retirados para 
hablar en contra de Rumsfeld; el más destacado de ellos es el general 
del Cuerpo de Marines Anthony Zinni.

 Recientemente varios oficiales decidieron "romper filas" con la 
Administración Bush y expresaron sus propias preocupaciones respecto 
a varios aspectos de las operaciones militares en Iraq. El 1 de junio 
de 2005 el comandante de la Reserva del Ejército de EEUU, el teniente 
general James Helmly, afirmó en un informe filtrado que la Reserva 
del Ejército estadounidense está degenerando rápidamente hacia una 
fuerza "deshecha".

También afirmó que la Reserva ha llegado a un punto en el que no 
puede cumplir sus misiones en Iraq y Afganistán. La Reserva del 
Ejército es una fuerza de unos 200.000 hombres y mujeres a tiempo 
parcial, que eligen no firmar para el servicio activo pero que pueden 
ser movilizados en época de necesidad. Los reservistas suponen en 
tono al 40% de las tropas en Iraq.

 El futuro del Ejército de Reserva se ve agravado por el hecho de que 
el número de reclutamientos está por debajo de los objetivos [1]. El 
3 de junio de 2005 un artículo titulado "El Ejército estadounidense 
tiene dificultades por lograr reclutamientos en medio de la Guerra de 
Iraq", publicado por Reuters se afirmaba: "Por primera vez en casi 
cinco años el pasado mes de febrero el Ejército no llegó a alcanzar 
sus objetivos mensuales de reclutamiento. Se corre el peligro de no 
alcanzar los objetivos anuales de reclutamiento por primera vez desde 
1999". Comentando este déficit, el analista de Defensa Loren 
Thompson, del Instituto Lexington, afirmaba que se ha producido un 
desplazamiento de los reclutamientos desde las fuerzas de Tierra a 
servicios que parecen menos peligrosos en Iraq, la Marina y las 
Fuerzas Aéreas: "Hay un punto esencial en el debate del 
reclutamiento: la gente no quiere morir", afirma Thompson.

 Divergencias sobre la resistencia

También están surgiendo diferentes versiones entre el gobierno de 
EEUU y el Ejército respecto a la actuación de la resistencia iraquí. 
La Administración Bush siempre ha minimizado la resistencia iraquí, 
considerándola despectivamente como actos llevados a cabo por una 
minoría desesperada que se opone a la libertad y a la democracia. En 
cambio, la valoración que el Ejército hace de la resistencia parece 
ser más certera.

 En mayo de 2005, The New York Times entrevistó al teniente coronel 
Frederick P Wellman, que trabaja con el destacamento especial que 
supervisa el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes. 
Wellman afirmó que la resistencia no parece carecer de nuevos 
reclutamientos, una fuerza alimentada por miembros tribales que 
buscan venganza por sus familiares muertos en combate. "No podemos 
matarlos a todos", afirmó Wellman. "Cuando mato a uno creo tres 
[insurgentes]". El general George W Casey, el más alto mando militar 
estadounidense en Iraq, expresó sentimientos similares, y calificó a 
los esfuerzos del Ejército de "Idea Pillsbury Doughbo": presionar a 
la resistencia en una zona lo único que consigue es que ésta surja en 
otra. Se ha producido un interesante cambio de postura en Casey, ya 
que el 9 de marzo había afirmado que "[...] el nivel de ataques, el 
nivel de violencia ha descendido significativamente desde las 
elecciones [iraquíes]". El 30 de mayo de 2005 el general Myers 
admitió que había aumentado la "letalidad" de los ataques de la 
resistencia [2].

 Las afirmaciones del Ejército están apoyadas por las estadísticas. 
Los datos recogidos por el Brookings Institute apoyan la afirmación 
del Ejército de que Iraq cada día se vuelve más caótico y mortal. Por 
ejemplo, en mayo de 2005 el número medio de soldados estadounidenses 
muertos o heridos en Iraq fue, respectivamente, de 77 y 616 al mes 
[3]. Hace un año las cifras eran 42 y 584. Entonces había una media 
diaria de 52 ataques de la resistencia; en mayo de 2005 eran 70 al 
día.

 Las crecientes tensiones entre la Administración Bush y los altos 
mandos militares han inducido al Ejército a filtrar noticias acerca 
de los maltratos a los prisioneros de Guantánamo y otras prisiones. 
La noticia de Newsweek acerca de la profanación del Corán fue 
filtrada intencionadamente por el Ejército para hacer que se les 
oyera. Incluso después de que la Casa Blanca presionara a Newsweek 
para que se retractara de la noticia, el Pentágono puso a la Casa 
Blanca en una situación embarazosa al entregar un informe a los 
medios de comunicación que catalogaba varios incidentes relativos al 
Corán como abusos a los detenidos.

 Reconocer el empeoramiento

A consecuencia de estas crecientes presiones la Administración Bush 
se ha visto obligada a admitir que ha empeorado la situación en Iraq. 
El 14 de junio de 2005 en una entrevista en la BBC se le preguntó a 
Rumsfeld si la situación de la seguridad en Iraq había mejorado y 
éste contestó: "[...] estadísticamente, no". Ese mismo día, Cheney 
reconoció también que Iraq había puesto en entredicho la habilidad de 
EEUU para dirigir guerras en cualquier parte. Con todo, a pesar de 
estos reconocimientos la Administración Bush sigue siendo reticente a 
admitir y reconocer en público que EEUU ha sido derrotado en Iraq y 
que debe retirarse de la zona de guerra.

 Esto significa que van a seguir produciéndose las tensiones entre 
los mandos del Ejército estadounidense y la Administración Bush, 
especialmente considerando que las operaciones militares no están 
logrando controlar a la resistencia o mejorar la seguridad en Iraq. 
La Administración Bush se enfrenta ahora a dos opciones, o bien 
volver a instaurar la conscripción [reclutamiento obligatorio en 
casos de guerra] o retirarse de Iraq. Ambas opciones son humillantes 
para Bush, pero solo una de las opciones salvará al Ejército 
estadounidense de un baño de sangre mayor y es la retirada 
estadounidense de Iraq.

 Esto se debe a que EEUU no está preparado o equipado para luchar en 
guerras asimétricas. La máquina militar estadounidense se enorgullece 
de utilizar una fuerza abrumadoramente superior contra el enemigo. 
Pero contra luchadores respaldados por el apoyo popular estas 
tácticas no producen resultados tangibles. Más bien sólo sirven para 
distanciar a la población de las fuerzas de ocupación. En la batalla 
de Faluya EEUU utilizó la mayor concentración de arsenal convencional 
desde la Segunda Guerra Mundial, pero no pudo acabar con la 
resistencia. Batallas similares han tenido lugar en otros lugares de 
Iraq y los resultados han sido decepcionantes. Los mandos militares 
saben que el Ejército no puede continuar funcionando así y confían en 
que la Casa Blanca los saque del apuro. El problema es que también 
Bush ha agotado las soluciones políticas y ahora se enfrenta a un 
futuro incierto.

 Una cosa es segura, que mientras que EEUU no ha logrado volver a los 
iraquíes en contra de la resistencia, la resistencia iraquí sí ha 
logrado volver al público y a los militares estadounidenses en contra 
de la administración Bush.



Abid Mustafa es analista político especializado en temas arabo-
musulmanes

 


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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