[R-P] del siglo de tucuman/El Perón herbívoro
Leonardo-Cofre
leonardo-cofre en Argentina.com
Vie Jul 1 10:51:09 MDT 2005
EL PERSONAJE EN LA HISTORIA
El Perón herbívoro
La madurez de un gran estadista
El General Juan D. Perón murió el 1°de Julio de 1974. Con su partida se
perdió una oportunidad histórica para Argentina. Mi propósito es analizar
aquí, cuál fue el aporte de ese político que se llamó a sí mismo "león
herbívoro" y que llegaba desencarnado y despojado a su país tras casi
dieciocho años de exilio.
Este exilio representó para Perón la gran oportunidad de acrecentar su
natural liderazgo a la vez que convertirse en un estadista maduro,
visionario, que se anticipó a muchos de los planteos sociales,
medioambientales y políticos que habrían de acontecer en Argentina los años
futuros, por citar solamente algunos de ellos.
La palabra regreso constituía, desde su derrocamiento en 1955, una amenaza y
el preanuncio de una crisis política para todos los gobernantes desde esa
fecha en adelante. Así lo prueban la leyenda del avión negro, las cintas
grabadas con mensajes y directivas y otras que circulaban por el mundo de la
política, que veía con asombro a un hombre que, a miles de kilómetros de
distancia, podía seguir dirigiendo a un país y a un partido político y tener
en vilo a toda una sociedad mediante el manejo electoral y los acuerdos. Y
que además lo pudiera hacer a lo largo de treinta y dos años. En esos largos
tiempos, entre otras cosas, impuso a Frondizi como Presidente y manejó a su
antojo candidaturas y abstenciones y fue el factor decisorio en muchos
arreglos y disputas políticas.
Hace unos años, cuando comenzaba este estudio del "Perón herbívoro", decía
en oportunidad de una conferencia pronunciada en Salta que era éste el
regreso de un Perón austero, de días largos que comenzaban a la madrugada y
se prolongaban hasta la medianoche que leía y escribía sin cansancio. Era
éste el Perón de la madurez política, del reencuentro y la pacificación
entre los argentinos, que entrevía un futuro de reconciliación después de
muchos años de persecuciones y proscripciones. Era éste el Perón que venía a
morir a la Argentina, por la unión de todos sus habitantes.
Era éste el Perón que no convenía a muchos, que solamente veían en el viejo
dirigente una oportunidad para acceder a espacios de poder.
Era éste el Perón del regreso que algunos pretendieron usar y dirigir y que
muchos otros idolatraran.
Era el Perón de la oportunidad perdida y de las buenas intenciones
frustradas por su muerte, buscada y hasta deseada por algunos personajes
nefastos de la historia de nuestro país.
El destierro y el contacto con los más prestigiosos líderes europeos lo
formó y lo conformó con las distintas y más modernas teorías políticas y
mentalidades existentes en el Viejo Mundo y los Estados Unidos, generando la
semilla de una transformación que lo llevó a ser el mas relevante estadista
que Argentina tuvo hasta nuestros días.
De este Perón transformado por la fuerza del destino, las circunstancias y
su propio empeño, este Perón del regreso con una impronta que pocos
argentinos comprendieron, opinó Jorge Taiana -médico, ministro y confidente-
que a la fogosidad de otrora, las reacciones destempladas, la gesticulación
conocida, el famoso guiño, cedieron progresivamente su lugar a un continente
medido, prudente y moderado... escuché al Perón íntimo, despojado,
desnudando su espíritu...
Perón volvió al gobierno en 1973. La Argentina no era la misma y las masas
no eran las del 45, la demanda social venía acompañada de los nuevos
peronistas, muchos de los cuales no habían nacido cuando el General había
sido derrocado en 1955. Para ellos la Revolución debía pasar por un drástico
cambio de estructuras que no excluía la violencia armada y el enfrentamiento
en busca de una Patria Socialista que el mismo Perón había alentado desde
Madrid y de la que no estoy muy seguro estuviera convencido, al menos desde
la perspectiva de las nuevas generaciones que no tardarían en enfrentarse a
él.
Eran los tiempos de los hombres nuevos del peronismo, los que llevaban la
llama de la intransigencia , la lucha y la indignación contra la injusticia,
los que deseaban un mundo de utopías, de lucha de clases, esperanzas e
ilusiones que colisionaban a veces violentamente con la realidad y un Perón
para quien la única verdad era la realidad.
Perón vino a morir a la Argentina. Vino desencarnado y con las manos
extendidas, con la grandeza de un gran estadista que ya estaba mas allá del
bien y del mal, deseando una nueva estructura para la Nación, fruto de su
experiencia y maduración europeas que lo habían enriquecido como hombre de
la política.
Tejió a su llegada un hilado de fina trama revolucionaria audaz e innovadora
a la vez que pacífica, tendiendo la mano a los distintos partidos políticos
que llevara a la conciliación nacional y reservando para sí la figura de
gran conciliador y director del proceso.
No pudo ser. Las ambiciones de unos, la indiferencia de otros, los numerosos
procesos de poder tejidos alrededor de su persona le impusieron otros roles,
entre ellos el de Presidente de la Nación. La fatiga y la enfermedad
lograron lo que no pudieron sus enemigos a lo largo de dieciocho años.
Su nueva y última etapa fue muy breve, duró ocho meses y algunos días.
De este Perón desencarnado y unificador diría Ricardo Balbín frente al
féretro de quien fuera cuasi su enemigo -si los hay en política, yo creo que
no- frases para la historia política de nuestro país : "Quiero dejar por
sobre todo el pasado, este nuevo símbolo integral de decir definitivamente,
para los tiempos que vienen, que quedaron atrás las divergencias para
comprender el mensaje nuevo de paz para los argentinos, del encuentro de las
realizaciones, de la convivencia en la discrepancia útil, pero todos
enarbolando con fuerza y con vigor el sentido profundo de una Argentina
postergada.
Este viejo adversario despide a un amigo..."
El Perón de 1973 fue la esperanza perdida para nuestro país.
Su presencia había sido esperada por todos, partidarios y opositores y su
figura convocante unía a los argentinos de comienzos de la década de los 70.
Ver a Perón en la Casa Rosada en aquel entonces casi era como evocar a Evita
en la década de los cuarenta cuando a poco de conocerlo le manifestaba
tímidamente: Coronel, gracias por existir.... y así empezaron a gestar una
nueva Argentina.
La tarea del Perón de los 70 era convocar, unir a pesar de las diferencias,
construir una Argentina mejor y extendida en el tiempo, encontrando la razón
y la lógica en cada uno de sus interlocutores .
Es el Perón que hablaba de medio ambiente, de austeridad, de escasez de
recursos, de desarrollo sustentable, de globalización y dominación económica
extranjera, no con los nombres que hoy damos a estos conceptos, pero si con
el mismo contenido. Era el Perón en la cima de su madurez política, con una
visión anticipada de los problemas y sus probables soluciones. Del simple
análisis de sus discursos y exposiciones entre 1970 y 1974 vemos que muchos
de los problemas que hoy nos aquejan a los argentinos estaban allí
presentes.
Era el Perón que decía entonces que de nada valía un PBI alto y crecimiento
económico sin desarrollo social, tema actual de este momento en Argentina,
¿Qué fue el Perón de 1974? ¿Un revolucionario, un visionario, un idealista
desencarnado que veía a morir tratando de transformar su país, un
socialista, un socialista nacional que cambiaba de ropaje pero no de ideas,
un conservador?.
Quizás un poco de todo eso, pero lo que no se puede negar que fue un
transformador de la realidad. Una realidad que, como el mismo lo afirmaba,
tenía que ver solamente con la verdad....
Perón llevó a la tumba sus intenciones de paz y concordia, acunado con la
mejor música, la más maravillosa que podía escuchar un político: la voz del
pueblo argentino, aquel que lo lloró y vive en muchos sentidos hasta hoy la
filosofía del león herbívoro.
Porque no hay mejor canción que la de un pueblo que espera confiado la
realización de sus sueños e ideales, un pueblo donde la justicia, la
equidad, la solidaridad, la educación, la igualdad de oportunidades y la
ecuanimidad social sean la moneda de cambio para sus esfuerzos y sus
desvelos. Un pueblo que es nuestro pueblo, el de todos preocupados por
todos. Médico. Historiador
Dr. Armando Pérez De Nucci
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