Re: [R-P] ¿Amor a la Iglesia?, una nota de Eduardo de la Serna

Juan María Escobar escobar45 en infovia.com.ar
Vie Feb 25 19:09:03 MST 2005



> Creo que la Iglesia está como está, entre otras
> gravísimas cuestiones, porque sacerdotes como De la
> Serna no se animan a publicar lo que piensan y se
> limitan a una reflexión interesante pero muy poco
> comprometida.

No es el caso de De la Serna. Ha publicado en la prensa, en libros,
revistas, folletos. Hablado por radio, TV (cable generalmente) además de su
acción en la Pastoral de las Villas y su labor docente en institutos
universitarios de teología. Muchas veces a opinado a título personal, otras
como vocero del Grupo Sacerdotal Carlos Mugica o de las reuniones nacionales
de  los Scerdotes por la Opción por los Pobres. Como en muchos otros caso de
voces críticas es permanentemente "ninguneado" por los grandes medios.
Como muestra va un artículo que publicó en el 2000 con motivo del pedido de
perdón hecho público por la Conferencia Episcopal Argentina con motivo del
Congreso Eucarístico Nacional.

   Un pedido público de perdón de la Iglesia en Argentina
Eduardo de La Serna

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A raíz de la Tertio Millenio Adveniente, en 1996 los obispos argentinos
pidieron perdón por lo "no suficiente" de su actuación durante la Dictadura
militar argentina. La sociedad argentina, en general, consideró muy
insuficiente este pedido de perdón.

Este año 2000, el Papa, en el contexto de la pascua, y precedido por un
amplio documento, pidió perdones expresos por una serie de cosas graves de
la historia de la Iglesia. Esto motivó que, siguiendo un esquema similar, en
el marco de un Encuentro Eucarístico Nacional, la Iglesia Argentina se
decidiera a volver sobre el tema.

El contexto fue de una celebración, y -a semejanza del Papa- en el acto
penitencial se confesaron "las culpas" en una "petición de perdón de la
Iglesia en Argentina". Los temas por los que se confesaron los pecados
fueron: "pecados contra la unidad, contra el servicio a la verdad, contra el
Evangelio de la vida, contra la dignidad humana, contra los derechos
humanos, contra la integridad de la persona en el conjunto de la vida
social, contra el respeto a las culturas y etnias y contra el espíritu de
renovación del Concilio Vaticano II". El mensaje tuvo una serie de elementos
positivos y fue bien recibido por algunos, incluso, con respecto al escrito
de 1996 fue un evidente paso adelante.

Aunque el tema más esperado por el conjunto de la sociedad era el
relacionado con la complicidad de una enorme porción de la Jerarquía con la
dictadura militar, igualmente se notaron ausencias importantes: faltó toda
referencia a los crímenes ecológicos, al lugar al que es sometida la mujer
en la Iglesia, faltó referencia a la esclavitud, a los crímenes económicos,
a los "hijos de la Iglesia" que explotan a sus hermanos, los "desocupan", o
someten a modernas esclavitudes, faltó referencia a la clara defensa de
sistemas crueles y perversos como el actual neo-liberal, o defensa clara del
sistema democrático, falto referencia a la deuda externa, a los niños
secuestrados o nacidos en cautiverio y apropiados por los secuestradores, y
a la denuncia de este "pecado atroz" que es mantenerlos en la situación de
mentira, secuestro y como verdadero "botín de guerra" (pecado que continúa y
la Iglesia podría contribuir a su clarificación)...

 Durante la dictadura, aun dentro de la Iglesia se elevaron voces de
obispos, sacerdotes, religiosos y laicos señalando la complicidad de muchos
obispos y sacerdotes con la barbarie. Pero esas voces, entonces silenciadas,
no son las que ahora se han "reivindicado".

En la Argentina, la dictadura asesinó un obispo -si no a dos-, y la mayoría
de los obispos se adhirieron a la versión del gobierno de que se había
tratado de un accidente (o dos). Un pedido de perdón sincero, entonces,
parece que debería incluir, un reconocimiento de aquellos cristianos que no
fueron escuchados por auténtica complicidad con el régimen: un
reconocimiento de que un hermano obispo fue asesinado por su defensa de los
pobres y oposición a la dictadura, dando a América Latina el primer obispo
mártir de los tiempos recientes (4 de agosto de 1976)

Durante la dictadura, la Jerarquía adhirió a la "teoría de los dos
demonios": la guerrilla y la represión; y en el pedido de perdón vuelve
sobre la misma tónica: "porque el mal de la violencia, fruto de ideologías
de diversos signos, se hizo presente en distintas épocas políticas,
particularmente la violencia guerrillera y la represión ilegítima". Señalar
esto así, parece poner la gravedad en un mismo nivel, olvidando que ante el
terrorismo de la guerrilla, se opuso un nuevo terror, pero notablemente más
grave por contar con el poder público, con la posibilidad de ejercer la
justicia, de juzgar y condenar... Sin embargo, se usó el poder para hacer
desaparecer, torturar, violar mujeres, apropiarse niños, y de bienes de
detenidos-desaparecidos o sus familiares... y, a lo sumo, se llamó a estas
atrocidades, excesos de la guerra. El miedo de muchos miembros de la
jerarquía al "comunismo ateo" los llevó a adherir (y muchos no parecen haber
abandonado esta adhesión) a otro sistema, "menos malo", "occidental y
cristiano". Esta teoría de los "dos demonios" sugiere la pregunta: ¿se deben
meter ambas realidades "en la misma bolsa"?, ¿existe el mismo grado de
gravedad?, ¿cuántos obispos avalaron la guerrilla como para poner a ambos al
mismo nivel? (Porque consta de muchísimos que avalaron la dictadura, la
tortura, la represión, pero ninguno que avalara la guerrilla). El pedido de
perdón, ¿abarca un pedido de perdón a las Madres de Plaza de Mayo por no
haberlas recibido y sí haber recibido a los militares?, ¿abarca haber creído
en un video elaborado en la Escuela de Mecánica de la Armada, y presentado a
la Conferencia Episcopal en pleno, por el general Viola sobre una supuesta
"arrepentida", que inculpaba sacerdotes, creyendo en lo que estaban viendo y
suponiendo que eso que se les decía era así, voluntaria, irénica y
gratuitamente como se les decía? ¿No implica también un pedido de perdón a
los cristianos que se comprometieron y fueron descalificados, como Emilio
Mignone, Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas y tantos miles y miles? El
silencio o crítica a que los mismos obispos redujeron a los obispos Novak,
Hesayne, De Nevares y otros, ¿entra en este pedido de perdón? ¿Les pidieron
públicamente perdón a ellos o ellos "deben suponerlo"?

Realmente el así llamado pedido de perdón deja muchas dudas. Muchísimas.
Puede ser que sea un paso adelante, pero para que sea un verdadero paso y no
un "punto final" deberá ir acompañado de muchos gestos: será de abrir
archivos, de desautorizar públicamente a los sacerdotes Christian von
Wernich, Emilio Graselli y otros evidentes colaboradores de la dictadura,
reconocer públicamente a los laicos, religiosos, sacerdotes y obispos que
vivos o muertos ahora, alzaron entonces su voz y no fueron escuchados, será
exigir a los llamados cristianos que son todavía hoy apropiadores de hijos
de desaparecidos, que devuelvan su identidad a las víctimas del "abandono
forzoso", será mostrar claramente que hemos tomado en serio que hemos herido
(y hasta matado) y debemos pedir perdón. Y esperar que nos crean. Y que nos
perdonen.

"Pueblo reconciliado" siguió ingenuamente la guía de la celebración después
del pedido de perdón... Quizá ignoraba que para que la reconciliación
verdaderamente ocurra deberíamos esperar que la mano que hemos tendido, o
pretendido tender, sea estrechada por la otra parte, la ofendida, la víctima
de nuestros pecados.

Mientras tanto, pidamos perdón por este perdón tan lavado. Que Jesús ayude a
la Iglesia en Argentina







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